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Proyecto Nacional o FMI: De la imposibilidad de seguir las orientaciones de un organismo que ha perdido las suyas propias.

Roberto Javier Ortega

e-mail: rjaviero@yahoo.com

 

El capitalismo, ciclos y la crisis de 1929.

Hay cierto consenso en señalar que el capitalismo es cíclico, con etapas que se repiten con regularidad. Una primera fase es la de la expansión en donde crece la producción, utilidades, el empleo, los salarios, el gasto y la inversión agregada. Le sigue una segunda de crisis en la que todas las variables apuntadas decrecen. La tercera fase está dada por la depresión con la ya contracción de la actividad económica. La cuarta fase es superadora y se denomina recuperación, donde la economía vuelve a crecer.

La crisis del año 1929 se puede conceptuar como la segunda fase de un ciclo capitalista que ponía fin a una primera de expansión principiada en los años 1922. Las razones de la crisis del año 1929 son múltiples, pero podemos destacar la atmósfera de optimismo que imperaba en la Bolsa de New York en donde el valor de las acciones aumentaban en una proporción que no guardaba relación con el crecimiento de la economía real de las empresas. El detonante del quiebre fue una baja en los precios agrícolas que tumbó estas cotizaciones sobrevaluadas de las acciones, ocasionando la propagación de la crisis a todos los sectores de la economía. ¿Cuál fue la razón que determinó la caída de los precios agrícolas? Todo parece indicar que fue una insuficiencia en la demanda agregada a nivel mundial. El potencial económico acumulado en la anterior etapa de expansión había provocado una sobre oferta de productos industriales y agrícolas, superior a lo que a demanda mundial estaba en condiciones de absorber en ese entonces.

Estallada la crisis, los Estados del mundo entraron en un proceso de "repatriación" de capitales a la vez que sus tipos de cambio caían desalentando importaciones, todo lo que deprime más el comercio mundial "espiralando" la crisis.

Lord Keynes

Los Estados Unidos pudieron superar los efectos de la gran depresión merced a la implementación del New Deal, programa de recuperación basado en las teorías del economista John Maynard Keynes. Keynes estaba especialmente preocupado por cuestiones como el desempleo. En su obra, refutó los análisis de los economistas "clásicos" que lo atribuían a la "desutilidad marginal del trabajo" , esto es, la suposición de que las personas no estaban dispuestas a trabajar porque consideraban que los salarios en el mercado eran muy bajos. Esta hipótesis se contradecía con las observaciones empíricas que mostraban que existía un alto número de trabajadores dispuestos a vender su fuerza de trabajo al precio de mercado existente, pero sin embargo permanecían "parados" por no existir los empleos suficientes. La conclusión es que podía existir situaciones de equilibrio con un alto desempleo. Así pues, la solución era que lo que se debía hacer era estimular el aumento de la ocupación a través del crecimiento de la actividad económica.

Ahora bien: ¿como se conseguía este crecimiento? Keynes pensaba que el consumo era el motor del mismo, debido a su efecto multiplicador sobre la economía. La clave para evitar la depresión económica y el desempleo es el estímulo de la demanda agregada. Y si los sujetos económicos privados no estaban dispuestos a hacer inversiones ni a consumir, entonces era el Estado el que debe asumir un rol por medio del gasto publico que genere empleo, por ejemplo, a través de la realización de obras públicas. Esto que incrementaría las rentas de la población ocupada en tales obras, rentas que se destinarían al consumo aumentándolo, lo que fomentaría una inversión en bienes de capital y ocupación de más trabajadores para satisfacer la producción destinada a cubrir la demanda de éste nuevo consumo inducido por el Estado. Esto incrementaría nuevamente las rentas de la población, en un círculo virtuoso de crecimiento económico.

