Bienvenido al mundo del Partido Nacionalista Democrático de Cuba. En el mismo
encontrarás ideas y conceptos que esperamos sirvan de luz, combustible y mapa
para llegar a una meta feliz en el ya largo camino hacia la libertad de Cuba.
Nuestro objetivo no es una carrera festinada contra el tiempo ahora que
se desploma la Tiranía. Quienes fundamos el PND tenemos una larga hoja de
servicios a nuestra patria y el tiempo nos ha enseñado que la prisa es enemiga
de la eficiencia. Por lo tanto, esta es una carrera de larga distancia para
contribuir a la democracia y la prosperidad de la nación cubana por muchas
generaciones futuras.
De ahí que no estemos interesados en un crecimiento desmesu- rado e
inmediato. Nos proponemos realizar un proselitismo selectivo para lograr un
crecimiento sólido. Nos interesa mucho mas crear una dirigencia convencida de
sus metas y comprometida con sus principios que reunir una multitud incoherente
que se evaporaría a la primera señal de crisis.
Algunos nos comentaron que estábamos debilitando la oposición al Régimen
Comunista con la creación de un nuevo partido.
A ésos les expusimos que la diversidad de opiniones y la tolerancia recíproca
eran dos de los ingredientes básicos de una democracia en acción. Les añadimos
que aplaudimos las gestiones de todo grupo, movimiento o partido que luche por
la libertad de Cuba. Y
les dijimos, por último, que estábamos dispuestos y deseosos de
coincidir con ellos en la defensa de los derechos humanos y la democracia política.
Pero sin rodeos ni inhibiciones, les expresamos nuestra convicción de
que una unidad impuesta por presiones, oportunismo o debilidad era totalmente
contraria y perjudicial a los intereses del pueblo de Cuba.
En síntesis, que creíamos que quién propusiera una unidad absoluta
estaba perdiendo el tiempo, porque ya ésa existe en Cuba y ha sido pagada al
precio de la esclavitud mas larga que haya conocido América.
Otros nos preguntaron si teníamos aspiraciones de poder al fundar este
partido político. A ésos les dijimos que nuestro proposito es influir en
los destinos nacionales a través de nuestra habilidad para servir los intereses
y promover las aspiraciones del pueblo de Cuba. Que para nosotros, por lo tanto,
servicio es más que poder -- aunque, obviamente, un gobierno tiene una gran
capacidad de servir a través del poder. De ahí que nuestras metas sí fueran
el poder y el gobierno; pero jamás a costa de renunciar a los principios que
justifican el ejercicio de un poder lícito, diáfano y constructivo.
En conclusion, los conceptos que aparecen a continuación describen
nuestra visión de una nación orgullosa de su historia, celosa de su soberanía,
respetuosa de los derechos ciudadanos y pletórica de oportunidades para todos
sus hijos.
Alfredo M. Cepero
SECRETARIO GENERAL
MANIFIESTO
I
NUESTRO
NOMBRE
Como en
toda presentación, nos parece oportuno comenzar por explicar y definir el
nombre de nuestra organización: PARTIDO NACIONALISTA DEMOCRÁTICO. Nos
declaramos PARTIDO porque somos un conjunto de cubanos que sostenemos la
misma opinión sobre principios básicos tanto en cuanto a la lucha actual por
la libertad de Cuba como en cuanto a la forma de encauzarla mas tarde por
senderos de felicidad y prosperidad para nuestro pueblo. Tiene por lo
tanto nuestro nombre connotaciones bien definidas de homogeneidad y
perdurabilidad. No nos hemos reunido por accidente o conveniencia, ni
hemos renunciado a nuestras convicciones para reunirnos. Tampoco
incurriremos en la torpeza o la irresponsabilidad de disolvernos después de
derrocada la Tiranía Comunista. Por el contrario, nos hemos reunido por
afinidad y nos proponemos seguir defendiendo en el futuro los mismos principios
por los que hemos combatido en el pasado.
Somos un
PARTIDO NACIONALISTA porque nuestra meta principal es la promoción del
bienestar y la defensa de la integridad de la Nación Cubana. Sabemos que el
mundo actual, con sus avances tecnológicos y sus comunicaciones instantáneas,
ha hecho de la interdependencia entre las naciones una norma determinante de las
relaciones culturales, políticas y comerciales. Pero la dolorosa experiencia y
la desgarradora soledad por las que ha pasado nuestro pueblo en el último medio
siglo, nos ha enseñado que, en momentos de crisis, no podemos contar con otra
cosa que con nuestros recursos y nuestra determinación. Somos y seremos
nacionalistas abiertos a la mutua cooperación internacional. Pero estamos
conscientes de que las relaciones entre países son determinadas por intereses más
que por principios o por solidaridad. Por ello, los intereses de la Nación
Cubana tendrán prioridad en todas nuestras decisiones.
Somos un
PARTIDO NACIONALISTA DEMOCRÁTICO porque, a pesar de sus imperfecciones en el ámbito
de su aplicación, la democracia es el sistema político que mayor
participación otorga al ciudadano en las cuestiones de gobierno. Es además el
sistema predominante en los pueblos más libres y prósperos de la Tierra. Y
después de tanto dolor y sacrificio, el pueblo de Cuba ha ganado no solo el
derecho a la libertad y la prosperidad
sino al
control y determinación de sus destinos nacionales por medio de su voto en
elecciones libres, periódicas, honestas y transparentes.
II
EL
CAMINO RECORRIDO
Desde
mediados del Siglo XIX el pueblo de Cuba ha estado luchando por encontrar
su identidad como nación. La prolongada y heroica lucha contra el coloniaje
español nos condujo a una limitada independencia política en 1902 que no
alcanzó su plenitud hasta la derogación de la Enmienda Platt en 1933.
Por
otra parte, la traición a los principios democráticos promovidos por la
Revolución de 1959 nos convirtió en vasallos del coloniaje soviético, aun más
despiadado que el español, y sometió a nuestro pueblo a la tiranía mas
absoluta y perdurable que ha conocido América.
