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Editorial |
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El Carnaval de Oruro |
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No
hay expresión más viva y genuina del sentimiento del pueblo que el
Carnaval de Oruro, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la
Humanidad. Esta
festividad en la que se entremezcla el profundo espíritu religioso
que motiva la veneración a la Virgen del Socavón, su origen
ancestral, su dimensión folklórica, su extraordinaria manifestación
de arte a través de las danzas, hace de Oruro, durante la fiesta del
carnaval, el centro de atención nacional y mundial. El
fabuloso antruejo ha cobrado tal dimensión que es necesario
defenderlo, para que la globalización con su invasión de valores y
modos de vida diferentes a los nuestros no lo destruya, aún queda
mucho por estudiar sobre sus raíces y sus profundos orígenes que
tienen que ver con alma misma de los habitantes de nuestra región. LA
PATRIA, en agradecimiento al pueblo de Oruro y a Bolivia toda, en un
esfuerzo editorial sin precedentes en nuestra ciudad, ofrece artículos
de fondo elaborados por un selecto grupo de colaboradores cuya atenta
lectura, da sentido a esta festividad y logra una real comprensión y
dimensión de lo que realmente representa y del inmenso sentimiento
que genera en cada uno de los más de 20.000 danzarines. Sus
periodistas se encargaron de investigar el origen de cada uno de los
conjuntos que participarán de la entrada de este sábado 9 de
febrero. El
lector también encontrará información sobre el origen de las danzas
y lo que significan o representan, en siete cuerpos impresos con la más
moderna tecnología. La
esencia cristiana del carnaval está representada por la gran
peregrinación que significa la entrada del sábado. La promesa de los
bailarines y su baile, no es otra cosa que la devoción hacia María,
la Madre de Dios, plasmada en un cuadro pintado en la pared, centro de
atención y de esperanza de nuestro empobrecido pueblo. Pero
también es parte de las creencias enraizadas en el pueblo desde
tiempos ancestrales ya que esta nuestra región era desde tiempos
inmemoriales, un centro de peregrinación y religioso del mundo
andino. Aquí
acudían los caminantes que hacían la ruta desde y hacia las costas
del Pacífico para dejar sus ofrendas en las wakas de la serranía
sagrada de los Urus que no son otra cosa que los cerros que circundan
nuestra ciudad. Hasta allí llegaban también los Señores del
Collasuyo, lo que demuestra su gran importancia como centro de
peregrinación y ritual. En
los últimos casi 40 años, Oruro anduvo en otra peregrinación,
camino sembrado de muchas dificultades e incomprensiones en su
obstinada decisión de lograr el reconocimiento mundial a su esencia
de patrimonio oral e intangible. Largo
fue ese caminar que al fin, tuvo su recompensa, el 18 de mayo del año
2001, cuando la Organización de las Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoció al carnaval de Oruro como
OBRA MAESTRA DEL PATRIMONIO ORAL E INTANGIBLE DE LA HUMANIDAD. Sin
derecho a réplica u objeción, título no sólo merecido, sino ganado
por TODOS quienes, de una u otra manera, hacen de esta festividad una
auténtica manifestación de cultura, de religiosidad, de folklore y
arte. Es
cierto que unos trabajaron más que otros, es cierto también que
algunos quisieron aprovecharse de la ocasión para ganar indulgencias
con avemarías ajenas, pero la verdad indiscutible es que, el Carnaval
de Oruro, no sería tal, sin el concurso de todos. Hoy
asistimos y nos maravillamos con esta grandiosa manifestación, allí
está el pueblo en peregrinación rumbo al Santuario de la Virgen del
Socavón, allí está el estruendo de las bandas cuyos integrantes
soplan, a todo pulmón, los más variados pero auténticos ritmos, allí
está el pueblo boliviano y los miles de turistas congregados a lo
largo del recorrido para vivir íntimamente este inolvidable
acontecimiento. Que la madre de Dios, la Mamita del Socavón, ilumine a todos para que cada año que pase, los desencuentros queden atrás y todos unidos hagamos de esta fiesta un encuentro de hermandad porque el Carnaval de Oruro Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, así lo reclama.
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Suplemento del Carnaval 2002 |
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Lejos de la sola presencia de danzarines en las calles Por: José Luis Zabalaga Mendoza |
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Arcabuz y látigo sobrepusieron
extrañas formas de vida a un imperio cuyas bases sustentatorias era el
trabajo fructífero, la confraternidad y la unidad indisoluble que
llamaron Ayllu. De pronto se vieron confundidos
por la presencia de hombres barbados a quienes confundieron con
Wiracocha, que un día partió con la promesa de volver. La confusión fue total,
aprovechada por los hombres ávidos de riquezas, aventureros llegados a
estas tierras que pronto bautizaron como América. Arcabuz y látigo
impusieron nuevos parámetros de vida y los nativos eran poco menos que
bestias en el trato que se les dispensaba. Arcabuz y látigo movió el
aparato productivo de las minas y enriqueció a muchos europeos y
empobreció a los nativos. Familias, generaciones de
nativos, fueron llevados a las minas como bestias y de allí salían
muertos. Había necesidad de sus brazos, y encadenados subieron de los
Yungas, los negros del Africa, traídos como esclavos. El trac. trac.
