Presentación
El
Proyecto
PASTORAL
JUVENIL CATECUMENAL
Post- Bautismal Iglesia Joven Inició sus actividades en la casa salesiana del Ricaldone República de El Salvador Ð Centro América en abril de 1985, al mismo tiempo que en Roma, después de la experiencia del encuentro de 1984, los jóvenes, se reunían otra vez con el Papa para celebrar el Año Internacional de la Juventud. Después de varios años de vida y vistos los frutos de bien espiritual producidos entre los jóvenes, me permito presentar a Uds. jóvenes animador y catequistas - pastores algunas reflexiones sobre el camino de crecimiento en la fe con el fin de hacer revivir en Iglesia Joven la fuerza del anuncio que convierte los corazones y representa la experiencia de la primeras comunidades apostólicas, como modelo ejemplar y normativo para cualquier época y para cualquier lugar.
Roma, 21 de septiembre de 1997, fiesta del San Mateo Apóstol y Evangelista
P.Giuseppe Coró- salesiano
Antecedentes
San Salvador, El Salvador 1985 Muchas veces al despertar temprano por la mañana, por los tiroteos de los helicópteros, cañones y ametralladoras, buscaba distraerme orando o si era prudente tener las luces encendidas, para poder leer. Durante varios días al abrir el libros de las constituciones, siempre se abría la misma pagina 44 donde los artículos 34, 35 y 36 eran leídos una y otra vez, reflexionados y comparados con la realidad de la vida que yo mismo llevaba con los jóvenes.(Unos 750 adolescente y jóvenes del Instituto Técnico Ricaldone de San Salvador). Desde hacía pocos meses (20 octubre 1984) había recibido la ordenación sacerdotal, después de 25 años de vida religiosa como salesiano laico, pero mi deseo de llegar a ser sacerdote remonta a mi entrada al Seminario Patriarcal de Venecia (año escolar 1950-1951). Sentirme ahora salesiano sacerdote y leer nuevamente los artículos de las constituciones, me hacía sentir mal, terriblemente mal, como el estar escuchando la crueldad de los disparos pensando que eran jóvenes en su mayoría los que de un bando y otro se estaban masacrando. Para llegar a ser sacerdote había buscado de estudiar mucho, aunque no pude hacer los cursos regulares sino durante las vacaciones, fines de semana y sobre todo limitando las horas de sueño. Pero la falta de tiempo sentía que la reponía diciéndome a que me servía leer y realizar tantos trabajos escritos, hacer exámenes si todo eso no me ayudaba a conocer directamente a Cristo mismo, no lo experimentaba y vivía en mi, no lo anunciaba a mis mismos jóvenes. Al leer y releer los artículos, entremezclando la oración y la suplica al Señor Jesús de que me ayudara ser yo mismo primero, como don Bosco, un educador de la fe de mis jóvenes, me sentía días tras días animado interiormente para realizar cada cosa con una alegría que considero no común. Sobre todo las horas dedicadas a las confesiones y al dialogo con los jóvenes, por los diferentes motivos, era encargado de los estudios y de la disciplina y en especial cuando celebraba la santa misa para los mismos jóvenes, me hacia vibrar interiormente de algo que no se explicar con palabras.
Los Grupos de Reflexión para la Acción en la Oración - GRAO -
Desde hacía años, (1968) personalmente trabaja con pequeños grupos de jóvenes, que iba formando dentro de cada curso y lo llamaba Grupos de Reflexión para la Acción en la Oración -GRAO- Los integrantes eran escogidos por mi personalmente uno a uno e integrados al grupo que se reunía cada semana conmigo, para reflexionar sobre los problemas de los jóvenes, generalmente del curso, con el fin de tomar una acción individual o como grupo para responder a la problematica, y todo esto manteniendonos en comunión de intenciones y de acción por medio de la oración. Esta experiencia me ayudaba mucho para conocer de cerca tantos problemas y sobre todo tener la posibilidad de intervenir de una u otra forma, sobre todo por medio de los mismos jóvenes, en bien de los demás. Teníamos un saludo significativo al darnos la manos como el intercambiarnos las palabras de: "Pasa la llama": Osea "hazme sentir que estás encendido del amor de Jesús en tu acción y en tu oración". Esta frase fue tomada de una dinámica que hicimos una vez que encendimos cada uno una vela tomando la luz del cirio pascual. Pasa la llama también significaba: "Si eres luz trasmítela a los demás". El canto motivador del grupo era: "Por ti mi Dios cantando voy la alegría de ser tu testigo Señor... Dájate quemar si quieres alumbrar". Todo esto me ayudaba y se que ayudaba a muchos jóvenes, pero me cuestionaba yo mismo si seguir con este pequeño grupo o abrirlo a todos los deméas jóvenes, a tantos otros jóvenes y no solo a un grupo así restringido. Todo sucedió en forma as’ imprevista que yo mismo no sabría como explicarlo. De hecho me cuestionaba como "encaminar a los jóvenes hacia una experiencia de vida eclesial con su entrada y participación en una comunidad de fe" . Los grupos GRAO Ð Grupos de Reflexión y Acción en la Oración eran secretos, nadie de los compañeros