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LOS NANDOR

 

E aquí la leyenda de los Nandor, los favorecidos de Isharta. Esta es su historia: Cuando el mundo aun era joven, los dioses libraban una frenética y dura lucha contra Thanatos y sus orcos. Muchas fueron las batallas y los ardides que se hicieron. Isharta madre de todas los seres de bien, temiendo que en uno de esos momentos de inflexión, perdieran la batalla y todo lo que había creado con tanto esfuerzo, decidió escoger a unos pocos humanos y separarlos de todo lo que pasaba en el mundo para mantenerlos puros y pacíficos antes de que Innos les insuflara las ansías de combatir… para mantenerlos tal y como los había creado ella. Eran personas puras de corazón, sabias, compasivas y amantes y protectores de lo que se les había entregado. No tenían ni la destreza, ni al fuerza, ni la ambición ni ansias de combatir que Innos puso en los otros. Así pues, separados de toda la violencia y las guerras vivieron en paz y harmonía y fundaron la ciudad de Armenelos, que en su idioma natal significaba la alzada. Se dieron así mismos el nombre de Nandor, los favorecidos de Isharta.

 

Grandes fueron los regalos y atenciones que les presto la gran diosa elemental, de todo tipo de regalos; grandes conocimientos, que hicieron que su sabiduría fuera grande, la información para realizar grandes obras manipulando y que pudieran hacer de su ciudad un sitio muy bello. Se encontraba en algún sitio de situación secreta, con la propia bendición de la diosa y rodeado de dos poderosos ríos llamados Levelin y Luinlin. Siendo así, no se tenían que preocupar de ataques o de que alguien les pudiera encontrar. Con todas estas condiciones a su favor y siendo un número de personas muy reducido. La ciudad en si misma era impresionante, brillante como el día, blanca como una paloma, toda ella era de mármol y de edificios muy hermosos. Pero el edificio que mas sobresalía entre tanta belleza era el templo en honor de Isharta, una construcción como pocas han existido, grande, majestuosa y magnífica. Nunca a existido y nunca existirá mayor monumento en honor a la diosa.

 

Físicamente, eran altos, de bellas facciones y esbeltos cuerpos. No poseían cuerpos esculturales pues en un principio eran seres tranquilos y pacíficos. Dos eran los rasgos mas característicos de los favorecidos de Isharta: un pelo azul claro, limpio y sedoso, de muy buen ver y suave al tacto, parecía tener el color azulado del cielo. La otra señal era una extraña forma en la parte izquierda superior de la espalda, del tamaño de un pulgar y de forma de una lagrima un poco corvada, de un color cambien azulado, como si de un extraño tinte se tratara. Esta era la marca de Isharta o almenos eso consideraba los nandor y tenia extrañas propiedades… no se puede decir que fueran extrañas características, sino mas bien curiosas, pues tenían el efecto de cuando entraban en el gran templo de la diosa elemental, una sensación de bienestar y relajación interior, como si fuera un efecto balsámico que relaja el espíritu.

 

Más tarde la sangre de los Nandor se mezcló con la de los humanos comunes, pues algunos de ellos decidieron por diversos motivos dejar su civilización y ver mundo, porque tenían gran curiosidad. De estos “exiliados” , los descendientes tuvieron algunos de los rasgos de los Nandor, pero no eran cada generación, sino que salían espontáneamente en una generación de descendientes, algunos rasgos físicos que denotaban su ascendencia nandorin. El pelo azul claro, los ojos azules o la extraña marca en forma de lagrima en la espalda. Un efecto que s e notaba con la edad era que a veces, los descendientes tenían un envejecimiento mas ralentizado y una longevidad mayor, que en algunos casos hacían que vivieran el doble de lo que era normal. Además, muchos de ellos tenían parte de las grandes propiedades mágicas de los Nandor y los que las aprovecharon fueron grandes magos. Aun así solo conseguían parte de lo que podía ser realmente el potencial de los Nandor. Hoy en día, aun hay descendientes de ellos y aun poseen parte de sus aptitudes, por suerte.