Cuatro décadas
mas tarde, los cubanos del Siglo XXI confrontamos la gloriosa y difícil tarea
de fundar la república soberana, libre, democrática y justa que cayó con José
Martí en la Sabana de Dos Ríos y que no pudo ser plasmada en los cincuenta y
siete años de la primera etapa republicana.
Los miembros fundadores del Partido Nacionalista Democrático hemos participado
en las luchas por la libertad de Cuba durante más de medio siglo y, aunque
hemos militado en distintas organizaciones, siempre hemos tenido como meta una
república soberana y democrática que garantice la libertad y el bienestar del
pueblo de Cuba. En este Siglo XXI, al igual que en el siglo pasado, nos
proponemos la recuperación de los principios democráticos y el espíritu de
confraternidad por los que han sacrificado sus vidas y haciendas millares de
hombres y mujeres a la largo de nuestra historia nacional.
Para ello, ratificamos que nuestra lucha es contra un régimen que ha hecho del
hombre y la mujer cubanos esclavos al servicio de una minoría parásita
que detenta el poder a nombre de un pueblo cuya opinión suprime con el
asesinato, la cárcel o el terror. Pero sobre todo luchamos porque la Cuba
futura sea un templo del respeto a la libertad, la dignidad y la integridad
del hombre y la mujer. Luchamos, en conclusión, por una nación donde el
Estado sea siervo del ciudadano y el ciudadano siervo sólo de su conciencia.
III
TRANSICIÓN
SIN VENGANZAS PERO CON JUSTICIA
Nuestra
lucha por la libertad de Cuba no es en modo alguno un medio de venganza sino un
instrumento de redención a través de la justicia aplicada por igual a las víctimas
y a sus victimarios. Nuestro pueblo ha sufrido por mas de cuatro décadas una
epidemia perniciosa de odio. Nos proponemos curarla con una dosis masiva de
concordia y de amor. Un amor que se exprese en la satisfacción de las
necesidades materiales y las aspiraciones espirituales de las grandes mayorías
del pueblo de Cuba. Una concordia que se base en el ejercicio igualitario de
derechos y el cumplimiento indiscriminado de deberes por todos los ciudadanos de
la República.
Propugnamos una nación en la que todos los ciudadanos sean responsables de sus
acciones. Por ello nos preocupa que en tiempos recientes haya cobrado
fuerza una tesis que se ha dado en llamar “Transición Pacífica hacia la
Democracia”. La misma ha recibido el apoyo de algunas
organizaciones y personas que desean el fín de nuestra pesadilla nacional.
No vamos a calificar a quienes sostienen esta tesis ni vamos a especular sobre
sus motivos. Los activistas de la libertad hemos perdido demasiado tiempo
en recriminaciones mutuas para que ahora sigamos ayudando al tirano a afianzar
sus garras sobre el pueblo mártir de Cuba.
Sin embargo, el PND proclama los mismos principios y propone la misma tesis que
han servido de bases a nuestra lucha de mas de cinco décadas. Esos
principios y esa tesis son totalmente compatibles con una transición pacífica
hacia la democracia en nuestra patria. Ahora bien, son absolutamente
incompatibles con cualquier pacifismo, apaciguamiento o abdicación de la
justicia que se presente disfrazado de transición pacífica. Creemos que
aquellos que han oprimido a nuestro pueblo y destruído nuestra nación deben
ser castigados en proporción a su responsabilidad y privados de todos sus
cargos y privilegios. Consideramos además que estos individuos deben ser
privados de sus derechos políticos por un plazo no inferior a diez años.
El camino ha sido demasiado largo, doloroso y heróico para que ahora tomemos el
atajo de la componenda extendiendo un manto de impunidad a los verdugos de
nuestro pueblo. . Proponemos una transición sin venganzas que
dividan aún más al pueblo de Cuba, pero que esté basada en una justicia que
garantice la estabilidad y la prosperidad de las generaciones futuras.
IV
COMISION
DE VERDAD, JUSTICIA Y RECONCILIACION
Mas de
cuatro décadas de mentiras, injusticia y odio han hecho de Cuba una
sociedad escéptica, oportunista y materialista. Es por lo tanto
imprescindible un pacto social entre los nuevos gobernantes y un pueblo sediento
de principios y normas justos, verídicos y compasivos que regulen nuestra vida
nacional.
Ahora
bien, antes de abrir el libro del futuro es necesario pasar balance a la
contabilidad trágica de nuestro pasado tenebroso reciente. No pueden
construirse un edificio o una sociedad sobre cimientos movedizos y putrefactos.
Nadie en su sano juicio negaría que esa es la naturaleza de la satrapía que
oprime hoy a nuestro pueblo.
Propugnamos,
por lo tanto, la creación de una “Comisión de la Verdad, la Justicia y la
Reconciliación” ante la cual puedan presentar sus querellas aquellas personas
afectadas por decisiones y actos criminales de los funcionarios de la Tiranía.
Dicha comisión deberá funcionar en concordancia con la Constitución, los códigos,
las leyes y los principios generales del Derecho vigentes en la República de
Cuba antes del primero de enero de l959. Su integración seria determinada
por las fuerzas que contribuyan a la liquidación del régimen actual.
V
LOS
PRIMEROS PASOS
Proponemos
que, a la caída de la Tiranía, sea proclamado un estado de derecho que
restablezca las libertades públicas y los derechos individuales consagrados en
la Constitución de l940. Asimismo, proponemos que se
estructure un gobierno provisional que adopte las medidas transitorias capaces
de encauzar al país hacia una democracia pluripartidista y que, en su día,
convoque a una asamblea constituyente en que el pueblo de Cuba escoja
libremente las bases permanentes de su legalidad. Así, pues, consideramos de
extrema urgencia que se adopten, de inmediato, las siguientes medidas:
l. Libertad de todos los presos políticos.
2.
Promulgación de un código electoral y realización de un censo de electores
que incluya a todos los ciudadanos cubanos independientemente de su lugar de
residencia o la ciudadanía que hayan adquirido en otros países.
3.
Entrada y salida libre de todo cubano que desee visitar o regresar a Cuba o
viajar al exterior.
4.
Plena libertad de expresión y de prensa escrita, radial y televisada donde
puedan exponer sus puntos de vista las distintas corrientes políticas de la
vida nacional.