trac, de su paso cansino, arrastrando sus cadenas, los negros llegaron a
las minas del portentoso Potosí, de donde nunca más retornaron, o fue
a la inversa, llevados igual encadenados a las cálidas tierras yungueñas. Y a 3.706 metros de altura subió
el Oidor de Lima, olió la tierra minera y en damero ubicó el cobijo de
su casta. Allende la colina del Conchupata, fueron trasladados los que
debían servir al amo del látigo y arcabuz, de barba y espada. Pisoteados los valores culturales
de la raza, íntimamente los nativos recordaron su religión y la
practicaban mentalmente, su Pachamama, sus Achachilas, sus Tata Mallcus. Y en aquellas oquedades mineras
surgió la idea: invocaron al Tata Inti y la Mama Quilla... y al Tío,
supremo protector de las riquezas que encierran las entrañas de los
cerros; "Tiw (Tío) protégenos en este encierro eterno". La colonia. muy pronto se encargo
de atraer para sí al Tío, valor cultural y de religiosidad andina,
para disfrazarlo con el diablo de la biblia. Las fuerzas del bien y del mal,
que gobiernan el mundo, desfiguradas en su hasta entonces, virginal
concepción andina. Y de las alturas del cerro Pie de
Gallo (Pie de Gallego), bajaba en noches lóbregas un carro de fuego
tirado por briosos corceles, llevando al mismísimo diablo. Una Cruz Verde fue colocada a
cien metros de la Plaza de Armas, para frenar los ímpetus del ente
infernal. Hermosa cruz verde, tallada en madera por autor anónimo,
respetada y venerada después. Este es un escenario geográfico
desde mucho antes en el tiempo y el espacio, los nativos habían
desobedecido al poderoso Huari, porque extrañas prédicas habían
transformado a los nativos Urus en su modo de ser. Huari, en castigo
envió cuatro plagas: Por el Norte un ventrudo gran sapo; por el
Sudoeste a una gigantesca víbora; por el Este un inmenso ejército de
hormigas y un enorme lagarto. Una bella mujer apareció de
pronto y con flamígera espada, dio cuenta de cada uno de estos inmensos
entes, convirtiéndolos en formaciones pétreas y a las hormigas en
inmensas dunas de arena. La bella mujer sería pronto
mostrada como la Virgen María. Transformada la vida en estas
alturas, el Chiru-Chiru, tuvo la mala fortuna de asaltar a un pobre
viajero, creyendo que se trataba de un acaudalado. Botín que entregaría
a los pobres de la comarca como lo hacía siempre. Pero, de la herida
profunda se vaciaban las venas. En su camastro, ubicado en lóbrega
cueva, el Chiru-Chiru expiró ante la bondadosa mirada de la Virgen de
la Candelaria, de quien en vida, fue su más fiel devoto. Corría el año 1789 de entonces,
los mineros veneraron a la hermosa imagen de la Virgen, que la llamaron
del Socavón. Se disfrazaban a semejanza del Tío de la Mina y le
rindieron pleitesía en la fiesta que el calendario católico señala el
2 de Febrero, pero decidieron trasladarla a unos días más, porque por
entonces los mineros tenían tres días de descanso, los únicos del año,
y así la fiesta en honor de la Virgen del Socavón fue fusionada con el
Carnaval. Esta tierra de los milenario
Urus, antigua indómita raza que allende los mares llegaran a estas
alturas, o corrientes migratorias del Norte habrían determinado su
asentamiento, produjo este fenómeno incomparable. Estos son los pilares sobre los
que se basa el fenómeno folklórico más rutilante, hermoso y vibrante
de América, el Carnaval de Oruro, Obra Maestra del Patrimonio Oral e
Intangible de la Humanidad, que no es sólo presencia de danzarines en
las calles. (*) Periodista de LA PATRIA
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La
literatura y la tradición oral en las culturas originarias Folklore - Oralidad - Mito - Leyenda - Tradición Por: Alberto Guerra Gutiérrez |
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EL
FOLKLORE COMO EXPRESION CULTURAL El
folklore nace a mediados del siglo XIX como la disciplina encargada de
recoger las manifestaciones anónimas, empíricas y populares de la
llamada Literatura Tradicional, como mitos, leyendas, cuentos,
proverbios y adivinanzas de las sociedades aldeanas, marginadas de los
avances del progreso en el contexto cultural europeo, hasta ser
considerado como la suma de "las artes literarias de la
cultura", -como dijera Herskovits-. Estos
criterios, sin embargo, varían fundamentalmente en América donde el
folklore se manifiesta como el resultados de la aculturación provocada
por el coloniaje español, constituyéndose a partir de ese hecho, en la
expresión cultural de la nueva sociedad mestiza. Todo
fenómeno folklórico, en cualquiera de las circunstancias anotadas,
participa esencialmente de las características de tradicionalidad,
anonimato y popularidad porque en el proceso de su transmisión de
generación en generación por vía oral o por imitación a los largo
del tiempo, pierde la identidad de su o sus autores individuales,
pasando de hecho a constituirse en patrimonio colectivo de la sociedad
en la que se lo acepta o practica, por la totalidad o la mayoría de sus
miembros, lo que le da su característica de hecho anónimo y popular. LA
TRADICION COMO NORMA DE TRANSMISION CULTURAL Por
algo se ha dicho que la cultura no es nada orgánica y que sólo se
produce donde existe la vida humana; es decir, que únicamente el hombre
como especie viviente puede crear los medios, hábitos y actitudes para
dominar el mundo circundante, en sus aspectos material, espiritual y
social para satisfacer sus necesidades, constituyéndose la cultura por
lo tanto, en el resultado del conocimiento social que pasa de padres a
hijos en sucesión constante de las generaciones por el vehículo de la
transmisión oral, por el ejemplo y la imitación, permitiendo así, la
conservación de los valores culturales que atesora cada sociedad como
legado de su propia tradición. Este
mecanismo de comunicación y automático proceso de enseñanza-aprendizaje
permanente, es la norma que impone la tradición en la continuidad
cultural que sustenta la supervivencia de conocimientos y experiencias
remotas, que caracterizan a los pueblos en la revelación de la conducta
social de sus componentes. A
propósito, Herskovits ha caracterizado a la cultura como la que puede
ser aprendido, estructurado, que es divisible en aspectos dinámico y
variable, y que emerge de todos los componentes de la existencia humana.
