Autoría y Autoridad Para asegurar una buena didáctica en la exploración educativa de documentos escritos, y la revisión previa por parte del alumno de los documentos escritos que utilice como fuente bibliográfica, resulta imprescindible, además de la identificación de las principales cualidades (o puntos débiles) que aporta cada documento, el análisis de estos materiales para promover una reflexión sobre las características deseables de los mismos, siempre en aras a su óptimo aprovechamiento en un contexto específico. Uno de los principales criterios que deben de regir la revisión de documentos, es partir del conocimiento y reconocimiento del autor de cada uno de los documentos que se tomen como referencia, tanto en el ámbito académico, como en su respectiva especialidad. La contribución distintiva de un autor es que produjo no sólo su propia obra, sino también la posibilidad y las reglas de formación de otros textos. En este sentido, su rol difiere completamente de aquel escritor, por ejemplo, quien, básicamente, nunca es más que el autor de su propio texto. El autor de un escrito puede ser responsable de algo más que su propio texto; si él adquiere alguna "importancia" en el mundo literario o científico por lo que la autoridad es un aspecto crítico de la evaluación de la información. En el caso de información académica es muy importante que el autor como responsable del contenido (Autoría) sea identificable y verificable, de acuerdo a las siguientes interrogantes: ¿Quién es? ¿Qué profesión tiene? ¿Cuál es el reconocimiento del autor en el medio? ¿Cuál es su experiencia en el área? ¿Ha publicado con anterioridad ? ¿ Es el autor original del artículo? (debe ser claro el tipo de información que se presenta) ¿Cuál es su trascedencia en el ámbito profesional? El Contenido es otro criterio importante a evaluar, la calidad de la información que presenta es determinante. Se definen diferentes aspectos que deben ser considerados integralmente y que deben de estar en equilibrio con los demás. · El propósito y los objetivos, que deben estar detallados en los documentos para evitar una lectura infructuosa. · La Objetividad debe estar relacionada con los propósitos presentados. Nos debemos preguntar: ¿Es clara la relación entre la finalidad que presenta y el contenido? ¿Se fundamenta la información presentada? ¿Cita las fuentes con referencias bibliográficas? · La exactitud tiene que ver con la precisión y seriedad con que se aborda la información que se ofrece. Debe revisarse la relación de los títulos con la información ofrecida con el fin de identificar el tipo de información que se presenta (informes, artículos, ponencias, información referencial, etc.) y preguntarnos si es precisa y verificable la información contenida · La Cobertura especifica el carácter nacional, internacional, institucional o personal de la información presentada. · La Actualización. Con el crecimiento continúo de la información y su cambio acelerado en los diferentes ámbitos académicos, la actualización y vigencia del documento es definitiva. · La Estructura . El orden lógico del contenido es fundamental, dependiendo de que tipo de documento es y de sus características específicas. · El Estilo. Es importante el mantenimiento de un estilo propio del autor tanto de presentación como de redacción que sea coherente en todo el desarrollo del texto. El estilo debe ser coherente y corroborar la seriedad de la información que se ofrece, sin vaguedades, ni ambigüedades, ni cambios bruscos en la forma que afecten la correcta lectura y hagan dudosa la veracidad del contenido. Si se consideran todos estos aspectos se pdrá entonces justificar que se hace uso en nuestra bibliografía de apoyo de autores principales, reconocidos y de prestigio en su ámbito académico respectivo, lo que redundará en una mayor autoridad en el tratamiento y estructuración de nuestra propia creación documental escrita. |