El orden económico mundial de la postguerra

Durante la depresión de 1929 y hasta el año 1934 existió una gran retracción de la demanda a nivel global. Sin embargo, las preocupaciones por establecer mecanismos que eviten la reaparición de una crisis como la de 1929 quedaron relegadas ante el advenimiento de un terrible hecho: la Segunda Guerra Mundial.

Terminada la conflagración bélica, el mundo debía de ordenarse nuevamente bajo los parámetros establecidos por las potencias vencedoras. Bajo el eje transversal de las Naciones Unidas se reguló el relacionamiento de los Estados en la postguerra. En lo que se refiere a cuestiones militares, se institucionalizó la supremacía de los vencedores a través de la creación del Consejo de Seguridad con sus cinco miembros permanentes y derecho a veto de los mismos. ¿Y en el campo de la economía? Bueno allí la hegemonía estaba abrumadoramente concentrada en una sola de las potencias: los EEUU. Y casi en torno a él surgieron tres institucionalidades que destinadas a regular la actividad económica mundial: el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (G.A.T.T) el Banco Mundial (BM) y...el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La misión fundacional del FMI

Concebido en julio de 1944 en Bretton Woods, la función asignada orgánicamente al Fondo Monetario consistía en promover la cooperación monetaria internacional, fomentar la estabilidad cambiaria y auxiliar a los países con problemas de balanza de pagos. Todo a partir de la perspectiva, ya dijimos, de la abrumadora hegemonía económica de los Estados Unidos, país que en ese momento atesoraba el 70% de las reservas auríferas del mundo, cuando el oro era parámetro de intercambio. Ahora, ¿que es esto de fomentar la estabilidad cambiaria y auxiliar a los países con problemas en la balanza de pagos? En un ciclo capitalista de expansión liderado por EEUU, lo que se quería evitar era la posibilidad de que se repita una crisis como la del año 1929 causada por la insuficiencia en la demanda a nivel global que no contenga a una oferta en crecimiento como la que configuraba Norteamérica. Los mecanismos para posibilitar esto eran, a través el Fondo Monetario Internacional, velar por la estabilidad cambiaria mundial y, en caso de que un país tenga problemas con su balanza de pagos, inyectarle liquidez a través de prestamos de manera que no recurra a una devaluación u otros medios de restricción de su sector externo (políticas de"empobrecer al vecino") manteniendo por este medio su nivel de demanda de importaciones y evitando que la crisis se expanda como un incendio por el globo. Estas políticas son de clara inspiración keynesiana. Y es lógico, ya que fue el mismo Keynes el que inspiró la creación del FMI.

Transmutando el rumbo: un organismo que hace lo contrario para lo que fue creado.

Las cosas y los enfoques han variado un tanto desde aquel entonces. Sobre todo en los años ochenta. El advenimiento del neoconservadurismo de Margaret Thatcher y Ronald Reagan y su faz ideológica en el campo económico, el neoliberalismo o fundamentalismo de mercado, en su propagación copo también a los organismos multilaterales de crédito. Sobre todo al FMI. Y así las cosas, el Fondo se encargó en difundir (digamos imponer) políticas económicas, sobre todo a los países periféricos, inspiradas en una revitalización dogmática de los postulados de la economía clásica, justamente aquellos que Lord Keynes (creador intelectual -por no decir padre- del organismo) había demostrado eran falaces. Toda una paradoja de la historia. Es así como el Fondo Monetario, ahora preso de un monetarismo estricto impone políticas no intervencionistas y contractivas del gasto, lo que no hace sino profundizar los problemas al reducir la demanda agregada. Joseph Stiglitz resalta como las intervenciones del FMI a la postre significaron la consagración de políticas de "empobrecer al vecino", propagando crisis que podrían haberse evitado. El caso de la crisis asiática de los años 1997 y 1998 es ilustrativo. Los países que siguieron las recomendaciones del Fondo son los que sufrieron las recesiones más prolongadas y con las peores consecuencias sociales. Además, estás recomendaciones promovieron el contagio a toda la región y después al mundo, provocando el efecto contrario para el cual el FMI fue alguna vez creado: evitar crisis depresivas de orden global.