5.
Inmediata anulación de las Constituciones de l976 y l992, así como de
todos los códigos, leyes, decretos e instrumentos jurídicos promulgados por la
Tiranía.
6.
Disolución de los llamados Cuerpos de Seguridad del Estado así como de
cualquier otro tipo de policía política.
7.
Proscripción del Partido Comunista y supresión de todos sus controles y
privilegios.
8.
Creación de programas de obras públicas y de asistencia a la reactivación de
industrias por la empresa privada a los efectos de mitigar el desempleo y
acelerar la recuperación económica.
VI
LOS
CUBANOS
Desde
sus inicios la Tiranía ha utilizado la política maquiavélica de “divide y
vencerás”. La última versión de esta política es la de clasificarnos
en categorías tales como guerreristas y pacifistas, exiliados y emigrados,
disidentes y opositores, extremistas y moderados. Todos estos adjetivos no
hacen otra cosa que fomentar la discordia entre cubanos y prolongar la vida de
la Tiranía. La salvación de un pueblo y la edificación de
una nación no pueden ser supeditados a rencillas y ambiciones personales.
Cuba no puede darse el lujo de prescindir del esfuerzo de ninguno de sus hijos.
Cubano con mayúscula es todo aquel hijo de la patria que esté dispuesto a
poner su esfuerzo, su fortuna y su tiempo al servicio de la libertad, la
democracia y la prosperidad de nuestro pueblo.
En
esta lucha, que se acerca ya al medio siglo, han combatido hombres y mujeres con
distintas armas, filosofías y métodos; pero todos han compartido la meta común
de luchar por la libertad de Cuba.
Clasificarlos en grupos para crear jerarquías o excluir a algunos de sus derechos inherentes e inalienables no sólo es antipatriótico y anticubano sino un crímen contra la lucha por la libertad y la prosperidad de Cuba.
A lo largo
de nuestra existencia nacional se han escuchado argumentos contradictorios sobre
la misión de las ideas y de los hombres tanto en la lucha por la libertad como
en la consolidación de nuestra nacionalidad. Algunos formulan
advertencias contra la idolatría hacia los dirigentes. Otros atribuyen
nuestros fracasos a la falta de hombres de la talla de Martí, Maceo y Máximo Gómez.
Los primeros proponen que los cubanos sigamos programas en vez de hombres.
Los segundos buscan un mesías que, de encontrarlo, podría conducirnos por el
mismo camino de oprobio, terror y muerte que hemos experimentado varias veces en
nuestra historia.
Lo cierto es que ambos argumentos son complementarios en vez de excluyentes.
La solución no es la de seguir programas o seguir hombres; sino de seguir
programas formulados para el bienestar nacional y aplicados por hombres y
mujeres cuya conducta los haga dignos de nuestra confianza y respeto.
Conscientes, por lo tanto, de las limitaciones de cualquier programa, y
decididos a ganarnos la confianza y el respeto de los cubanos con la rectitud de
nuestra conducta, ofrecemos para su consideración los puntos básicos por los
que hemos luchado y continuaremos luchando en el futuro los miembros del Partido
Nacionalista Democrático.
I
DEMOCRACIA
POLITICA
El Partido
Nacionalista Democrático propone un régimen de democracia plena como la forma
de gobierno mas eficaz y constructiva para Cuba. Con un gobierno producto
de elecciones periódicas, que garantice la separación e independencia de los
poderes legislativo, ejecutivo y judicial según fueron consagrados en la
Constitución de l940.
II
EL
ESTADO
Sostenemos
que el Estado es creado por la sociedad para garantizar la libertad, fomentar la
justicia, preservar la paz interna y defender al cuerpo social frente a los
ataques externos. Luego, para nosotros, el futuro Estado Cubano no debe
ser un fín sino un medio. No debe ser señor sino siervo. No debe
servirse de los ciudadanos sino servirlos. No debe anularlos haciendo por
ellos lo que puedan y deban hacer por sí mismos; sino complementarlos haciendo
por ellos lo que no puedan hacer por sí mismos.
III
EL
CIUDADANO
Sustentamos
que el ciudadano es sujeto de derechos y deberes, objeto del ordenamiento jurídico
y razón de la existencia del Estado. Que sus derechos, los
cuales le han sido dados por el Creador, no pueden ser violados ni menoscabados
por el Estado. Y que sus obligaciones deben ser establecidas para
garantizar la convivencia armoniosa con los demás miembros de la sociedad.
IV
LA
LIBERTAD
Consideramos
que la libertad es el primer derecho natural dado al hombre por su Creador.
Que es un bien que no puede ser suprimido a nombre de ningún otro bien.
Porque el hombre sin libertad queda reducido al nivel de las bestias. Creemos,
por otra parte, que el derecho a la libertad conlleva el deber de usarla con
moderación. Porque cuando un ciudadano abusa de su libertad la misma se
convierte en libertinaje y pone en peligro la la libertad de todos.
V
LA
IGUALDAD
Proclamamos
el derecho de todo ciudadano a ser tratado como sus semejantes,
independientemente de su sexo, color, edad, religión, instrucción o capacidad
económica. Rechazamos como repugnante cualquier intento de clasificar a
los cubanos de acuerdo con esquemas tradicionales de clases sociales. No
aceptamos más que dos clases de cubanos: los que aman y los que odian. Y
tanto los que aman como los que odian serán iguales ante la ley en sus derechos
y sus deberes. Con Martí decimos: “No se diga blanco ni se diga negro,
dígase hombre y ya se ha dicho todo”.
VI
LA
LIBERTAD DE CONCIENCIA
Proclamamos
el derecho de cada ciudadano a profesar la religión de su preferencia o a
negarse a profesar religión alguna, según los dictados de su conciencia.
Estimamos asimismo que el Estado está obligado a garantizar a cada ciudadano la
práctica libre y pacífica de la religión de su elección.
Reafirmamos por otra parte el principio consagrado en nuestro derecho
constitucional de la separación absoluta de la Iglesia y el Estado.
