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Rima LVII
Yo sé cuál el objeto
de tus suspiros es;
yo conozco la causa de tu
dulce
secreta languidez.
¿Te ríes?... Algún día
sabrás, niña, por qué:
tú lo sabes apenas
y yo lo sé.
Yo sé cuando tu sueñas,
y lo que en sueños ves;
como en un libro puedo lo
que callas
en tu frente leer.
¿Te ríes?... Algún día
sabrás, niña, por qué:
tú lo sabes apenas
y yo lo sé.
Yo sé por qué sonríes
y lloras a la vez.
yo penetro en los senos
misteriosos
de tu alma de mujer.
¿Te ríes?... Algún día
sabrás, niña, por qué:
mientras tu sientes mucho y
nada sabes,
yo que no siento ya, todo lo
sé.
(Gustavo Adolfo Bécquer)

VOLVERAN
Volverán
las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el alba en sus
cristales,
jugando llamarán;
pero aquellas que el vuelo
refrenaban
tu hermosura y mi dicha al
contemplar;
aquellas que aprendieron
nuestros nombres,
ésas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a
escalar,
y otra vez a la tarde, aún más
hermosas,
sus flores abrirán;
pero aquellas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...,
ésas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de
rodillas
como se adora a Dios ante su
altar,
como yo te he querido...,
desengáñate,
¡así no te querrán!
(Gustavo Adolfo Béquer)

VIENTO
Cantan las hojas,
bailan las peras en el peral;
gira la rosa,
rosa del viento, no del rosal.
Nubes y nubes
flotan dormidas, algas del aire;
todo el espacio
gira con ellas, fuerza de nadie.
Todo es espacio;
vibra la vara de la amapola
y una desnuda
vuela en el viento lomo de ola.
Nada soy yo,
cuerpo que flota, luz, oleaje;
todo es del viento
y el viento es aire siempre de
viaje.
OCTAVIO PAZ

ME GUSTA CUANDO CALLAS
Pablo Neruda
Me gustas cuando callas porque
estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz
no te toca.
Parece que los ojos se te
hubieran volado
y parece que un beso te cerrara
la boca.
Como todas las cosas están
llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del
alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a
mi alma,
y te pareces a la palabra
melancolía.
Me gustas cuando callas y estás
como distante.
Y estás como quejándote,
mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz
no te alcanza:
déjame que me calle con el
silencio tuyo.
Déjame que te hable también con
tu silencio
claro como una lámpara, simple
como un anillo.
Eres como la noche, callada y
constelada.
Tu silencio es de estrella, tan
lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque
estás como ausente.
Distante y dolorosa como si
hubieras muerto.
Una palabra entonces, una
sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no
sea cierto.



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