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HISTORIA DE TAMPICO


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Tampico se fundo a petición de fray  Andrés de olmos y por licencia del virrey don Luis de Velasco en 1554.

Seis años después se concedió la categoría de villa de San Luis Potosí la cual adquiere cierta importancia como puerto. En 1684 debido a los ataques del pirata Lorencillo, los habitantes de la villa de Tampico emigraron al estado de Veracruz.

 

Mediante el decreto gubernamental del 12 de noviembre de 1824 fue declarada la nueva ciudad como puerto marítimo, lo cual ayudo a traer colonizadores; esta migración energética favoreció el desarrollo comercial y económico de la ciudad.

                          

En 1823 el presidente de México Antonio López de santa anna otorgo el permiso para fundar la actual cd. De Tampico con el nombre de santa anna  de Tampico. Que mudo el nombre de Tampico a la caída de santa anna.

 

En 1863 las compañía central de ferrocarril, se encargo de construir la primera línea de ferrocarril de san Luis Potosí a Tampico la cual comenzó con la construcción de varias instalaciones del puerto, incluyendo escolleras y muelles, el trafico marítimo sobre un canal de navegación con una profundidad de 28 pies.

 

El primer embarcado se construyo en 1870; las escolleras y el dragado se complementaron en 1889 incluyendo instalaciones de carga, también fueron construidos tres almacenes y muelles de 145 metros cada uno, los cuales concluyeron en 1903.

 

En ese tiempo importantes campos petroleros empezaron a ser desarrollados en el área, lo que trajo como consecuencia un aumento general en el comercio de la región.

 

Ciudad victoria fue ocupada , por fuerzas  constitucionales en 1913 por lo que Tampico fue declarada capital del estado de Tamaulipas.

RESUMEN CRONOLOGICO PRINCIPALES FECHAS.

 

1554 fundación del poblado de Tampico a la petición de fray Andrés de olmos.

1823 don Antonio López de santa Anna otorga permiso para fundar la actual ciudad de Tampico con el nombre de Santa Anna de Tamaulipas que perduro hasta le declinación del Santanismo.

1827 establecimiento de la aduana marítima por decreto el 10 de febrero.

1850 Tampico empieza a adquirir un auge comercial y portuario en virtud de la habilitación del `puerto que incluye escolleras y canales de accesos.

1870 el general Porfirio Díaz inaugura el primer muelle.

1890 terminación de la línea ferroviaria Tampico-valles que posteriormente es otorgada a san Luis Potosí con lo que resurge la importancia comercial de Tampico.

1900 construcción del tramo No. 2 del muelle fiscal.

1911 como consecuencia del descubrimiento de las manos petrolíferas del establecimiento de las compañías respectivas, se inicia el incremento de actividades mercantiles y la etapa de la industrialización llevándose acabo importantes obras de infractuctura.

1914 toma de la ciudad por  los jefes revolucionarios; fundación del gremio unido de alijadores, el 28 de junio.

1922 el gremio unido de alijadores se constituye en la ciudad cooperativa de la actualidad.

1952/58 muelle de metales, muelles de dragas, muelle de practico, muelle de mercados primer tramo de muelles para minerales y concentrados, diversas obras para el astilleros, muelle de cítricos.

1946/70 muelle de minería Autlan, muelle de petróleos mexicanos, muelles de la zona fiscal, muelle de cementos Anahuac del golfo, S. A. y bodegas.

1970/76 muelle de perforaciones marítimas de petróleos mexicanos, muelle del dique flotante rehabilitación de la bodega nº 8, muelle de la escuela técnica pesquera.  

1982/88 terminal de granos, muelle de la policía de `puertos, muelle para chalanes de bosnor, S.A. y cobertizos.

1988/95 terminal privada de Tamaulipas S.A. de C.V. y terminal S.A. de C.V.

 

DESARROLLO ECONÓMICO Y EMPLEOS DE MEJOR CALIDAD

Diseñar acciones en favor del desarrollo económico tanto en Tampico como en los municipios de la Zona Conurbada.

•Confianza y certidumbre al inversionista en el puntual retorno de su inversión.

•Promoción turística y económica de la Zona Conurbada para el desarrollo.

•Infraestructura estratégica y equipamiento urbano de consolidación con el fin de ofrecer nuevos servicios para atraer a segmentos de mercados especializados.

•Estimular una cultura laboral de GANAR GANAR, que garantice la competitividad, la calidad y la armonía entre los factores de la producción.

•Establecer un programa de competitividad y mejora regulatoria en el ámbito de la Administración Municipal, para lograr un Gobierno enfocado en el Ciudadano.

•Promover el aprovechamiento del sistema lagunario del Chairel con centros de esparcimiento y desarrollos inmobiliarios

•Promover programas para la capacitación de actividades productivas que les permita a los ciudadanos aprender oficios de alta categoría que les sean proveedoras de mayores recursos económicos, con especial apoyo a las personas que por su edad son rechazadas en el mercado laboral.