VII
LA
EDUCACION
Entendemos
que la educación es un derecho fundamental de cada ciudadano cuyo ejercicio
debe ser garantizado por el Estado. Para ello, el gobierno debe crear,
promover y supervisar un amplio sistema de enseñanza pública gratuíta desde
la primaria hasta la universitaria; así como escuelas especializadas en las
artes, los oficios y las tecnologías, que se encuentren a distancias accesibles
tanto de los habitantes de los campos como de las ciudades.
Consideramos
que esa enseñanza pública debe ser eminentemente laica y fomentar en el alumno
los valores cívicos, morales y patrióticos que hagan de cada futuro ciudadano
un pilar de nuestra estabilidad nacional.
Creemos, por otra parte, que junto a la enseñanza pública puede existir un
sistema paralelo de enseñanza privada bajo la orientación, la supervisión y
la reglamentación del gobierno. Que dicha enseñanza privada puede ser
religiosa, sectaria o laica, así como disfrutar de libertad académica;
siempre que cumpla con el mínimo currículum reglamentado y que no contravenga
el mandato de las leyes, el espíritu de la democracia o las esencias de nuestra
nacionalidad.
VIII
LA
SALUD
Pensamos
que un pueblo donde se permita a la enfermedad atacar sin ser combatida no puede
disfrutar de los beneficios de la libertad. Que el Estado está obligado a
proporcionar asistencia médica y hospitalaria gratuíta y de primera calidad a
los ciudadanos de escasos recursos.
Creemos, sin embargo, que aquellos ciudadanos con recursos suficientes deben
pagar por su propia asistencia. Porque entendemos que fomentando la
coincidencia del ejercicio público y privado de la medicina
lograremos
al mismo tiempo el mantenimiento de un alto nivel profesional y la satisfacción
de las necesidades de salud del pueblo de Cuba.
IX
LA
LIBERTAD DE PRENSA
Entendemos
que la libertad de prensa no es un privilegio que se otorga a los profesionales
del periodismo para diseminar sus conceptos particulares sobre acontecimientos,
hombres e instituciones, sin más restricción que los caprichos de su voluntad.
Opinamos que esa libertad es concedida para garantizar el derecho de los
ciudadanos a ser informados con honestidad y orientados con moderación.
Que en el ejercicio de esa libertad, la prensa tiene como función velar por la
rectitud de los gobernantes y la preservación de los valores morales y
culturales de la nación.
Creemos, por otra parte, que la libertad de prensa no puede ser utilizada como
arma para subvertir el órden público, minar el órden social o denigrar la
moral privada. Y que la empresa o el periodista que incurran en esas
transgresiones deben responder de las mismas ante los tribunales de justicia.
Condenamos, sin embargo, toda acción del gobierno encaminada a la censura
previa; ya que es preferible una prensa con exceso de libertad que la falta de
libertad de prensa.
X
LA
FAMILIA
Desde tiempos remotos, los sociólogos más ilustrados han considerado a la familia como la célula fundamental de toda sociedad. Por otra parte, no hay duda de que muchos de los males de la sociedad cubana han tenido su origen en la desintegración de la familia fomentada por la Tiranía Comunista. Estamos, por lo tanto, convencidos de que la estabilidad de nuestra república futura dependerá en gran medida del amor, la cohesión y la generosidad que reinen en el seno de la familia cubana. De ahí que propugnemos como una de las obligaciones fundamentales del Estado la creación de condiciones que estimulen el desarrollo de estrechos lazos familiares entre nuestros ciudadanos.
XI
LOS RECURSOS HUMANOS
Estamos
convencidos de que la riqueza de una nación no debe ser medida por la cantidad
de sus recursos materiales, sino por la calidad de sus recursos humanos. La
historia es pródiga en ejemplos de pueblos que no han alcanzado su pleno
desarrollo a pesar de contar con cuantiosos recursos materiales, por carecer del
elemento humano capaz de ponerlo al servicio de la colectividad. Por eso
entendemos que la principal riqueza de una nación
son sus
hombres y mujeres. Son ellos los que forjan los destinos nacionales con su
trabajo, su ingenio y su conducta.
Partiendo
de esa premisa, propugnamos que la primera responsabilidad del Estado Cubano
debe consistir en velar por el bienestar y el desarrollo de sus ciudadanos. No
como una gestión caritativa sino como una inversión en el futuro. Porque de
ellos dependerá la prosperidad y la estabilidad de la República.
De ahi la importancia de que el gobierno tome medidas de protección y orientación
a los niños, a los ancianos, a los desempleados y a las madres expectantes en
estado de desamparo. Porque esos sectores de la ciudadanía, que dejados al
abandono se convierten en cargas para la sociedad, pueden ser transformados en
ciudadanos productivos y útiles con la debida orientación y asistencia.
XII
LOS
RECURSOS NATURALES
Afirmamos
que los recursos naturales de una nación son patrimonio de su pueblo, el cual
debe ser protegido y preservado por el Estado para uso y disfrute de las
generaciones presentes y futuras. Que entre dichos recursos, los de mas
importante preservación son los no renovables, como los minerales, y los de rápido
agotamiento y lenta renovación, como los forestales y marinos. Y aunque su
explotación podría ser hecha por empresas públicas o privadas, entendemos que
la misma debe ser reglamentada y supervisada por el gobierno; así como
responder a un criterio de máximo beneficio dentro de un marco de mínimo
agotamiento o deterioro.
XIII
LA
LIBRE EMPRESA
El
comunismo se apodera de los bienes ajenos porque carece de la capacidad para
crear riqueza y, una vez agotados los bienes expropiados a los particulares,
condena al pueblo al hambre y la miseria. El capitalismo democrático crea las
condiciones para que la iniciativa, el esfuerzo y la imaginación del empresario
privado produzcan riquezas que trascienden el ámbito de su productor para
servir a las grandes multitudes tanto con el beneficio de sus productos como en
la forma de participación en la propiedad de las empresas, mejores salarios,
planes de retiro y programas de protección a la salud. Por ello proclamamos
nuestra convicción de que la empresa privada será el motor que no solo saque a
nuestra patria de su crisis actual sino que la proyecte hacia un futuro de
prosperidad para todos los cubanos.
