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Editorial  


Un sabor amargo en la boca

Las negociaciones abiertas con representantes del gobierno en nuestra capital, luego de su primera ronda, han dejado un "sabor amargo" en la boca de los representantes cívicos y de otras instituciones.

¿Por qué de ese sabor amargo? Porque parece que más pudo la habilidad política que los justos reclamos regionales.

Las soluciones parecen cada vez más lejos con el lógico desánimo de los principales actores cívicos.

Para la noche del viernes pasado, se había convocado a la Asamblea de la Orureñidad, para analizar los resultados del trabajo de las comisiones. Sin embargo, la cita tuvo que ser suspendida debido a la ausencia de los representantes institucionales no se sabe si producto del cansancio o debido a una estrategia que permita la aprobación de nuevas medidas de presión para obligar al gobierno atender en forma positiva las demandas orureñas.

Tras siete horas de intenso trabajo cuatro comisiones obtuvieron el jueves pasado, magros resultados.

Se vislumbró "algún avance" en los reclamos de los mineros chicos afiliados a la Cámara Departamental de Minería, la reactivación de las empresas sigue siendo una quimera ya que los representantes del gobierno sólo dejaron la promesa de una nueva reunión para la próxima semana, en La Paz.

La ya famosa ley Fere, no llegó a Oruro, y son varias las empresas privadas que corren el serio riesgo de cierre con la consiguiente carga social que significa el despido de sus trabajadores.

En la demanda para iniciar, de inmediato, los trabajos del asfaltado de la carretera Oruro-Toledo, sólo se obtuvo otra promesa, comenzar con esta labor el próximo 25 de octubre.

Se obtuvo una nueva promesa en la demanda para la construcción de la vía hasta Pisiga. Los representantes del Ejecutivo manifestaron su predisposición para negociar con el gobierno de Italia, el crédito ofertado. Prometieron también insistir ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para que apruebe el financiamiento para dicha obra.

Las demandas campesinas sólo tuvieron un avance en el tema de la construcción de mercados, La dotación de semillas, se dijo, será realidad, sólo en la medida de las posibilidades, ya que el gobierno no tiene la capacidad para satisfacer las necesidades de todas las comunidades.

Las otras demandas como la de los trabajadores petroleros para hacerse cargo de la distribución del gas a domicilio, quedaron en nada.

La dirigencia cívica, se apresta la semana que comienza, a retomar las acciones para lograr una pronta atención gubernamental porque hasta ahora, la presencia de los representantes del Ejecutivo lograda también gracias a una huelga de hambre, sólo sirvió para escuchar nuevas promesas.

La unidad de todos los sectores de nuestro departamento, será vital para que al culminar la negociación con el gobierno ya no quede ese sabor amargo en la boca.

 


Opinión


En la ruta de la frustración

¿Conjura contra Oruro...?

Por: Pdsta. Elías Delgado Morales

Un parlamentario orureño, ha formulado revelaciones a este Diario, ciertamente desalentadoras y otra vez frustrantes, respecto del destino final del gran proyecto caminero Oruro-Pisiga, que en lenguaje de la región, es la razón de ser y de su futura existencia, con sus incidencias socio-políticas y económicas.

Las revelaciones del parlamentario Elvis Ojeda -hasta hace poco Vicepresidente de la H. Cámara de Diputados- hay que entender que están debidamente respaldadas, cuando señala que ya es decisión del actual gobierno de construir un "corredor energético" hacia Chile, por el hito 62 del hermano departamento de Potosí, hasta los puertos de Tocopilla y Mejillones; junto a un acuerdo de complementación internacional, para aprovechar los ríos que circundan esa importante zona.

Esta posición gubernativa -señala el parlamentario Ojeda- estaría en "la dinámica de intereses empresariales", en función del proyecto minero San Cristóbal, que necesita de buena carretera para sacar minerales a los puertos chilenos, y de ese país, de vender energía eléctrica para viabilizar tal proyecto.

Pero lo más frustráneo es que en la última reunión del Canadá, los presidentes Lagos de Chile y Banzer de Bolivia, hubieran ya arribado a "acuerdos" sobre la materia, estableciendo inclusive equipos de trabajo, sobre los que no estaba informado con amplitud el pueblo boliviano.

