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Suplemento Minero


Al medular análisis sobre el comportamiento de la minería, sus lecciones y perspectivas en el siglo pasado, del Ing. Rubén Arratia, analista de metales y consultor para la industria minera de Brook Hunt-Latinoamerica, surge la inevitable pregunta ¿se modificarán las tendencias de costos y precios de metales y minerales por la guerra contra el terrorismo en Afganistán y su posible expansión a otros países del próximo oriente?

Sobre está interrogante aún no hay respuesta.

Las lecciones que nos dejó la minería en el Siglo XX

(Conclusión)

 

De acuerdo al estudio todo apunta a que en el largo plazo los precios de los minerales y metales seguirán su tendencia a la baja. Sin embargo, un análisis solo sobre precios y costos sería incompleto para llegar a esa conclusión. Por lo tanto, según el autor, es necesario incorporar el elemento inversión en la ecuación de precios.

En este último capítulo nuestros lectores tendrán respuestas a las siguientes interrogantes.

 

- ¿Sin productividad no hay competitividad de costos?

- ¿En qué consiste el círculo virtuoso de la competitividad?

- ¿Sin tecnología e innovación no hay productividad?

- ¿Las reservas de minerales son cada vez más escasas?

- ¿Existe una relación histórica entre precios y costos?

- Anticiparse al futuro, ¿la mejor respuesta del presente?

- ¿Será la ecología la restricción más fuerte que la minería deberá afrontar?

- ¿Será verde el futuro?

 

Sin tecnología e innovación no hay Productividad.

Es cierto que una operación minera puede ser altamente competitiva aún cuando no sea una de las más productivas. Sin embargo, la inversión en tecnología e innovación es caso una condición sine qua non para que una operación sea altamente productiva. En realidad en el largo plazo y en todos los plazos, la Tecnología y la Innovación son las responsables de las mejoras de productividad que hacen que los costos de producción de casi todos los commodities bajen de manera sostenible.

La evidencia indirecta de que los costos han ido bajando a lo largo del siglo XX, la dan los precios cada vez menores. Sin embargo existe evidencia más palpable como la que se describe en el artículo complementario a éste: "Tecnología y Competitividad Minera: Contrastando el Pasado con el Presente", y en la Tabla 3, donde se muestra cómo los saltos tecnológicos en el siglo XX principalmente, habrían sido los responsables de las reducciones drásticas de costos en el sector minero de cobre..

El Ciclo Virtuoso de la Competitividad:

Con la lección anterior llegamos a cerrar el ciclo virtuoso de la competitividad. Es decir, sin mejoras tecnológicas e innovación no se puede esperar mejorar la productividad de una operación, y sin un aumento de productividad no se puede esperar una reducción de costos y sin una reducción sostenible de costos no se puede esperar ser competitivos.

Puesto de otra manera, si los precios han bajado en el muy largo plazo es porque los costos también bajaron. Y si los costos bajaron es porque se aumentó la productividad y si se aumentó la productividad es porque se mejoró la tecnología del sector minero.

Este ciclo sin embargo, se da dentro de un contexto macroeconómico, el cual también impacta sobre los precios y particularmente los costos de producción de los metales. Una economía que promueve la "inversión y la competencia" está en realidad promoviendo los saltos tecnológicos, pero la inversión y la competencia requieren de un entorno con estabilidad política y económica que permitan reducir el "riesgo país".

Esto a su vez ayudará a reducir la tasa de interés o la tasa de descuento, la cual a su vez promoverá más inversión.

En resumen, una comprensión cabal del "ciclo virtuoso de competitividad" es fundamental para elaborar políticas de gestión empresarial y sectorial. En este sentido, tomando como punto de partida las cuatro lecciones fundamentales antes descritas, se pueden sacar otras más. (veamos otras notas).

 

Las reservas de minerales son

cada vez menos mas escasas

Si los precios de los minerales siguen bajando, entonces ¿por qué se dice que se agotarán?

Si los precios de los metales tienden a la baja, ¿Por qué entonces se dice que estos se agotarán? Como es sabido, la escasez de un producto se refleja principalmente en el precio del mismo -tendencia consistente hacia arriba-.