sabían de la existencia de esos grupos. Actuaban en el silencio. Cada quien trabajaba espiritualmente un determinado numero de compañeros con los cuales compartía su tiempo de estudio, deportes, fines de semana etc. Esta era la estrategia. En verdad se hacía una gran labor y el ambiente espiritual era grande, cuidando los mínimos detalles...pero sentía que faltaba algo, como que cada quien manifestara públicamente la alegría de ser joven cristiano, de sentir que Cristo vive y camina entre los hombres y sobre todo entre los jóvenes en la medida en que los jóvenes mismos lo llevan a los demás. Todo esto fue una larga experiencia de 17 años que en ocasión del Año Internacional de los Jóvenes, 1985 me sentí empujado hacia nuevos horizontes. Miraba a mi alrededor y veía en el rostro de los jóvenes salvadoreños una preocupación siempre más profunda. Me preguntaba si para tantos jóvenes no existía una posibilidad de conocer a Cristo el Señor. Porque ellos no podían entrar en los grupos y vivir una experiencia, la experiencia de que el Señor los amaba. Me parecía que para tantos jóvenes. El Salvador contaba con una población mayoritariamente de jóvenes, esa oportunidad era la posibilidad para evangelización en masa, porque eran tantos y sin pastor... que se alejaban más y más y se perdían ... Me sentía terriblemente mal ser un salesiano cuidando solo los mejores... solo algunos... solo... Sobre todo me urgía ofrecerles en manera sistemática los fundamentos de la fe. No era suficiente que ellos pudieran dar el corazón a Cristo sino llevarlos con un trabajo intelectual a que comprendieran cual era el significado del don de la fe, en que cosa creer y en quién creer, Cristo Jesús el único salvador. En otras palabras ayudarles a descubrir y decir en quién y porqué creer. Me parecía que Cristo me estaba diciendo a mi mismo "Sienten mi atracción hacia mi, pero no me aman, no se interesan por conocerme mýs y mejor para llegar a amarme mýs y mejor. Para conocer lo que yo les quiero enseñar para llegar a la vida eterna". Fue así que me empeñé en aumentar las horas de clases para los jóvenes del bachillerato de dos a cuatro horas semanales. Dejé en parte las clases de tecnología y diseño mecéanico para impartir las clases de religión o de Biblia. Esto me empeñaba varias horas de la noche en el silencio, en la meditación y en la oración. pero sobre todo me empeñaba a vivir día a día lo que quería anunciar y compartir con los jóvenes.
Motivaciones que generaron la experiencia
En el postconcilio se ha hablado de Pentecostés de los laicos o de nueva Pentecostés y de Pentecostés de los jóvenes. En un momento cargado de guerra civil (1985) y celebrando el Año Internacional de la Juventud, con todo lo que esto significaba para los jóvenes en El Salvador, el Espíritu Santo, nos ha lanzado en busca de aquella tierra nueva donde "habitará finalmente la justicia" como fruto de la paz del Señor. Así empezó una aventura para sembrar futuro con y entre los jóvenes por medio del Proyecto de Pastoral Juvenil Catecumenal-Post Bautismal - Iglesia Joven, tomando en cuenta las palabras del Papa Juan Pablo II, que desde Haití el 9.3.1983 había llamado a la Iglesia a un nueva evangelización.
Nueva en ardor, en cuanto se refiere al evangelizador, a su interioridad a su ardor y celo pastoral. Pero donde están los evangelizadores de los jóvenes? Porque no pueden ser los mismos jóvenes convertidos al Señor Jesús para que lo anuncien y proclamen? Porque ellos, miembros de la Iglesia no asumen una actitud misionera y en nombre de la Iglesia van a evangelizar a los demás jóvenes?
Nuevos métodos, Nuevos métodos de evangelización para los jóvenes? No tanto un método nuevo, sino el meetodo de siempre; una fe vivida, trasparente, propuesta libremente, pero a cada joven, desde su situación, su ritmo, y desde el testimonio y la coherencia de vida del joven que habiendo sido evangelizado se vuelve evangelizador. Ellos los jóvenes protagonistas en primera línea, buscando a cada joven, para trasmitir la experiencia de su propia fe, para comunicar las razones de la esperanza.
Nueva expresión, la novedad es regresar a vivir en y como comunidad para ir comunitariamente, solidariamente hacia los últimos, los marginados, los necesitados, y anunciarle de tú a tú, de persona a persona, con la vida, la credibilidad desde la fe, la posibilidad que tienen de compartirla con ellos, los jóvenes, viviendo para el Se–or Jesús y para el bien de otros jóvenes. Esta voluntad de presencia y de encuentro con cada joven, con muchos jóvenes, con su mundo, sus necesidades y expectativas es la nueva expresión, de los nuevos métodos, para una nueva evangelización de los jóvenes. Al final cada joven tiene que llegar a concebir una vida en el bien (éticamente) y no en el vivir mejor (bienestar consumista y egoísta). Esto supone un desarrollo integral, humano y cristiano del joven.
"Buenos cristianos para llegar a ser honrados ciudadanos" (don Bosco)
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