Por otra parte, consideramos que el Estado no necesita otros bienes que aquéllos
que resulten indispensables para cumplir con las funciones de servicio público
que no puedan ser prestadas con eficiencia por los particulares. Toda otra
propiedad constituye un peso muerto que afecta su funcionamiento, paraliza la
economía y oprime al pueblo. De ahí la conveniencia de que el Estado se
deshaga de esas propiedades y las ponga en manos de la empresa privada a la
mayor brevedad posible después de la caída de la Tiranía, dándole prioridad
a sus legítimos dueños.
En conclusión, consideramos nulas todas las confiscaciones del Gobierno
Comunista y proponemos que el régimen de propiedad sea resuelto eliminando al
Estado como parte y buscando un equilibrio justo entre el propietario despojado
y el actual poseedor.
XIV
EL
REGIMEN DE PROPIEDAD
Consideramos
que durante el tránsito del sistema socialista al de propiedad privada debe
mantenerse un equilibrio entre los derechos de los antiguos dueños y los
actuales ocupantes a los efectos de preservar tanto el órden publico como el
ritmo de la recuperación económica.
l. LA VIVIENDA
Entendemos que en las viviendas debe reconocerse un derecho de permanencia a los
actuales ocupantes y el derecho de propiedad a los legítimos dueños
confiscados. Los pagos de los ocupantes serán hechos a los antiguos dueños
y su cuantía será revisada anualmente en concordancia con el costo de la vida
y los niveles de ingreso de dichos ocupantes.
2.
LA PROPIEDAD AGRICOLA
Proponemos que a los pequeños propietarios que hayan permanecido en sus fincas
se les reconozca de inmediato la propiedad de las tierras cuya posesión
mantuvieron. En cuanto a los pequeños propietarios a quienes se les haya
obligado a formar cooperativas, sostenemos que también se les reconozca su
derecho de propiedad y se les dé la opción de abandonar o permanecer en la
cooperativa. En cuanto a las grandes empresas agrícolas o agropecuarias
controladas hoy por el Estado Socialista, consideramos que deben ser operados
por el nuevo gobierno en forma transitoria hasta que sus legítimos dueños
puedan hacerse cargo de continuar su operación sin que sufran deterioro los
niveles de producción ni los niveles de empleo.
3.
LA PROPIEDAD INDUSTRIAL
Consideramos que después de la caída del Régimen Comunista las industrias
deben continuar siendo operadas por el Estado hasta tanto resulten
transferidas a sus legítimos dueños, previa demostración de contar con los
fondos necesarios para operarlas sin interrupción. Por su parte, el nuevo
gobierno podría llegar a servir de garante para facilitar financiamiento a los
legítimos dueños mediante préstamos bancarios si fuera necesario. Ahora
bien, el pago de dichos préstamos será responsabilidad de las empresas según
términos contractuales pactados con los bancos.
XV
EL
REGIMEN LABORAL
Sostenemos
que el trabajo es al mismo tiempo un derecho y un deber de todo ciudadano.
Afirmamos, además que el trabajo humano es el más importante de todos los
factores de la producción.
Será
responsabilidad del nuevo gobierno establecer un mínimo de sueldo y
prestaciones socioeconómicas dignas del trabajador, pero competitivas a nivel
mundial. Esto permitiría incentivar y atraer la inversión de industrias que
mediante la contratación directa de individuos provean fuentes de trabajo para
cada cubano en edad laboral.
Simultáneamente
el gobierno permitirá y regulará la creación de sindicatos honestos,
responsables e independientes que mediante negociaciones obrero-patronales periódicas,
basadas en rentabilidad y productividad, incrementen paulatinamente los salarios
y prestaciones de los obreros cubanos . Consideramos, finalmente, que a los
trabajadores deben devolvérseles las conquistas sociales de las que fueron
despojados por el comunismo y que hicieron de la Cuba anterior a l959 uno de los
países más adelantados del mundo en materia de legislación laboral.
Entre dichas conquistas se encontraban: la jornada de ocho horas, el
descanso retribuído, la maternidad obrera y el derecho a la huelga. Por añadidura,
el gobierno debe estimular la participación del trabajador en las utilidades de
la empresa, meta que comenzó a ser lograda con la Ley de Coordinación
Azucarera de l937.
XVI
LA
PRODUCCIÓN NACIONAL
Estimamos
que en los mercados globales de nuestro tiempo es importante para cualquier país
con limitados recursos naturales contar con una economía basada en industrias
competitivas a nivel mundial y aprovechar su cercanía a grandes mercados para
exportar sus productos. Esta exportación genera divisas para importar productos
no fabricados en el país así como los materiales requeridos para
fomentar y sostener el crecimiento de industrias básicas nacionales.
Creemos
en una economía de fronteras abiertas para con ello crear la competencia que
beneficie al consumidor nacional mediante la compra de productos de calidad y
precio competitivos a nivel mundial .Estamos además convencidos de la utilidad
de una economía diversificada e industrializada en el mayor grado posible.
Opinamos,
sin embargo, que la diversificación de la producción no puede ser lograda
desmantelando o descuidando renglones básicos de nuestra economía. Que,
por ejemplo, nuestra producción industrial no puede ser incrementada o
diversificada a expensas del abandono de nuestra producción agrícola.
Proponemos, por lo tanto, que con los ingresos generados por la agricultura y
las industrias básicas ya establecidas, financiemos el proceso de
industrialización en mayor escala. De esta forma, evitaremos que nuestra
dependencia de fuentes foráneas de financiamiento y tecnología frustre o
limite nuestra independencia política. Por eso entendemos que primero
debemos desarrollar los que han sido nuestros renglones tradicionales, y más
tarde, iniciar un programa de diversificación e industrialización que nos
proporcione mayor estabilidad económica e independencia política.
XVII
LA
INVERSION EXTRANJERA
La
herencia de la Tiranía Comunista será una nación en bancarrota y
necesitada con urgencia de capitales y tecnología procedentes del extranjero.
Esa realidad demandará una política racional, pragmática y equilibrada que
beneficie al mismo tiempo a los inversionistas extranjeros y al pueblo de Cuba.
