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Un cuento
Mariana miraba la calidez que el sol provocaba al
tocar el mar, así como percibía el sutil temblar de
las ramas de ese árbol al ser acariciado por el
viento... de pronto, su mirada se topó con la de Ella y sin
reflexionar, Mariana recorrió con los ojos todo su
hermoso cuerpo, ese cuerpo tan sencillo y atrayente
que logró hechizar sus ojos, provocando que una
lágrima se deslizara por una mejilla... Ella se acercó
y con uno de sus delgados dedos tomó la lágrima para
después sentirla... Y en ese mismo instante el profundo gris de sus ojos
penetró en el vacío que había en los de Mariana, y el
miedo suavemente se coló en su piel, pero a pesar de
ello le era imposible huir.
Los finos labios de Ella
se acercaron ansiosamente a los de Mariana...
un largo beso...
un frío beso...
el beso de la Soledad.
Angélica, Agosto/99
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