Site hosted by Angelfire.com: Build your free website today!

Guillermo de Ockman

Guillermo de Ockham es la última gran figura de la escolástica y al mismo tiempo la primera figura de la Edad Moderna. E1 problema fundamental del cual había nacido la escolástica y de cuya incesante elaboración había vivido, el acuerdo entre la investigación filosófica y la verdad revelada, es declarado por vez primera imposible por boca de Ockham, y por él mismo vaciado de todo significado. Con esto la escolástica medieval cierra su ciclo histórico; la investigación filosófica queda disponible para la consideración de otros problemas, el primero de los cuales es el de la naturaleza, esto es, del mundo al cual el hombre. pertenece y que puede conocer con las solas fuerzas de la razón. La negación de la posibilidad del problema escolástico implica inmediatamente la apertura de un problema en el cual la investigación filosófica reconoce su propio dominio.

El principio del cual Ockham se ha valido para llevar a cabo la disolución de la escolástica, ya comenzada por Duns Escoto, es el recurso a la experiencia. Para Duns Escoto, el principio limitativo y negativo de la investigación escolástica había sido el ideal aristotélico de ciencia demostrativa. Tomado y hecho valer por vez primera en su pleno rigor, este ideal había conducido al Doctor sutil a reconocer en la teología una ciencia puramente práctica, esto es, apta para procurar las normas de acción, pero incapaz de alcanzar verdades especulativas. E1 recurso a la experiencia, que constituye, en cambio, el rasgo saliente del procedimiento de Ockham, conduce a este último a poner el fundamento de todo conocimiento en la experiencia y a rechazar como cosa de todo conocimiento posible cuanto trasciende los límites de la misma experiencia. Se puede suponer que esta primacía de la experiencia, afirmada por Ockham, sea también un elemento del aristotelismo; en realidad, el valor de la experiencia había ya sido reconocido por la tradición franciscana y había encontrado afirmaciones solemnes en Roberto Grossetete y en Rogerio l3acon. Ockham se mantiene más fiel a esta tradición que Duns Escoto. Pero como el ideal aristotélico de la ciencia, aunque ya conocido y aceptado por la escolástica latina, sólo fue empleado por Duns como fuerza 1imitadora y negadora del problema escolástico, así también el empirismo, aunque conocido y aceptado por muchos escolásticos, solamente con Ockham se convirtió en la fuerza que determinó la caída de la escolástica.

A1 empirismo, que es el fundamento de su filosofía, Ockham llegó partiendo de una exigencia de libertad que es el centro de su personalidad.

Tal exigencia domina todos sus puntos de vista. A propósito de la condenación pronunciada por el obispo de París Esteban Tempier, sobre algunas proposiciones tomistas (§ 284), dice: "Las aserciones principalmente filosóficas, que no conciernen a la teología, no deben ser condenadas o puestas en entredicho por nadie solemnemente, porque en ellas cualquiera debe ser libre de decir libremente lo que le parece" (Dialog. inter. Mag. et Disc., I, trat. II, q. 22, ed. Goldast, p. 427). Era la primera vez que se hacía una semejante reivindicación; y en ella Ockham inspiraba no solamente su investigación filosófica, sino también su actividad política. Durante veinte años defendió la causa imperial con un conjunto imponente de obras, cuyo intento principal es el de llevar a la Iglesia a la condición de libre comunidad religiosa, ajena a intereses y finalidades materiales, garantía y custodia de la libertad que Cristo reivindicó para los hombres. La Iglesia, que es el dominio del espíritu, debe ser reino de libertad; el imperio que, según el viejo concepto medieval, tiene en su poder no las almas, sino los cuerpos, puede y debe tener una autoridad absoluta. Tal es la esencia de las doctrinas políticas que Ockham defendió en la lucha entre el Papado de Aviñón y el imperio. Una sola posición domina toda su actividad: la aspiración a la libertad de la investigación filosófica y de la vida religiosa. Pero la condición de la libertad de la investigación filosófica es el empirismo, ya que una investigación que no reconoce ya como guía a la verdad revelada no puede tomar por guía más que a la realidad misma en que el hombre vive, como se nos da por la experiencia.

Vida y obras

Guillermo de Ockham, llamado por sus contemporáneos Doctor invincibilis y Princeps nominalium, nació en Ockham, pequeña aldea del condado de Surrey, Inglaterra. E1 año de su nacimiento es incierto; pero se puede fijar hacia el 1290. No es, por tanto, probable que haya sido discípulo de Escoto, que murió el 1308. La primera fecha segura de su biografía es el 1324, año en que fue citado a comparecer en la corte de Aviñón para responder de algunas tesis sospechosas contenidas en su Comentario a las Sentencias. Una comisión de seis doctores censuró, en 1326, cincuenta y un artículos tomados de tal Comentario. En mayo de 1328, Ockham huía de Aviñón, juntamente con Miguel de Cesena, general de la orden de los franciscanos y sostenedor de la tesis (que el Papado tenía como herética) de la pobreza de Cristo y de sus Apóstoles; y se refugiaba en la corte del emperador Luis el Bávaro, en Pisa; desde allí prosiguió hacia Munich, donde permaneció probablemente todo el resto de su vida. Su muerte debió acontecer entre el 1348 y 1349; su cuerpo fue sepultado en la iglesia franciscana de Munich.

La obra primera y fundamental de Ockham es el Comentario a las Sentencias, cuyo primer libro es mucho más amplio y difuso que los otros tres. Además, Ockham escribió: siete libros de Quodlibeta; un tratado De sacramento altaris et de corporis Christi; un breve escrito, Centiloquiurrr theologicum, que es la exposición de cien conclusiones teológicas; las Summulae Physicorum, llamadas también Philosophia naturalis; y dos obras de lógica: la Expositio aurea super artem veterem (que contiene el comentario a los libros Praedicabilzum y Praedicamentorum de Porfirio, el comentario a los libros Peryermenias de Aristóteles, un tratado De futuris contingentibus) y la Summa totius logicae. Otras obras, especialmente de física, han quedado inéditas. Las obras más notables son el Comentario a las Sentencias, los Quodlibeta y la Summa totius logicae.
Numerosas son las obras políticas de Ockham. Un grupo de estas obras va dirigido a combatir las afirmaciones dogmáticas, que Ockham tiene por heréticas, del papa Juan XXII. Tales obras son: Opus nonoginta dierum; De Dogmatibus Papae Johannis XXII; Contra Johannem XXII; Compendium errorum Johannis Papae XXII. Cuando, en 1338, la dieta de Rhens estableció que bastaba solamente la elección de los príncipes alemanes para el nombramiento del emperador, Ockham inició la composición de una serie de tratados en defensa de esta tesis. Tales tratados son: Tractatus de potestate imperiali, compuesto entre el 1338 y el 1340; Octo guaestionum decisiones super potestatem Summi Pontificis, compuestas entre el 1339 y el 1341 ; un monumental Dialogus inter magistrum et discipulum, compuesto con diversas interrupciones y que ha quedado incompleto; el tratado De imperatorum et ponti ficum potestate, que recapitula las tesis del Diálogo ; en fin, el tratado De electzone Caroli IV, que es el último escrito de Ockham. Son, en cambio, apócrifos la Disputatio inter militem et clericum, que pertenece al tiempo de Bonifacio VIII, y el Defensorium contra errores Johannas XXII papae.