De ninguna manera podemos permitir que la urgencia de capital extranjero nos
conduzca a concesiones extremas que menoscaben la soberanía nacional o
debiliten el control del pueblo de Cuba sobre sus recursos humanos y naturales.
Los progresos logrados en la primera mitad del Siglo XX en cuanto a la creación
de capitales e industrias nacionales, evidenciados en forma dramática en el
cultivo y procesamiento de la caña de azúcar, fueron barridos por la rapacidad
y la ineptitud de la burocracia comunista. También fueron factores
contribuyentes a este desastre económico la entrega por la Tiranía de nuestros
recursos naturales y humanos al Imperio Soviético y a otras naciones
oportunistas a cambio de la moneda dura que necesitaba el régimen para
apuntalar su depauperada economía. Esa situación degradante y suicida deberá
terminar con el advenimiento de un Estado de Derechos en nuestro país.
Es importante que el nuevo gobierno declare nula toda deuda externa contraída
por la Tiranía Comunista. Aquéllos que otorgan créditos al asesino de un
pueblo son cómplices en ese genocidio y no pueden esperar ni compensación ni
perdón.
Por otra parte, el capital extranjero que en el futuro fomente nuevas fuentes de
trabajo, pague salarios dignos, otorgue beneficios justos y respete la dignidad
de los obreros cubanos disfrutara tanto de garantías legales como de estímulos
fiscales.
Resulta asimismo de suma importancia que cualquier ley de inversiones
extranjeras que sea adoptada en el futuro contemple fórmulas sobre participación
de nacionales cubanos en dichas empresas, tanto en calidad de dueños como de
empleados. Otro factor de suma importancia será una formula sobre repatriación
y reinversión de utilidades que tome en cuenta tanto el ánimo de lucro del
inversionista extranjero como el crecimiento de la industria nacional y de las
fuentes de trabajo en nuestro país.
XVIII
LA
POLITICA FISCAL
Entendemos
que el Estado debe utilizar la política fiscal como medio de distribución
equitativa del ingreso nacional entre todos los sectores de la ciudadanía.
Que la carga tributaria debe ser aplicada en forma general. Que la misma
debe ser determinada sobre la base de la utilidad de cada empresa o negocio y la
capacidad económica de cada ciudadano. Y que las exenciones deben ser
rigurosamente reglamentadas y únicamente otorgadas por consideraciones de
beneficio económico, utilidad pública o justicia social.
XIX
LAS
FUERZAS ARMADAS
Jamás
deben las fuerzas armadas servir de pedestal a las ambiciones de un tirano o
convertirse en verdugos de su pueblo, como ha ocurrido por más de cuatro décadas
en nuestro país. Se acerca la hora de nuestro nuevo amanecer de libertad
y se les acaba el tiempo a aquellos miembros de las Fuerzas Armadas Cubanas que
deseen salvar a la patria y formar parte de la Cuba futura. Con los brazos
abiertos esperamos a quienes se unan a esta lucha por la libertad. En la
balanza de la justicia serán puestos quienes persistan hasta el último momento
en apoyar al Tirano.
XX
EL
COMERCIO Y LAS RELACIONES EXTERIORES
Pensamos
que en el mundo interdependiente de nuestros días, ninguna nación –
independientemente de su riqueza o poderío militar -- puede vivir en
aislamiento. Asimismo, creemos que el comercio y las relaciones
exteriores no deben ser determinados por consideraciones ideológicas, sino por
razones de beneficio nacional. Y que naciones con diferentes sistemas políticos
y económicos pueden sostener cierto nivel de intercambio y colaboración en áreas
de interés común; siempre que existan suficientes expectativas de un respeto
recíproco hacia sus respectivas identidades.
Reconocemos, por otra parte, que la igualdad de los estados es una ficción jurídica
que se desvanece ante las diferencias entre las naciones pobres y las naciones
ricas. De ahí que los estados pequeños deban compensar su debilidad
relativa formando grupos multinacionales alrededor de intereses políticos y
económicos comunes. De esta manera, hacen de su interdependencia
reciproca el antídoto contra la dependencia de una o varias naciones ricas.
XXI
AL
PUEBLO DE CUBA
Cuando decimos Pueblo de Cuba, nos dirigimos a los cubanos en todos los rincones del mundo, los de la isla cautiva y los del exilio. A su consideración sometemos el pensamiento y el programa de los hombres y mujeres que integramos el Partido Nacionalista Democrático. Sabemos que no los vamos a complacer a todos, pero tenemos la tranquilidad de conciencia de haber expuesto nuestros puntos de vista sin dobleces ni oportunismo. Después de todo, hemos defendido nuestra verdad por demasiado tiempo y con demasiados muertos para empezar a mentir al final del camino. Y ese final está tan cerca que ya podemos contemplar en el horizonte los primeros rayos del sol de nuestra libertad.
¡¡¡VIVA
CUBA LIBRE!!!
A los
efectos de poner en práctica nuestro programa y de mantener un equilibrio entre
los órganos partidistas y la membresía en general, los miembros del Partido
Nacionalista Democrático adoptamos el siguiente Reglamento:
ARTICULO
I
NOMBRE
Y SEDE
Sección l.- El nombre de la organización será Partido Nacionalista Democrático
de Cuba.
Sección 2.- La sede de la organización será determinada por acuerdo del Comité
Ejecutivo, y su ubicación podrá ser cambiada en cualquier momento por razones
de tiempo, operaciones o circunstancias.
ARTICULO II
OBJETIVOS
Los objetivos para los cuales se funda el Partido Nacionalista Democrático
son los siguientes:
a.- Formular un programa político que sea representativo de las aspiraciones de
libertad, democracia y justicia social del pueblo de Cuba y que sirva de base a
la lucha por la liberación de la patria.
b.- Luchar contra la Tiranía Comunista en todos los frentes y con todos los
medios que sean necesarios para su derrocamiento.
c.- Participar activamente en la política cubana ahora y después de la
liberación para que el programa de nuestro Partido se convierta en obra e
instituciones de gobierno.
ARTICULO
III
DE
LOS MIEMBROS
Sección
l.-Podrán ser miembros del Partido aquellos hombres y mujeres de cualquier
nacionalidad que pongan sus energías y sus recursos al servicio de la libertad
de Cuba.