Además sus regularidades permiten que se le analice, y es el medio en
el cual una persona se ajusta a su ambiente y logra expresarse. LO
POPULAR COMO CONDUCTA DE ASIMILACION DE LA CULTURA Es
popular todo lo opuesto a lo oficial, a lo que emana del mandato de
autoridad, de doctrinas, dogmatismos, códigos, catecismos, leyes y
reglas impartidas en general por sistemas de enseñanza
institucionalizada. Es popular aquellos que se practica y transmite en
el pueblo al margen de lo impuesto por personeros o instituciones
oficiales. Los
fenómenos culturales son hechos sociales y su popularidad, consistente
en la asimilación colectiva de sus características, de manera general
o comprometiendo a la mayoría del conglomerado social que los practica,
como dice Alfredo Poviña: "... lo popular no deriva, pues, ni de
una consecuencia de presupuestos mentales constituidos por sistemas de
leyes o doctrinas intelectual y lógicamente estructuradas". El
folk, o sector de la sociedad involucrado en los alcances de la cultura
tradicional, al asumirla o practicarla directa o indirectamente en la
determinación de sus usos y costumbres, en los ámbitos material,
espiritual y social de sus actividades cotidianas, familiares,
laborales, religiosas, políticas y de relación en forma general, pone
en vigencia plena la objetividad del fenómeno de la popularidad que
caracteriza a un hecho de cultura perpetuando su supervivencia en el
transcurso del tiempo. SIGNIFICADO
DE LA CULTURA TRADICIONAL Y POPULAR En
octubre de 1999 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura, por intermedio de su representación en
Bolivia, al hacer pública la convocatoria que galardonaría a varios
acontecimientos del mundo como "Obra Maestra del Patrimonio Oral e
Intangible de la Humanidad", galardón inédito hasta esa fecha,
con miras a consolidar internacionalmente el concepto de
"Patrimonio Intangible" y oficializar la nueva interpretación
del término "Cultura" aprobada en la Conferencia
Intergubernamental "Mundialcult" reunida en México en 1982:
"Se entenderá por cultura al conjunto de trazos distintivos
espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan
una sociedad o a un grupo social. Ello engloba, además de las artes y
de las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser
humano, los sistemas de valores, las tradiciones, los usos y las
creencias" . Enmarcada en este enunciado, el 15 de noviembre de
1989, en su veinteava reunión de París, la UNESCO, aprueba la
recomendación sobre la salvaguardia de la Cultura Tradicional y
Popular, concepto que desde entonces pasa a sustituir de hecho al
folklore, sin desconocer sin embargo, su vigencia como acervo cultural
de los pueblos. El
amplio texto de la recomendación de Salvaguardia, incluye en uno de sus
acápites, la "Definición de la cultura tradicional y
popular", del siguiente modo: "La Cultura Tradicional y
Popular, es el conjunto de creaciones que emanan de una comunidad
cultural, fundadas en la tradición, expresada por un grupo o por
individuos que, reconocidamente responden de su identidad cultural y
social; las normas y los valores se transmiten oralmente, por imitación
o por otras maneras. Sus formas comprenden entre otras: la lengua, la
literatura, la música, la danza, los juegos, la mitología, los ritos,
las costumbres, la artesanía, la arquitectura y otras artes". Aunque
este concepto parezca un tanto limitado, resulta por el contrario,
positivamente ampliatorio en el sentido de que ya no se circunscribe únicamente
a la cultura folk, sino también a la etnología puesto que en ambos
casos, tradicionalidad y popularidad, son las principales características
distintivas determinantes de su estructura constitutiva, de modo que la
concepción responde con amplitud al fenómeno cultural identificado
como patrimonio colectivo, heredado de generaciones anteriores, y
aceptado y practicado total o mayoritariamente, por la comunidad
nacional y local en particular. Por
lo tanto, del análisis que antecede debe entenderse por cultura
tradicional y popular, al conjunto de hechos y sentimientos que
caracterizan a las sociedades participantes de las mismas inquietudes, hábitos
y aptitudes en su vida cotidiana, pública o doméstica, en cuanto a sus
principios religiosos, científicos o artísticos en un constante
proceso de transmisión de generación en generación, manteniendo sus
rasgos originales determinados por el fenómeno de la tradición. Los
factores que caracterizan a una cultura, científicamente reciben el
nombre de "valores" y estos precisamente ponen el sello de
originalidad que tipifica a cada cultura, pueblo o grupo étnico; esto
quiere decir que no obstante de existir culturas parecidas, no se da el
caso de culturas iguales, ya que los valores que sustentan a cada una de
ellas, son el resultado del medio, de sus propias necesidades, de su
anhelos o ideales como conglomerado social. LA
CULTURA TRADICIONAL Y POPULAR DE ORURO Considerando
la bipolaridad que caracteriza a cultura tradicional y popular en Oruro
a partir de sus orígenes, comprobamos con claridad la profunda huella
de la religiosidad andina, manifestada en la mitología, la leyenda, las
tradiciones y costumbres, la música, la danza y los juegos, mientras
mantienen su esencia de ritualidad, situándose de tal manera más cerca
de lo ancestral andino de carácter fundamentalmente colectivo; más
