El autocontrol para el gerente es fundamental en la modificación de la conducta organizacional. La administración sistemática de las contingencias ambientales de las conductas organizacionales de otros exige una gran cantidad de autocontrol por parte del gerente; la madurez debe prevalecer sobre la inmadurez. Esto resulta especialmente cierto cuando se reconoce lo importante que es el gerente para el ambiente contingente de un subordinado. El gritarle a un subordinado en un día muy molesto, cuando el sistema de aire acondicionado no funcione, puede borrar varias semanas de moldeamiento cuidadoso por medio de consecuencias positivas. Es claro que el gerente no puede esperar modificar con eficiencia la conducta organizacional de otros, sin poder ejercer primeramente un control sobre su propia conducta. El autocontrol del gerente modificador es una función de sus consecuencias, entre las que se encuentra en primer lugar el alcance de los objetivos de la organización, gracias a los recursos humanos.


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