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GENERACIÓN DE NUEVAS FUENTES DE TRABAJO
la mayor y más urgente necesidad que tiene el país
David Guillermo Puyana Silva, Director
Grupo de Investigaciones y Desarrollo de MIPYMEs
Universidad Sergio Arboleda



La preocupante situación de desempleo y pobreza por la que ha venido atravesando el país, nos ha llevado a considerar que la mayor necesidad que tiene el país actualmente es la de generar nuevas fuentes de trabajo que permitan devolverle a la economía nacional a más de diez millones de colombianos hoy desempleados y subempleados para que reactiven la demanda agregada y poder así lograr el verdadero crecimiento económico por encima del 5% anual y una tasa de desempleo cada vez más cercana a la que se ha considerado como de pleno empleo.

Dada la importancia que en ese sentido tiene el sector de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMEs), como lo ha reconocido el Presidente Uribe al considerarlo el pilar para lograr la anhelada reactivación de la economía, el gobierno, la academia, los gremios y los colombianos todos debemos adoptar, como un gran propósito nacional, la creación, desarrollo y mejoramiento de las MIPYMEs colombianas con proyección internacional, como estrategia para la generación de nuevas fuentes de trabajo, mediante el desarrollo de prácticas gerenciales que habiliten a la gente de todas las edades a tomar un rol más activo en el desarrollo económico y social del país. Para ello, se proponen las siguientes iniciativas.

1. Fomento y Desarrollo del Espíritu Empresarial y la Creatividad

Teniendo en cuenta que cada vez hay menos oportunidades de empleo (los empleos como los conocemos hoy seguirán reduciéndose y que cada vez hay más oportunidades de ser empresario), el país necesita de personas debidamente capacitadas para crear nuevas fuentes de trabajo, por lo que se debe desarrollar e impulsar, principalmente en las universidades y en las instituciones tecnológicas, la creación de nuevas organizaciones, capaces de producir riqueza económica y social.

Para ello se requiere la construcción de un modelo educativo que cambie el tradicional y actual proceso formativo, orientado al estatus del empleo de por vida por uno orientado al cambio, a la innovación, a la vida de empresario, a la creatividad y a las nuevas situaciones, lo que implica modificar radicalmente no solo los contenidos y las finalidades sino también las metodologías de todo el proceso educativo. La educación empresarial, apoyada en la implantación de la metodología del construccionismo, se vuelve una obligación y deja de ser una opción.

Un mayor énfasis en el desarrollo de la capacidad emprendedora, a través del fortalecimiento de la iniciativa y creatividad empresarial en los universitarios, tecnólogos y técnicos va a beneficiar grandemente la economía nacional a través de la creación de nuevos propietarios, como es el propósito del nuevo gobierno, especialmente ahora que es un buen momento para que se intenten iniciativas de emprendimiento cuando se ha renovado y ampliado el ATPA y se vislumbran tratados de libre comercio como el ALCA.

John Newman, especialista de Babson Collage, la universidad más importante en el desarrollo del emprendimiento, recientemente expresó: “La capacidad emprendedora juega un papel muy importante en el desarrollo y expansión de las economías más maduras y de las que están en desarrollo, ya que generan un auge en la productividad, crean nuevas fuentes de trabajo y ayudan al desarrollo de nuevos procesos y productos que mejoran la calidad de vida de las personas. El espíritu empresarial es un catalizador para estimular la economía nacional hacia su prosperidad.”.

A través del sistema educativo nacional, especialmente en las universidades (al generar las fuentes de investigación necesarias para que sus alumnos conozcan el particular ambiente donde pretenden desarrollar sus negocios) y de las demás instituciones de educación superior, porque estos estudiantes tienen el ABC necesario para formar una empresa, el modelo de educación empresarial podría llegar a todas las regiones del país, previa la implementación de programas de formación de formadores en espíritu empresarial, para responder a la pregunta clave que por años se ha hecho: los emprendedores nacen o se hacen?. Se ha considerado que si bien debe existir una cualidad que hace que una persona quiera dedicarse a la actividad emprendedora, sin duda alguna los programas de educación empresarial influyen notablemente en sus posibilidades de éxito.

