Te has ido sin saberte despedida, madre hasta ayer; hoy, rito de la muerte.
Remontara yo el tiempo por cogerte
el minuto anterior de tu partida.
Te has ido sin decir al menos: cuida
de esta herencia que dejo de no verte.
El curso le trocara yo a la suerte
por saberme gozoso de tu vida.
Te has ido, como fue, presa la boca
de la firme costumbre de tus años:
Dios en todo, y silencio por respuesta.
Te fuiste sin hablar: habla la roca
de tu cuerpo -nevada sobre paños-: Vela Dios. Vedlo aquí. Su prueba es esta.