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Editorial
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Un informe del Ministerio de Justicia da cuenta que, en Oruro, desde 1992, hasta el presente año, se han registrado 315 cargos de corrupción contra varios funcionarios públicos. Ninguno, que sepamos, ha sido procesado y castigado. Este informe del Ministerio de Justicia se basa, a su vez, en dictámenes de la Contraloría General de la República, que recomiendan, en todos los casos, iniciar juicios coactivos para recuperar las millonarias sumas defraudadas al Estado. Y cuando decimos al Estado, en realidad, nos estamos refiriendo al contribuyente, es decir, a todos los bolivianos que cada mes, aportan una parte de su trabajo, una parte de sus ingresos, para sostener el presupuesto nacional. Ese esfuerzo de los bolivianos honrados es aprovechado por los pícaros de siempre, que tras haber llegado a la función pública, se dedican a engrosar sus cuentas bancarias. De esos 315 casos, que registra el informe gubernamental, sólo 270, llegaron a conocimiento de un juez, logrando recuperarse, un poco más de 36.000 bolivianos. Nada, simplemente nada, frente a los millones defraudados. Desde 1992, hasta el año 2001, sólo el 8 por ciento del total del dinero defraudado al Estado fue recuperado a través de juicios coactivos. Esta situación demuestra la extrema vulnerabilidad del Estado, frente a la corrupción que afecta, directamente, al desarrollo de las regiones y produce el enriquecimiento ilícito de unos cuantos. El pasado 2 de octubre, la Iglesia Católica, los partidos de la oposición y del oficialismo, representantes de la empresa privada y organizaciones defensoras de los derechos humanos, lograron un acuerdo para elaborar una ley de lucha contra la corrupción. Ahora, el gobierno anuncia que tiene listas varias leyes anticorrupción, entre ellas: Ley de Proceso Coactivo Fiscal, Ley de Investigación de Fortunas, Ley de Acceso a la Información, Decreto Supremo de Transparencia y la Ley de Contrataciones y Adquisiciones Estatales. La ejecución de estas normas legales estará a cargo de una denominada Unidad de Defensa del Patrimonio del Estado integrada por tres abogados intachables en su conducta, los mismos que harán un seguimiento de todos los procesos por malversación de dineros al Estado. Más vale tarde que nunca, reza el dicho popular y siempre queda la esperanza que esas leyes, por lo menos, infundan el temor o "hagan pensar" mejor a quienes han convertido la función pública en la mejor oportunidad de sus vidas para hacerse ricos. Este mal, ha socavado ya, los cimientos mismo del Estado Boliviano. Hay quienes miran a los corruptos como notables e incluso hacen comentarios sobre su inteligencia y picardía para robar. "Si él no lo hace, otro lo hará." Peligrosa afirmación que debe ser revertida para devolver a nuestra sociedad el verdadero sentido del servicio público. Estamos a tiempo para no dejarnos arrastrar por la putrefacción de la corrupción.