•Diseñar e implementar un verdadero sistema de financiamiento popular que promueva actividades productivas entre los ciudadanos y desarrolle una red de proveedores locales altamente confiable y competitiva para nuestra industria regional.

•Creación de un Centro Municipal de Información de Negocios y Asesoría al Microempresario para poner a su disposición oportunamente información de calidad y actualizada de los distintos programas, recursos e instrumentos a los que puede tener acceso para ser más productivo y más rentable.

•Creación del Centro Internacional de Negocios, Ética Empresarial y Competitividad para poner en contacto y concertar citas entre las pequeñas y medianas empresas de la zona con las grandes Compañías Nacionales y Multinacionales que inviertan o estén dispuestas a invertir en nuestra zona. Para que todas las empresas tengan oportunidad de hacer negocios en un ambiente sano.

Aduana de Tampico  

La Aduana de Tampico cumple en 1996 su primer centenario. La construcción de este edificio empezó en 1896 y se terminó en 1898.

El edificio fue construído en su totalidad con materiales de importación traídos de Inglaterra y otros países de Europa, tomando como base un catálogo de edificios públicos. El material fue traído al puerto como lastre a bordo de barcos mercantes : los ladrillos y la herrería de Inglaterra, la madera de Nueva Orleans.

Su estilo es romántico, con columnas y balaustradas de hierro fundido, arquería de medio punto sostenida por columnatas y decoración neo-renacentista en sus pilastras y cornisas.

Foto: José N. Iturriaga de la FuenteTodos los materiales del edificio actual son originales, salvo techo y piso. Deteriorados por el uso, éstos fueron repuestos con materiales idénticos a los originales, en especial el piso de granito. Las ventanas y las puertas son originales.

Foto: José N. Iturriaga de la FuenteEn la margen norte de la desembocadura del río Pánuco se encuentra un bello edificio de incalculable valor histórico para Tampico y para México: la Aduana Marítima.

La ciudad y el puerto de Tampico han tenido dos edificios que albergaron las instalaciones aduaneras: el primero se ubicaba en el lugar que hoy ocupa la Plaza Libertad; el segundo y actual se estableció en 1898 sobre la franja de tierra que separaba los cauces de los ríos Tamesí y Pánuco.

Los barcos de mayor calado tenían acceso por el río Pánuco, mientras que las embarcaciones menores lo hacían por el Tamesí.

La franja de tierra se unía mediante un puente de madera que mandó construir Sebastián Lerdo de Tejada el cual fue susti-tuido por uno metálico durante el porfiriato, y se le conoció como Puente de Francisco I. Madero.

La porción del río Tamesí que corría entre la Plaza Libertad y la Aduana de Tampico fue rellenada para desviar el cauce del río y provocar su salida en el lugar conocido como la Puntilla. Sobre esta porción de tierra se tendieron las vías del ferrocarril y se construyó la Plaza Hijas de Tampico –hoy Centro Gastronómico de Tampico– y los edificio que cierran la parte sur de la Plaza Libertad.

SU HISTORIA

El 10 de febrero de 1827 se estableció por decreto la Aduana Marítima en Tampico; y empezó a adquirir un auge comercial y portuario en 1850, en virtud de la habilitación del puerto que incluía escolleras y canal de acceso.

En 1870 el general Porfirio Díaz inauguró el primer muelle; las escolleras, los diques y el dragado se completaron en 1889, incluyendo tres almacenes y cuatro muelles de 145 m cada uno, los cuales se concluyeron en 1903.

El edificio de la Adua-na Marítima se comenzó a ensamblar en 1896, y fue Porfirio Díaz quien personalmente encargó los planos a la Compañía de Ferrocarriles Centrales Mexicanos, cuyo costo inicial fue de 1 850 000 pesos en oro (se cuenta que fue el mismo don Porfirio quien eligió el diseño, haciendo la compra por catálogo a una compañía inglesa) y lo inauguró el propio general el 16 de octubre de 1902. Hace poco más de un lustro, fue concluida la excelente restauración.

SU ARQUITECTURA

Foto: José N. Iturriaga de la FuenteEl edificio, de claro estilo inglés, fue construido a base de elementos prefabricados de hierro fundido con sólidos y pesados ladrillos traídos de Inglaterra como lastre en los barcos que venían por materias primas codiciadas en Europa; las columnas, esbeltas y elegantes, son de fierro colado proveniente de Francia, y ostentan hermosos capiteles compuestos (jónico y corintio); los sorprendentes barandales y enrejados de las ventanas, verdaderos encajes metálicos, son de hierro forjado igualmente francés; mientras que las ventanas, puertas y algunos elementos de madera fueron traídos de Lousiana, Estados Unidos.

