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TERROR EN LOS BOSQUES:


CRIATURAS EXTRAÑAS DE NORTEAMERICA

By Scott Corrales ©1997

En su libro The Supernatural (1963), Douglas Hill y Pat Williams hacen una exposición jocosa de los "monstruos" del folklore norteamericano --seres con nombres ridículos como gollygog, bingbuffer, moogie y fillyloo --que forman parte de las creencias de los montañeses apalaches y de las montañas Ozark. Los autores pasan por alto la existencia de criaturas ajenas a nuestro mundo que se manifiestan en los bosques y zonas aisladas de America del Norte, seres cuyos nombres no producirían sonrisa alguna.

Gigantes en los bosques

Según la investigadora Joan Jeffers, en alguna casa del condado de McKean (Pennsylvania), se encuentra un cuadro singular -- posiblemente el único óleo realizado a un monstruo. El cuadro, declara Jeffers, muestra un enorme ser de ojos rojos mirando al artista de frente entre las espesura de un típico bosque estadounidense. Al pie de la imagen hay un lema que reza: "el oso monstruoso (monster bear) visto en Allegany Creek en 1811". Los testigos de tan horrenda aparición tal vez desearon inmortalizarla para el beneficio de generaciones venideras, sin saber que lo que habían visto no era ningún oso, sino uno de los gigantescos seres peludos, simiescos, conocidos por una variedad de nombres, mayormente indígenas. El término genérico para dichas criaturas ha sido "Bigfoot" (Patagrande, por las descomunales dimensiones de las huellas encontradas).

Aunque el grueso de los avistamientos y encuentros con dichos seres toma lugar en la zona noroeste de los Estados Unidos (que comprende los estados de Washington, Oregon e Idaho), muchos investigadores opinan que no existe relación alguna entre los "Sasquatch" de los bosques y montañas de la costa del Pacífico y las criaturas parecidas que se manifiestan en el resto del país, ya que las apariciones de estos últimos son de corte más bien paranormal.

El 5 de diciembre de 1995, tres jóvenes cazadores tuvieron una experiencia aterradora que jamás olvidarían. Habiéndose internado en el bosque cerca de Salamanca (Nueva York) para cazar venados, Muhammed Dubashi, Greg Eisenmann y Matt Curcione nunca pensaron que tendrían un encontronazo con un "Bigfoot" en esta apacible zona silvestre del estado.

Entre las 7:00 y 8:00 de la mañana, los cazadores percibieron lo que parecía ser "un oso" moviéndose entre la arboleda. El animal salió corriendo hacia ellos en dos patas, emitiendo gritos "erizantes", según declararían luego los jóvenes. La criatura se encontraba a unos 150 metros de ellos, dando enormes zancadas. Conscientes de que estaban a menos de 20 metros de su camioneta, los cazadores se dieron a la fuga, internándose en el vehículo justo en el momento que los alcanzaba la criatura, que propinó un golpe certero al parabrisas de la camioneta, haciéndolo añicos. Relata Greg Eisenman: "la criatura parecía estar comiendo algo cuando nos miró con sus ojos amarillos y malévolos. Nos persiguió corriendo, bramando como una mezcla de gorila y ser humano." El propietario de la camioneta no se atrevió a reclamar la destrucción del parabrisas a su compañía de seguros para evitar tener que relatar la inverosímil historia a otros.

La población de Salamanca, N.Y. es el centro de una gran reservación perteneciente a la tribu Seneca. Duce Bowen, miembro de la tribu y cronista de eventos sobrenaturales relacionados a las costumbres de su gente, dice que los seres de tipo "Bigfoot" forman parte integral de las creencias de los Seneca.

Para aquellos que piensan que estos seres son "gigantes bondadosos" del bosque, les ofrecemos lo siguiente, tomado de los archivos del investigador Ron Schaffner, para recapacitar. En 1869, el periódico Minnesota Weekly News incluyó la siguiente noticia: "La población de Gallipolis, Ohio, está siendo asediada por un hombre salvaje que alegadamente vive en los bosques cercanos a la ciudad. Anda desnudo y está cubierto de pelo; su estatura es enorme y sus ojos comienzan en el fondo de sus órbitas. Un carruaje que transportaba a un padre con su hija fue atacado por esta criatura hace algunos días. La criatura se abalanzó sobre el padre, echándolo del carruaje y cayendo sobre él para rasguñarlo y morderlo como lo haría una bestia salvaje. La contienda entre ambos fue larga y cruenta, ya que la criatura sujetaba a su víctima contra el lodo, tratando de asfixiarlo. La hija, tratando de salvar la vida de su progenitor, puso fin a la contienda cuando le asestó un golpe a la criatura con una piedra cerca de la oreja. La criatura se levantó y se internó lentamente en un matorral cercano".

