
Bienvenido a las bahías de Huatulco, en el Estado de Oaxaca,
México. El secreto mejor guardado de todo México. Aquí, en la costa Mexicana
del Pacífico, el reino ancestral de los Mixtecas encontraron 9 hermosas bahías
de un azul índigo brillante y esplendoroso, totalmente inexploradas. Con la
Jungla de las montañas de la Sierra Madre del Sur como paisaje trasero, sus 36
playas les ofrecieron a este pueblo ancestral, un paraíso resguardado del resto
del mundo con 34600 acres de exótica vegetación. El terreno, muy similar al de
Acapulco, está formado por la accidentada tierra de las montañas de la Sierra
Madre del Sur, cordillera que obliga al Pacífico a crear calas de arena
encerrando a este hermoso lugar entre montañas de jungla y el mar. Hasta la
fecha, sólamente 3 de 9 bahías estan infraestructuradas: Tangolunda, que es la
más exclusiva, Chahue que está todavía en estado primitivo y Santa Crúz, donde
las amenidades estan agrupadas alrededor de la marina.
Hubo una vez un pirata que apasionado por las playas de
Huatulco, regresó una y otra vez llevándose las cosas más bellas que a su paso
encontraba. Este pirata llamado Tomás Cavendish, ha dejado una fascinante
historia y por supuesto jamás pudo llevarse la belleza de las Bahías de Huatulco.
El esplendor del océano Pacifico se entreteje con la belleza de 36 playas en
nueve bahías de agua cristalina y de manso oleaje, donde la naturaleza y la
mano del hombre mimetizan con armonía.
Cultivos de café, enclavados entre montañas, ceibas y orquídeas
con brisa de cascadas y melodías de aves exóticas... ahí donde se esconde la
mirada astuta del venado, tras el lejano rugir del jaguar, son los caminos
andados con pasión y esperanza en la cosecha. Caminos que invitan a un paseo
mágico en Fincas cafetaleras, donde le espera preparada una mesa llena de color
y sabor en una mezcla de culturas.
Después de un día lleno de aventura, donde el vestido fue el
sol y el mar; reconciliarse con la tranquilidad, el confort y la sonrisa
amable, serán el preámbulo para recobrar la energía hacia una nueva aventura en
algún edén de tantos lugares que esperan ser descubiertos
En un recorrido por el acogedor pueblito de la Crucecita,
admirará la artesanía oaxaqueña y disfrutará la sabrosa comida Huatulqueña. Sin
olvidar tomar en el kiosco de Santa Cruz, el famoso café pluma.
Con referencia a estudios de la región, se sabe que cuando
los mexicas llegaron a este lugar, lo nombraron Cuahtolco, que significa
"lugar donde se adora el madero"; con el paso del tiempo la palabra
cambió al actual nombre de Huatulco.
Al principio de la dominación española, Huatulco fue utilizado ampliamente como
puerto comercial, logrando un verdadero éxito que provocó las incursiones de
piratas: Drake en 1578 y Tomás Cavendish en 1587. En la época de Independencia
de México, fue aquí donde se consumó la traición a Vicente Guerrero, quien poco
antes era presidente de la República Mexicana. La playa donde fue desembarcado
se denomina La Entrega, misma que se localiza en la bahía Santa Cruz.
En 1850, el Lic. Benito Juárez, gobernador de Oaxaca, visitó la costa del
Pacífico y fundó la Villa de Crespo en lo que hoy es Huatulco.
En 1969, el gobierno mexicano decidió dar fuerte impulso al turismo, en
especial a aquel cuyo destino eran las playas. Fue entonces cuando se hizo la
exploración del territorio nacional, en busca de sitios adecuados para la
creación de desarrollos turísticos integrales. Al sobrevolar la zona del
Pacífico, se descubrieron las maravillosas y fascinantes bahías de Huatulco,
cuyas características resultaron óptimas para que el lugar fuera considerado
para formar parte del proyecto. Lo que más llamó la atención fueron sus
encantadoras y tranquilas playas, de blanca y fina arena, bañadas por las
suaves olas del mar.
En 1983, cuando se concluyeron las carreteras Puerto Escondido-Salina Cruz y la
de Oaxaca-Pochutla, FONATUR dio inicio a los trabajos del complejo turístico de
Bahías de Huatulco, el cual quedó comprendido en nueve bahías naturales. En ese
tiempo la bahía Santa Cruz era el principal asentamiento humano del lugar,
cuyos habitantes estaban dedicados a la agricultura y a la pesca de
subsistencia.
Actualmente su desarrollo ha avanzado considerablemente, logrando adquirir con
esto su indiscutible fama, tanto a nivel nacional como internacional. Está
dotado de una excelente infraestructura turística, entre lo que cabe recalcar
su hotelería, restaurantes, centros nocturnos, discotecas y campos de golf,
distribuidos principalmente en las bahías Santa Cruz, Tangolunda y en el nuevo sector
urbano La Crucecita.
Cuenta también con adecuadas vías de comunicación y un moderno aeropuerto
internacional, ubicado a 19 kilómetros (11.80 millas) de la zona hotelera.
Con todo lo anterior, Bahías de Huatulco se ha convertido en un verdadero paraíso
mágico, donde el visitante puede disfrutar de sus múltiples bellezas naturales.
SI
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