Pero ahora: ¿como repercutió la actividad de este organismo en el caso específico de la Argentina y el camino que la condujo a la actual debacle económica?

La Argentina y el capitalismo financiero

A partir del año 1975 con la hecatombe conocida como el Rodrigazo comienza a instalarse en Argentina su tercer modelo económico que perdura hasta la fecha y que privilegia a la actividad financiera especulativa por sobre la agropecuaria (protagonista del modelo agro-exportador que va desde 1880 a 1930) y la industrial (protagonista de modelo de industrialización sustitutiva de importaciones que va desde 1930 hasta 1975.

Las finanzas son solo instrumento de racionalización para asignar eficientemente ese recurso escaso que es el capital allí donde rinda mejor, esto es, a la actividad que resulte más productiva. Sin embargo, por su peculiares características "inmaterialidad" e imperfecciones de la información, las finanzas han adquirido ya una lógica propia que las ha separado del cuerpo productivo a la que ellas se deben. Hoy las finanzas son un fin en si mismas, y se pueden obtener en este campo ganancias a pesar de que la producción en la que debería sustentarse se registren perdidas.

Con distintos matices, los ejes centrales el modelo centrado en las finanzas que irrumpe en nuestro país desde el año 1975 no ha variado hasta la actualidad. Pero centrémonos en la década eclosión del modelo financiero, que no es otra que la del 90. El cariz financiero de las política económica estuvo dado por:

a. Un proceso de privatizaciones en donde las empresas estatales (banca y servicios públicos principalmente) fueron dadas en pago de la deuda externa.

b. Altas tasas de interés y ausencia de mecanismos regulatorios de las transacciones financieras, lo que facilitaba la circulación y alta rentabilidad a los flujos de capitales.

c. Capitalización del sistema de jubilación solidario de reparto estatal, a imagen y semejanza de un modelo que solo se ha experimentado en Chile y que ya está dando serias muestras de fracaso. Los aportes que realizan toda la masa asalariada son captadas por las administradoras privadas de jubilaciones y pensiones (AFJP) integradas entre otros por bancos acreedores del Estado que a su vez los insertan en el mercado financiero.

d. Tipo de cambio fijo con sobre valuación del peso combinado con desregulación y apertura comercial, mixtura letal para la industria nacional El tipo de cambio permitía una conversión peso - dólar que facilitaba artificialmente las transferencias al exterior de las utilidades de las empresas privatizadas (que cobraban tarifas dolarizadas), las del mercado de capitales y la obtención de divisas para pagar a los acreedores externos, mientras se profundizaban los problemas de balanza comercial debido al encarecimiento relativo de los productos argentinos en el exterior. El desequilibrio solo podía financiarse con mas endeudamiento, posible de contraer mientras por la liquidez internacional existente sobre todo entre los años 1991 y 1994.

Hay un puntal transversal y omnipresente en todas estas políticas: la sacralización del pago de la deuda externa. Esto explica que una convertibilidad desastrosa para la balanza de pagos y que ahogó la obtención genuina de divisas por parte del país fuera ponderada como ejemplo a seguir por el Fondo Monetario Internacional. En un momento de liquidez internacional y tasas internacionales no demasiado altas, la convertibilidad aseguraba el pago y transferencias a los acreedores externos por medio de privatizaciones y nueva toma de créditos. Hoy, luego del aumento de las tasas de interés internacional y una acumulación de deuda que complican los pagos a través de reciclaje endeudamiento, la convertibilidad dejó de ser funcional.

Esto evidencia que el FMI actúa como una corporación que representa el interés sectorial ( especulativo y de corto plazo) de acreedores financieros internacionales. Solo esto puede explicar como el FMI pudo encomiar durante los 90 políticas que llevaban el germen de la hecatombe social, tan reñidas con la productividad, la estabilidad (sustentable, no ficticia) y un contexto fluido de relaciones de comercio internacional.

