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EL MÉTODO EXPOSITIVO

            Concepto

         El método expositivo consiste en la presentación oral de un tema, lógicamente estructurado.

         El recurso principal de la exposición es el lenguaje oral, que debe ser objeto de  la máxima atención por parte del expositor.

         El método expositivo es uno de los más antiguos en el terreno de la enseñanza , así como la copia, el dictado y la lectura.

         La  exposición  puede  asumir  dos  posiciones  didácticas  que  deben  explicarse,  y   que son:

 a) La exposición dogmática; en la que el mensaje transmitido no puede ser contestado, debiendo aceptarse sin discusiones y con la obligación de repetirlo, en ocasión de las pruebas de verificación del aprendizaje.

 b)     La exposición abierta; en la que el mensaje presentado por el docente es un  simple pretexto para dar pie a la participación de la clase, pudiendo haber, por lo tanto contestación investigación y discusión, siempre que sea oportuno y necesario . Este es el sentido en que se entiende, hoy en día, el método expositivo en los dominios de la educación.

         El empleo del método expositivo requiere bastante preparación en lo referente al asunto a tratar, así como cierta capacidad personal para expresarse y para captar  la atención del auditorio; es preciso que el expositor este informado con respecto a la capacidad del auditorio para expresarse en forma más explícita o más implícita, y para tomar ciertas precaucione con el vocabulario a usar.

         La exposición es un recurso que según las circunstancias, se hace indispensable en cualquier nivel de enseñanza, principalmente en los más elevados.

         Para hacerse más eficiente, la exposición requiere sin encargo, el uso de otros recursos didácticos, ya que la fluidez y la buena expresión verbal no dispensa en absoluto de cierta capacidad de dramatización de buenos conocimientos sobre el asunto tratado ni de la capacidad de síntesis.

         El expositor debe tener en cuenta los siguientes inconvenientes, a fin de atenderlos, siempre que sea posible, echando mano a otros recursos:

 a)     Que él es el único actor, debiendo esforzarse para que otros elementos del auditorio      participante también en la apreciación de los conceptos, emitiendo sugerencias;

b)      Que el sentido de la educación es el más solicitado, debiendo pues, imaginar recursos que sensibilice otros sentidos:

c) Que la fijación del aprendizaje es más difícil cuando el mensaje es sólo oral, por lo que se imponen otros medios para ayudar a los oyentes a elaborar los datos del mensaje transmitido:

d) Que la motivación es más difícil y que la falta de interés cunda más de prisa que en otros métodos de enseñanza, lo cual debe llevar al expositor a hacer su exposición lo más ilustrada posible.

 

 Objetivos

         Los objetivos del método expositivo pueden expresarse así:

 a) Posibilitar la transmisión de información y conocimientos lógicamente estructurados y que posen continuidad, con un dispendio mínimo de tiempo:

b) Transmitir experiencias y observaciones personales que aun no figuran en las formas convencionales de comunicación:

c)      Economizar tiempo esfuerzos cuando haya urgencia en hacer una comunicación:

d) Motivar a un grupo para que proceda a hacer estudios más profundos sobre un tema determinado:

e) Posibilitar la síntesis de temas extensos y difíciles, que, de otra manera, sería trabajoso y problemático abordar.

Condiciones para una exposición eficiente

         Para que la exposición sea eficiente, debe rodeársela de muchos cuidados y debe ser dinámica, alternada con diversos recursos concretizantes y participantes, conforme detallamos a continuación.

a)      Establecer con claridad los objetivos de la exposición;

b)      Planificar bien y lógicamente la secuencia de los tópicos que construyen la exposición;

c)      Conocer bien al auditorio y sus necesidades, a fin de adecuar al mismo la forma de la exposición y los datos a exponer;

d)      Tratar de satisfacer realmente la expectación creada en la fase inicial de motivación, para impedir que el auditorio se sienta frustrado por no recibir aquello que esperaba;

e)  Dar un cierto colorido emocional a la exposición, pero sin exagerar;

f)    Mantener al auditorio en actitud reflexiva, planteando, de tiempo en tiempo, cuestiones que exijan razonamiento, con la presentación de situaciones problemáticas, relativas al tema en exposición;