Sección 2.- Cualquier miembro del Partido que abjure de su programa político,
contravenga su ordenamiento jurídico o desacate los fallos de sus organos de
gobierno podrá ser expulsado por el Comité Ejecutivo.
ARTICULO
IV
DE
LOS ORGANOS
Sección
1.- Los órganos del Partido consistirán en una Asamblea General, una Junta de
Directores y un Comité Ejecutivo.
Sección 2.- Cualquier miembro que haya cumplido sus obligaciones con el Partido
y se encuentre al día en el pago de sus cuotas podrá participar en la
Asamblea General, ser designado a la Junta de Directores o ser electo al
Comité Ejecutivo.
Sección
3.- Los delegados a las Asambleas Generales del Partido serán acreditados según
lo estipulado en la Sección 4 del Artículo VIII de este Reglamento.
Sección 4.- Los miembros de la Junta de Directores serán designados según el
inciso a) de la Sección 1, Articulo VI de este Reglamento. Sus deberes y
facultades están enumerados en las Secciones 1, 2 y 3, Articulo V, de este
Reglamento.
Sección 5.- Los miembros del Comité Ejecutivo serán electos según la Sección
6, Artículo V de este Reglamento. Sus deberes y facultades se enumeran en la
Sección 1, Articulo VI de este Reglamento.
ARTICULO
V
DEL
GOBIERNO
Sección
l.- Los poderes del Partido radican en la Asamblea General. Dicha asamblea
delegará las funciones deliberativas en una Junta de Directores y las
ejecutivas en un Comité Ejecutivo que estará integrado por cinco miembros. En
situaciones de emergencia, la Junta de Directores y el Comité Ejecutivo
podrán delegar toda o parte de sus funciones en el Secretario General por
un período que no podrá exceder de 30 días.
Sección 2.- Las facultades de la Junta de Directores son las siguientes:
a.-Analizar acontecimientos de actualidad a la luz de los intereses del Partido
y hacer recomendaciones al Comité Ejecutivo sobre la línea política a seguir,
sin que dichas recomendaciones tengan fuerza compulsoria.
b.- Recaudar fondos para financiar las actividades del Partido.
c.- Estructurar el presupuesto de gastos e ingresos del Partido y someterlo a la
Asamblea General para su aprobación.
d.- Pasar revista a los gastos e ingresos del Partido en forma periódica.
e.- Auditar los estados financieros del Partido una vez al año y elevar un
informe a la Asamblea General.
Sección 3.- La Junta de Directores adoptará sus acuerdos por mayoría simple y
sostendrá sus reuniones en la forma y lugar que determinen sus miembros. El quórum
para dichas reuniones será de la mitad mas uno del número total de miembros en
primera convocatoria y cualquier número de miembros en segunda convocatoria.
Sección 4.- Los miembros del Comité Ejecutivo serán al mismo tiempo miembros
de la Junta de Directores con las mismas facultades y obligaciones que los demás
miembros.
Sección 5.- En su primera reunión después de ser designados por el Comité
Ejecutivo, los directores elegirán entre sus miembros un Presidente y un
Secretario, los cuales no podrán ser miembros del Comité Ejecutivo.
Sección 6.-Durante la Asamblea General Anual del Partido se elegirá a los
miembros del Comité Ejecutivo por el término de un año, o hasta que hayan
sido elegidos sus sucesores.
Sección 7.- En la primera reunión del Comité Ejecutivo con posterioridad
a la Asamblea General Anual del Partido, los miembros electos del Comité
Ejecutivo elegirán entre ellos al Secretario General. A su vez, el Secretario
General designará entre los restantes los titulares de los cargos de Secretario
de Organización, Secretario de Información, Secretario de Promoción y
Desarrollo y Secretario de Finanzas.
Sección 8.- El orden de jerarquía de los miembros del Comité Ejecutivo y de
sucesión del Secretario General es el establecido en la sección que antecede.
Sección 9.- El Comité Ejecutivo cubrirá cualquier vacante que ocurra en
el mismo hasta que se celebre la primera Asamblea General Anual del Partido con
posterioridad a dicha vacante.
Sección 10.- Cualquier ejecutivo que, en opinión de sus colegas, deje de
cumplir sus deberes para con el Partido, será dado de baja del Comité
Ejecutivo y sustituído según se expresa en la sección anterior.
ARTICULO
VI
DEL
COMITE EJECUTIVO
Sección l.-Las facultades del Comité Ejecutivo son las siguientes:
a.- Designar a los miembros de la Junta de Directores hasta el número que
considere necesario y práctico.
b.-
Designar cuantas comisiones estime necesarias, así como determinar las
facultades y deberes de las mismas.
c.- Nombrar a los delegados del Partido en las distintas regiones y localidades.
d.- Aprobar o vetar cualquier nombramiento de ejecutivos a nivel regional o
local hecho por los delegados regionales o locales.
e.- Determinar, imponer y hacer cumplir las sanciones a aquellos miembros del
Partido que violen este Reglamento.
f.-Recaudar, invertir, disponer y utilizar los fondos del Partido a discreción
propia con la única obligación de rendir cuentas a la Junta de Directores
y a la Asamblea General.
g.- Fijar el monto de las aportaciones económicas que deberán hacer
las delegaciones a la caja del Partido.
h.- Determinar las cuotas que deberán pagar los miembros del Partido.
Sección 2.- El Comité Ejecutivo adoptará sus acuerdos por mayoría simple y
sostendrá sus reuniones en la forma y lugar en que determinen sus miembros. El
Secretario General presidirá dichas reuniones y el quórum para las mismas será
de tres miembros en primera convocatoria y cualquier número de miembros en
segunda convocatoria.
Sección 3.- Además de las facultades enumeradas anteriormente, el Comité
Ejecutivo podrá ejercer otros poderes que no se encuentren específicamente
prohibidos en este Reglamento.