cuando las señaladas manifestaciones se manifiestan como simples
actitudes de solaz individual o colectiva, tienen sus raíces en la época
de la dominación colonial que caracteriza a una cultura urbana de
expresión occidental y regional en una amalgama de aculturación
alienante. Ambos
proceso sin embargo, conforman hoy cultura tradicional y popular en
Oruro que, al manifestarse deja entrever claramente su arraigo ancestral
andino y su adquirida caracterización de rasgos de cultura occidental;
el primero de transmisión estrictamente oral, y el segundo por
influencia histórica, de transmisión escrita. El
fenómeno de la creación colectiva anónima, se manifiesta naturalmente
en el desarrollo de la vida comunitaria y se generaliza en el tiempo por
transmisión oral y por el ejemplo de generación en generación
determinado de tal modo, la tradición y la popularidad de la cultura. La validez de los términos "tradicional" y "popular" en la cultura orureña, radica en su vigencia y prestigio, pese al avasallamiento de la "misión civilizadora de los conquistadores españoles y su seguidores mestizos de la época republicana, en su intento de desintegración de los valores nativos, muchos de los cuales se mantienen aún en una especie de resistencia pasiva a la acción demoledora que, lejos de imponer plenamente sus patrones de cultura exótica, han significado estos, valioso aportes en beneficio de la conformación de una nueva contextura cultural que significa lo que hasta ahora se reconoce como folklore y que de acuerdo a la nueva tendencia aprobada y difundida por la UNESCO, se clasifica como "Cultura Tradicional y Popular", y cuyo ejemplo más ilustrativo en el famoso Carnaval de Oruro que muestra en su estructura un claro fenómeno de aculturación y una influencia compartida entre lo étnico por una parte, y lo histórico, por otra.
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Una hipótesis sobre el origen del baile de los diablos Por
Josermo Murillo Vacarreza |
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porque
ha sido calificado por un cronista de Potosí del Siglo XVII como uno de
los bailes rituales más impresionantes por su música marcial y
adhesiva para todos los que escuchan, por lo fantástico de su rica
vestimenta, y por el mismo ritmo majestuoso de la ingenua que hace nacer
en sus recónditas emociones un inagotable venero de supervivencias
populares. En
sentido figurado podríamos decir que la búsqueda de esa procedencia
equivale a una arqueología de la danza, ya que en el corto tiempo para
la preparación de un trabajo semejante, no tenemos documentación
escrita que pudiera haber llegado a nuestro alcance; como elementos de
reconstrucción sólo tenemos la ilación de ciertos fenómenos místicos
y el socorro de las leyendas, con cuyos elementos no atrevemos a
construir hipótesis o supuestos; y por mucho que no alcancemos a una
investigación profunda y sistemática, buscamos el auxilio del método
deductivo, utilísimo en estos casos, que nos plantea las generalidades
para llegar al análisis de lo particular, que a pesar de su aparente lógica,
no nos permitiría envanecernos con el ofrecimiento de resultados
definitivos, ya que como toda hipótesis es indispensable probarla en
forma casi decisiva. Lo
general por su fisonomía ecuménica o universal es que la figura del
Diablo, Demonio, Satanás o Lucifer, como personificación del ser
maligno, aparece en lo más remoto de todas las mitologías, porque el
hombre ha sentido en todo tiempo la necesidad de oponerse a todos los
males, explicándose el origen de éstos en una confabulación oculta,
mediante el mito del bien, antinomia o contradicción que dentro de la
cultura espiritual es uno de los elementos de la religión desde la época
prehistórica del hombre.
Por eso es que la figura malvada tiene esa forma tan extensiva. En
plena era de la civilización el Diablo ha sido mostrado como el
causante espontáneo de todas las calamidades de la Humanidad.
La religión católica en la Edad Media, para afrontar esa
malignidad le opuso varios elementos y símbolos, como la Cruz, las
oraciones, los ángeles, las imágenes, etc. Una
de las armas de la conquista española fue precisamente la religión,
que trajo consigo la imagen del Diablo, para mantener subyugadas las
mentes, y cuyas tentaciones o maleficios terminaban cuanto más
acendrada era la fe.
Para ellos todos los mitos y sus representaciones idolátricas
eran condenables "herejías", y se dedicaron a destruir cuanto
calificaban como tales; pero ignoraron que en el conjunto cultural del
nativo supervivían muchos mitos y creencias, que existen hasta ahora. Los
mayores sufrimientos que los españoles impusieron a los aborígenes
derivaron precisamente de las imposición crueles de su religión, por
lo que mantuvieron en lo recóndito de su imaginación la protección de
sus propios dioses a los que invocaban para el castigo de sus
martirizadores; entre esos mitos supervivió el "supaya" como
se lo nombraba en aimará, o el "supay" con designación
quechua, Rigoberto Paredes dice que el supaya era un dios bueno,
Guillermo Francovich lo describe como un pequeño dios que recorría las
comarcas causando beneficios a los que sufrían daños y maldades. Paredes
Candia, documentándose en dibujos que aparecen en elementos arqueológicos,
lo representa con largos afilados y paralelos cuernos, y con dentadura
felina de "puma".