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Opinión |
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Infancia: Esperanzas para sueños perdidos Por: Odalys Buscaron (*) |
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La Habana.- Pese al clamor mundial en favor de los derechos de los niños y su integridad emocional, la infancia se ve amenazada vertiginosamente por el tráfico de menores, comercio sexual y trabajo forzado, que arrancan de esas tiernas mentes los más lindos sueños. Los casos de abuso sexual divulgados por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) son cada vez más alarmantes y los esfuerzos emprendidos para enfrentar ese flagelo que afecta a más de dos millones de infantes en el mundo, resultan todavía insuficientes. Entre las escalofriantes denuncias se inscriben también el trafico de niños y niñas y las adopciones ilícitas internacionales con fines comerciales y transplantes ilegales de órganos. Pero, lo más triste de este desalentador panorama es que no se tiene la menor certeza de la cuantía y verdadera dimensión de estos fenómenos a nivel mundial, debido a su dinámica ascendente y, en ocasiones, extrema clandestinidad. Según la UNICEF, las redes internacionales de narcotráfico son las mismas que llevan a cabo el tráfico infantil. Las regiones más azotadas por la explotación sexual -considerada el tercer negocio mas lucrativo del mundo, después del contrabando de armas y los estupefacientes- abarcan las zonas empobrecidas de América Latina, Asia y Africa, fundamentalmente. Para el organismo de Naciones Unidas, la raíz de ese mal descansa en la condición de pobreza que relega a millones de infantes en el planeta, sobre todo en el llamado Tercer Mundo, donde cada año son más los que se suman a la mendicidad. Mas que otro sector de la población, ellos sufren el peso de una educación deficiente, están expuestos a la desnutrición, enfermedades agresivas y a los conflictos bélicos. Carol Bellamy, directora ejecutiva de la UNICEF, considera que el acceso universal a los servicios sociales básicos -especialmente salud, educación, agua y saneamiento- ofrece a los gobiernos los cimientos sólidos para desarrollar una lucha en defensa de los derechos de la infancia. LAS CIFRAS REVELADORAS DE UN DRAMA La socióloga mexicana Teresa Pérez define que la crisis económica de los últimos tiempos y la pobreza constituyen las causas generadoras de la explotación laboral infantil. Unido al desempleo galopante, los bajos salarios y las precarias condiciones de vida de millones de trabajadores, avanza la pobreza y, con esta, la oferta de mano de obra precoz, subraya Pérez. En lugar de dedicarse a soñar, jugar, aprender, crecer sanamente y desarrollar sus potencialidades físicas e intelectuales, 250 millones de niños son lanzados al mercado de trabajo en busca de un sustento propio y el de su familia. De ellos, el siete por ciento corresponde a América Latina -17 millones 500 mil-, y casi el 70 por ciento se inserta en condiciones peligrosas, consigna un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En Latinoamérica, los infantes son explotados abusivamente en la agricultura, extracción de minerales, industria manufacturera, construcción, comercio, transporte, centros financieros y servicios domésticos, entre otros ramos. La OIT ha llamado de forma sostenida a acometer acciones inmediatas para frenar los trabajos peligrosos a que son expuestos los menores, en ocasiones, bajo un régimen de semiesclavitud, y obligados a prostituirse. Para aproximarnos a la realidad expuesta bastaría bosquejar la situación de algunos países en este sentido. En Paraguay, por ejemplo, el 42 por ciento de la población de cero a 14 años vive en la mendicidad, según la Dirección General de Estadísticas, Encuestas y Censos. El 41 por ciento del total de los paraguayos corresponde a los menores, de los cuales, 20 de cada cien padece de desnutrición; y cerca de 120 mil niños de 10 a 14 años integran la fuerza laboral nacional, de acuerdo con la UNICEF. En Uruguay, 34 mil 800 niños, de cinco a 14 años -un uno por ciento del total de la población y el seis por ciento del sector infantil- trabajan en actividades informales en zonas urbanas. No existen, sin embargo, estadísticas que reflejen la difícil situación de los infantes que laboran en el campo. En Río de Janeiro, Brasil, unos tres mil 100 niños de entre siete y 14 años están vinculados con el narcotráfico, la prostitución y otras actividades delictivas y criminales, según datos de la Secretaria de Desarrollo de esa urbe. La cifra de menores que trabajan supera los 23 mil, sólo en la llamada ciudad maravillosa existen 18 mil 500 pequeños limpiabotas, vendedores