ARTICULO
VII
DE
LOS EJECUTIVOS
Sección
l.-El Secretario General presidirá las reuniones del Comité Ejecutivo y de la
Asamblea General Anual del Partido. Representará al Partido en todo tipo de
actividades políticas, económicas, sociales o jurídicas. Despachará en
privado con los distintos secretarios aquellas cuestiones que por su
sensibilidad deban ser mantenidas en estricto secreto. Asumirá los poderes del
Comité Ejecutivo cuando las circunstancias impidan la reunión de dicho
organismo. Será el ejecutor de los acuerdos del Comité Ejecutivo, de la Junta
de Directores y de la Asamblea General del Partido.
Sección 2.- El Secretario de Organización suscribirá junto con el Secretario
General los documentos políticos que emitan el Comité Ejecutivo y la Asamblea
General del Partido, así como los instrumentos jurídicos en que se obligue la
organización. Sustituirá al Secretario General en casos de ausencia,
enfermedad, incapacidad o muerte. Expedirá instrucciones a los delegados
regionales y locales, así como supervisará las actividades de las delegaciones
.Servirá de enlace entre las comisiones y el Comité Ejecutivo. Realizará los
preparativos y coordinará las actividades de las Asambleas Generales del
Partido. Levantará las actas de las sesiones del Comité Ejecutivo y de las
Asambleas Generales del Partido.
Sección 3.- El Secretario de Información dirigirá los órganos de difusión
del Partido en consonancia con las instrucciones del Comité Ejecutivo.
Establecerá contactos con aquellos medios de información a través de los
cuales pueda ser diseminado el mensaje del Partido. Emitirá las notas de prensa
de carácter ordinario que no demanden la firma del Secretario General.
Sección 4.- El Secretario de Promoción y Desarrollo tendrá a su cargo la
difusión del mensaje ideológico y programático del Partido, así como el
reclutamiento de nuevos miembros. Organizará eventos de recaudación de fondos
con los cuales financiar las actividades del Partido y garantizar su
independencia de influencias externas. Establecerá seminarios de formación política
para los futuros dirigentes del Partido.
Sección 5.- El Secretario de Finanzas tendrá bajo su custodia todos los fondos
y bienes de la organización. Firmará con el Secretario General todos los
instrumentos negociables expedidos para su cobro por el Partido. Tendrá bajo su
custodia los libros de contabilidad de la organización. Cobrará las
aportaciones económicas asignadas a las delegaciones por el Comité Ejecutivo,
así como las cuotas de los miembros del Partido.
ARTICULO
VIII
DE
LAS ASAMBLEAS
Sección
l.- Las Asambleas Generales del Partido se reunirán en sesión ordinaria una
vez al año en la fecha y lugar que sean determinados por el Comité Ejecutivo.
La Asamblea General se reunirá en sesión extraordinaria cuando sea convocada
por el Comité Ejecutivo.
Sección 2.- La Asamblea General Anual elegirá a los miembros del Comité
Ejecutivo, pasará revista a las actividades del período anterior, hará
recomendaciones en cuanto a la línea política futura de la organización y
considerará cualquier solicitud de enmienda de éste Reglamento.
Sección 3.- El Secretario de Organización expedirá las credenciales de
Delegados a aquellos miembros del Partido que tengan derecho a ejercer el voto
en las asambleas.
Sección 4.- En las Asambleas del Partido serán acreditados como Delegados:
a.- Los miembros de la Junta de Directores.
b.-Los miembros del Comité Ejecutivo.
c.-Los ejecutivos de las delegaciones regionales y locales.
d.- Un miembro del Partido por cada cincuenta miembros inscriptos o fracción de
cincuenta, el cual será elegido a nivel local.
Sección 5.- La votación en las Asambleas podrá ser secreta, oral o levantando
la mano, excepto en los casos de las elecciones de los miembros del Comité
Ejecutivo, en cuyo caso la votación deberá ser secreta.
Sección 6.- Los acuerdos de las Asambleas serán adoptados por mayoría simple
y cualquier número de Delegados será suficiente para constituir quórum.
ARTICULO
IX
DE
LAS POSTULACIONES
Sección
l.- Se creará un Comité de Postulaciones que estará integrado por cinco
Delegados a la Asamblea. Tres de ellos serán nombrados por el Comité Ejecutivo
y los otros dos serán elegidos por los Delegados participantes en la Asamblea.
Sección 2.- El Comité de Postulaciones designará a cinco candidatos para
cubrir los cargos en el Comité Ejecutivo y someterá sus nombres a la
consideración de la Asamblea.
Sección 3.-Los candidatos al Comité Ejecutivo podrán también ser postulados
durante las propia Asamblea por cualquiera de los Delegados participantes en la
misma.
Sección 4.-En el caso de que haya más de cinco candidatos para cubrir los
cargos en el Comité Ejecutivo, los cinco con mayor número de votos resultarán
elegidos.
ARTICULO
X
DE
LAS ENMIENDAS
Sección l.- La solicitud de enmienda de éste Reglamento podrá ser hecha por
el Comité Ejecutivo o por escrito presentado con la firma de por lo menos el 20
por ciento de los Delegados acreditados ante una Asamblea del Partido.
Sección 2.- La votación sobre las enmiendas tendrá que ser hecha por escrito
y para su aprobación será necesario el voto favorable de las DOS TERCERAS
PARTES de los Delegados presentes en la sesión en la que sean presentadas
dichas enmiendas. A los efectos de enmendar éste Reglamento se requerirá
asimismo un quórum de no menos del 50 por ciento de los Delegados acreditados
ante la Asamblea.
Todo lo anterior fue adoptado como el Manifiesto, Programa y Reglamento del
Partido Nacionalista Democrático, en la ciudad de Miami, estado de la Florida,
Estados Unidos de Norteamérica, el 16 de agosto del 2003 con la firma de los
siguientes miembros fundadores:
Sergio Ayala
José López-Saínz
Isabel Calama
Leonardo Maceiras
Luís R. Cáceres, Jr.
Sergio Menéndez-Aponte
Alfredo Cepero
Eduardo Miranda
Luís Chiappy
Guillermo Novo Sampol
Francisco Cortina
Miriam Novo
Mario Cuervo
Jose Pérez-Salgueiro
Sila Cuervo
Claudio Ponce
Guillermo González Osvaldo
Vento
Armando Laviña