Esta denuncia del diputado movimientista, en los hechos representaría, decretar de por vida el aislamiento de Oruro y el estrangulamiento de sus objetivos de desarrollo económico, fincados en la carretera a Pisiga y lógicamente el puerto de Iquique en territorio chileno.

Hay que decirlo una vez más, Oruro desde hace medio siglo abriga sus perspectivas de recuperación, en la materialización de esta carretera para llegar al Pacífico y activar su estructura económica en general. Es más, este proyecto declarado por varios regímenes de gobierno, como DE PRIORIDAD NACIONAL, ya ha insumido, no solamente esfuerzos de estudio y análisis humano, sino, crecidos recursos económicos, en algunos casos, provenientes de la cooperación internacional.

Significaría además eclipsar un proyecto, que constituye la única esperanza de recuperación de la región, incluyendo a la cincuentena de pueblos, a lo largo del camino hasta Pisiga e Iquique.

Nadie objeta ningún proyecto caminero, menos la creación de polos de desarrollo, porque ambos son sus efectos multiplicadores demostrados y sus incidencias específicas, repercuten en la armazón económica de la nación.

Pero en el presente caso, debe plantearse un debate nacional, para examinar qué es lo que se busca con estas nuevas proposiciones, que eran poco menos que desconocidas para la orureñidad.

La situación a la vez, exige una seria interpelación al Gabinete Nacional por la Brigada Parlamentaria Orureña, para no permitir la consumación de otro hecho más, como el ocurrido con la carretera Patacamaya-Tambo Quemado, a espaldas de Oruro y envuelto en una marejada de intereses particulares y políticos de la época. Por lo menos así lo denunció entonces, el ex-Vicepresidente de la República, Julio Garret Aillón, cuando se concretó la construcción de ese camino.

Este revelador anuncio, desde luego que agrava aún más la vidriosa relación gobierno-Oruro, que prácticamente está pendiendo de un hilo, cuando las demandas planteadas por la región hace más de dos años, no han merecido una equitativa y responsable atención del régimen gobernante, envuelta en una maraña de embrollos y ofertas, que no pasan de la suscripción de convenios que tampoco se cumplen.

Oruro entonces, debe ajustar sus mecanismos de lucha, principalmente hoy, en que la baja de los precios de los minerales ha llegado a su mínima expresión y cuando acusa los niveles más deprimentes de pobreza.

No hacerlo, sería irresponsable y dar la espalda a lo que podrá suceder.

 

¿Quién respira por la herida?

Por: Lic. Juana Antequera Ortiz

Escribir es una forma elevada del espíritu y el conocimiento, siempre y cuando se transmita criterios de veracidad comprobable. El señor que escribe "Hay amores que matan" no parece conocer esta premisa. Habla en clave, pretende insinuarse profundo cuando su prosa es, más bien, superficial y cursi. Pero esas falencias no tendrían mayor importancia sino se aplicaran a cuestiones de indudable interés como es la referida al Carnaval de Oruro y su penalización por parte del Jurado Internacional de la UNESCO, consistente en la postergación de un incentivo económico por el incumplimiento del Plan de Acción.

Todo este embrollo comenzó, paradójicamente, hace unos meses, cuando nuestro Carnaval fue declarado Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. La que debería haber sido una fiesta de todos los bolivianos fue empañada por el protagonismo de algunos individuos que quisieron sentarse a la cabeza del banquete a pesar de no haber hecho nada para gozar de este merecimiento. Cada quien, a su manera, empezando por los cuestionados dirigentes de la Asociación de Conjuntos del Folklore (ACFO), enlodó las jornadas de regocijo dándose a la tarea de descalificar a quienes, incuestionablemente, fueron los artífices de la declaratoria. En su afán de cobrar notoriedad lanzaron su artillería contra personalidades y organismos internacionales.

