Los "platillos voladores"

Por Guillermo Martínez Márquez

(Fuente:"Diario Las America", domingo 10 de febrero de 1985, página 4-A)

La radioemisora "R-H-C, Cadena Azul", de Miami, dio la noticia: "Las autoridades cubanas observaron la presencia de objetos luminosos en el espacio".

No es la primera vez que observadores terrestres señalan fenómenos extraños que aparecen y desaparecen en el firmamento, generalmente en los cielos despejados.

Tal vez fueron los viajes del hombre a la luna, y la tenacidad de los científicos en su eterna búsqueda de seres similares a los habitantes de la tierra, los que avivaron la imaginación, hasta dar inusitada importancia a lo que en otros tiempos hubiera podido ser explicado como simples figuraciones visuales.

Es lógico suponer, también, que ha sido el temor a la presencia de los llamados "espías yanquis", lo que despertó la curiosidad de los vigías de Castro en Cuba.

Pero hay otras versiones de antemano aceptadas por un creciente número de personas, en Cuba y fuera de Cuba, de Canadá a Argentina.

Basta insinuar que puede tratarse de un renuevo de las apariciones de los "objetos voladores no identificados", los famosos "Ovnis", para que el interés de lo que pudiera reducirse a un fenómeno casi local, entre Cuba y Estados Unidos, se extienda al resto de nuestro continente.

"¿Tenemos amigos en otros mundos?", preguntaba un diario de Buenos Aires, en junio de 1968.

"Nave misteriosa voló sobre el aeropuerto de Buenos Aires", aseveró dos meses más tarde "El Tiempo" de Nueva York, para agregar: "No tiene cabina ni ventanillas, y la proa y la cola son oscuras".

Desde Montevideo, la agencia noticiosa EFE, anunciaba que "Flotilla de Ovnis invade Uruguay".

"Ultima Hora", de Nueva Jersey, informó después, que "Platillos voladores habían aparecido sobre la ciudad".

A finales del 78, Sir Eric-Gary, primer ministro de Granada, urgió a Naciones Unidas para que incluyera en la lista de los temas de su próxima reunión, la investigación sobre los platillos voladores.

Posteriormente una revista científica realizó la investigación de turno, para saber la opinión de los astrónomos y otros conocedores del espacio sobre los Ovnis. El resultado pudo ser considerado sorprendente. Nada menos del sesenta y uno por ciento de los consultados aseguró dar pleno crédito a las noticias sobre los platillos voladores.

1979 fue proclamado como "el año de los Ovnis". Pero ya en 1973, el Instituto de Opinión Pública Gallup, había realizado una de sus periódicas encuestas sobre las naves espaciales no identificadas, y en los resultados dados a conocer se afirmó que de los mil quinientos adultos interrogados, el cincuenta y uno por ciento creía que los Ovnis eran reales y no simplemente fenómenos visuales.

Personalmente, desde Nueva York, en un reportaje especial para "El Universal" de Caracas, dí cuenta de que en New York, Union City, Hoboken y Jersey City millares de exilados cubanos habían visto objetos voladores no identificados.

En Buenos Aires, al término de una placentera estancia en la quinta de mi buen amigo, (ya desaparecido), Raúl Lamuraglia, cuando nos preparábamos para regresar a la capital federal, las quince o veinte personas invitadas, pudimos ver una luminosa estrella, que algunos presentes confundió con Venus y se acercaba a nosotros, para hacer inmediatamente un zig-zag en el cielo y alejarse hasta desaparecer en breve tiempo.

En Miami, en enero de 1979, tuvimos noticias por el presidente del Centro Investigador de Vida Extraterrestre, el Dr. Virgilio Sánchez-Ocejo, del secuestro de un exilado cubano por los viajeros de uno de esos misteriosos objetos voladores. Fue la víspera del Día de Reyes. "Oí un zumbido, vi una luz, quedé paralizado y perdí el conocimiento", me dijo tiempo después el exilado Filiberto Cárdenas.
"Cárdenas conducía su auto por Okeechobee Road cuando percibió una cegadora luz roja y se dio cuenta de que el motor del auto se había apagado. Bajó del vehículo, y fue entonces cuando sus acompañantes le oyeron gritar "¡no me lleven!". La policía supo del extraño suceso".

Lo anterior, todo lo anterior, no es más que una síntesis de lo ublicado sobre los platillos voladores. A pesar de mi experiencia en Argentina, creo que se trata sólo de una ilusión óptica.

En cuanto a lo denunciado en la Habana, mi opinión es que se trata de la primera consecuencia del miedo a una invasión yanqui. Sólo eso.

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