KIKO LEDGARD

 

Kiko fue el 4º de seis hermanos. Su padre, Don Carlos Ledgard Neuhaus era un hombre de esos de antes, serio y honorable. Presidente del Banco Alemán, Cónsul honorario de Alemania en Lima, y Embajador del Perú en Argentina. Pero esa seriedad aparente no significaba ausencia de humor; era la actitud de la época. María Jiménez, su esposa, alentaba el espíritu libre de la familia, con el no explícito asentimiento de Don Carlos. Ella, después de todo, era también una persona avanzada.... Sorprendía por ser, por ejemplo, la única mujer en Lima que manejaba, paseándose campante en su auto por toda la ciudad. Así, de esa familia de respetables banqueros, surgieron personalidades como Walter, Kiko y Rodolfo, artistas y deportistas en una generación donde esas actividades no estaban bien vistas en su medio social.

   Walter era peñista, amante de los tangos. Rodolfo cantaba y llevaba una vida bastante bohemia, a pesar de su alto cargo en una multinacional. Y Kiko nadaba, boxeaba, y pintaba letreros camineros, o decoraba escaparates para ganarse la vida. Don Carlos les decía "No se puede ganar la vida nadando o contando chistes...", pero el futuro demostraría lo contrario. En su juventud iban a entrenar natación a la piscina de "El Pellejo", caminando cada madrugada. El resultado fue la carrera olímpica de Walter, y ganar un campeonato sudamericano de postas, en la que los tres hermanos participaron, junto con Raúl Modenesi.

   Antes de casarse, Kiko había trabajado en BOAC, lo que ahora es British Airways, cargo que dejó para entrar a IBM, que entonces, cuando no habían computadoras, se dedicaba a producir maquinas y relojes de oficina. En ambos sitios su personalidad lo hizo muy querido (por ejemplo; años más tarde, ya en los sesenta, el que fue presidente en Lima de British Airways, lo hizo invitar a la inauguración de los hoteles Hilton en Londres y Atenas, formando parte de un círculo muy privilegiado). Justo antes de casarse, renunció a su puesto en IBM para dedicarse por su cuenta a la decoración de habitaciones infantiles. "El Atelier", negocio que fundó con su amigo Samuel Llanos, no duró mucho.

   A finales de los 40 Kiko boxeaba, y era Campeón Peruano. Pero para ocultar su afición se hacía llamar "Rodolfo Jiménez". Recordemos que en esa época no había televisión, y los diarios no imprimían fotos, así que no le fue difícil ocultar su verdadera identidad. Para entonces Kiko era ejecutivo en McCann Erickson, una agencia de publicidad, y uno de sus más importantes clientes era Coca Cola, por lo que parecía indispensable guardar las apariencias. Pero su jefe, un venezolano llamado Roberto Protzel, era un amante secreto del boxeo, y un día fué a una pelea importante para ver a este valor peruano, Rodolfo Jiménez. Ese fue el fin del secreto, y el principio de una larga amistad.

   Kiko siempre fue un poco excéntrico. Sus calcetines de distintos colores eran tema de conversación en una pequeña sociedad como la limeña. La llegada de la televisión a Lima cambió su vida. Como publicista le pidieron diseñar un programa concurso para un nuevo detergente de Lever-Pacocha que se llamaría "Seis", porque lavaba la ropa en un dos por tres. El problema fue que no apareció nadie que lo presentara según la decripción del programa, así que le ofrecieron el puesto a él mismo, y fue un éxito desde el primer día. Kiko escribía las preguntas, los sketches, inventaba los juegos y se encargaba de obtener los premios, que fueron los más importantes que se habían visto hasta entonces. Con este trabajo tuvo que dejar la publicidad.

   Al finalizar el programa se fue a los Estados Unidos, y se pasó dos semanas sentado en un hotel viendo la televisión y analizando lo que veía. Volvió a Lima y puso en marcha varios concursos, creando una franja estelar de cada día en la que él hacía un concurso distinto cada vez: "A Concentrarse", "DO-RE-MI", "Venciendo con Vencedor", "Bata Pone el Mundo a sus Pies", etc., en Canal 4. Con el tiempo lo contrató el Canal 5, en donde, además de concursos, hizo programas musicales como "Casino", "Hit de la Noche" y "Cancionísima", también llenos de sketches, además de "Villa Twist", un programa diario infantil.

   Pero el sueño de su vida televisiva era un concurso americano llamado "Let's Make a Deal", del cual se habían producido varias versiones sin éxito en el Perú. Kiko aceptó animar un segmento de 15 minutos dentro de un programa gigante de los domingos, en el que este concurso estaba fracasando. Lo hizo, y en pocas semanas pasó a media hora, después a una hora, y luego se puso el lunes por la noche como gran estelar de una hora y media de duración. "Haga Negocio con Kiko" fue el primer y más premiado programa durante varios años.

     Con los cambios políticos de los 70, y la nacionalización de la televisión peruana, el sistema de producción propia no tenía cabida. Emigró a España, con 50 años y 11 hijos a sus espaldas.  Allí empezó reemplazando a Torrebruno, un cantante y animador de programas infantiles en el programa "Hoy También es Fiesta". Un año después logró vender su idea de un programa estelar basado en "Haga Negocio con Kiko" a Narciso Ibáñez Serrador, una persona con los contactos necesarios para que el canal estatal de España lo pusiera en su programación. "Un, Dos, Tres, Responda Otra Vez" fue un programa que rompió moldes: por primera vez en España aparecían modelos en minifaldas, y se ponía tanto dinero en juego. La imagen de Kiko con un fajo de billetes en la mano fue legendaria. A pesar de sólo dos períodos de un año en pantalla con el "Un, Dos, Tres", y otras apariciones en "Todo es Posible en Domingo" y "Trescientos Millones". Kiko es hasta hoy una de las figuras más recordadas de la televisión española.

 

 

Datos extraídos de la web de Clipper Ledgard