El 24 de junio de 1980, el comisario del condado de Logan en Ohio se vio obligado a realizar pesquisas al respecto de una criatura de tipo Bigfoot que aparentemente acechaba los montes entre las poblaciones de West Mansfield y Union County. El testigo en uno de los encuentros lo había sido Ray Quay, un policía del poblado de Russell's Point, quien alegó haber visto una criatura peluda de más de dos metros de estatura salir de un granero.

El policía pensó que se trataba de un vagabundo, así que empezó a gritarle. La cosa salió corriendo, internándose en la arboleda detrás del granero. Para entonces, el policía se dio cuenta de que no se trataba de un hombre ni de un oso, pues la criatura dejó a su paso un fortísimo hedor descrito como: "queso de limburgo vertido sobre un amortiguador caliente".

El avistamiento de Quay coincidió con el de otro granjero, Patrick Polling, quien alegó haber visto una criatura de gran tamaño salir del bosque para pasearse a lo largo de la carretera cercana a la granja. Se encontraron huellas de cuatro dedos en la zona, cada una de ellas midiendo más de 40 centímetros de largo.

Catorce años más tarde, el Sr. Ryan Lehman de la población de Nelsonville, Ohio (condado de Athens) tendría su propio encuentro con lo desconocido en septiembre de 1994, a eso de las 5:30 p.m.. Lehman, conocedor de la región boscosa de su comarca, se dedicaba a la cacería de ardillas cuando se encontró con "algo" que jamás había visto en su vida.

"Digo que era Bigfoot, porque no sé que pudo haber sido", manifestó Lehman. "De buenas a primeras pensé que era un oso, pero un oso no puede correr en dos patas. Puede caminar en dos patas, pero esto corría y daba zancadas. Lo más chocante era el ruido que producía al correr -- era algo parecido a los gritos de un mono. Hizo que se me pusieran de punta todos los pelos del cuerpo. Hasta lloré. Le digo que estaba a unos diez pies (3 metros) de mí y salió corriendo cuando le pasé de largo. La gente siempre me decía que había algo extraño en los bosques de Nelsonville, ­y ahora sé lo que es!"

Lehman declaró no ser el único que ha tenido encuentros cercanos con este tipo de seres. A varios kilómetros de Lake Hope Drive, tres personas habían montado una tienda de campaña para pernoctar en esos parajes cuando "una cosa" levantó la tienda de campaña, empujando a los tres ocupantes hacia el otro lado de misma. "Lo extraño", subraya el testigo, "es que uno de los ocupantes era mi amigo, que pesa más de 90 kilos".

La región del bosque en dónde Lehman tuvo su encuentro con la criatura desconocida contenía hornos refractarios abandonados, a poca distancia de la carretera estatal 278 (Lake Hope Drive). Más adelante examinaremos la afinidad que tienen estas criaturas por las estructuras arruinadas o en abandono.

En 1995 surgió un aspecto inesperado de este asunto: Con el paso de los años, cazadores y otras personas que frecuentan los montes se habían encontrado con grandes "montículos" de hierba seca y ramas en ciertos claros del bosque. Joedy Cook, director del Ohio Bigfoot Research and Study Group, con sede en Cincinnati, opina que los montículos son alojamientos provisionales fabricados por estas criaturas. Cook y su colega George Clappison se han internado dentro de estos enormes pajares y dicen haber encontrado pelos pertenecientes a algún tipo de animal. Los habitantes de las apartadas comarcas de Ohio en dónde aparecen dichas estructuras dicen que son construidas por el "Grassman" u "hombre de la Hierba" -- criatura cuya descripción es idéntica a la de un Bigfoot.

Los parasimios (término acuñado por el veterano investigador Don Worley, creyente en el origen paranormal de los seres) han demostrado ser invulnerables a las balas. En más de treinta casos registrados entre 1968 y 1977, las criaturas han recibido balazos de todo tipo de calibre sin acusar daño alguno. "La doble naturaleza física y parafísica de estas criaturas ha sido comprobada al paso de los años", afirma Worley. "Este hecho explica el motivo por el cual jamás se ha dado muerte o capturado alguna de estas entidades después de casi un siglo y miles de casos. También explica cómo pueden aparecer en regiones bien pobladas y eludir la captura, lo que sería totalmente imposible para un animal de carne y hueso. Mientras que se encuentran en el entorno terrestre, las criaturas son físicas en todos los respectos, pero tienen la capacidad de cambiarse a un estado de materia y energía que actualmente desconocemos".

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