Ahora, cuando se conoce la penalización de la UNESCO, vuelven a la carga y apuntan sus fuegos hacia Zulma Yúgar, miembro del Jurado Internacional, quien tuvo la ingrata misión de transmitir la resolución de sus colegas al retornar de la reunión de Elche, España. Todos sabemos que la postergación del incentivo económico se debió al incumplimiento de un Plan de Acción por parte del Consejo de la Cultura y que la Sra. Yúgar hizo cuanto pudo para conseguir la asistencia económica destinada para estos fines. Así lo han reconocido, hidalgamente, el Prefecto del Departamento, y el Representante de nuestra Casa Superior de Estudios. Ellos reaccionaron con nobleza, admitieron las fallas que no comprometen a una o dos personas sino a todo un colectivo. Estas altas autoridades del Estado, y la Educación Superior coincidieron en hacer un llamado a la reflexión, convencidos de que lo fundamental es iniciar los trabajos de preservación y promoción de nuestra obra maestra.

Haciendo abuso de un espacio editorial en "LA PATRIA", el matutino que es la conciencia del pueblo orureño, el supuesto "columnista" pretendió inculpar, de manera alevosa y cobarde, a la destacada intérprete del folklore nacional, Zulma Yúgar, quien actualmente es miembro del Jurado Internacional de la UNESCO en representación de América Latina, en virtud de su trayectoria de gestora cultural, y nadie invitó al autor de la nota para dar su opinión respecto a esta designación puesto que esta se hace con personalidades de altísimo nivel intelectual y talla moral como el escritor Carlos Fuentes, la Princesa Basna Bin Tala, Juan Goytisolo, y otros representantes de los continentes y países a las que seguramente este señor desconoce –y obviamente también lo desconocen– y sin embargo no por ello dejan de tener el valor y representatividad que tienen. Este señor se desnuda de cuerpo entero en sus limitadas capacidades de redactor y, lo que es peor, en sus mezquindades, pues, su columna "Hay amores que matan" es una pieza digna de figurar en una antología de la estupidez.

Este individuo atenta, al mismo tiempo, contra la gramática y el sentido común, con una destreza impresionante. Desconoce las reglas de puntuación pero es muy puntual a la hora de ganar figuración. Y lo logra; desde hace unos días muchos hablan con ironía de su infortunada columna. Y es cierto, no le vamos a pedir que investigue y que sea propositivo. Le decimos que las críticas trasnochadas no son dignas de reproducción en ninguna parte, que esos espacios no tienen el valor de una licencia para difamar a quienes merecen el respeto de toda la ciudadanía.

Es una cobardía moral hablar en clave. Atacar a un partido político sin nombrarlo, por ejemplo, es propio de quienes ejercen el oficio de roedores de la dignidad del otro. ¿ No es cierto que a la envidia se la representa como una hidra de siete cabezas, cada una de las cuales va mordiendo la cola de la otra? Así nomás son las cosas, el envidioso pertenece a la categoría de los seres anormales que merecen un estudio aparte, pues, corresponde a la psiquiatría indagar las causas que originan los comportamientos iracundos de raíces traumáticas. Felizmente son solo unos cuantos individuos los que afloran como hidras mediáticas. A no asustarse, los orureños no seremos victimas de una pandemia, pero estamos a tiempo de erradicar los síntomas de este mal.

Oruro no merece el padecimiento de tener que soportar a pseudo-formadores de opinión ni a pretendidos profetas de la verdad absoluta como el autor de la nota citada, menos a perseguidores del sensacionalismo ni a quienes mienten para dañar la reputación personal, profesional o artística. En el fondo, estas actitudes no sólo dañan al periodismo y a sus respetados exponentes –que los tenemos, y muchos– sino a la orureñidad toda.

Es tiempo de pensar en nuestra tierra y en nosotros mismos. Apartar del rebaño a zorros de bajos instintos; es tiempo de cerrarle el paso a quienes como el columnista se alimentan de truculencias forjadas en el yunque del resentimiento. El Carnaval de Oruro tiene quien lo represente (sus danzarines, sus músicos y su público) y lo defienda (sus personalidades representativas y sus instituciones). Por favor, ocupémonos de exigir explicaciones de por qué no se cumplen los compromisos asumidos, responsable y honestamente, sin culpar al empedrado.

 


Apuntes.....


¡Oye! ¿ya te has enterado?

con el nuevo Censo Nacional,

ORURO pierde un Diputado;

todos gritan: ¡¡Eso está mal!!

ZACARIAS