A este personaje mitológico se le rendía culto de
agradecimiento cuando el ganado se multiplicaba, las siembras florecían
y los filones de plata refulgían entre las rocas o brillaban las
pepitas de oro en las arenas de los ríos; pero todo ello se convertía
en cuarzo o en guijarros cuando o ingratitud los hombres se hacían
morosos en sus atributos porque esos precioso metales estaban destinados
a ofrendas místicas en las grandes festividades para los dioses místicos,
ya que no asomaba la menor codicia para atesorarlos como bienes
privados. Cuando
el Virrey Toledo impuso la "mita" para colectar brazos
destinados a las minas de plata en Potosí y Oruro que con tanta codicia
explotaban los españoles, y que durante la vigencia de esa genocida
esclavitud murieron más de seis millones de nativos, los mitayos de
Potosí no volvían a salir de los socavones donde permanecían hasta su
muerte, mientras que en Oruro surgían en ciertas fiestas, y muchos vivían
en rústicas viviendas en una circunscripción entonces apartada del ámbito
urbano, calificada entonces como la "Ranchería".
Esos mitayos en la fiesta de la Candelaria hacían sus ofrendas
al supay para que no desaparecieran las vetas de plata, entre esos
homenajes había la danza de mineros imitando ese ídolo, pero en lugar
de los agudos cuernos surgieron las imitaciones de las astas de carnero,
peculiares al diablo occidental; la música, la vestimenta y atributos
como el tridente fueron creados por la propia imaginación de los
mineros. De
acuerdo con las fotografías de un álbum de "Fiestas Danzas en el
Perú", las máscaras de diablos mantienen los cuernos del supay, y
aquellas no han variado, ni tampoco la indumentaria y menos la danza; en
tanto que en Bolivia la máscara por la fantasía artesanal es una obra
de arte, como lo es la vestimenta merced a la creación de los
bordadores, y en en estos detalles ese folklore ha tenido un activísimo
dinamismo; asimismo, ha cambiado el homenaje al supay y se ha convertido
en el más devoto culto a la Virgen de la Candelaria, todo lo que
significa la coordinación de elementos tan diversos en la coincidencia
de un sincretismo sociológico, o sea la armonización de elementos de
diverso origen. La
Diablada de Oruro se extendió ya en el siglo pasado en la fiesta
religiosa de la Virgen de la Tirana en la zona de Tarapacá, cerca de
Iquique, porque como hemos acreditado en diversos trabajos, ha sido
siempre parte del hiterland
o sea región de influencia del Altiplano de Oruro. Con el mito autóctono del supay y la imagen convencional del diablo occidental hemos elaborado la presente teoría, pero como ella nos ha servido para una hipótesis o suposición ésta requiere muchos elementos de prueba para calificarla como cierta; por eso no pretendemos otra cosa que sea una incitación para investigaciones mejores y más amplias.
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Conjunto
Tradicional Folklórico Diablada Oruro |
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Regulando
el diabólico paso de sus infernales personajes,
este memorable conjunto se funda un 11 de junio de 1944. Sus
documentos celosamente custodiados revelan
su devenir histórico y su intransigente deseo de participar en
homenaje a la Patrona del Folklore Nacional. El
conjunto se funda imbuido por un sentimiento religioso frente a la
Fraternidad Artística y Cultural La Diablada, con algunos devotos
pertenecientes a la Diablada
de los matarifes y algunos del gremio de comerciantes, encabezado
por el profesor del Colegio "Bolívar", Julio Quintanilla,
seguido de Rosendo Cárdenas, Néstor Cárdenas, Eduardo Bilbao y otros
más, que contagiados por el entusiasmo de la época deciden tomar la
iniciativa de formar un grupo diablesco para ofrendar su devoción y ser
otro de los puntales de representatividad folklórica en nuestro
Carnaval Desde
su inicio, el conjunto demostró siempre, su calidad dantesca como también
su expresión cultural, celebrando Veladas Vernaculares, haciendo de la
proclamación a la Hermana Predilecta un acontecimiento cultural digno
de renombre histórico, especialmente al estrenar algunas piezas
teatrales en los últimos años de la década del cuarenta,
especialmente de temática social relacionada con el ámbito minero.
Entre sus más destacadas representantes se tiene a Blanca Ruth Collazos
Zaconeta, hermana predilecta de 1951, cuyo traje de gala reflejaba una
expresión del traje de diablo en bordados de vivos colores, mezclado
con la elegancia del tercio pelo y la belleza que engalanó la
distinguida hermana predilecta. Empero,
por algunas desavenencias con algunos integrantes y fundadores, se
separa otro grupo, y
la agrupación presentía inhóspito porvenir, sin embargo el
Conjunto Tradicional Folklórico Diablada Oruro, no se desvanece,
se destaca, por la considerable cantidad de cargamentos
presentados en sus primeros veinte años de existencia. También
resalta el aporte de sus socios Eduardo Leclere Polo y Franz Zabaleta,
quienes contribuyeron al desarrollo de la "danza nueva",
merced a su experiencia como profesores de educación física,
desarrollaron diez mudanzas que apelan a la diversión visual, este
hecho se estrenó en el año 1960 en el Colegio Anglo Americano ante las
embajadas Británica y Americana. Sus
viajes son de resaltar, especialmente aquel efectuado a la ciudad de La
Paz en agosto de 1947, empero el mismo serviría más adelante, como
antecedente para la desavenencia de algunos de sus integrantes.
A la localidad de Arani en el departamento de Cochabamba
en 1949, en compañía de dos integrantes de la Diablada
Fraternidad, demostrando la unión cultural entre los conjuntos
diablescos y en 1958 a la ciudad de Potosí entre los muchos de su haber
institucional. Por
muchos años la danza de los "diablos verdes" resalta, merced
a los integrantes físicamente "bien dotados", permitiendo que
sus movimientos sobrios y finos tengan un relieve individual. En el año 1997, por la delicada situación económica que atravesaba el conjunto, y por la falta de dirección reinante, solicitan a la Asociación de conjuntos del Folklore, permiso indefinido, esta solicitud fue rechazada, determinando la intervención del conjunto a través de la secretaría de cultura de la entidad matriz; ante esta situación se decide reorganizar el conjunto eligiendo un nuevo directorio el mismo que se constituye en impulsor para su presentación en el Carnaval de 1998, plasmando su protagonismo en la entrada tradicional como uno de los conjuntos de diablos más característicos y más perseverantes en su fe a la Patrona de los Mineros.