 

El número de habitantes de la ciudad y del poblado de los Nandor nunca fue excesivamente basto, más bien al contrario, pues solo eran un pequeño numero los que eran lo bastante fieles y buenos de corazón, y nunca parecía que su numero aumentase, sino que se mantuviera constante con el paso del tiempo. Así pues, la población de la bella ciudad de Armenelos y del pueblo dichoso de los Nandor ni se acrecentaba y menguaba, permanecía estático con el paso del tiempo, y estando allí con todas las necesidades cubiertas y sin tener que preocuparse de las rencillas o trifulcas que pasaban en el exterior. Aun más se podría decir, que la noción del tiempo era un poco diferente de lo que era en el exterior, era como si fuera algo mas lento o la sensación de que los días eran mas largos…

 

También recibieron como premio el don de la magia innata, la magia elemental del agua y curación, atributos de la diosa, pero no solo fue poder mágico sino también conocimientos que iban correlacionados con la magia pues las dos cosas se complementaban y hacían un conjunto unido que tenía como consecuencia que las dos cosas fueran más efectivas. Se estudió detenidamente para sacar más provecho y potenciar más los efectos. Como lo consideraban, trataban y estudiaban como un todo, llegaron a tratarlo como una ciencia, pero siempre siguiendo unas reglas y pautas para que las cosas no se salieran de sitio o se tornaran malas. Trabajaban con prudencia y paciencia, con dedicación y pasión, todo en beneficio no suyo, no era un deseo egoísta, sino que lo hacían con el noble propósito de mejorar su civilización y encontrar soluciones a las enfermedades y otras dolencias. El gran templo de la ciudad era el sitio donde se desarrollaba, pues se buscaba también un sentido teológico a las acciones emprendidas en nombre de la diosa. En otras palabras, se intentaba centrar en el mismo sitio, diversas facetas: magia, curación, religión…

 

Gracias a toda esta cultura que florecía entorno a la nueva ciencia, la civilización de los Nandor fue aun más esplendorosa de lo que había sido anteriormente, pues cada día que pasaba se hacía algún nuevo descubrimiento en aras de un bien que ellos consideraban superior, para ayudar al mundo llegado el momento. Esa fue su voluntad durante mucho tiempo y siguiendo esa meta que se habían autoimpuesto siguieron creciendo en esplendor en todos los campos: su sabiduría no tenia par, su magia y ciencia parecía no conocer limites, salvo la muerte misma, pero desarrollaron muchas medicinas y remedios para todas las enfermedades que encontraban. Su de por si larga vida se hizo aun más longeva, o esa fue su impresión. Pero dos eran los escollos que no pudieron superar, limites infranqueables aun para los Nandor, una de los mas prometedores creaciones de Isharta y sus favorecidos. Estas barreras eran las siguientes; la propia Muerte y el dolor causado por la misma, que eran la esquirla que más podía afectar a los Nandor y tenían excesivo temor.

 

Y fueron estos miedos los que mas tarde provocarían su caída. Pero aun les quedaba a los nandor un tiempo de esplendor, que sin duda aprovecharon bien cara a los días aciagos que se acercaban, pues una luz que brilla el doble tiene la mitad de duración. Aun así cuanto mas crecían en su propia gloria, no caían en el error de la autocomplacencia, sino que seguían manteniéndose puros como el primer día. Y eso le parecía bueno a Isharta, pues al menos una de sus obras se mantenían como había sido en un principio : pura e idílica. Y cuando ya estaban en el cenit de todas sus capacidades, tanto mentales como físicas, y en sabiduría y conocimientos sobrevino lo inevitable. Muchas grandes obras y conocimientos se perderían con su caída, peor era inevitable, pues es una ley de la naturaleza, impuesta por los propios dioses y ni los nandor podían evitarla. Pero aun así todo lo perdido se puede volver a encontrar.

 

De su caída no hay muchos datos fiables, pero si numerosos rumores y conjeturas. La idea mas extendida en los libros de texto es que al final su aversión por lo perecedero acabo en un deseo tal, que Thanatos se dio cuenta de ello e ideó un plan para seguir con su deseo de destrucción de todas las cosas buenas creadas por Isharta. En vez de por la fuerza decidió intentar tentar la suerte y embaucarles para que cayeran en desgracia, pues aun siendo buenos en un principio, por ejemplo su ingenuidad podría ser un desencadenante. Además ese deseo de salvarse de la muerte, le había demostrado que si por si ellos solos habían llegado a eso con un poco de ayuda externa podría precipitarlos por un abismo hacia su total destrucción. El plan era del agrado de Thanatos y empezó a concebirlo y hacer los preparativos. Dejó pasar un tiempo para ver como se desarrollaban las cosas y no pasaba nada importante. Isharta los vigilaba a temporadas pues tenía otras labores que hacer pero nunca los abandonaba por completo. Le costó cierto tiempo y esfuerzo encontrar la manera de hacer acceder a quien tenía que enviar a la ciudad de los Nandor, pero lo consiguió. Una vez ya supo la manera de hacerlo envió a su primer emisario de apariencia humana, en blanco caballo, de rubia melena y de ropas blancas también. Tenía esa apariencia pero m realidad era un poderoso demonio de Thanatos con esa apariencia de disfraz..

