SU NATURALEZA

El primero y el más antiguo de los astros es Odin. Watan, Wuot, Wuth, Wuthen, Wuothan, Wodan). Es el espíritu del mundo que todo lo invade, y produce la vida y el espíritu (oend, aand). Con Vile y Ve extrae del cuerpo de Ymer el cielo y la tierra; con Hoener y Loder forma al primer hombre y a la primera mujer, y les da el espíritu. Toda empresa en la paz o en la guerra procede de el. Es el autor de la guerra y el inventor de la poesía. De el procede toda la ciencia, y es el inventor de las runas. Al ser el espíritu de la vida, penetra en toda la materia animada o inanimada, en el universo entero; es el viajero infinito. Lo gobierna todo, y por muy poderosas que sean las otras divinidades, todas le sirven y le obedecen como los hijos obedecen a sus padres. Otorga muchos favores a los dioses y a los hombres.
Los héroes son especialmente objeto constante de su solicitud. Guía y protege al valiente héroe durante toda su vida; vigila el nacimiento y su entero desarrollo; le da armas maravillosas, le enseña nuevas artes de guerra, le asiste en las circunstancias criticas, le acompaña en la guerra y detiene el vuelo de las flechas enemigas; y cuando finalmente el guerrero llega a viejo, vigila que no muera en su cama, y que sucumba dignamente combatiendo. Finalmente, protege la organización social y las influencias del espíritu humano. Venga los asesinatos, protege la santidad de las promesas, domina el odio y disipa la ansiedad y la pena.
Odin es llamado Alfadir (padre de todas las cosas), porque es el padre de todos los dioses, y Valfadir (padre de la mortandad) porque escoge sus hijos entre todos los que sucumben combatiendo. Les ha preparado como morada el Valhalla y Vingold, donde se les llama Einherjers (héroes). En Asgard, Odin tiene doce nombres, pero la Nueva Edda enumera cuarenta y cuatro, y si a estos nombres añadimos todos los que le han dado los poetas, el número llegara casi hasta doscientos. La causa de esta multiplicidad de nombres es la gran variedad de lenguas. Pues las diferentes naciones estuvieron obligadas a traducir su nombre a sus lenguas respectivas con el fin de suplicarle y adorarle. No obstante, algunos de estos nombres son debidos a las aventuras que tuvo en sus viajes y que están relatadas en las viejas historias. Nadie podría pasar por sabio, si no pudiese contar esas maravillosas aventuras.