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Editorial
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Las deliberaciones sobre las demandas de Oruro, que se efectúan entre representantes del gobierno, Brigada Parlamentaria y dirigentes del movimiento cívico regional, avanzan a paso lento y muy dificultosamente. Las propuestas de la comitiva gubernamental no logran satisfacer a las expectativas regionales y, como se podía suponer, solamente trajeron muchas explicaciones y ofertas de firmar "convenios", que por experiencia sabemos generalmente quedan como mudos testigos del incumplimiento gubernamental. Pese al escaso avance concreto, las discusiones son intensas y el trabajo de las comisiones es complicado. Las relaciones del gobierno con la región siguen siendo tensas y Oruro continúa en emergencia extrema. En estas condiciones llama la atención la falta de tino de algunos sectores que retiraron su respaldo al Comité Cívico que oficia de interlocutor ante la comisión de gobierno e incluso levantaron voces disonantes, acusando precipitadamente de "traición" a los líderes cívicos. En acciones separadas representantes de la Federación de Juntas Vecinales (FEDJUVE), Federación de Choferes San Cristóbal y de la Federación de Campesinos, expresaron su disconformidad por la forma en que se llevan las negociaciones con el gobierno. En forma inaudita, salieron con la majadería de indicar que el mandato de los dirigentes del Comité Cívico habría fenecido. Estas actitudes disociadoras no le hacen ningún bien al movimiento regional, quedando en duda, de qué lado parte la deslealtad con las justas demandas del pueblo orureño. La sacrificada decisión de efectuar un paro departamental, que pesa negativamente en la economía de los orureños, ha logrado captar la atención del gobierno, comúnmente indiferente a las necesidades departamentales, y se ha logrado, por lo menos, que arriben algunos ministros para analizar las peticiones regionales, esperemos que responsablemente. Por eso no es pertinente dar señales de disidencia, ni de ventilar conflictos internos cuando se está luchando por los intereses de Oruro. Tampoco es oportunidad de presentar en bloque "todas" las necesidades y aspiraciones desatendidas de cada uno de los sectores preteridos, que lo sabemos, son muy numerosas. Por estrategia y por lógica se debe avanzar paso a paso. El gobierno no tiene la capacidad de atender a todas las necesidades departamentales, por lo que debemos dar prioridad a las más importantes y a las más urgentes, además ser firmes para insistir en su cumplimiento y culminación. En consecuencia no caben posiciones disociadoras ni mezquinas. Este es el momento de cerrar filas en torno a las aspiraciones regionales, de ser consecuentes con los altos intereses de Oruro y de mostrar la fortaleza y vigor de este pueblo.
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Opinión |
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Incluso la guerra tiene límites Por: Dr. Lino Rocha Soleto (*) |
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Este año se cumplen 52 años de la firma de los Convenios de Ginebra, aniversario de la evolución del Derecho Internacional Humanitario. La noción de que existe cierto código de honor, el cual debe respetarse en el campo de batalla y que todos deben saber. Se tiene que recordar que en 1949, cuando todavía están frescas las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, se revisan los pactos internacionales existentes para normar las guerras, y se logra la aprobación de Cuatro Convenios con más de 600 artículos, incluidos los referidos a la protección de la población civil en caso de conflicto. En 1977 los Convenios de Ginebra fueron complementados por dos Protocolos Adicionales, con el objetivo de reforzar la protección de las víctimas de los conflictos armados internacionales y de situaciones derivadas de los conflictos armados no internacionales. 30 año más tarde, los Cuatro Convenios de Ginebra y sus Dos Protocolos Adicionales, se constituyen en un verdadero ordenamiento jurídico que se encarga de la Protección de las Víctimas de los Conflictos Armados y regula el uso de ciertos métodos de hacer la guerra, erigiéndose como el Tratado Internacional que ha recibido el mayor número de ratificaciones. Mediante la promoción del Derecho Internacional Humanitario, es posible entre en las partes en conflicto, e influir en sus comportamientos por media de una cadena de mando bien definida. Tenemos que tomar en cuenta, de que esta lógica ha desaparecido en muchos conflictos modernos y que la proliferación de nuevas categorías de combatientes siembra cada vez más confusión, es necesario ponernos a pensar y resolver dos cuestionamientos: cómo