ambulantes o recolectores de basura, pese a las prohibiciones que rigen en el país sobre el trabajo infantil. En Perú, aproximadamente 50 mil niños están ocupados en la extracción artesanal de oro, en precarias condiciones que atentan contra su salud e integridad física. El presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, Waldo Albarracín, dijo que en esta nación andina unos 650 mil menores y adolescentes soportan un cruel e injusto régimen laboral ante la necesidad de supervivencia y para ayudar a sus familias. De ahí que no baste enfrentar los males que acechan a la infancia con mecanismos puramente jurídicos y con acciones afirmativas de los gobiernos y organizaciones no gubernamentales, sin que se combatan la bases del fenómeno. Por ejemplo, la inversión en la educación de las niñas tiene una lógica económica simple, según la directora ejecutiva de la UNICEF, Carol Bellamy. "Ningún país sale de la pobreza si no considera la educación como objetivo prioritario...pues la educación es la puerta de escape de la pobreza, y en este caso, la educación de las niñas es la llave de esa puerta", sentenció. Las futuras madres constituyen el eslabón principal en esa cadena educativa para formar individuos capaces de orientar sus vidas hacia nuevos horizontes sin que queden atrapados en un laberinto sin salida. El premio Nobel Amartya Sen define la pobreza como una privación de las aptitudes básicas demostrada con el trabajo infantil que constituye al mismo tiempo la causa y efecto de ésta. "Actúa como prisión que consume las aptitudes y las perspectivas de futuro de los niños", sostuvo Sen. Para los frágiles cuerpos y mentes inocentes que desde el alba hasta el ocaso trabajan sin descanso, atrapados por el sudor, hambre, las fatigas y muchos casos, el castigo corporal, la infancia sólo puede ser un sueño perdido.
(*) La autora es periodista de la redacción Sudamérica de Prensa Latina.
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Parenle: Todo exceso produce deceso Por: Humberto Guzmán Hurtado |
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El Carnaval de Oruro está mundialmente reconocido como un extraordinario acontecimiento y digno de figurar entre las manifestaciones más prominentes del folklore, y desde luego que cuesta mucho mantener ese prestigio. Sin embargo, de un tiempo a ésta parte, esa rica manifestación se está vulgarizando por su persistente repetición; la fonomímica es tan reiterativa, que la gente se está cansando de tanto Carnaval, cuando la tendencia debiera ser no preparar sucesivos carnavales, sino enriquecer un Carnaval Unico que debe darse anualmente. Y los Mini-carnavales no representan ningún estímulo. Daría la impresión que Oruro, está en permanente jauja, que vivimos bailando la mayor parte del año, hay Entrada Estudiantil, hay Entrada Universitaria, hay día (mejor es decir semana) de los bordadores, hay ensayos de grupos de danzarines la mayor parte del año y lo que es peor después de cada ensayo viene una descomunal borrachera y es deprimente ver a los danzarines durmiendo en las arterias circundantes al amanecer del día siguiente al ensayo, y nadie puede desmentir que ese cuadro decepcionante tiene como protagonistas, a jóvenes que a veces dicen bailar "por devoción". La Asociación de Conjuntos Folklóricos tiene que ser la Institución que defienda el patrimonio de la humanidad limitando estos acontecimientos a lo mínimo, y está será la mejor manera de que haya una permanente expectativa para participar del Carnaval de Oruro, no ocurrirá lo mismo si Mini-carnavales se dan con tanto frecuencia que minimizan el formidable antruejo del Ande; además todos sabemos que esos remedos carnavaleros son tan desorganizados y defectuosos que son una mala propaganda del auténtico Carnaval. Por si fuera poco en esta ciudad de músicos, las bandas estudiantiles dan la impresión de estar dedicados por completo a estos quehaceres y por su parte también han inventado todo tipo de pretextos para salir a las calles, y con sus estridencias destrozan lo nervios del infortunado ciudadano común. Los aniversarios estudiantiles, los Saludos a la Bandera, las Serenatas a la Virgen han proliferado en exceso, y si somos realistas, esos actos no sirven para nada, salvo para alentar el exhibicionismo de las chicas, que para desgracia de la Sociedad también aprendieron a beber. Tiene que existir un Calendario que evite la atomización de nuestro Carnaval, porque si seguimos en este tren, el Carnaval perderá su valor y será tan común y tan corriente, porque entradas carnavaleras se podrán ver cada mes. Todo exceso produce deceso y ningún orureño bien nacido puede desear la muerte paulatina de su Carnaval.