El FMI y la Argentina en la encrucijada actual.

El FMI condiciona futuros desembolsos a nuestro país (que serán destinados no a la producción sino al pago de las acreencias externas) al cumplimiento de las siguientes imposiciones:

a. Reducir más el gasto estatal. Como se vio, en una época de contracción esto solo significaría profundizar la recesión.

b. Fijar tasas de referencia que garanticen a los depositantes recibir utilidades reales. Lo que implica "asegurar" ganancias en el sistema financiero, profundizando el modelo especulativo.

c. Rescate a los bancos, en su mayoría de capitales transnacionalizados y acreedores del Estado.

d. Plena autonomía del Banco Central. De concretarse implica que el Estado pierde una herramienta más de regulación económica.

La reactivación de la productividad, ausente. Solo defensa al sistema financiero como un todo en si mismo y garantías al lucro especulativo.

Alternativas para una política de recuperación nacional.

Si queremos seguir basando nuestra economía en las finanzas y la sacralización del pago de la deuda, adelante entonces con las políticas del Fondo. Si pensamos en un modelo productivo de pleno empleo, tendremos que mirar las cosas desde otras perspectivas. En nuestros días vemos que Argentina muestra un superávit en lo que hace a su balanza comercial. Esta tendencia tiende a mejorar por el abaratamiento relativo de los productos argentinos en el exterior debido a la devaluación complementado con el encarecimiento de los extranjeros que desalentarán las importaciones.

Respecto al gasto público, en realidad éste no ha aumentado demasiado desde el año 1993 hasta el presente como porcentaje de la economía. En el problema fiscal pesa más el aumento en concepto de pago de intereses de la deuda, situación que se agravó en febrero de 1994 cuando la reserva de EEUU duplicó las tasas de interés. Si pudiera implementarse una moratoria, las cuentas públicas arrojarían... superávit.

El Comercio Internacional

En lo que hace al comercio internacional, si tenemos que identificar tres actores importantes con los que se desarrolla, estos son los bloques económicos a saber: NAFTA, UE y MERCOSUR. Del total del flujo comercial argentino con estos tres bloques, el 44% se da con el MERCOSUR (que a su vez es cerca del 30% del comercio exterior total de Argentina con el mundo), el 30% con la UE y el 26% con el NAFTA. Y con el único bloque con el que tenemos superávit comercial es con MERCOSUR, registrándose durante el 2001 un saldo favorable de 1.668,5 millones de dólares. Si esto no demuestra que nuestro primer espacio de apertura comercial mundial esta dado acá, en Sudamérica, con el MERCOSUR, no sabemos que lo hará. Tal vez puede hacerlo la comprensión de la política agraria restrictiva desplegada por la UE que impide la entrada de los mas competitivos y excelentes agro productos argentinos a aquel mercado. O quizás el entendimiento del proteccionismo dinámico de los Estados Unidos, los que cuentan con un sin numero de herramientas, resortes y artilugios administrativos y legales, estaduales o federales prestos a impedir el ingreso de cualquier producción primaria si amenaza en algo la rentabilidad del sector homólogo local.

Un cambio en el perfil productivo

El otro parámetro estaría dado por que tipos de bienes son los que exportamos. El 70% de las exportaciones Argentinas lo constituyen bienes de origen primario de escaso valor agregado. Este tipo de producción tiene característica de "enclave", no genera demasiadas externalidades que tengan un efecto dinamizador en la economía y el empleo, como si lo hacen las manufacturas de alto componente tecnológico. El virar, en un lapso temporal no muy dilatado, de una estructura primarizada a otra que haga uso intensivo de la tecnología y como consecuencia aumentar la productividad que reporte conseguir una mejora sustancial del nivel de vida de la población es un camino posible según lo demostró la experiencia del sudeste asiático. Básicamente, las políticas instrumentadas por lo países de ésa región (y que debemos imitar) para lograr tal cometido fueron:

a. Estabilización macroeconómica, pero evitando políticas monetarias restrictivas.

