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(Tercera
y última parte)
El
Vicario de la Audiencia de Charcas, teniendo conocimiento del
fatal castigo que asolaba al pueblo de Sabaya, delegó una comisión
integrada por tres frailes, con el fin se dice, de levantar la
terrible excomunión.
La
citada comisión en su viaje pasó por diversos villorrios, así
por Tayka Marka (Choquecota), Chuky Chambi, Turci y Urqu Wanu
(Huachacalla). A su llegada a Sabaya, habrían encontrado un
pueblo desierto y al buscar a algún indígena que les informara
sobre la asolación del pueblo -dicen- encontraron a dos mujeres,
sentadas en la loma de Santa Bárbara, donde además había allí
un habitáculo a manera de una iglesia, en cuyo interior hallaron
a una mujer llamada Candelaria hermana menor de Copacabana y
Concepción.
La
misteriosa mujer -según la leyenda- habría referido a los curas
que habían llegado hace poco en compañía de sus hermanas, y
cansada por el viaje, se quedaron
en la comarca. La creencia popular
del
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Plano
general para ver el nevado y volcán
Tata
Sabaya que se encuentra en la cordillera occidental de Los
Andes, donde se dice que posiblemente
sobrevive la “Chinchilla” exterminada en algún recóndito
de la
empinada
montaña. (fotos Juan Solíz)
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pueblo
le atribuye a esta mujer, a Candelaria, la virgen entronizada
desde aquellos tiempos.
Pedro
Martín Capurata Cóndor Villca, anoticiado del arribo de la
comisión de frailes, y al enterarse de que el pueblo había sido
liberado del horrendo castigo, decidió volver a Sabaya, donde
murió a causa del conjuro del jesuita.
La
muerte del cacique suscito una conmoción generalizada entre las
comunidades de la región de Karankas que al sonar de pututos y señales
de humareda, fueron reunidos los julacatas y jach’a awkis,
quienes determinaron repartirse el cuerpo
del cacique Capurata, con el fin de simbolizar su grandeza;
llevándose la cabeza el pueblo de Salinas; Andamarca se llevó
una de las extremidades inferiores; Toledo se llevó un brazo;
Corque se llevó otra pierna; Huachacalla el miembro viril; tocándole
a Sabaya quedarse con el corazón y el otro brazo.
Desde
entonces, la trascendencia del Pedro Martín Capurata Cóndor
Villca adquirió paulatinamente carácter milagroso y místico en
toda la región. Según la creencia popular, el estado de
desarrollo que tiene cada pueblo, que participaron en la repartición,
se debería al influjo del poder que irradia el cuerpo del cacique
“Tata Sabaya”, esa influencia caracterizaría a Salinas de
Garci Mendoza, como el pueblo que alcanzó un desarrollo
floreciente entre los primeros pueblos, irradiado por la cabeza
del personaje”; Andamarca y Corque, fueron las comunidades que
favorecidas por las extremidades inferiores, se caracterizaron
como viajeros hacia los valles y al salar de Koipasa; asimismo, el
brazo llevado por Toledo, influyó posiblemente a su condición de
pueblo trabajador y falto de sentimiento telúrico, lo que según
la creencia se debería a falta del otro brazo; en cuanto a
Huachacalla, el miembro viril del cacique, dicen que significó
para esta comunidad, que en su tesonera lucha levantara su
desarrollo como pueblo progresista; por último, el corazón y el
brazo que fueron guardados en Sabaya, hicieron caracterizar a su
trabajo y arraigo telúrico expresado en sus hijos.
A
la desaparición del prehistórico villorrio de Casinquira, las
cenizas del cacique mártir, embolsadas en Wayaqanaka
(taleguitas), fueron recogidas por la comunidad de Villa Vitalina
- que formó parte de sus dominios- y hasta ahora son guardadas en
la iglesias de dicha comunidad.
Igualmente
sus restos son motivo de alguna costumbre de ofrendas yurituales
aymaras, que se realizan anualmente durante los días Jueves de
Compadre, previos a los días del carnaval, a cargo de los
Honorables Alcaldes y Sabaya y Villa Vitalina; asimismo el vetusto
habitáculo de “Tata Sabaya”, ubicada al pie de la montaña de
dicho nombre, es visitado también por los pasantes de San Juan
Bautista (24 de junio), donde se realiza una “wilancha” a la
memoria del singular personaje y a la empinada montaña “Gran
Tata Sabaya” que perdura simbolizando la mitología telúrica
del pueblo aymara.
Fuente:
Archivos de investigación Puna Illawara y memorias de los
habitantes de la región.
(En
la próxima edición: Historia y potencialidades del cantón
fronterizo de Parajaya)
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