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Papa Criolla

Desarrollo del cultivo en Colombia

Requerimientos de la producción

Tecnología de producción

Mercados

Precios y márgenes de comercialización

Originaria de América tropical, el cultivo de papa criolla se extiende desde México hasta el norte de Chile. Taxonómicamente pertenece a la familia Solanacea, serie tuberosa, de las cuales Colombia es centro de origen de 4 especies entre las que se destacan comercialmente la solanum tuberosum spp. andigena y la solanum phureja (papa criolla).

Botánicamente es una planta de 60 cm. de alto, conformada por varios tallos herbáceos con muchas ramificaciones de donde brotan flores blancas o rojas que se conservan hasta el final del ciclo y hojas compuestas de color verde oscuro. El sistema radical se conforma de raíces con ramificaciones laterales y estolones a partir de los cuales se forman los tubérculos, que son órganos de reserva de la planta. El color de los tubérculos tiene distintos matices de amarillo y, en algunos casos, presenta tintes rojos; tiene forma redonda a ovoide, ojos u hoyos distribuidos por toda la superficie. En promedio, se estima que la planta produce hasta 40 tubérculos esparcidos en contorno.

 

Desarrollo del cultivo en Colombia

Actualmente, la papa criolla se cultiva en pequeñas áreas al margen del cultivo de papa común, en surcos dentro del mismo, o en huertas familiares. Los principales departamentos productores en Colombia son Cundinamarca, Boyacá, Nariño, Antioquia, Cauca, Norte de Santander y Santander.

Cuadro No. 1. Principales municipios productores papa criolla.

DEPARTAMENTO

MUNICIPIOS

Cundinamarca

Subachoque*, Une, Cáqueza, Usme, Zipacón, Bojacá, Chocontá, Cajicá, La Calera, Cota, Guasca, Zipaquirá, Suesca, Carmen de Carupa y Mosquera

Boyacá

Toca, Siachoque, Motovita, Ventaquemada, Umbita, La Capilla, Turmequé y Buenavista

Nariño

Pasto, Puerres, Potosí, Córdoba, Ipiales, Pupiales, Guachucal, Cumbal

Antioquía

Sonsón, La Unión, Abejorral, Carmen de Vivoral, Santuario

Cauca

Silvia, Puracé, Sotorá, Jambaló, Totoró

Norte de Santander

Mutiscua, Silos, Opitaga, Pamplona, Cácota

Santander

Sutará, Tona, Cerrito, Málaga

*Mayor municipio productor en Colombia.

Fuente: Mosquera C. Jorge. La modesta papa criolla. Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, 1992.

 

El país no dispone de información precisa sobre área cultivada con papa criolla. Estimativos de Fedepapa reportan que este cultivo corresponde al 10% o 16% del área sembrada en papa común. En 1997 se sembraron, aproximadamente, unas 25.200 hectáreas, lo que representa un promedio de 12.600 hectáreas cultivadas en cada semestre del año.

En el ámbito nacional, la siembra de papa criolla se desarrolla a pequeña escala por los altos riesgos que genera, de una parte, la susceptibilidad del cultivo a las heladas y a los problemas fitosanitarios y, de otra, la alta perecibilidad del producto durante la poscosecha. Como consecuencia de lo anterior, existe una marcada estacionalidad de la oferta y, por ende, de los precios.

 

Requerimientos de la producción

La papa criolla se da entre los 1.800 y los 3.200 m.s.n.m., siendo óptimas para su cultivo las altura comprendidas entre los 2.300 y los 2.800 m.s.n.m., lo que equivale a un rango de temperatura promedio de 10° a 20° C. Requiere, además, una precipitación promedio de 900 mm de lluvia al año; sin embargo, el cultivo se desarrolla bien con precipitaciones superiores.

El mejor suelo para su cultivo es aquel que presenta una textura franca, suelta y profunda que evite la acumulación de humedad en la raíz, con una pendiente máxima del 30%, un pH entre 5.2 y 5.9 y altos contenidos de materia orgánica. La papa criolla no se produce bien en terrenos húmedos.

