Treinta años de 1,2,3…

El programa español de televisión más famoso de todos los tiempos está de aniversario. El popular "1, 2, 3... responda otra vez" cumple tres décadas desde su estreno en TVE

Por Sergio Cabrera

Fue en la primavera de 1972. Un jovencísimo Narciso Ibáñez Serrador, Chicho para toda España, se ponía al frente de un programa concurso llamado 1, 2, 3... responda otra vez. Después de otros éxitos televisivos como Historias de la frivolidad o Historias para no dormir, muchos en TVE confiaban en él para sacar adelante un programa de un género tan denostado como el concurso.

De hecho, según Chicho, "lo que hace al programa tan atractivo es la mezcla de imaginación y sorpresa, todo ello en cuidadas dosis que permitan gustar al máximo público posible". El éxito perduró hasta hace bien poco. Sólo Operación Triunfo consiguió superar las audiencias semanales de 1, 2, 3...

El presentador escogido para su primera época fue el peruano Kiko Ledgard. Rodeado de las que fueron las primeras azafatas-secretarias de la televisión española, supo conseguir que "por 25 pesetas" todo el

país se pusiera a pensar en utensilios que se venden en una ferretería o nombres masculinos que no terminaran con la letra o, "como, por ejemplo, Jorge".

Pero si hubo una presentadora que encumbrara al concurso a sus máximas cotas de éxito ésa fue sin duda Mayra Gómez Kemp, quien ya coincidió con Ledgard en los 70. Mayra se hizo cargo del programa a principios de los años 80. Sus saludos al público mientras bajaba las escaleras se convirtieron en épicos, así como sus fingidas carcajadas con los humoristas. De hecho, Miriam Díaz-Aroca declaró que no bajó nunca las escaleras del programa en respeto a Mayra, al igual que Jordi Estadella nunca entró en plano desde detrás de las cámaras en homenaje a Ledgard. Para Mayra, "ha sido el programa más difícil que he hecho. Tenías que estar pendiente al mismo tiempo de los concursantes, el concurso en sí, los actores y el público a la espalda".

También la época de Mayra coincidió con las azafatas estrella. A parte de Victoria Abril (de la época de Kiko Ledgard), compartieron etapa con Mayra nombres tan famosos como Kym Manning, Naomi, Lidia Bosch, Isabel Serrano, Silvia Marsó o Nina.

Los humoristas tampoco fueron a la zaga de las azafatas. Beatriz Carvajal (La Pelos), Fedra Lorente (La Bombi), el dúo Sacapuntas (El Pulga y El Linterna), Tricicle, La Trinca o Ángel Garó pasaron por la subasta para dejar en la mesa sus objetos con "tarjetita".

La mecánica del concurso era sencilla, y fue igual durante más de 20 años. Como dijo Chicho Ibáñez, "el público de 1, 2, 3... rechazaba grandes cambios". Es por ello que siempre había guapas secretarias, humoristas y personajes malos. Don Cicuta, el entrañable personaje interpretado por Valentín Tornos, fue el primer personaje malo en la historia de la televisión de nuestro país. Más adelante fueron las hermanas Hurtado las que recogieron el testigo de los "tacañones". Poco pudieron hacer para que el programa no fuera creciendo en espectacularidad y grandes premios como el "azulejo de Porcelanosa", "el libretón del BBV" , el imperecedero coche o el famosísimo chalé en Torrevieja.

Demasiado espectacular incluso para el propio Chicho. En el programa especial del XX aniversario del concurso, ya con Miriam Díaz-Aroca y Jordi Estadella de copresentadores (uno de los pocos cambios radicales que hubo en el programa: la doble presentación), se lamentó de haber perdido el toque de sencillez inicial del principio, algo que no perdió, según ejemplo del mismo Chicho, la versión portuguesa del concurso.

El 1, 2, 3... fue exportado a Portugal, Holanda, Alemania y Reino Unido (donde cambiaron el nombre por Three, two, one). Fue, hasta el éxito de Operación Triunfo y posterior venta de derechos por parte de Gestmusic a otras cadenas, el único de los programas creados originalmente en España exportados a otras televisiones. Un ejemplo más de la genialidad televisiva de Narciso Ibáñez Serrador.

El concurso también fue el "inventor" de cosas tan normales hoy día en televisión como el gran "¡oooh!" del público cuando se perdía un gran regalo durante la subasta o la presencia de mascotas, tanto buenas como malas. La primera de ellas fue la calabaza Ruperta, que dejaba a la pareja de concursantes sin premio alguno. Después vendrían la bota Botilde, el Boom y el Crack o el Chollo y el Antichollo; para volver con Ruperta en los años 90.

Con Operación Triunfo hemos asistido a una proliferación excesiva de productos de marketing y merchandising que han copado estanterías de muchos comercios. Sin embargo, en cantidad y variedad no alcanza ni de cerca a 1, 2, 3.... Mascotas convertidas en caramelo, juegos de mesa, rupertitas de la suerte, libros, discos en los que cantaba todo el equipo del programa, perfumes, jabones, champús, discos voladores, chicles... la lista es inmensa, reflejo de que el concurso no fue nunca un programa más.

No todo iban a ser buenos tiempos. Una mala política de programación en Televisión Española forzó la vuelta del concurso, ya sin Miriam Díaz-Aroca ni Jordi Estadella, a mediados de los años 90. Fue un gran error. La audiencia no acompañó al programa en esta ocasión y apenas duró medio año en antena. Eso sí, la simpatía que el público tenía hacia el 1, 2, 3... nunca cesó, aun cuando no siguieran ya el programa.

Como dijo el propio Chicho Ibáñez Serrador, "el público siente un gran respeto y cariño por el 1, 2, 3... Es un entretenido juguete para todos".