A MI RECORDADA MADRECITA


Madrecita querida,

te me fuiste un día, toda vestida de blanco.

¿A dónde te fuiste madre mía?

Como luz que ilumina partiste al amanecer,

como una estrella en el cielo, como la arena en el mar.


Fuiste aquella mujer inolvidable,

te admiraba por tu amor, tu generosidad, tu bondad infinita;

tu cariño de madre fue tan grande, como el nuestro de hija.

Sólo nos queda el recuerdo, de tu sonrisa, de tu mirada,

y el dolor en nuestros corazones.


Cuando llega la noche me pongo a llorar,

y siento un frío en mis venas, y un inmenso penar,

al sentir madrecita que ya no estás.


Cuánta falta me haces mamita linda,

cuánta falta me haces mamita querida,

¿dónde estás?¿dónde estás?

Te busco, cómo te busco.

Te busco a cada instante,

te busco cada minuto, cada segundo.

Te fuiste muy lejos, más allá de la eternidad.


Yo te quiero, Madre mía, nunca me olvidaré de ti,

y al no tenerte, un trozo de mi alma se siente morir.


(Bélgica V.R.)