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Diablada
Ferroviaria |
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"Esta
entidad ha nacido como un niño robusto, sin dificultades el 5 de
octubre de 1956" , así contaba
Augusto Beltrán Heredia cuando la tradición y la historia se
encargó
de caracterizar a la diablada ferroviaria como la institución de
"los muchachos del buzo rojo". La "Ferroviaria" es
la institución que creció gracias a la iniciativa y emprendimiento del
Sindicato Ferroviario Base Oruro. La
Diablada Ferroviaria cuenta
entre sus fundadores a Mario Bayá, Enrique Pinto, Félix Bustos,
Benedicto Ocampo, Rene Sejas, Alfredo Huerta, Walter Medrano, Félix
Soto, Alberto Arce, José Zurita y José Saravia y
muchos otros socios. Fueron
ellos quienes consiguieron tempranamente uno de los más consagrados
premios para el conjunto. Fue en el Carnaval de 1957, cuando su depurada
coreografía acompañada por
lujosa y uniformada indumentaria determinó la obtención del
primer premio en la demostración folklórica en el Estadio
Departamental. De
aquellos años se conoce que en
"La Ferroviaria" se contaba con René Sejas y Mario Bayá
como guías de la tropa, comandados
por
Abel Arias que personificaba al arcángel
Miguel. En cuanto a su legión de diablos aparecen los nombres de
Rodolfo Marañón, Arturo Urquidi,
Willy Escobar, Félix Soto, Antonio Panoso Heriberto Pérez,
Jorge Ferrufino,
Medardo Irigoyen y muchos otros encarnados seres infernales, que
la historia se encargará de registrarlos. Así
la diablada ferroviaria, adquiere trayectoria
para ascender en el prestigio de las instituciones folklóricas.
De sus primeras presentaciones se conoce la demostración en las faldas
del cerro San Pedro para un filme propiciado por la USIS en 1958. No
lejos de aquel año, Niver Montes establece que la diablada Ferroviaria
participa en otro rodaje en la localidad de Cebada Mayu, material fílmico
que habría sido difundido en el Festival de Cannes, mediante el
Instituto Cinematográfico Boliviano. Mas
adelante la "Diablada Ferroviaria"
se encargaría
de iniciar la gira internacional de sus actuaciones, la misión:
promover el folklore regional. Visitan la República Argentina,
mediante
invitación de la fábrica Kaiser y el Centro boliviano
universitario de Córdova. Un sentido público admiró la calificada
presentación de unos diablos, que recogieron para siempre los
inolvidables recuerdos del cálido sentimiento argentino. Para
1967, a invitación de la Casa Municipal de Cultura de Lima Perú, la
diablada del "buzo rojo", se presenta en la ciudad de los
Virreyes, como también en las históricas y coloniales ciudades de
Arequipa, Cuzco, Tacna, Mollendo y Puno. Un comentario del Diario La
Prensa
de Lima decía "Cientos de ocasionales espectadores que
transitaban por el centro al mediodía, gozaron con la presencia de 120
diablos; y muchos de ellos calificaron el desfile como una
"maravillosa experiencia". Ya
en la década de los noventa, entre sus muchos viajes,
participan del Segundo Festival de Teatro Iberoamericano en Bogotá
Colombia. La prensa colombiana los mencionaba como "los egresados
de las tinieblas del mismo infierno" al término de su elocuente y
exitosa presentación. Y
así también colmaron la expectativa de otros países. En España, con
el Festival de Tandor de Barcelona; en México con el III Festival de Música
y Danza Indígena de la ciudad de México y en Chile con el Festival
Mundial de Teatro "Iti- Chile-1993". Así llegan anualmente a los pies de la Virgen del Socavón, con el rojo esplendor de unos diablos que indiscutiblemente son: la emblemática fuerza de una incendiaria diablada llamada "Ferroviaria".
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La Gran Tradicional auténtica Diablada Oruro Por:
Fabrizio y Mauricio Cazorla Murillo. |
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Diablada
Artística Urus |
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conocida
con el nombre
de "Congregación Virgen del Socavón de la Diablada Artística
Urus". Una entidad religiosa y social, de cooperación al conjunto. Así
los diablos del buzo celeste conformarían su primer directorio,
integrado por Ricardo Mendoza Arana, Antonio Avendaño Chávez, Benigno
Arce, Damián San Martín Morales, René Avendaño Pol, Luis Morales Benítez,
Julio Céspedes, Melitón Choque, Miguel López, Juan Herbas, Remberto
Selaya, Máximo Coca y otros. La
historia cuenta que en su primer año de vida los padrinos Marco
Sarmiento y Justy de Sarmiento entregaron el primer estandarte, un guión
especialmente trabajado por
los más hábiles artesanos del bordado orureño. Por
entonces se conoce
que los primeros ensayos de la Diablada Urus, se efectuaban en la
calle Potosí esquina Avenida Villarroel. Sus primeros integrantes ya
portaban su conocido uniforme de ensayo:
casacas celestes adornadas con el blasón orureño y con el
colorido dragón, asimilado por nuestra tradición De
aquella debutante presentación en la Entrada de Ceras, Augusto Beltrán
decía: "Un día diáfano del Carnaval de 1961, con atavios
flamantes, con la Virgen en andas, con olor y humo de incienso,
acentuando el carácter religioso de la fiesta, hiciste tu aparición en
las calles y plazas de Oruro. Que tu estancia sea larga y fructífera
dentro la rica tradición nacional, que no tenga fin tu permanencia en
el folklore orureño...". Con
el tiempo la Diablada Urus, visita
diversos escenarios de la geografía nacional e internacional. En
1964
es invitada por el gobernador del Estado de Sao Paulo, República
del Brasil. Fue el coliseo de Ibirapuera y las ciudades de Santos y
Campos Grande, testigos de la coreografía y el arte vernacular de la
"Urus"a. Llegaron
también al Perú y demostraron la autenticidad de la diablada de Oruro.
