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VERSOS SENCILLOS

PRÓLOGO

A Manuel Mercado, de México
A Enrique Estrázulas, del Uruguay

Mis amigos saben cómo se me salieron estos versos del

corazón.  Fue aquel invierno de angustia, en que por la

ignorancia, o por fe fanática, o por miedo, o por

cortesía, se reunieron en Washington, bajo el águila

 temible, los pueblos hispanoamericanos.  ¿Cuál de

 nosotros ha olvidado aquel escudo, el escudo en que el

águila de Monterrey y de Chapultepec, el águila de López

 y de Walker, apretaba en sus garras los pabellones todos

 de la América?  Y la agonía en que viví, hasta que pude

confirmar la cautela y el brío de nuestros pueblos; y el

 horror y vergüenza en que me tuvo el temor legítimo de

que pudiéramos los cubanos, con manos parricidas,

ayudar el plan insensato de apartar a Cuba, para bien

 único de un nuevo amo disimulado, de la patria que la

 reclama y en ella se completa, de la patria

 hispanoamericana, —que quitaron las fuerzas mermadas

 por dolores injustos.  Me echó el médico al monte: 

 corrían arroyos, y se cerraban las nubes:  escribí

versos.  A veces ruge el mar, y revienta la ola, en la

 noche negra, contra las rocas del castillo

ensangrentado:  a veces susurra la abeja, merodeando

 entre las flores.

 

¿Por qué se publica esta sencillez, escrita como jugando,

y no mis encrespados Versos Libres, mis endecasílabos

 hirsutos, nacidos de grandes miedos, o de grandes

 esperanzas, o de indómito amor de libertad, o de amor

 doloroso a la hermosura, como riachuelo de oro natural,

 que va entre arenas y aguas turbias y raíces, o como

hierro caldeado, que silba y chispea, o como surtidores

candentes¿Y mis Versos Cubanos, tan llenos de enojo

, que están mejor donde no se les ve?  ¿Y tanto pecado

 mío escondido, y tanta prueba ingenua y rebelde de

literatura¿Ni a qué exhibir ahora, con ocasión de estas

 flores silvestres, un curso de mi poética, y decir por qué

repito un consonante de propósito, o los gradúo y

agrupo de modo que vayan por la vista y el oído al

 sentimiento, o salto por ellos, cuando no pide rimas ni

soporta repujos la idea tumultuosa?  Se imprimen estos

versos porque el afecto con que los acogieron, en una

noche de poesía y amistad, algunas almas buenas, los ha

 hecho ya públicos.  Y porque amo la sencillez, y creo

 en la necesidad de poner el sentimiento en formas llanas y

sinceras.

José Martí
Nueva York, 1981