 

Tecnología de producción

La información agronómica del cultivo de la papa criolla es escasa en todos las fases de su desarrollo, debido a que el cultivo no se le había dado la misma importancia económica que se le asignó a la papa común. Asimismo, aunque se presentan marcadas diferencias en su manejo, se puede decir que muchas de las tecnologías utilizadas y algunos criterios de manejo agronómico que se aplican al cultivo de papa común se han extrapolado al de este producto. El cultivo de la papa criolla requiere de un periodo vegetativo de 5 a 6 meses en los que se deben realizar las siguientes prácticas agronómicas:

Preparación del terreno

Es una labor tendiente a soltar el suelo hasta una profundidad de 30 cm. Se realiza generalmente con azadón, bueyes o tractor. Cuando se utiliza tractor, es necesario realizar una arada, una rastrillada y una surcada. Es importante mencionar que la preparación del suelo en terrenos pendientes debe hacerse en curvas a nivel o en surcos que corten la pendiente, con el fin de evitar problemas de erosión y la insostenibilidad de las futuras producciones.

Siembra

El cultivo de papa criolla se propaga por tubérculos. La semilla es uno de los insumos más costosos en el proceso productivo de la papa, razón por la cual el agricultor suele utilizar semilla de sus propias plantaciones. El tubérculo ideal para sembrar es aquel que presenta la forma característica de la especie, esto es, tamaño mediano, ojos poco profundos, brotes cortos y vigorosos y ausencia de pulgones, gusano blanco, polillas y pudriciones. Un indicador indirecto del rendimiento del cultivo es la cantidad de semilla sembrada (cargas/ha.). Así, para sembrar una hectárea con papa criolla se requieren entre 6 y 9 cargas de papa (0,7 y 1,1 ton respectivamente), de las cuales se espera obtener entre 7 y 12 toneladas de producto.

La papa requiere agua, especialmente en los primeros días después de la siembra y desde la aparición de las flores hasta cuando los tubérculos han adquirido buen tamaño y peso. Es recomendable, por lo anterior, que la siembra coincida con el inicio de la época de lluvias o que se haga durante la misma. El número de plantas a establecer depende de las condiciones ambientales particulares, en especial, de la fertilidad del suelo y de la humedad relativa; así, en terrenos de poca fertilidad se aconseja sembrar un tubérculo cada 20 cm. dejando una distancia de 1 m. entre surcos, para un total de 50.000 plantas/ha. Y, en terrenos de mayor fertilidad, los tubérculos se siembran cada 30 cm. distanciados 1 m. entre surcos para un total de 33.000 plantas/ha.

Aporque

Consiste en arrimar la tierra a lo largo del surco en la base de la planta para favorecer la formación de los tubérculos, protegerlos de la luz y de los daños de los insectos, conservar la humedad en las zonas de raíces, facilitar la aireación y el drenaje, incorporar nutrientes y controlar las arvenses. El aporque debe realizarse entre el primero y el segundo mes después de que emergen las plántulas ya que, de lo contrario, se pueden afectar el sistema de raíces y los estolones.

Fertilización

La fertilización debe hacerse de acuerdo con los resultados del análisis de suelos. Dado que el cultivo exige grandes cantidades de materia orgánica, se sugiere aplicar una mezcla de gallinaza (entre 1000 y 2200 Kg. por hectárea) y fertilizante comercial (150 y 350 kg.). Dicha mezcla debe fraccionarse en dos aplicaciones: una al sembrar y otra al momento de hacer el aporque. Es importante considerar el pH del suelo, ya que las plantas son exigentes en Calcio y Magnesio. Se pueden emplear enmiendas como roca fosfórica o cal dolomita que, además de corregir la acidez, aportan otros nutrientes esenciales para un buen desarrollo del cultivo.

Manejo fitosanitario

El cultivo de la papa criolla es más susceptible al ataque de plagas y enfermedades que el de papa común, por lo que es preciso tomar todas las medidas preventivas que estén al alcance del productor a fin de evitar su aparición. Es preciso, además, estar vigilando permanentemente la plantación para adoptar a tiempo las medidas correctivas que permitan reducir y manejar de los problemas que se presenten. Por ser el manejo fitosanitario un punto crítico del cultivo, es recomendable que el productor recurra al apoyo técnico especializado que le ofrecen las UMATA’s, Fedepapa y otras instituciones.

Una de las principales medidas para el manejo fitosanitario del cultivo de la papa criolla consiste en realizar rotaciones con otras especies agrícolas como, por ejemplo, trigo, zanahoria, arveja, cebada y pastos. Asimismo, la presencia de cultivos asociados e intercalados es fundamental para reducir la incidencia de los patógenos. Se destacan las asociaciones con otras variedades de papa o con calabaza, haba, arveja, maíz, fríjol ajo, brócoli, caléndula, coliflor y repollo y, como cultivos intercalados, los frutales caducifolios.