Si ocurre lo contrario, es decir, que la tendencia es consistentemente a la baja, esto significa que el recurso en análisis es cada vez menos escaso o si se quiere bajo un "concepto económico" es menos finito.

Aparentemente el concepto equivocado de "agotamiento" de los recursos, asume una posición estática de las reservas de minerales. Este punto de vista desconoce los conceptos de "reservas" y "recursos" de mineral.

Las reservas (probado y probables) son una parte de los recursos estimados y las cuales se espera minar de manera económica (rentable). Entonces por definición, la reservas de los minerales están en función de los precios de los metales y sus costos de producción.

Asimismo dicho punto de vista asume una postura estética por parte de los inversionistas mineros o petroleros.

Si las reservas se estuviesen agotando, entonces habría un déficit de metales y los precios subirían fuertemente. Una subida de precios casi automáticamente activaría las minas o depósitos marginales cerrados temporalmente y los nuevos proyectos en stand-by ingresarían a la curva de oferta. Asimismo, los recursos marginales podrían pasar a ser reservas económicas, y nuevos esfuerzos de búsqueda de nuevos depósitos se traducirían en un aumento de las reservas.

Por otro lado, el descubrimiento de metales sustitutos incrementaría en términos relativos la disponibilidad del metal sustituido. Sin embargo, esto no necesariamente significa que la demanda de dicho metal baje; la experiencia muestra que cada mineral/metal tiene su propia historia de éxitos y fracasos.

Asimismo, una postura de que las reservas son estáticas desecharía el modelo económico de economía de libre mercado, que es una de las innovaciones de organización económica-social responsable del progreso del mudo occidental. Nada es estático en este mundo, el mercado con sus señales de precios y costos regula de manera dinámica la oferta y demanda de productos, promueve la innovación y la búsqueda de nuevas y mejores tecnologías.

Veamos ahora lo que nos muestra la realidad con relación a este tema.

En casi todos los metales los precios han ido bajando y la producción de los mismos (sustentada en un incremento de reservas) ha ido aumentando sustancialmente. Por ejemplo, las reservas de las minas de sulfuro de cobre subieron de 183Mt de contenido fino en 1980 a 379Mt en 1998, es decir, más que se duplicaron en casi 20 años. Asimismo las reservas de mineral lixiable han subido en cerca de 150% en los últimos 7 años. De manera similar las reservas de zinc subieron de 47Mt de zinc fino en 1982 a 80Mt en 1998, es decir, un incremento de 70% en 17 años.

Lo que se aplica a una mina no siempre se aplica a la industria.

Existe a veces la confusión o mala interpretación de la "ley de retornos decrecientes", es decir, a medida que se extraen las reservas de una mina, los costos eventualmente tenderán a subir.

Al respecto es necesario indicar que lo que es aplicable a una mina no lo es necesariamente "al todo" de la industria.

En una mina pueden estar plenamente "delimitadas" las reservas probado/probables y/o recursos geológicos y también la tecnología puede estar relativamente "fijada" una vez que se construyo un proyecto. Bajo estas condiciones los costos podrían eventualmente -a medida que se agotan las reservas- tender hacia arriba. Sin embargo, en el largo plazo, para la industria global y en menor grado para las empresas mineras, ninguna de estas condiciones se aplica debido al ingreso de nuevas minas que generalmente se ubican en el cuartil de costos más bajos y debido a los saltos tecnológicos que se implementan en la industria. Por esta razón, los costos en el largo plazo tienden a bajar y consecuentemente los precios.

 

Las reservas de minerales son

cada vez menos mas escasas

Si los precios de los minerales siguen bajando, entonces ¿por qué se dice que se agotarán?

Si los precios de los metales tienden a la baja, ¿Por qué entonces se dice que estos se agotarán? Como es sabido, la escasez de un producto se refleja principalmente en el precio del mismo -tendencia consistente hacia arriba-.

Si ocurre lo contrario, es decir, que la tendencia es consistentemente a la baja, esto significa que el recurso en análisis es cada vez menos escaso o si se quiere bajo un "concepto económico" es menos finito.

Aparentemente el concepto equivocado de "agotamiento" de los recursos, asume una posición estática de las reservas de minerales. Este punto de vista desconoce los conceptos de "reservas" y "recursos" de mineral.

