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EL ARBITRO, LA PERSONA

 

 

No se puede separar en ningún momento la formación profesional y personal del árbitro. El adolescente que entra en la escuela de árbitros empieza a desarrollarse como persona, y, por consiguiente, la enseñanza que reciba en la misma será un factor más que influya en su camino hacia la madurez.

En las siguientes líneas quiero profundizar en este aspecto formativo tan importante, además de resaltar ciertas cualidades humanas necesarias en cualquier árbitro, sea cual sea su categoría. Esta es mi opinión, basada en mi experiencia personal como árbitro y como formador de árbitros.

Son muchas las motivaciones que llevan a un adolescente a entrar en una escuela de árbitros, principalmente el hecho de conocer a alguien que ya lo es o por jugar al baloncesto y sentirse atraído por esta otra faceta del deporte.

A partir de ese paso empiezan a descubrir cosas sorprendentes. Los numerosos artículos del reglamento, la mecánica de arbitraje, la vergüenza que da pitar y hacer esos gestos tan raros. Son los primeros pasos, tienen que acostumbrarse a muchas cosas nuevas y extrañas. Pero, al mismo tiempo que aprenden nociones importantes sobre faltas, violaciones, posiciones, etc., empiezan a escuchar como sus profesores les transmiten conceptos como educación, respeto, humildad, paciencia, constancia, autocontrol, autoridad, firmeza, preparación, honestidad, valentía y muchos más. Palabras que empiezan a filtrarse poco a poco en el cerebro, sobre todo cuando están arbitrando un partido, que es donde encuentran su máxima expresión.

Y van creciendo, y pasando las temporadas y las siguen oyendo y asimilando. Se les dice que tengan respeto a todos los integrantes del partido, educación cuando se dirijan a ellos, constancia en el criterio y en el trabajo dentro y fuera de la pista, autoridad cuando tengan que emplearla, firmeza al sancionar, valentía para tomar las decisiones justas sea quien sea el infractor y sin importar el momento del partido, ausencia de nerviosismo cuando todos estén nerviosos, autocontrol para no dejarse llevar por las provocaciones, honestidad con uno mismo y con los demás.

Al árbitro se le enseña lo importante que es la preparación física (buscamos gente sana, deportista), el conocer las reglas para saber qué hacer en la pista (estudio, profundización), la diferencia entre lo que hay que sancionar y lo que no influye en el juego (conocer y amar el baloncesto, y querer que se desarrolle lo mejor posible), la colaboración con los compañeros (espíritu de grupo en las reuniones, compañerismo dentro y fuera de la pista). A no desanimarse si evoluciona más lentamente que los demás compañeros, a perseverar en la mejora constante, a luchar sanamente por conseguir ascender pero sin traumas cuando no se consiguen las metas rápidamente. A decir: "esta temporada no ha podido ser, la próxima me esforzaré más aún para conseguirlo".

Todo esto forma parte del perfil del árbitro, de lo que se va a encontrar en su carrera arbitral. Tiene que tener claro que habrán momentos buenos y malos. Que los buenos tienen que servirle como impulso hacia metas superiores, y los malos fortalecer su carácter y su espíritu de superación. El árbitro no debe hundirse cuando realice un mal arbitraje, ni ser prepotente pensando que él siempre lo hace bien, sino que debe reflexionar sobre su actuación, ser autocrítico, darse cuenta de sus errores y del por qué de ellos; ser humilde y aceptar las opiniones de los demás (informadores, compañeros) y mejorar y corregir en el siguiente partido los fallos anteriores.

 

 

 

Y si ahora nos olvidamos de que estamos hablando de árbitros y pensamos en jóvenes fuera del mundo del baloncesto, ¿acaso este mensaje no es válido? ¿No son éstas cualidades importantes en la formación de una persona? Sintámonos orgullosos de lo que hacemos, valorémoslo en su justa medida y sigamos buscando, como dice D. Angel Sancha en todas las competiciones donde se concentran equipos y árbitros, ser el mejor equipo de los que intervienen en el baloncesto.

 

 

Fdo: Francisco José Carvajal Rojo

Arbitro de liga EBA