ISMAELILLO
Prólogo
Hijo:
Espantado de todo me refugio en tí.
Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura,
en la utilidad de la virtud,
y en tí.
Si alguien te
dice que estas páginas se parecen a otras
páginas, diles que te
amo demasiado para profanarte así.
Tal como aquí
te pinto, tal te han visto mis ojos. Con
esos arreos de gala
te me has aparecido. Cuando he
cesado de verte en
una forma, he cesado de pintarte.
Esos riachuelos han pasado por mi
corazón.
¡Lleguen al tuyo!
Sueño Despierto
Yo sueño con los ojos
Abiertos, y de día
Y noche siempre sueño.
Y sobre las espumas
Del ancho mar revuelto,
Y por las crespas
Arenas del desierto,
Y del león pujante,
Monarca de mi pecho,
Montado alegremente
Sobre el sumiso cuello,—
Un niño que me llama
Flotando siempre veo!
MI
CABALLERO
Por las mañanas
MI DESPENSERO
¿Qué me das? ¿Chipre?
Yo no lo quiero:
Ni rey de bolsa
Ni posaderos
Tienen del vino
Que yo deseo;
Ni es de cristales
De cristaleros
La
dulce copa
En que lo bebo.
Mas está ausente
Mi despensero,
Y de otro vino
Yo
nunca bebo.