 

Mucho se sorprendieron al verlo en las puertas de su estimada ciudad, pues era la primera visita que recibían de alguien del exterior. Una gran expectación hizo que mucha gente fuera a ver al recién llegado y este se quedo inmóvil ante al puerta durante un buen rato, con la boca abierta de admiración de solo mirar la muralla exterior. Pero en realidad el demonio sentía una gran presencia mágica y les miraba con enfervorecido odio, pero eso no lo llegaron a descubrir nunca. Al final hubo un parlamento entre el caballero blanco y un sabio representante de la ciudad. Tuvieron una platica de una duración de varias horas. El sabio el hacia preguntas muy rebuscadas y complejas pero la labia del demonio no tenia par y respondía a todas ellas de manera que pareciera que también era muy sabio y sabía muchas cosas. Al final el sabio llego a la conclusión que tenía que reunirse el consejo y decidir que hacer. La decisión fue unánime y clamorosa, el extranjero no podía entrar dado que en su propia sabiduría la diosa les había dicho que desconfiara de cualquiera que no fueran ellos mismos. Y así lo hicieron, con palabras amables hicieron que el viajante se volviera por donde había venido. Este solo dijo como contestación que estaban condenados desde un principio y que un día caerían. Los corazones de algunos de los Nandor se atemorizaron pero la mayoría farruquearon de haberse deshecho tan fácilmente de aquel intruso.

 

Thanatos se hinchó en ira y decidió enviar un segundo emisario, pero este no sería tan educado y paciente como el segundo y decidió que parecería poderoso y terrible a la vez. Y así fue, esta vez no era un demonio como el otro sino que lo envió en su apariencia real, y en verdad era más poderoso que el anterior, pues esperaba que bastara su apariencia para que les asustara de tal manera que no supieran que hacer. Cuando se presento ante las puertas, emitió un alarido tal que los propios cimientos de la ciudad retumbaron, pero esta vez el demonio no obtuvo respuesta ninguna. Volvió a clamar por segunda vez y nadie respondió a su grito de desafío. Entonces esperó allí algún tipo de reacción que pudiera considerar una respuesta… Al final una figura solitaria se alzó ante la terrible bestia y no dijo nada. Simplemente recitó unas palabras de poder que parecieron no tener efecto. El demonio se carcajeó en su propio orgullo, pensando que no había pasado nada. Entonces la figura solitaria hizo una leve sonrisa y pronunció la última palabra que faltaba para completar el hechizo y el demonio se dio cuenta de su error. En pocos minutos el demonio se había literalmente evaporado gracias al poderoso conjuro dicho por el Nandor.

 

La frustración de Thanatos fue esta vez aun mayor que la última pues tampoco había conseguido lo que pretendía por la fuerza. Los Nandor habían demostrado encima de astucia que poseían poder. Poder suficiente para repeler a sus demonios. Los había subestimado y aun le costaba creérselo. Por un tiempo les dejo en paz buscando la forma de poder vencerlos o ganarles en astucia. No volvería a probar de hacer nada contra ellos hasta que no tuviera algún as en la manga o supiera algo con lo cual pudiera pillarlos desprevenidos. Después de cierto tiempo y por destino, Thanatos supo que algunos de los Nandor se habían alejados de ellos y se habían mezclados con los humanos normales. Viendo en ello un oportunidad de ganarles intentándolo otra vez pro la astucia. No podrían decir que no a uno de su propia raza. Así, por tercera vez envió a uno de sus demonios, uno que era más poderoso y astuto que los otros juntos y tomo la apariencia de uno de los exiliados… Cuando se presentó ante las majestuosas puertas de la ciudad, explicó su historia y no dudaron ni un momento de el recién venido que decía ser un exiliado que volvía a las raíces… Tal era su confianza que no tomaron las precauciones adecuadas y el intruso entró sin mas problemas. El demonio rió para sus adentros y observó en todo su esplendor lo que habían conseguido aquellos mortales… Sintió gran odio hacia aquellas patéticas criaturas y a través de los ojos de su demonio Thanatos supo de las grandes obras que habían echo aquellos mortales. Su regocijo fue grande al pensar que podía malversar tan apreciada obra y el indicó a su demonio que estuviera una temporada entre ellos para saber mas cosas, mientras el mismo pensaba la manera de su total destrucción…

 