Los pisos son de granito pulido con figuras geométricas formadas por tiras de bronce incrustadas en el mismo granito. Aún conserva muchos de los elementos originales, propios del estilo decorativo de la época, como las tres puertas de acceso fabricadas de madera, las columnas y las escaleras de herrería de fierro colado.

El acceso a la Aduana Marítima es restringido, pues aún funciona como muelle fiscal. De hecho, la planta baja alberga las bodegas y almacenes donde se controla la entrada y salida de mercancías, cuyo movimiento alcanza los cinco continentes.

A un lado de la famosa “barda” que rodea los muelles fiscales se encuentra el acceso a la Aduana. Previa cita concertada con su administración –en nuestro caso lo hicimos por medio del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes–, logramos ingresar. Se cruzan varias vías de ferrocarril y una segunda puerta de control. Sólo entonces aparece en todo su esplendor la construcción de dos plantas, rojiza debido al color de su ladrillo británico. Predominan las formas de los arcos de medio punto espaciados en las ventanas de la planta baja, y continuos en el pórtico del corredor que circunda tres de los cuatro lados de la planta alta, que constituyen un excelente mirador hacia los cuatro puntos cardinales, y cuya amplitud permite el flujo de visitantes por fuera de las áreas de oficinas.

Horas enteras pueden pasarse del lado del río contemplando su vastedad, sintiendo el contraste de la Aduana, ya secular, con los impresionantes barcos cargueros de 20 mil toneladas de capacidad, atracados a escasos 15 metros del inmueble que nos ocupa; entre ambos hay gran movimiento de montacargas y trailers.

En el exterior de la Aduana las curvaturas de sus arcos contrastan con sus techos a dos aguas y con los triángulos o frontones que las rematan, con un ojo de buey al centro.

Al entrar al edificio lo recibe un vestíbulo con fastuosas escaleras que conducen al segundo nivel, flanqueadas por columnatas de bronce y barandales europeos. En el primer descanso se aprecian vetustos azulejos en los que destaca una representación del escudo nacional de tiempos del porfiriato, hecho en mosaico veneciano. Los numerosos y singulares detalles arquitectónicos y ornamentales de la Aduana Marítima de Tampico sorprenden al visitante.

LOS ALREDEDORES

A dos calles de la Aduana, rumbo al centro de la ciudad, se encuentra la Plaza Libertad, hoy conocida por los tampiqueños como Centro Histórico.

Hay que decirlo enfáticamente, esta plaza es única en toda la República Mexicana. Tenemos sorprendentes plazas coloniales en muchas ciudades, verdaderas joyas del virreinato, incluso algunas modernas con audaces diseños. Pero en ninguna parte del país hay una que se conserve prácticamente homogénea en ese estilo del ocaso decimonónico. Tenemos, sí, edificios aislados, como algunos mercados del porfiriato, también con columnas de fierro colado; el hermoso invernadero que da cobijo al Cos-movitral, en Toluca; o en Puebla y Zacatecas, que han sido convertidos en atractivos centros comerciales; o el mercado principal de Guanajuato. Sin embargo, son edificios aislados, no un conjunto armónico, como es el caso que nos ocupa.

En la plaza se encuentran los correos que datan de 1907, así como numerosos edificios, todos bien restaurados en diversos colores pastel del alegre trópico, con dos y tres pisos, cuyos principales atractivos son sus balcones, barandales, columnas y herrajes. En el centro de la plaza se yergue un singular quiosco, elemento característico de nuestras tradiciones vernáculas.

Para dar un salto en un túnel del tiempo imaginario, conviene alquilar en Tampico una pequeña lancha de motor de las que se utilizan para cruzar el río, y pedirle al lanchero que navegue unos 20 minutos aguas abajo para apreciar el portentoso puente colgante de esta pujante ciudad tamaulipeca, alarde de la ingeniería mexicana.

Faltaría yo a los lectores asiduos a los temas gastronómicos si omitiera un dato que se agrega a la exquisita cocina tampiqueña. Me refiero a una conocida cantina (más bien un restaurante) ubicada frente al panteón municipal, donde se pueden degustar más de 70 platillos de mariscos, y cuya cantidad no desmerece en calidad. Como para mí esas experiencias son hedonistas y académicas, probamos decenas de platillos, entre ellos la pulpa de jaiba a la mantequilla. Rarísimas son las tortillas de queso, que por lo blancas y delgadas parecen de harina, pero son de puro queso, una especie de quesillo, su flexibilidad es perfecta y sirven, ¡por su-puesto!, para hacer deliciosos tacos. Con razón, sobre la barra de la cantina se lee un admonitorio aviso: “Aquí se está mejor que enfrente”. Dicen que, cruzando la calle, en el panteón, se lee otro letrero: “Nosotros no salíamos de enfrente”.