b. Inversiones masivas en capital físico como infraestructura, transporte y comunicaciones. En un contexto recesivo tienen además un efecto reactivador inmediato.

c. Inversiones masivas en capital humano, sobre todo en lo que hace la enseñanza primaria y secundaria con formación técnica articulada.

d. Fuerte presencia del sector público en las políticas agresivas de fomento a la industria.

e. Apertura estratégica a los flujos financieros y comerciales, bajo criterios de selectividad y control estatal.

f. Administración pública eficiente y aislada de los grupos de presión.

g. Promoción de la exportación de manufacturas por medio de todas las medidas disponibles.

Estas políticas están en la antípoda de los dictados de la ortodoxia. Los resultados de esta desobediencia al neoliberalismo fueron que la orilla asiática del pacífico es la región que ha registrado el mayor crecimiento económico del mundo en los últimos 30 años Y cuando por fin los "tigres asiáticos" obedecieron al FMI, devino la crisis de los años 1997 y 1998.

El cambiar el perfil productivo en nuestro país parece ser el gran desafío para proveer a su desarrollo económico. Pero el cambio de paradigma no debe darse únicamente con la mirada puesta afuera. Las exportaciones argentinas representan solo algo mas de un 10% de lo que es el consumo nacional público y privado. Lo que nos muestra que, a pesar de la importancia del sector externo y la necesidad de una mayor apertura, la preponderancia en la economía todavía la tiene largamente el mercado interno. En todo el mundo, a pesar de los aires globalizadores, las exportaciones representan solo un 14% del PBI global. Incentivar el consumo interno por medio de una redistribución de riquezas hacia los sectores mas empobrecidos de alta propensión a consumir parece ser una buena salida.

Los grandes problemas políticos

La inversión de este proceso que conduce a la Argentina a su descomposición no va a ser conducida ni por los acreedores ni por los financistas cuyos intereses han copado al FMI desnaturalizando las funciones y los objetivos para los que el organismo fue creado en 1944. Habrá que formar una nueva dirigencia política, única capaz de representar el interés ciudadano. Para esto no basta con un recambio de nombres. En los tiempos que corren, requiere un reordenamiento de reglas de juego que propendan a una racionalidad democrática cohesionada con una capacidad de acción real.

La transformación no vendrá de liderazgos mesiánicos. La historia Argentina nos ha enseñado que, así como los quiebres de un orden perjudicial para la ciudadanía son posibles, si estos se basan en liderazgos carismáticos, se diluyen con la perdida de la humana vitalidad del líder. Después, el movimiento termina por ser fagocitado por el conservadurismo que concluye fortaleciéndose con él. Esta fue la experiencia de redistribución de riquezas logradas por Irigoyen cuando el modelo agro exportador o de Perón en la sustitución de importaciones. En el presente los movimientos que ellos aglutinaron son un brazo más de la alianza conservadora.

Si no entendemos que el camino es la organización política de nuestra fragmentada sociedad civil, profundizando la institucionalidad democrática a fin de dotarla de un magnífico poder que pueda resistir vigorosamente al eficiente entramado de intereses económicos que se mueven con la velocidad de quien rebosa de recursos y no necesita formar consensos para actuar, si no entendemos que la creación de poder político democrático es la clave para enfrentar el entramado de intereses que desde 1975 está expoliando al país, entonces hasta el momento no hemos aprendido nada.

Será cuestión entonces de protestar mientras ejecutamos pasivamente y sin rumbo el dictado de políticas sugeridas por un organismo que a su vez perdió el suyo propio...

Bibliografía para Consulta y ampliación

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