La importancia de fomentar esta nueva cultura de la creatividad empresarial, llevó al nuevo director del SENA ingeniero Darío Montoya a anunciar que se propone introducir en su portafolio de ofertas educativas el tema del “ emprendimiento y pensamiento empresarial, para ponerse a tono con las necesidades del mercado laboral”, complementando así su programa de incubadora de empresas.

2. Incubadoras de Empresas con vocación exportadora

El “revolcón” que se plantea en el modelo educativo debe complementarse con la construcción, teniendo en cuenta modelos exitosos existentes en otros países como Estados Unidos, Canadá, Irlanda, Reino Unido, Chile, Brasil, entre otros, de un modelo de incubadora de empresas exportadoras o potencialmente exportadoras, considerado como la mejor estrategia para apoyar la cultura de la creatividad empresarial y ser uno de los factores claves en el proceso de creación de nuevas fuentes de trabajo, ya que facilitan la introducción de nuevos negocios en el mundo real al facilitarles la infraestructura y servicios requeridos inicialmente y son la base para el éxito de la capacidad emprendedora.

Analizando la forma en que nacen las MIPYMEs colombianas, así como las razones por las cuales mueren o no crecen y la actual baja demanda agregada del país, la mínima tasa de crecimiento económico y las alarmantes cifras de desempleo y subempleo, se ve la gran necesidad de diseñar un modelo para el establecimiento, puesta en marcha y operación de incubadoras de empresas exportadoras de nuevos productos y servicios que, al aprovechar las oportunidades de crecer que ofrece una economía globalizada como la actual, desarrollen mediante un proceso de innovación tecnológica y de comercialización internacional, nuevos procesos y nuevos productos competitivos y sostenibles que incorporen altos niveles de valor agregado, para lo cual el rol de las universidades será de máxima importancia.

La no existencia en el país del modelo propuesto de incubadora de MIPYMEs destinadas primordialmente al mercado mundial, mediante la implementación de un óptimo proceso de internacionalización desde su nacimiento, impide estimar el impacto sobre el monto de las exportaciones no tradicionales ni sobre el volumen de empleo que se generaría y ni sobre el porcentaje de supervivencia de esas nuevas empresas. Sin embargo, la tasa de éxito de las empresas incubadas es muy superior sobre las no incubadas en aquellos países donde el proceso se ha desarrollado en las instituciones de educación superior.

En el proceso de “reinvención” al Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) que acaba de iniciar su nuevo director, ingeniero Darío Montoya, éste espera, más que simplemente capacitar, convertir a la institución en una fábrica de nuevas empresas por ser esta “…la forma de ayudar a resolver nuestra crisis de empleo.”.

Afortunadamente, la importancia de fomentar el espíritu empresarial en los jóvenes colombianos y fortalecerlo con el desarrollo de incubadoras de empresas y el acceso a recursos financieros, ha sido reconocido recientemente por el nuevo gobierno al establecer la Creación de Empresas como una de las cuatro líneas temáticas de carácter estratégico para los programas y proyectos susceptibles de ser cofinanciados por el Fondo Colombiano para la Modernización y el Desarrollo Tecnológico de las MIPYMEs (FOMIPYME).

En esta forma se está dando cumplimiento a lo establecido en el Punto 45 del Manifiesto Democrático “La Colombia que quiero” del Presidente Uribe que resalta la vocación empresarial de los colombianos al manifestar que “Colombia es el país del continente con mayor vocación empresarial. La fibra creativa de nuestros pequeños empresarios necesita oportunidades y nuestra determinación es encontrarlas. De este modo crecerán, su contribución al empleo será inmensa y se constituirán en nuevos actores económicos que frenarán la concentración de la propiedad y el ingreso.”.

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