g)  Intercalar, aquí y allá, breves e inteligentes interrogatorios;

h)      Relatar, cuando sea oportuno, o para dejar descansar al auditorio, anécdotas pertinentes;

i)       Promover breves discusiones y aun emplear, cuando sea oportuno, la técnica del cuchicheo (Phillips 22) o Phillips 66; (véase cap. 7.53 y 7.54);

j)       Promover la proyección de filmes o diapositivas para motivar, comprobar o provocar observaciones;

k)Realizar demostraciones breves, y convincentes, en  momentos apropiados;

l)       Mostrar grabados, gráficos o láminas que ilustren mejor la exposición;

m) Promover ejercicios rápidos y objetivos, siempre que sea el caso;

n)   Realizar, periódicamente, recapitulaciones, que no solo permitan un descanso al auditorio, sino que reavivan las nociones tendientes a facilitar la comprensión de otras, que se van a presentar;

o) Promover, antes de la exposición, experiencias que funcionan como motivación, o realizaras, siempre que no sean muy largas, durante la exposición misma;

p) Aprovechar vivencias de los oyentes para enriquecer o comprobar la exposición;

q)Suscitar dudas continuamente;

r)Usar el álbum seriado, que es un excelente auxiliar de la exposición;

s)Realizar, al término de la exposición, una labor de síntesis, siempre que sea posible, con la cooperación de los oyentes.

 

Cuidados referentes a la exposición

         Para ser eficiente, la exposición requiere una serie de cuidados por parte del expositor. Dichos cuidados pueden resumirse como relativos al lenguaje, al tiempo, al uso del pizarrón o encerado y a la fluctuación de la atención.

 Cuidados relativos al lenguaje  

         Siendo el lenguaje oral el principal instrumento del método expositivo, el mismo requiere una serie de cuidados, a fin de que la acción del método sea más eficiente.

         El tono de voz debe ser el de una conversación, de manera que la exposición se haga más informal y para que haya una mejor relación entre el expositor y el auditorio.

         La intensidad de la voz debe ser adecuada al tamaño y a la acústica del local de la exposición, porque, si la voz es baja, cansará pronto y hará perder el interés al auditorio, que no logrará seguir el razonamiento del expositor; si la voz es demasiado alta, hará perder el interés o posiblemente irritará al auditorio, que prestará más atención a las estridencias o a los agudos del expositor que a su mensaje propiamente dicho.

         La pronunciación del expositor es de mucha importancia para el éxito de este método, porque las palabras mal pronunciadas, o masculladas, acaban por hacer perder el interés al auditorio, puesto que dificultan la aprehensión del mensaje contenido en la exposición.

         El ritmo de la exposición tiene también mucha importancia en el éxito de la misma, pues es fácil advertir que un expositor que lanza las palabras como una ametralladora lleva a la falta de interés. Esa misma falta de interés es provocada por el expositor que arrastra sílabas, palabras y frases, las cuales, de tan lentas, hacen dormir a todos después de las primeros minutos de exposición. El ritmo deseable es aquél que permite al oyente captar adecuadamente el mensaje, reflexionar sobre el mismo, tomar notas cuando sea necesario y hacer pregunta, si se permite el diálogo.

         El lenguaje debe ser siempre, directo y constituido, en su mayor parte, por un vocabulario que el auditorios conozca, de manera que, cuando se emplea un término presumiblemente desconocido, debe explicárselo adecuadamente, a fin de facilitar la comprensión del asunto expuesto.

         Otra recomendación de gran importancia para el buen éxito de la exposición es la de no usar torrentes de palabras, floreos y rodeos inútiles, que confunden más de lo que aclaran. Nada de palabras superfluas. Ir directamente al tema, en forma objetiva y clara, sin circunloquios, (rodeos).

 

Cuidados relativos al tiempo 

         La cuestión del tiempo es decisiva para el éxito de una exposición y puede encararse desde dos ángulos:      

         1.-     El tiempo de exposición continua no debe sobrepasar los cinco minutos, sin una interrupción. El tópico de un mensaje debe dosificarse o sintetizarse para que no exceda de ese tiempo, al cabo del cual se hará una interrupción usando un recurso cualquiera de los ya indicados, antes de proseguir con la exposición de otro tópico.