Ciudades como Puno, Arequipa, Tacna, Ica y la misma Lima se asombraron
por la centellante presencia de la Diablada Urus. En Argentina
recorrieron las calles de Juyuy, Salta y Salvador y más tarde
retornaron nuevamente al Perú presentándose en las ciudades de Juliaca
y el Cuzco. La
Diablada Urus,
se caracteriza actualmente
por el indiscutible estilo de su
coreografía, por una danza que les es propia y por una
entusiasta e incansable energía que identificará por siempre, a los
alegres diablos del buzo celeste.
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Círculo Cultural de Artes y Letras de la Tradicional Diablada "Oruro" |
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Por
los documentos obtenidos en la
investigación nos permitimos establecer algunas aclaraciones en
relación a la fundación de las instituciones diablescas, muy
particularmente de este conjunto que en el transcurso de algunos años
ha tenido una presentación un tanto interrumpida, siendo que por la
motivación de algunos jóvenes, se pretende recuperar de la memoria
local a este grupo diablesco el mismo que se creyó desaparecido. Para
hablar de su fundación tenemos que referirnos indiscutiblemente al
ciudadano Julio Quintanilla, quien fue el promotor de la creación de
esta Diablada mereciendo en algunos casos el sacrificio de su peculio. El
Conjunto Tradicional Diablada Oruro se funda al frente de la Diablada
"Fraternidad" presidido por el mismo Quintanilla, la fecha está
registrada como 8 de junio de 1944, como respuesta a una división del
Conjunto Tradicional Diablada Oruro ( dirigido en aquellos años por
Franz Zabaleta), originada por desavenencias dirigenciales merced a un
viaje a la ciudad de La Paz el año de 1947, por este motivo sus
primeros años ostentaron el nomen de Conjunto Tradicional Diablada
Oruro (Reorganizado). Este acontecer no impidió a que ésta agrupación
diablesca impidiera su evolución. Es
de resaltar que el Circulo Cultural de Artes y Letras del Conjunto
Tradicional Diablada Oruro ha desarrollado actividades más allá de la
órbita del folklore, es de ponderar aquellas de promoción deportiva,
gracias a la presencia de varios de sus integrantes que por entonces
pertenecían a la cultura física, entre ellos Eduardo Leclere Polo. Se
propiciaron actividades como campeonatos de ajedrez, pelota vasca, ping
- pong, etc, y otros
organizados para el año 1949. En
su afinidad cultural organiza para octubre de 1950, el Concurso Folklórico
de Música Nacional. Participaron bandas de música, compositores,
grupos musicales, solistas, y
un jurado exigente que promovía el desarrollo de las artes y la
cultura, como el título que noblemente ostentaba el conjunto. También
se identificó con problemas nacionales, al promover una encuesta a través
de un diario local, con el
tema del problema portuario de Bolivia. Este
conjunto integrado en su mayoría por jóvenes dedicados a la cultura,
manifestaban siempre su simpatía con los trabajadores mineros a quienes
los llamaban "compañeros trabajadores mineros" resaltando su
vínculo con aquella clase, que para la época social antes de la
Revolución de 1952, constituían
un elemento vivo de identidad. Esta
institución pervive mientras su fundador y visionario presidente Julio
Quintanilla se mantiene en vida, a su fallecimiento se hace cargo la
viuda Sra. Angélica vda. de Quintanilla, cooperada por los hermanos José
Gutiérrez. Tiene
el conjunto ya por los años sesenta, la creación de la sección
femenina, dando lugar a que las damas de nuestra ciudad puedan
participar de la pleitesía a la Virgen del Socavón. A
partir del año de 1980, un nuevo rumbo tonifica su historia. Con
afinidad y dinámico convencimiento, los integrantes, de una entidad
juvenil de la zona este, denominada SATEBAM (Sargento Tejerina, Brasil y
Adolfo Mier)
deciden engrosar las filas del Círculo Cultural de Artes y
Letras
Diablada Oruro. Son
jóvenes y señoritas que ostentan desde entonces,
el traje tradicional de diablo y muy particularmente las últimas,
que a la usanza de los
tradicionales diablos se encarnan en el atuendo infernal con
caretas y trajes multicolores. Luego
de una prolongada pausa, por más de una década, este mismo grupo
decide retomar las riendas para recuperar en razón de justicia histórica,
al Círculo Cultural de Artes y Letras Diablada Oruro, es en virtud de
la visión de su fundador y de la filosofía encarnada en el pensamiento
de sus primigenios integrantes, hecho que merece nuestro respeto y
admiración teniendo a la postre un conjunto de Diablos recuperado de
los archivos del folklore local. FUENTE: Beltrán
Heredia Augusto. Proceso Ideológico e Historia del Carnaval de Oruro.