imponer límites jurídicos y morales cuando resulta imposible distinguir entre soldados y civiles; y cómo reglamentar las hostilidades en aquellos conflictos en que cada quién puede procurarse un arma de guerra. No es fácil darse una respuesta, la solución reside en adoptar las reglas actuales y aplicarlas en manera que resulten aceptados por todas las partes beligerantes. Difundir las reglas de la Guerra Los Estados gobernantes están en la obligación jurídica de garantizar que el personal de las fuerzas armadas, fuerzas de la policía y seguridad, de una adecuada información en materia de Derecho de los Conflictos Armados en todos los niveles de la cadena de mando. El Comité Internacional de la Cruz Roja, con el apoyo de las Sociedades Nacionales, está a disposición de brindarles la ayuda necesaria al respecto. Además de las Fuerzas Armadas y de la Policía, hay que difundir a los principales actores de los conflictos actuales, asimismo a las fuerzas que participan en Operaciones Humanitarias o Mantenimiento de la Paz, asesores militares, efectivos de empresas privadas de seguridad, integrantes de milicias y grupos armados deba tomar en cuenta que las reglas de la guerra también se aplican en ellos. El deber de respetar y hacer respetar El Derecho Humanitario no sólo incumbe a los Estados y a los militares, sino también a las organizaciones sociales y a toda la comunidad en conjunto. Por lo que es necesario contar con los instrumentos jurídicos pertinentes para su cumplimiento y de ser necesario para sancionar aquellas violaciones del Derecho. Las reglas se deben cumplir Muchos de los países han suscrito los tratados del Derecho Internacional Humanitario, la legislación nacional que debe recoger sus disposiciones suele ser inadecuada e insuficiente o inexistente. Desde su creación en 1995, el servicio de Asesoramiento en Derecho Internacional Humanitario del Comité Internacional de la Cruz Roja tuvo contactos permanentes con más de 100 países y ha prestado asistencia en la creación de 45 Comités Nacionales, encargados de asesorar a las autoridades sobre la legislación nacional en la materia. A largo plazo pretende que todos los Estados dispongan de instrumentos jurídicos que plasmen sus compromisos adquiridos. ¿Cómo se castiga la violación de los normas del Conflicto Armado? La represión de los crímenes de guerra, es una prioridad. Los tribunales especiales que se constituyen en la ex Yugoslavia y en Ruanda, fueron pasos importantes para acabar con la impunidad. En la Conferencia Plenipotenciaria llevada a cabo en Roma (julio de 1998) se adoptó el Estatuto de la Corte Penal Internacional, la cual debe constituirse en el referente y principal instrumento internacional a cargo de juzgar en toda circunstancia los crímenes de guerra y lesa humanidad. Ahora, sabemos que los crímenes de guerra no quedan impunes, y quienes sienten la tentación de perpetrar estas atrocidades durante un conflicto armado, los pensarán dos veces, antes de violar los principios humanitarios. ---- (*) Presidente C.R.B.F.O.
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Argentina y Brasil ratifican su fe en el Mercosur Por: Leonel Nodal (*) |
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Río de Janeiro.- En el peor momento, cuando todo parecía indicar que divergencias comerciales cada vez más agudas ahondarían síntomas de desconfianza y traerían la ruptura, Argentina y Brasil hicieron un voto de fe en el Mercado Común del Sur (Mercosur). Un gesto de resolución propio de los latinos, impulsó al presidente argentino, Fernando De la Rúa a confiar, una vez más, en el diálogo personal, la confesión de las verdades cara a cara con su colega brasileño, Fernando Henrique Cardoso, a fin de encontrar una salida a una complicada crisis que amenaza a los dos países. Tras un almuerzo de trabajo matizado por la preocupación común ante el inicio de los ataques militares de Estados Unidos a Afganistán, ambos jefes de Estado hablaron a solas durante 40 minutos, suficientes para acordar en principio que ambas naciones seguirían actuando juntas. La reunión entre los dos socios mayores del Mercosur, al que también pertenecen Paraguay y Uruguay, estuvo destinada a examinar medidas para evitar el colapso del mecanismo de integración económica, frente a crecientes llamados proteccionistas. Argentina perforó el acuerdo en julio, con decisiones unilaterales que redujeron la Tarifa Externa Común (TEC) que aplica el bloque a las importaciones procedentes de otros paises. La decisión de otorgar beneficios arancelarios a bienes de capital y productos informáticos de naciones industrializadas, en detrimento de fabricantes brasileños, provocó protestas oficiales, pero sin llegar a verdaderas represalias. La