         2.-     El tiempo total de una exposición no debe sobrepasar los 40 ó 50 minutos. Lo que exceda de ese límite, a no ser en caso de motivación excepcional, estará fatalmente perdido.

  

Cuidados relativos al uso del pizarrón o encerado

         El pizarrón es un excelente auxiliar para una proficua exposición, siempre que los datos esenciales de la misma se registren allí en orden lógica y con letra legible.

         El acto de consignar algo en el pizarrón funciona también como un “ descanso” para el auditorio, antes de que se prosiga con la exposición.

         No se deben presentar informaciones mientras se consigna algo en el pizarrón pues el oyente no sabrá si debe copiar o prestar atención a lo que se está escribiendo o a lo que se expresa oralmente.

         Una parte del pizarrón debe reservares para registrar los principales tópicos en exposición, de manera lógica y consecuente. Esto permitirá al oyente ver, en un solo conjunto, lo que ya se ha expuesto. Le permitirá además colmar pequeñas lagunas, debidas a las distracciones naturales que tienen lugar durante una exposición, dado que la atención no puede seguir, por más que lo quiera, todos los detalles emitidos oralmente.

         Otra recomendación es la de que los nombres, las fechas, las representaciones y los detalles se consignen en el pizarrón.

         El retroproyector es también un óptimo auxiliar de la exposición. Dentro de ciertos límites, puede substituir convenientemente al pizarrón, con la ventaja de que la proyección de datos en la pantalla o aun en el pizarrón mismo pueden hacerse con luz natural y con el expositor vuelto hacia el auditorio.

 

Cuidados relativos a la fluctuación de la atención

         Por más interesante que sea una exposición, la atención del oyente no puede mantenerse concentrada en ella por largo tiempo. Se producen, fatalmente, evasiones hacia parajes ajenos a la exposición.

         El docente deberá estar atento a ese fenómeno, muy natural, que de margen a los momentos críticos de la exposición. Con ingenio y arte, atraer nuevamente la atención  del auditorio hacia la exposición. El expositor debe tener a su alcance los recursos señalados como condiciones para una exposición eficiente, para usarlos oportunamente, en esos momentos, que suelen ser dos o tres por sesión expositiva.

         El expositor debe estar, pues prevenido para hacer frente a esos momentos, con ejercicios, proyecciones, anécdotas, discusiones, presentación de material didáctico, etc.

        

         Desenvolvimiento del método

         La exposición usada como método de enseñanza debe presentar una estructuración adecuada, para que el educando no quede limitado a las palabras del docente.

                   a)      Presentación del tema por parte del docente, según el esquema que sigue:

         1.      Introducción motivadora;

         2.      Desarrollo lógico del tema, divido en tópicos significativos;

3.                  Realización alternada de ejercicios, interrogatorios y pequeñas discusiones, siempre que sea oportuno:   

4.            Realización de una síntesis que integre todos los puntos presentados siempre que sea       posible, con la cooperación de los educandos;

5.           Conclusiones sacadas, cuando sea el caso, con la participación de la clase

 

b)  Distribución a la clase, de un plan de la exposición, antes o después de ésta, según la naturaleza del tema expuesto y el plan de trabajo elaborado por el docente. Hay casos en que es útil la distribución antes de la clase, pero hay casos en que se mejor la entrega posterior a la misma.

El resumen del docente puede contener los tópicos esenciales de la clase; será una especie de plan, con indicaciones de lecturas obligatorias, ejercicios, experimentos u observaciones a hacer, debiendo consignarse todo ello en el cuaderno de la disciplina.

En caso de que no se distribuya ese plan, los educandos, individualmente o en grupo, y en base a las indicaciones del docente, harán el resumen del tema, expuesto.

c) Independientemente de que haya, o no, distribución de plan éste debe ser presentado en clase a través de un educando, después del estudio del tema, a lo que seguirá una discusión.

         d)Apreciación, por parte del docente, de ese trabajo de presentación.

         e) Verificación del aprendizaje.

         f)       Rectificación del aprendizaje, en casos necesarios.  

 

METODOS DE ENSEÑANZA COLECTIVA 

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