Las reservas (probado y probables) son una parte de los recursos estimados y las cuales se espera minar de manera económica (rentable). Entonces por definición, la reservas de los minerales están en función de los precios de los metales y sus costos de producción.

Asimismo dicho punto de vista asume una postura estética por parte de los inversionistas mineros o petroleros.

Si las reservas se estuviesen agotando, entonces habría un déficit de metales y los precios subirían fuertemente. Una subida de precios casi automáticamente activaría las minas o depósitos marginales cerrados temporalmente y los nuevos proyectos en stand-by ingresarían a la curva de oferta. Asimismo, los recursos marginales podrían pasar a ser reservas económicas, y nuevos esfuerzos de búsqueda de nuevos depósitos se traducirían en un aumento de las reservas.

Por otro lado, el descubrimiento de metales sustitutos incrementaría en términos relativos la disponibilidad del metal sustituido. Sin embargo, esto no necesariamente significa que la demanda de dicho metal baje; la experiencia muestra que cada mineral/metal tiene su propia historia de éxitos y fracasos.

Asimismo, una postura de que las reservas son estáticas desecharía el modelo económico de economía de libre mercado, que es una de las innovaciones de organización económica-social responsable del progreso del mudo occidental. Nada es estático en este mundo, el mercado con sus señales de precios y costos regula de manera dinámica la oferta y demanda de productos, promueve la innovación y la búsqueda de nuevas y mejores tecnologías.

Veamos ahora lo que nos muestra la realidad con relación a este tema.

En casi todos los metales los precios han ido bajando y la producción de los mismos (sustentada en un incremento de reservas) ha ido aumentando sustancialmente. Por ejemplo, las reservas de las minas de sulfuro de cobre subieron de 183Mt de contenido fino en 1980 a 379Mt en 1998, es decir, más que se duplicaron en casi 20 años. Asimismo las reservas de mineral lixiable han subido en cerca de 150% en los últimos 7 años. De manera similar las reservas de zinc subieron de 47Mt de zinc fino en 1982 a 80Mt en 1998, es decir, un incremento de 70% en 17 años.

Lo que se aplica a una mina no siempre se aplica a la industria.

Existe a veces la confusión o mala interpretación de la "ley de retornos decrecientes", es decir, a medida que se extraen las reservas de una mina, los costos eventualmente tenderán a subir.

Al respecto es necesario indicar que lo que es aplicable a una mina no lo es necesariamente "al todo" de la industria.

En una mina pueden estar plenamente "delimitadas" las reservas probado/probables y/o recursos geológicos y también la tecnología puede estar relativamente "fijada" una vez que se construyo un proyecto. Bajo estas condiciones los costos podrían eventualmente -a medida que se agotan las reservas- tender hacia arriba. Sin embargo, en el largo plazo, para la industria global y en menor grado para las empresas mineras, ninguna de estas condiciones se aplica debido al ingreso de nuevas minas que generalmente se ubican en el cuartil de costos más bajos y debido a los saltos tecnológicos que se implementan en la industria. Por esta razón, los costos en el largo plazo tienden a bajar y consecuentemente los precios.

 

Mito y realidad sobre el

potencial minero boliviano

Por: Dionisio J. Garzón M.

(primera parte)

Cuando se pretende hablar del potencial minero de nuestro país, la primera idea que viene a la memoria es el cliché de que "Bolivia es un pobre sentado sobre una silla de oro", con el que los antiguos maestros de escuela ilustraban las bondades de nuestra realidad minera, que había permitido a través de la historia en nacimiento de grandes fortunas coloniales y republicanas.

A más de cuatro siglos de tradición minera donde hemos tenido sucesivamente, la mina de plata más grande del mundo colonial, la operación subterránea de minerales de estaño más moderna y más grande en Llallagua; después de haber estado entre los primeros productores de wolfrán, bismuto, antimonio y estaño por varias décadas, nunca como hoy se tiene la sensación de estar tan lejos del cliché y tan lejos de nuestra tradición minera.

