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Días Críticos


Consecuencias de la mala economía


Luis Alberto Güémez


La época por la que estamos pasando en México es realmente difícil. Todos vemos día a día lo que está sucediendo, amigos, vecinos, compañeros que de pronto entran al cada vez más amplio club de los desempleados, dificultades cada vez mayores para poder cobrar casi cualquier deuda comercial, escasez de efectivo prácticamente en todas las actividades económicas, negocios cerrados, racionalización del gasto familiar, detrimentos notables en la claridad de vida de las familias, etcétera.


Son las consecuencias de una mala economía, de una economía que crece muy poco, que crece por debajo de las necesidades de la población y que provoca todas esas cosas que en un principio de esta nota les comentaba. Así son los ciclos económicos en los países maduros económicamente como México quiere comenzar a ser. Por lo general los ciclos se componen de 6 a 8 años de crecimiento satisfactorio y luego uno o dos años de retroceso y luego crecimiento lento.


Para sobrevivir razonablemente bien a los años de recesión, de lento crecimiento debe uno de ahorrar, de guardar un poco del dinero que nos entra a la bolsa durante los períodos de bonanza económica para usarlos cuando las cosas no estén bien. Este principio económico del ahorro es más parecido al cuento de la hormiga y la cigarra que a cualquier teoría de Adam Smith o de cualquier otro economista pero así funciona en la vida real y así deberíamos de estar preparados para las épocas de mala economía de lenta economía.


 

Esto puede parecerle lógico a cualquier persona pero hay un participante muy importante en nuestras vidas al cual parece no importarle la lentitud, la mala economía pues siguen gastando igual como si nada estuviera pasando.


Cuando salen las subastas de edificios de IPAB o de cualquier otro tipo o cuando algún buen edificio nuevo se comienza a ofertar yo veo que los grandes animadores de las pujas son por lo general organismos de gobierno de cualquiera de los tres niveles, federal, estatal, municipal. Son ellos quienes se llevan las subastas ofreciendo las pujas más altas para adquirir inmuebles. Los que integramos el sector privado de la economía comprendemos forzosamente que no es nuestro momento de invertir, de gastar las reservas de efectivo que aún nos pueden quedar pues estamos tocando niveles aún muy bajos de crecimiento económico.


La expansión del gasto público dejó de ser prioridad del estado desde el sexenio de Carlos Salinas pero parece que ahora cada órgano de gobierno quiere hacer constar, con dinero de los contribuyentes, su preclara inteligencia y buen gusto a la hora de gastar los dineros públicos.


Basta ver en el ramo federal secretarías de estado aparentemente pequeñas, sin gran importancia relativa que mantienen 500 o más empleados en sus delegaciones estatales. Analicemos el incremento desmedido que se ha dado en el número de empleados municipales en los ayuntamientos de los municipios que integran las zonas metropolitanas. Vemos con curiosidad y asombro como los gobiernos de los estados siguen comprando edificios y edificios para albergar más y más burócratas. En fin parece que ese gusto por gastar el dinero de los contribuyentes es parte importante de la vocación política y que se aplica a todos los niveles de gobierno.


¿Alguna vez tendremos un gobierno esbelto? Que sea eficiente, cumplido, comprometido, que se le puedan exigir cuentas claras como a cualquier empleado de cualquier compañía privada donde se debe de ser eficiente y productivo como parte de su razón de ser en la empresa.


¿Alguna vez podremos tener un gobierno que haga que se cumplan las leyes y que proteja nuestros bienes y nuestra persona? Todo lo demás que hace o quiere hacer un gobierno es secundario. Solo que hagan cumplir las leyes y que nos brinden protección hacia nuestros bienes, nuestros contratos y nuestras personas. Solo eso queremos y que el estado sea esbelto y eficiente para que no continúe gastando de forma tan escandalosa como hoy lo hace.


Luis Alberto Güémez Ortiz es analista financiero.
Emai: Luis.Guemez@alianzaliberal.org