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La primera impresión


... Eran los años de dictadura, yo era estudiante y salía mucho a la noche, siempre me ha gustado la noche. Tenía mi pandilla de chicos y chicas y no sé por qué razón acabábamos siempre en antros transgresores donde toda la gente se mezclaba y fumaba porros y acababa viniendo la policia y nos tiraba a todos... a veces a palos!. Una de las noches, después de ir tantas y tantas veces, descubrí a dos chicos que se hacían arrumacos, ya no eran tan jóvenes (para mi entonces, claro)... me quedé mirándoles largo rato, sin curiosidad, ni raros pensamientos... solo me sorprendió ver a dos hombres besándose y cariñosos, jamás lo había visto antes... me sorprendió darme cuenta que ni me había pasado por la mente que dos hombres también pudieran besarse... y me gustó... sobre todo porque al rato, felices como estaban se pusieron a bailar y uno que era más bajito y calvo, le bailaba al otro dándole vueltas con la mano sobre su calvorota... eso me hizo reir, me resultó simpático... Lo comenté con Tony que también les miraba. Tony, despues lo supe, ya tenía su buena pluma pero jamás le puse nombre a esa forma de ser suya, era el más dulce de los amigos, el más tranquilo y amable. Con los años, de la gente de la pandilla, Pepe se convirtió en Malena, era transformista en La Belle Epoque, Mimí me propuso amores aunque era entonces mi mejor amiga, Javier se hizo chapero durante un monton de años y Tony... Tony se convirtió en Anatony, se transformó en amiga, aún me la encuentro a veces por los antros de noche... buscándose la vida... me cuenta que es duro, que la han hecho sufrir mucho pero que no cambia su género por nada ni por nadie... en cuanto a mi, pronto llegó una jovencita que me enseñó algunos secretos que no conocía... fue fácil, me robó un beso y me gustó... de ahí nos hicimos inseparables... jamás nos preguntamos ni planteamos si eso se llamaba ser lesbianas o como se llamaba... salió natural, aprendimos juntas los secretos de la cama, yo creo... recuerdo, eso si, que lo que mas me gustaba era la falta de violencia en el sexo, nadie me penetraba, horrible palabra... ni habia dolor, ni sangre, ni peligros ni esas pavadas... solo contacto y sudor y saliva y ese perfume especial a todo mezclado... ... así fue como conocí este mundillo que hasta entonces parecía estaba callado...

Mara, España 6/8/2001


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