Los parámetros económicos de los últimos quince años muestran una cada vez menos significativa participación de la minería en la generación de las exportaciones del país, participación que en 1980 era del 61.88%, en 1988 cuando el país entró el modelo neoliberal era de 45.50% y en el año 2000, a quince de lo que se pretendía sería el despegue económico del país la participación era de solamente el 33.02%. Los demás parámetros que se muestran en las tablas también tienen una tendencia decreciente alarmante. Particularmente significativo es el comportamiento de la inversión en minería que en 1988 era de 42.2 millones de dólares, en 1992 124.7 millones y en 2000 solamente 49.7 millones de dólares, con la inversión pública nula durante los últimos tres años. Estos datos para un país que se ha construido sobre la base de la minería, parecen fuera de lugar e indican la poca importancia que el gobierno está dando a esta actividad.

Como minería se hace con recursos minerales, cabe preguntarnos a esta altura de la historia si todavía somos un país con potencial minero. Cuando en 1985 se planteó la Reforma Estructural del Sector Minero se tenían como metas: lograr una minería internacionalmente competitiva, eliminar la función productiva del Estado y lograr un valor anual de la producción minera de 1.500 millones de dólares para el año 2010. Cuan lejos estamos de estas metas pese a haber religiosamente cumplido con eliminar el aparato productivo estatal, que pese a todo había podido contribuir a la generación de divisas en porcentajes realmente importantes como hemos podido ver en las tablas anteriores. A quince años de este reto, con el agua hasta el cuello y con el sector minero a punto apagar la luz y cerrar la puerta, esto es lo que Bolivia puede mostrar al mundo sobre los resultados de quince años de explotación por empresas nacionales y de manera particular empresas extranjeras; que han buscado yacimientos de gran volumen que puedan adecuarse a las características de una minería moderna y competitiva.

Hemos explotado la Cordillera Occidental y el Altiplano en busca de yacimientos epitermales de metales preciosas ligados al vulcanismo cenozoico y de yacimientos del tipo porfirítico de cobre y de metales preciosos, que habían sido frecuentemente encontrados en Chile y el Perú durante el boom de los años '70s y principios de los '80s. Con muy poca información geológica y geofísica básica, las empresas "Junior" y algunas mayores que vinieron al país con prisa para obtener éxitos y retorno de la inversión, apostaron por los modelos clásicos de este tipo de yacimientos para la selección de perforación. En la gran mayoría de los casos no tuvieron éxito, pero poco a poco se acumularon datos sobre la metalogenia de esta parte de los Andes, y se establecieron las diferencias con aquella de los países vecinos, lo cual fue mejorando la efectividad de la explotación y permitió establecer las bases de algunos nuevos modelos que hoy son de uso común en el país y que serán explicados en otra charla de este coloquio.

Se estableció por ejemplo que los arcos magmáticos de edades Pre-Miocenas como es el Arco Magmático Jurásico-Cretácico Inferior y la Cuenca de Trasarco Neuquen-Tarapacá; donde se ubican la mayoría de los yacimientos Andinos de Chile, solo tocan Bolivia en dos puntos de la frontera, donde actualmente se desarrolla cierta actividad exploratoria por empresas que buscan la continuidad de estos metalotectos en territorio boliviano. En estas áreas algunos prospectos con exposiciones de mineralización epitermal de alta sulfuración ligada al Arco Volcánico Mioceno Tardío-Cuaternario, están identificados y a la espera de mayor inversión para la continuación de su explotación. Algunos de los más importantes de estos prospectos como son Orkho Piña, Norteño y La Española, tienen gran cantidad de información sobre contenidos minerales de las zonas altas de estos sistemas.