Tarifa Externa Común (TEC), impuesto común cobrado a los productos provenientes de fuera del Mercosur, es precisamente lo que caracteriza la unión aduanera cada vez más amenazada. Altos personeros del oficialismo argentino, como el ex presidente Raúl Alfonsín, y del sector empresarial, reclamaron a voz en cuello a principios de octubre, la suspensión del acuerdo. Al presentarse ante la prensa, Cardoso destacó que la relación entre Brasil y Argentina "es histórica, no eventual" y subrayo que el encuentro demostró hasta qué punto son convergentes. El presidente brasileño enfatizó que los dos paises y el Mercosur van a trabajar mucho en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en noviembre, en la Organización de Estados Americanos y en otras negociaciones internacionales. Por su parte, De la Rúa dijo que Argentina no devaluará el peso ni dolarizará su economía, y subrayó su interés en fortalecer el mercado común. La improvisada minicumbre sirvió de positivo preámbulo al encuentro ministerial que tendrían ambas partes, al día siguiente con la asistencia de los titulares de Hacienda y Relaciones Exteriores de Brasil, Pedro Malan y Celso Lafer, con sus homólogos argentinos, Domingo Cavallo y Reinaldo Giavarini. Al encuentro, realizado en Sao Paulo, también asistieron el presidente del Banco Central brasileño, Arminio Fraga, el titular de Comercio Exterior, Sergio Amarál, y especialistas en el Mercosur de ambos paises. Cuatro horas más tarde, ante un auditorio empresarial, los representantes de Brasil y Argentina reafirmaron su intención de tener una moneda común a medio plazo, resolver sus divergencias comerciales mediante un mecanismo bilateral temporal y mantener la unión aduanera del Mercado Común del Sur (Mercosur). Según informaron Malan y Cavallo en una nota difundida al término de la reunión, ambos paises van a elaborar en un plazo de 15 días un mecanismo de salvaguardas inspirado en las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Aunque no entraron en detalles, ese mecanismo podría permitir a cualquiera de las dos naciones establecer cuotas de importación o aranceles más altos para algunos productos que puedan perjudicar a similares de origen nacional, de manera temporal. Esa sería una manera de evitar la propuesta de suspensión de la TEC, de ahí que los ministros de Argentina y Brasil ratificaran con igual énfasis la necesidad de mantener ese mecanismo que caracteriza al Mercosur como Unión Aduanera y facilita las negociaciones comerciales con otros bloques, con la Unión Europea, que los cuatro procuran impulsar. Malan afirmó que en ningún momento fue discutida la reestructuración de la deuda de alguno de los dos países o una modificación del régimen cambiario. En otras palabras, una moratoria argentina, agobiada por la fuga de capitales y la falta de liquidez frente a una voluminosa deuda externa, así como la cada vez más incómoda ley de convertibilidad que fija el cambio de un dolar por un peso. Mientras el real brasileño está sujeto a la libre fluctuación, que este año permitió una devaluación de 42 por ciento frente al dólar, lo cual abarata los productos de este país, la paridad del peso atada al billete norteamericano, es señalada como causa de la pérdida de competitividad de los artículos argentinos. En cualquier caso, un estudio de la embajada brasileña en Argentina apuntó que el "villano" del intercambio comercial entre los dos paises no es la cuestión cambiaria, sino la retracción económica en los dos paises. Las oportunidades de crecimiento, de acuerdo con la visión de Brasilia, serían proporcionadas por las negociaciones que el Mercosur ya inició con Estados Unidos y la Unión Europea. Un requisito para el éxito de esas gestiones, agregan, es mantener la cohesión del Mercosur. Los datos del estudio brasileño revelan que, a pesar de la mayor devaluación del real, los productos conflictivos en el comercio bilateral, como textiles, calzado, papel y acero, no registraron una avalancha sobre el mercado argentino. Con excepción de los calzados, señala, todas las exportaciones de esos productos hacia Argentina presentaron disminuciones. Una eventual desaparición del Mercosur no favorecería al vecino país, ya que muchos de sus productos tienen una alta dependencia del mercado brasileño, donde disfrutan de tarifa aduanera cero, una ventaja que no tienen otros países de fuera del bloque.
(*) El autor es corresponsal de Prensa Latina en Brasil. Ex corresponsal en Perú, Argentina y Líbano.
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Apuntes..... |
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El Servicio de Caminos despide la mitad de sus trabajadores; y ¿dá mejores destinos a Supergerentes? ¡¡Si Señores!! ZACARIAS |