La parte mas dramática se omite pues nadie sabe cual fue el engaño o plan tan enrevesado que hizo Thanatos, pero se sabe que tuvo éxito. De toda la civilización y ciudad no quedó nada, solo ruinas y el templo que se cerró por si solo, siendo la mayor obra construida por ellos. El número de habitantes disminuyó hasta lo que no era ni la décima parte de lo que era en aquella época y tuvieron que irse forzadamente de aquel idílico lugar. La inmensa mayoría de conocimientos y cosas de valor se perdieron pero los supervivientes consiguieron salvar una pequeña parte de ellos y aunque pareciera que era una ínfima parte de lo que tenían tal era su valor que en un futuro le sacarían partido. De la magia y de sus conocimientos también se perdió casi todo, pero entre los supervivientes había algunos magos que salvaron también una parte de lo que tenían entonces, pero entre ellos no se encontraba ninguno realmente poderoso que pudiera preservar los grandes hechizos… Las pérdidas no solo fueron materiales y en coste humano, sino que además, los Nandor quedaron expuestos de lo que siempre habían carecido, de ese aspecto aterrador de la humanidad… poco a poco les iría penetrando, y aunque conservaran la mayoría de lo que les caracterizaba, por suerte. Aun así eran un pueblo nómada pero con energía y aun tenían un corazón bueno, aunque empezaban a sentir el peso de lo que había en el nuevo mundo que se les abría…

 

Su fe fue una de las pocas cosas que no disminuyó, pues aún en la situación en que se encontraban, vagabundeando por el mundo como un pueblo nómada, seguían con las mismas creencias y la suerte les volvió a venir. Fue una dura prueba e Isharta les observó detenidamente, ellos le habían sido una de sus mas caras y costosas creaciones y durante cierto tiempo dudó que pudieran sobrevivir al golpe causado por Thanatos. Pero demostraron de la pasta que estaban hechos y superaron la dificultad con valentía. Pero todo tiene un coste y si eran pocos el viaje aun dejó menos de los que habían y cuando llegaron a un lugar que les gustó y parecía seguro allí se instalaron. Era un lugar bonito, acogedor y muy apartado del mundo en que ahora se hallaban. Confiaban en que ahora se podrían aislar y conservar lo poco que tenían de su antes esplendorosa civilización, pues aunque la población era muy poca solo pudieron fundar con esa gente una pequeña aldea que se llamaría Taera, que significaba “renacimiento”. De los pocos magos que se habían podido escapar junto con los restos de su pueblo decidieron que lo poco que conservaban no se podía degradar más. Se volvieron celosos guardianes de u saber mágico y de su gente. Para garantizar que estarían mas seguros tomaron diversas medidas.. como echar diversos potentes hechizos para protegerse y que no tendrían contacto con nadie del exterior…

 

Y así volvió a comenzar el ciclo. En la pequeña aldea de Taera empezaron a vivir con sencillez e intentando preservar cuanto pudieron. De sus conocimientos, tanto en materia de magia como de curación, se esforzaron particularmente en preservarlo. En el mundo normal dos cosas les afectaron de manera particular: el paso del tiempo era distinto, pues ya no se encontraban en su sitio protegido y aunque no lo sufrían como los otros seres, les pareció que transcurría mas rápidamente, pero ellos seguían viviendo lo mismo. La otra cosa que les empezó a acuciar fueron las enfermedades; pues ya no poseían los remedios de su época de esplendor y algunas sólo las podían paliar. Y aun en estas condiciones que no les eran favorables, seguían demostrando fe en su diosa. Su magia curativa aun era poderosa y podían pasar con algunas dificultades. En la aldea el tiempo pasó, pero los que allí moraban parecían seguir tal cual sin preocuparse de lo que pudiera pasar en el exterior. Era una sociedad hermética, nadie entraba y nadie salía. Y así fue durante mucho tiempo…

 

Hasta que la segunda caída sobrevino. Aun con el paso del tiempo transcurriendo en el mundo exterior, los que allí habitaban no querían saber nada de lo que pasaba. Peno no se podían mantener ociosos y sin que pasara nada, confiando en la suerte les ampara siempre. Cuando se libraba la guerra orca, una patrulla de estas nefastas criaturas dio por mal destino con el pueblo. Algunos rastreadores orcos fueron a avisar a parte de la sus congéneres para montar una partida de guerra que terminara con la aldea. Pero la patrulla orca en mayoría se precipitó sobre la aldea, pero no hubo supervivientes orcos, pues aunque los supervivientes habían adoptado una vida sedentaria y pacífica habían tenido la precaución de guardar armas para si tenían que combatir algún día. Aquel día las bajas fueron dolorosas pero las armas les hicieron un buen uso. Por desgracia, aquellos rastreadores que no acompañaron a la patrulla volvieron con una auténtica partida de guerra orca. La suerte además acompaño a los orcos y pudieron coger a los habitantes del pueblo por sorpresa, lo cual hizo que la batalla fuera más desequilibrada….el final era predecible, casi toda la población fue exterminada y muy pocas parejas pudieron huir de aquella orgía de sangre……

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