La explotación del sector del Altiplano de la Faja de Yacimientos de Plata-Estaño del Cinturón Estannífero Boliviano, ha definido un metalotecto ligado al desarrollo de los grandes fallamientos y lineamientos del límite oriental del Altiplano, como es el Corrimiento Poopó-Machacamarca, donde se han ubicado importantes depósitos de cuarzo-oro en sedimentos del Silúrico Inferior, como son los prospectos de Iroco y Pederson. Este tipo de mineralización que precede a la típica de estaño-plata de los yacimientos clásicos bolivianos, tiene una extensión hacia el norte de Oruro y Sur de Challapata y se está convirtiendo en un clásico objetivo de explotación. Los yacimientos más famosos de plata-estaño como Potosí y San José y la cadena de yacimientos de la Corporación Minera de Bolivia como Porco, Pulacayo, Cosuño, Animas, Siete Suyos, San Vicente y otros, han sido objeto de un programa de evaluación por parte de una fuerza de tareas de NN. UU. y del gobierno que pretendió demostrar que mineralización diseminada de gran volumen y de baja ley en metales base y en metales preciosos; podría ser identificada en estos viejos distritos mineros. De estos proyectos quedan: Porco operada por Comsur, San Vicente donde Silver Standard ha evaluado algo más de 3 millones de toneladas de 8.42% Zn y 400 g/tAg, una interesante aunque no evaluada mineralización diseminada de estaño, plata y oro en San José y desde luego el megaproyecto de la parte alta del cerro de Potosí que puede contener entre 20 y 700 millones de toneladas con 250g/tAg y 0.3-04% Sn, según los diferentes autores. El problema de este último megaproyecto es, como conciliamos los intereses de los diferentes grupos sociales y cívicos que tiene que ver con la problemática del Cerro Rico. Mientras eso no suceda, este proyecto no avanzará.

Nuestra siempre prolífica Cordillera Oriental, objetivo de programas de exploración desde los años '60s, por su conocida mineralización de estaño, wolfrán, bismuto y oro; ha sido menos explotada en los últimos 15 años. Sin embargo un número cada vez más creciente de empresas han visitado los varios prospectos y minas a lo largo de esta unidad morfoestructural. Muchas ocurrencias minerales se conocen pero solo algunas de ellas como es el caso del prospecto Rosario de Araca, han llegado a niveles de exploración que permiten la identificación de recursos minerales (175.000 oz de oro).

Otros importantes proyectos en esta clase de ambientes son: la vieja mina de oro de Yani, su prolongación norte en la mina vieja de plomo, zinc, plata de San Pedro, donde se ha determinado una zona de cizallamiento con mineralización de oro refractario en la aureola de una cúpula de pórfido dacítico y la mina de bismuto y oro de Tasna. Estos proyectos son indudablemente importantes. La mina Amayapampa de Vista Gold que geográficamente se encuentra en la parte media oriental de la cordillera, comparte muchas de las características de este tipo de mineralización y también de las características del grupo anterior.

Las connotaciones genéticas y metalogenéticas no están claras, mucha mayor investigación se necesita en esta clase de ambientes; pero a esta altura de la historia y con la cada vez menor posibilidad de encontrar financiamiento para esta clase de proyectos, de las tradicionales fuentes de financiamiento empresarial de ultramar; cabe preguntarse: ¿quién en el país y cómo, puede encarar este importante trabajo?. (Minería y Construcción).

 

Anticiparse al futuro, la mejor

respuesta del presente

¿Será la ecología la restricción más fuerte que la minería deberá afrontar? ¿Será verde el futuro?

Existe una relación histórica de los precios y costos.

Nuevamente el artículo complementario anterior ilustra esta relación. La experiencia muestra que en el corto plazo los costos siguen a los precios, pero no de una manera directa e inmediata. Esto se da, entre otros, ya sea porque los costos son afectados por ejemplo en el caso del cobre y del zinc en particular por las máquinas y sus escaladores/de-escaladores que se aplican a los términos contractuales de los concentrados.

En el caso del oro, la evidencia muestra que la relación es más directa.

Ante una caída de precios, las medidas de reducción de costos se traducen "rápidamente" en costos menores para la industria. Esto se da debido a que en esta industria existe sólo "un mercado"; el de metal oro; en el caso del cobre existen hasta "tres" mercados: el de concentrados. blíster y refinado.

En el largo plazo, si embargo, ya vimos que los precios tienden hacia sus costos marginales de producción. Esto no significa que los precios futuros sean determinados por los costos actuales de los productores menos eficientes, dado que los precios en una economía de mercado competitiva son siempre determinados por la demanda. En este sentido, los precios dependerán de la actitud o percepción -supuestamente racional- que el productor y/o consumidor tengan del mercado actual y futuro.

Una postura de Reducción de Costos no se derrota a sí misma.

Si los precios tienden a la baja, esto no significa que invertir en minería sea cada vez menos rentable (*1).