Edit Universitaria. Oruro, Bolivia. 1962. Montes
Niver C. Proceso Intimo del Carnaval de Oruro. Edit Universitaria. 1986. "La
Razón". Interesantes demostraciones constituyeron las
presentaciones de la Diablada y de los Incas de Oruro. La Paz 11 de
agosto de 1947. "La
Mañana". Homenaje al IV aniversario del Conjunto Tradicional Folklórico
Diablada Oruro (reorganizado) 1 de junio de 1949. Documentos institucionales de cada una de las diabladas de Oruro.
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La
Fraternidad Artística y Cultural "La Diablada" |
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conocidos
"pijes" o "kharas" (jóvenes de clase media), fueron
cobijados por la única diablada de entonces, aquella integrada por los
mañazos y dirigida
por Pedro Pablo Corrales, un impulsor y un personaje que concedió
a los
audaces jóvenes un espacio dentro las filas diablescas. Intrépida
acción que sorprendió a los transeúntes de nuestra ciudad.
Ellos vieron a los famosos diablos de Oruro, integrada por mañazos
y pijes,
personajes que en su ferocidad infernal
hicieron temblar las calles con violencia y terror. Ya no era el
Carnaval de las carrozas y de los foráneos disfrazados, era el Carnaval
de Oruro que se apoderaba de todos, para acrecentar una fe, esta vez
dirigida a nuestra Santísima Virgen del Socavón. Pero
el destino determinó la inevitable división. Los pijes se separaron de
los mañazos y decidieron fundar una nueva institución con el nombre de
Fraternidad, que
además sería Artística y Cultural,
dos términos que presintieron iniciativas para el futuro. Así
llegó la Fraternidad Artística y Cultural La Diablada
a su
primer Carnaval el año de 1945 para estrenar ángel, cóndor y
nuevos luciferes. Así propiciaron
por vez primera, la Gran Velada de Arte Vernacular, un
acontecimiento artístico y cultural para proclamar a la hermana
predilecta de la institución. Así llevaron la diablada al teatro y al
escenario. Sus protagonistas: distinguidas señoritas de la sociedad y jóvenes
entusiastas de la Fraternidad. El
tiempo se encargó de calificar a la Fraternidad, como la más dinámica
e impulsora de nuestro folklore. Gracias a la creatividad de sus socios,
se confecciona el primer pañuelo bordado, dejando en el recuerdo a las
antiguas pañoletas floreadas; se crea el primer traje de ensayo,
definiendo el elegante uniforme que hoy ostenta; se establece
uniformidad y coreografía en la danza de los diablos y se adapta el
relato de los diablos para teatro. La diablada de Oruro comienza a
cambiar para todos. Empero
en ese afán innovador, la Fraternidad es invitada para engalanar los
acontecimientos cívicos y religiosos de nuestro país. Las maletas y
las seguras cajas acompañan a los diablos fraternos por Potosí,
Cochabamba, La Paz y centros mineros. Así la Fraternidad cumple sus
primeros cinco años de vida. Ya
en la década de los cincuenta, la Fraternidad
comienza otra etapa en su vida. No faltaron las inteligentes
innovaciones para magnificar la presentación de los diablos. En 1951 el
fraterno Luis Vizcarra aparece con la primera máscara de astas
retorcidas hacia atrás, de ojos descomunalmente saltones y de color
negro. Una artística obra diseñada por un maestro: Pánfilo Flores. En
los años cincuenta se robustece los cimientos de la institución. Se
confeccionan los primeros estatutos, se obtiene personería jurídica y
se construye el repertorio coreográfico de figuras como la Estrella, el
Carrusel, el Saludo, la Cadena, y muchas otras creaciones, producto de
la imaginería vital de sus socios. Por
entonces la Fraternidad se proyecta a nivel internacional. Fue en 1958
cuando albos trajes y máscaras de iracunda expresión impresionaron al
público costero de la ciudad de Iquique. Y
ya en plena década de los sesenta, no cesaron las innovaciones. Harry
Gamarra se presenta con la primera máscara iluminada en las
demostraciones nocturnas . Ojos y contornos infernales se iluminan para
encender miedo y terror por el averno En
los "setenta" la Fraternidad viaja al Perú, Argentina y
Venezuela. Muy cerca a 1980, los diablos fraternos viajan a Europa en
una de sus más importantes visitas continentales. Siendo promotores de
la infinita riqueza de nuestro acervo folklórico. En
1992 mediante el ingenio y el rigor documental de sus socios, la
Fraternidad inaugura el primer grupo de las diablesas. Figuras que
significan la juvenil presencia de señoritas. Figuras que ágilmente
elevan en alto los brillantes pañuelos de una abigarrada pero escogida
coreografía. Así
la Fraternidad ingresa a la década de los noventa y conmemora en su
historial otros viajes como aquel inolvidable acontecimiento deportivo
en el Mundial de fútbol de 1994. O bien la Semana Cultural Boliviana en
Chile o bien el Festival de las Artes en San José de Costa Rica. Es
hoy cuando
la Fraternidad entre las muchas contribuciones de su inquietante
vigor, registra en su haber,
la recuperación de olvidadas tradiciones como
la Festividad de la Virgen de la Candelaria, el rodeo, los arcos
de plata, y cuantas otras costumbres de nuestra cultura. Y es hoy cuando la Fraternidad representa la espiritual reafirmación de un culto, que engrandece la fe y la esperanza de nuestro pueblo y que ennoblece el sentimiento devocional de una ciudad regocijada por la incomparable y milenaria expresión de un carnaval, que es ahora Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. |
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