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Analfabetismo digital Por: Ing. Juan Q. Choque Capuma |
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Hubo una época, en los siglos pasados, en que escribir y leer eran actividades profesionales; quienes se destinaban a ellas aprendían un oficio, y a este oficio se dedicaban el resto de sus días. Posteriormente, todos los problemas de la alfabetización comenzaron cuando se decidió que escribir no era una profesión sino una obligación y que leer no era marca de sabiduría sino marca de ciudadanía. En otros términos, la alfabetización no era un lujo ni una obligación, era un derecho y lo sigue siendo. Los lectores se multiplicaron, los textos escritos se diversificaron, aparecieron nuevos modos de leer y nuevos modos de escribir. Sin embargo, en la democratización de la lectura, se crearon las escuelas públicas obligatorias, en el contexto de que la educación, ha sido y es la primera prioridad de Estado. En la segunda parte del milenio pasado, una persona estaba destinada a la pobreza por la brecha educativa y el analfabetismo. En el tercer milenio la lucha contra la pobreza se ve amenazada por la brecha tecnológica que condena a millones de personas alfabetas a una suerte de analfabetismo digital. Es cierto que el Internet tiene una de las más altas tasas de penetración en la historia de la humanidad, pero está muy inferior de las expectativas, por su posición discriminativa. Además cada vez más selectiva en el rápido paso de navegante "novato" a un navegante "experto". El uso de Internet se está polarizando cada vez más entre ricos y pobres, entre grupos étnicos diferentes y entre distintos grupos de edad. En lugar de contribuir a reducir las diferencias sociales está provocando que éstas aumenten y, aún, peor, que está en un proceso de consolidarse. El abismo existente entre las naciones ricas y las pobres - se reitera- se hace patente en las diferencias en cuanto acceso a la tecnología de comunicación, el Internet. Lo mencionado dificulta el desarrollo de las naciones menos industrializadas, favoreciendo enormemente a los países desarrollados. Las estadísticas demuestran que menos del 8.00% de la población de la Comunidad Andina está conectada a Internet. Que a nivel global tenemos que el 6.60% de la población está conectada. Que en los países con mayor desarrollo las tasas no sobrepasan el 60.00. En Bolivia, según estimaciones periodísticas, entre el 2 y 3% tienen acceso a Internet. Una sociedad de la información, no es solamente compra y venta por medios electrónicos, o transacciones, o transferencias electrónicas, ni siquiera incluso el flujo de capitales; contrariamente, es un proceso complejo en donde interactúan los ciudadanos con el Estado, con empresas y entre ellos, utilizando los medios electrónicos para acceder a la información, crearla, usarla, recrearla y compartirla; siendo el bien principal, la Información y el sujeto base, la persona. En las primeras décadas del siglo XX parecía que entender instrucciones simples y saber firmar podía considerarse suficientemente. Pero en el presente siglo estos requisitos son insostenibles, entre tanto el navegar por Internet coordinada con las decisiones rápidas sobre la base de alternativas de información, es la nueva postura para la persona del nuevo milenio. Es necesario masificar el acceso para todos, y en especial para los pobres, a los modernos recursos de la información. Acceder al internet desde las escuela, utilizar la informática y la tecnología para modernizar la atención de la salud, y permitir el acceso a los mercados a través de la red digital. Indudablemente, son los retos que se deben encarar en el siglo en que estamos. Para atacar decidida y directamente la brecha digital, no debe pensarse solamente en la tecnología e infraestructura, sino en lo educativo y la política económica de los propios países subdesarrollados.
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Apuntes..... |
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A causa de la contaminación los campesinos piden "compensación"; lo pensaron ya primero, y ¡¡ahora exigen el dinero!! ZACARIAS |