La máscara

En historia de mi alias hice mención del caballero de oros, comenté que simbólicamente representa al guardián de la ley.

Aprendí mas tarde que cuando uno avanza en su propio camino , poco a poco uno se vuelve punto de referencia, pero esto provoca que aparezcan personas que tratan de demostrar algo en un enfrentamiento.

En la mayor parte de las circunstancias , uno debe ser capaz de parecer apagado, de mantener el fuego interno, pero vivo.

No falta también la aparente buscadora de la verdad que toma al Nagual como un reto, como una persona a seducir para poner una marca más en su revólver.

El problema está que un guerrero, y muchos menos un Nagual, no puede ser grosero, pero tampoco ser manipulado. Por suerte ser Nagual significa no tener puntos que defender. Recuerdo una ocasión que el Nagual Rafael empezó a ser molestado por el hermano de una persona a la que había curado con herbolaria y homeopatía.

Esta persona era un fanático religioso, que le decía al Nagual que dejara esa vida de superstición y que regresara al camino de Dios.

Por esa época el Nagual debía seguir en su casa, porque tenía unas cinco o seis personas a las que estaba curando con osteopatía. Así que el Nagual volvió a ir a la Iglesia, hasta que terminó el tratamiento de esas personas. Cuando llegó el momento vendió su casa sin avisar, y simplemente, desapareció.

En mi caso he aprendido que ser cortés a veces no ayuda, pero seguramente ser descorteses menos nos va a ayudar.

El caballero de oros me sirve no sólo de símbolo sino de máscara, actuar como un caballero me permite ser todo lo cortés que es mi inclinación natural, además que si se hace necesario, puedo ser todo lo duro y violento que haga falta, o puedo actuar como un tonto sin que nadie se dé cuenta que cualquiera de esas actitudes solo son facetas de la máscara, que oculta el no tener compasión.

Generalmente la máscara está ligada con un arquetipo, en caso de ser verdadera. Si la máscara no está ligada un arquetipo, es sólo un disfraz. Por otra parte, al usar una máscara de manera consciente, sin hacer cosas indignas a nosotros o a la máscara, podemos conectarnos con algo que representa el arquetipo. Podemos usar muchas máscaras, aunque no es recomendable, y tienen que ser coherentes entre sí.

La verdadera máscara nos da cordura, racionalidad, y juicio. Es perfectamente válido llamarnos "La cucaracha vengadora", pero nosotros mismos no nos podemos tomar en serio.

A su vez, es perfectamente válido que la máscara nos exija actuar como un enamorado balbuceante, o como un tonto completo, pero detrás de la máscara que oculta la no compasión, existe esta, la no compasión. La máscara debe ser honrada y respetada como la propia vida; al ponerla, dejamos de ser quien somos, y podemos hacer cosas que antes ni se nos hubieran ocurrido.

Usar máscaras abre puertas, y las cierra. La verdadera nos da cordura y juicio.


Alfonso Orozco - Agosto 1999 (verificado en oct 2005)
ICQ 41907900