Cosecha

El momento oportuno para realizar la cosecha es aquel en que la piel del tubérculo no se desprende fácilmente al hacerle presión y los tallos se han secado. La cosecha oportuna evita el ataque de los insectos, la presencia de pudriciones, la brotación y el enraizamiento. El rendimiento promedio por hectárea en Colombia es de 12 toneladas. Es necesario destruir completamente los residuos del cultivo y retirar los tubérculos del campo una vez ha pasado la cosecha, ya que ellos son la principal fuente de plagas y enfermedades para futuras siembras.

Cuadro No 2. Número de jornales por hectárea en el cultivo de la papa.

ACTIVIDAD

JORNALES / HA

PORCENTAJE (%)

Preparación del terreno

5

7

Siembra

7

10

Fertilización

3

4

Desyerba y aporque

14

19

Fumigaciones

14

19

Recolección

30

41

Total

 

100

Fuente: Mosquera C. Jorge T. La modesta papa criolla. Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, 1992.

Poscosecha

El tiempo máximo de duración que admite la papa criolla oscila entre 5 y 8 días, debido a que los tubérculos tienen una rápida brotación, lo que origina pérdidas en su calidad comercial. Por lo anterior, es necesario utilizar inmediatamente la papa ya sea como semilla o para el consumo. En la actualidad se desarrollan programas de investigación en poscosecha tendientes a desarrollar empaques adecuados para el producto. Asimismo, se están estudiando otras posibilidades de transformar el producto aprovechando su excelente calidad culinaria, su alto valor alimenticio y la gran aceptación de la papa criolla por parte del consumidor interno. Se destacan en las pruebas industriales los trabajos tendientes a obtener papa a la francesa precocida, prefrita y congelada, papa entera precocida y congelada, papa en línea, preformados y puré de papa.

 

Mercados

Como ya se advirtió, la oferta de papa criolla se caracteriza por su marcada estacionalidad, la cual determina la presencia de momentos en los cuales, como consecuencia de la escasez del producto, los precios tienden al alza: es lo que ocurre entre la tercera semana de diciembre y la segunda semana de marzo, y entre la tercera semana de junio y la primera semana de septiembre.

Los productores venden la papa criolla directamente a las cadenas especializadas, que la exigen previamente lavada, o a acopiadores o a mayoristas, quienes la adquieren sucia y la envían a las plantas lavadoras para agregarle valor al producto y así aumentar su margen de utilidad. El mayorista vende el producto empacado en bolsas plásticas de 1 kg. a 6 kg.; a granel, en canastillas plásticas, cuando abastece a las cadenas especializadas, o en bultos de 62.5 kg., cuando lo comercializa en las centrales mayoristas.

El mercado mayorista de Bogotá es abastecido por la producción regional y la oferta de los departamentos de Boyacá y Nariño; el de Cali, con la oferta proveniente de Nariño y Cauca, y, el de Medellín, con la de Cundinamarca y Nariño, además de la producción regional.

 

Precios y márgenes de comercialización

El comportamiento de los precios mayoristas ha sido creciente, hecho que se vio acentuado a partir de noviembre de 1997 por los efectos ocasionados por el Fenómeno del Niño sobre la producción de papa criolla (ver Gráfico No. 1). Vale la pena anotar que, históricamente, este producto presenta un año de precios altos seguido de uno de precios bajos, ya que el productor basa su decisión de siembra en los precios del período anterior.

Gráfico No. 1

Comportamiento del precio mayorista de la papa criolla. 1995-1998

 

Fuente: Cordicafé, Sipsa

Los precios mayoristas en el mercado de Bogotá presentan un período con tendencia al alza entre febrero y mayo para luego mantenerse relativamente estables (Gráfico No. 2). El mercado caleño, por su parte, presenta dos períodos de precios altos entre marzo y mayo y de septiembre a noviembre, en tanto que el mercado de Medellín registra las mayores fluctuaciones en los precios con dos períodos de incrementos (entre febrero y abril y de julio a septiembre).

Gráfico No. 2

Estacionalidad de los precios mayoristas de la papa criolla. 1992-1998

 

Fuente: Cordicafé, Sipsa

El margen de comercialización mayorista fluctúa, en promedio, entre el 36% y el 51% para los tres mercados analizados. El comerciante mayorista obtiene los mayores márgenes de comercialización durante los períodos de baja oferta, mientras que durante los picos de cosecha tienden a disminuir.

 

 


 

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Última actualización: 3 de noviembre de 2001