Tampoco significa que un enfoque de reducción de costos del conjunto de la industria sea una autoderrota para el productor que reduce sus costos debido a que por esta actitud eventualmente los precios bajarán.

En 1873 por ejemplo, la acería Bessemer en Inglaterra vendía, sin protección tarifaria, una tonelada de acero a $us. 80.0. Trece años más tarde este mismo producto se vendía, de manera rentable a un precio de $us. 20.0 la tonelada. La capacidad del convertidor Bessemer había sido ampliada 400% más.

Recent Economic Changes, David Wells, 1889.

Esta reducción de costos puede ser parte de los esfuerzos que se dan en las unidades operativas (minas, fundiciones, etc.) en las empresas o corporaciones. Pueden ser el resultado, también, de la consolidación (o racionalizaciones) corporativas, reestructuraciones macroeconómicas de los países, etc.

El verdadero mensaje para el productor es que, en un entorno sumamente competitivo, no es suficiente reducir costos en términos absolutos, sino en términos relativos al resto de la industria. Como se diría en matemáticas, no es suficiente una postura en primera derivada, sino que se requiere operar en segunda derivada. Dicho de otra manera, el mensaje para el productor minero es que la reducción de costos de ser la postura de carácter permanente, es decir, que sea su religión. Su lucha estará siempre en ubicarse de manera dinámica en posiciones competitivas de costos que garanticen su crecimiento y desarrollo como empresa.

Después de todo la industria es tomadora de precios y sólo puede tener control de los costos.

Esto no significa, sin embargo, que las empresas mineras reduzcan costos a toda costa. Este tipo de reducciones de costos es a la larga contraproducente.

Lo importante es mantener una filosofía de innovación continua y de adoptar las mejores prácticas operativas y tecnológicas. De manera similar, es sumamente importante diseñar los incentivos necesarios para que los equipos de trabajo sean los motores de la productividad.

Henry Ford, el padre de la "producción en masa" y del automóvil Modelo T, llegó a tener un éxito sin precedentes a principios del siglo XX, cuando decidió producir autos en masa y pagar a su gente 15% más que el de la mejor competencia y reducir la jornada laboral de 9 a 8 horas (Obviamente hubo otras compañías que se horrorizaron por esto).

En ese entonces los precios de los autos iban bajando (pero la calidad de los mismos iba subiendo) y sin embargo, él aumentaba los salarios porque sabía que de esa manera atraería a la mejor gente (la más productiva) y a la larga ganaría más.

Lamentablemente el éxito de Ford lo llevó a la complacencia y a la sobreconfianza. No supo anticiparse al futuro y dejó de innovar (realmente se resistió a las nuevas exigencias del mercado) y fue superado por la competencia.

Anticiparse al futuro, la mejor respuesta del presente

El propósito de este documento no es predecir que es lo que va ha ocurrir en el futuro. Lo que sí pretende es analizar y señalar tan claro como se pueda las fuerzas técnico-económicas responsables de los cambios estructurales en la industria minera. En otras palabras, hacer uso del pasado para mirar con más claridad el futuro y anticiparnos al mismo. Ahora -después de haber visitado el pasado- podemos hacernos algunas preguntas de carácter estratégico que requerirán tal vez de una mayor investigación y de un alcance que vaya más allá de los precios y costos de la industria, pero cuyas respuestas, si las encontramos, nos permitirán anticiparnos al futuro y de esta manera "manejar o gerenciar mejor" nuestro desarrollo y posición competitiva futura.

Una pregunta podría ser: ¿Cuál será el precio de los metales en el futuro? Esta pregunta, aparentemente sencilla, tiene muchas implicaciones en la administración de las empresas mineras. Los gerentes deben saber que el futuro de "sus" precios reales, responsables de sus ingresos, serán cada vez menores a menos que existan quiebres estructurales en la industria que indiquen lo contrario. Sólo bajo esta realidad podrán establecer políticas empresariales de crecimiento y desarrollo realista. En el caso de un país o una economía de minerales, éste debería buscar, por ejemplo, de manera decidida la diversificación de sus exportaciones.

Otra pregunta podría ser: ¿Cuál será el próximo salto tecnológico en la industria?. En cobre por ejemplo -y también en otros metales- se viene buscando obviar la etapa de fundición de concentrados.

Lo último que se viene experimentando con aparente éxito es la biolixiviación del concentrado de cobre (Tecnología BioCOP de Billiton).

¿Vendrán otros saltos tecnológicos? No cabe ninguna duda al respecto, por ser esto parte inherente del sistema capitalista, pero ¿en qué áreas?.

¿Cuándo? ¿Cómo y a qué ritmo se debe incorporar la nueva tecnología?

¿Permanecerá como empresa o unidad minera en el mercado? ¿Qué riesgos existen en la industria minera? ¿Es realmente un riesgo para el cobre, la fibra óptica? ¿Cuál es el límite de uso de los plásticos? ¿Amenazan estos y otros materiales el largo plazo o el muy largo plazo de los metales? ¿Será verde el futuro, es decir será la ecología la restricción más fuerte que la minería deberá afrontar? ¿Es factible lograr ajustes ambientales y ganar competitividad al mismo tiempo?

Algunas de estas preguntas han sido tratadas en este documento y en el artículo sobre tecnología minera. Otras requerirán del espacio de un nuevo documento. Sin embargo, vale la pena destacar que la lección más importante que podríamos sacar de lo que ocurrió en el siglo XX es el relacionado a los precios de los metales y el cual se puede resumir somos sigue: "Una de las grandes enseñanzas de la historia económica mundial de los últimos 200-300 años es que en el largo plazo y también en los otros plazos, los precios siempre tienden a la baja y es en el entendido a cabalidad de este paradigma bajo el cual se deben llevar a cabo las estrategias de competitividad de costos y de competitividad integral de las empresas. En otras palabras, no se puede vivir de la esperanza de que algún día los precios serán mejores; por el contrario, los precios en términos reales tenderán a la baja y al empresario sólo le quedará como única opción reducir costos -operativos y de inversión- pero a una velocidad tal, que supere a la de sus competidores".

Como se podrá deducir, esta es una lección relativamente simple pero sus implicancias son profundas. Una de ellos es que la búsqueda y consolidación de la competitividad es una tarea de nunca acabar y que sólo anticipándonos al futuro se podrá tener alguna oportunidad real de sobrevivir.

Referencias.

1.- Estudios de competitividad y benchmarking de Cu, Zn, Au y Al de Brook Hunt.

2.- Consultas con expertos de minas y fundiciones de Brook Hunt.

3.- Precios de Corto y Largo Plazo; Algunos Aspectos Prácticos, R.L. Arratia 2000.

4.- Tecnología y Competitividad Minera; Contrastando el Pasado con el Presente, R.L. Arratia, 2001 (En progreso)

5.- Promoviendo la Competitividad del Sector Minero en el Contexto Internacional; Estrategias y Políticas para el Siglo XXI, R.L Arratia, 2001 (en proceso).

6.- El Reporte Económico del Presidente, Febrero 2000.

7.- Un Siglo de Negocios, The New York Times, 2000.

8.- El Ultimo Recurso 2, J. Simon, 1996.

* Dedicatoria

Todos aquellos que escribimos una o dos veces al año, sabemos lo difícil que es esta tarea, cuando de lo que se trata es de contribuir al conocimiento público que permita el desarrollo de las personas, de las empresas y/o de la sociedad en su conjunto.

Sin embargo, escribir es siempre intelectualmente gratificante pero también es agotador dado que nos fuerza a pensar, a clarificar y sintetizar nuestras ideas y, sobre todo, a crear.

Felizmente detrás de uno hay alguien que siempre nos motiva y nos inspira.

En esta ocasión quiero dedicar este esfuerzo intelectual a una persona que, aunque hoy se encuentra muy lejos de nosotros (en Inglaterra), está cerca de mi persona con su ejemplo de entrega y determinación por labrarse un futuro de éxito. Eso es suficiente satisfacción para mí, y en ello y las ganas siempre de contribuir en algo con el desarrollo de la región Latinoamericana, me realizo poco a poco.

Para ti Joan Marie

R.L.A.

(Latinominería)

(**) El Ing. Rubén L. Arratia es Analista de Metales y Consultor para la Industria Minera de Brook Hunt-Latinoamérica. E-mail: ruben1@amauta.rep.net.pe