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Editorial  


La Diablada ¿peruana?

Una inquietante noticia llegó a Oruro desde París, dando cuenta que la danza de la Diablada se presentó en la capital francesa, en el Festival Latino Disney Village, como propiedad cultural de Puno-Perú.

Esta actuación de un conjunto de danzarines del vecino y hermano país, provocó la indignada reacción de los bolivianos que viven en Francia, indignación que se hizo más fuerte cuando la Diablada peruana se presentó pocos días después de que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), declarara al Carnaval de Oruro, como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

La denuncia publicada en LA PATRIA el pasado miércoles 17 de octubre, ya está en conocimiento del ministerio de Educación, Cultura y Deportes, entidad que debe iniciar acciones inmediatas para defender el patrimonio cultural boliviano.

Los residentes bolivianos en Francia enviaron un vídeo grabado de la actuación de los peruanos, el mismo que muestra que el ritmo original está totalmente cambiado, aunque, los franceses acogieron la danza como algo inédito.

Los compatriotas que viven en la Ciudad Luz, reclaman una decidida y pronta acción de nuestras autoridades quienes deben utilizar el dinero de los contribuyentes para lanzar una gran campaña internacional que muestre al mundo el patrimonio cultural boliviano.

Lo ocurrido en Francia no es nuevo ni el único caso. En otros países vecinos, se presentan espectáculos folklóricos y danzas bolivianas, como propias, basta mencionar la fiesta de la Tirana en Iquique y otros en el norte argentino.

La televisión peruana muestra cada domingo la danza de los caporales como si está fuera original del vecino país cuando todos saben que el ritmo tiene su origen en la zona subtropical de Los Yungas del departamento de La Paz donde vive un importante grupo de descendientes de los esclavos negros traídos a Bolivia durante la época colonial.

El ritmo de la saya, fue apropiado por la juventud, adaptado y trasladado a la ciudad. Sin embargo, esta danza ya se dice que es peruana.

Lo mismo ocurre en Chile donde delegaciones culturales viajan al viejo continente y muestran nuestras danzas como la Diablada, los Caporales o la Morenada como propias.

Lo sucedido en París, debe llamar ya no a la reflexión, sino a la acción a nuestras autoridades encargadas de velar por la preservación de nuestra cultura y patrimonio.

Las organizaciones que tienen que ver con la plena vigencia de las danzas, deben dejar a un lado sus intereses personales o de grupo para comenzar una decidida campaña para mostrarle al mundo, nuestra riqueza cultural.

La declaratoria de Patrimonio Oral e Intangible de nuestro Carnaval es el argumento fundamental para acabar con los impostores que se apropian de lo nuestro. La Diablada es orureña y boliviana.

 


Opinión


Osama bin Laden: El engendro CIA

Por: Leovani García

La Agencia Central de Inteligencia enseñó durante la guerra de Afganistán (1979-1989) a Osama bin Laden, sus sofisticadas técnicas terroristas y lo adiestró en el mundo de las finanzas, lo cual le ha valido para escapar de los servicios de inteligencia norteamericanos que lo buscan ahora por los atentados en Washington y Nueva York.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, lo "quiere vivo o muerto", pues lo considera como el principal sospechoso de las acciones terroristas del 11 de septiembre último, que dejaron un saldo de más de seis mil muertos.

Osama Mohammad bin Laden nació en 1955 y forma parte de una de las familias más importantes y acaudaladas de Arabia Saudita.

Su padre fue un yemenita que inmigró al territorio saudita e hizo fortuna con una compañía constructora, la cual transformó en un imperio financiero.

La madre, una bella mujer siria, fue la cuarta y última esposa oficial (las otras tres eran sauditas) que esa familia conservadora consideraba muy adelantada a su tiempo, pues se negaba a usar el burka sobre sus trajes de Chanel cuando viajaba al extranjero.

Bin Laden fue su único hijo. Tutores y nanas, criados y mayordomos rodearon su niñez y adolescencia.

Su padre (conjuntamente con su piloto norteamericano), murió en 1968 en un accidente aéreo, y él, con apenas 13 años, heredó 80 millones de dolares.

Siete años más tarde, ingresó en la universidad King Abdul-Aziz, en Jidda, donde se graduó de ingeniero civil en 1979.

El interés por los asuntos políticos comenzaron ese mismo año, cuando tres importantes acontecimientos sacudieron al Medio Oriente: Israel y Egipto firmaron un acuerdo de paz; tropas soviéticas entraron en Afganistán y la revolución islámica en Irán.

Según Richard Labeviere, autor del libro "Les dollars de la terreur, les Etatus Unis et les islamistes" (Los dólares del terror, los Estados Unidos y los islamistas), bin Laden es un producto de los servicios norteamericanos.

El primer contacto del extremista saudita con los agentes de Estados Unidos ocurrió en la embajada de Washington en Ankara (Turquía) poco después de graduarse, declaró Labeviere recientemente al Tribune de Geneve.

Con la ayuda de la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) y los servicios de espionaje de las Fuerzas Armadas estadounidenses, bin Laden puso en pie una red de recolección y de reclutamiento para los mujahidin que luchaban contra la presencia soviética en Afganistán.

En 1984 se mudó para Pershawar, pueblo ubicado en la frontera paquistaní, el cual se utilizaba como escenario principal para la denominada lucha santa en el territorio afgano.

Esa actividad le permitió crear en 1988 su organización Al Qaeda (La Base), que se financió -según fuentes occidentales- con la producción y tráfico de morfina, la base de la heroína.

David Long, un retirado especialista en terrorismo del Departamento de Estado, considera a Al Qaeda como una compañía de liquidación de la cual otros grupos obtienen dinero, preparación y apoyo logístico.

El período de guerra contra los soviéticos le permitió al saudita reunirse con Hassan al-Thurabi, un erudito musulmán que gobierna Sudán, e hizo amistad con generales de la Inteligencia paquistaní y de algunos de los mas anti-occidentales líderes de la resistencia afgana.

Conoció igualmente al clérigo egipcio Sheikh Omar Abdel-Rahman, quien actualmente cumple una pena de cadena perpetua en una prisión de Minnesota por conspirar para desatar una guerra de "terrorismo urbano" contra los intereses norteamericanos.

La ruptura definitiva entre bin Laden y sus aliados de Washington ocurrió en 1990, cuando, en su combate contra el Irak de Sadam Husein, Washington desplegó tropas en Arabia Saudita, la tierra de los lugares sagrados de los musulmanes (La Meca y Medina).

Los problemas con el gobierno de Riad, debido a la inclinación de las autoridades hacia Estados Unidos, provocó que en 1991 la familia real los expulsara del reino por sus actividades políticas.

Tras cinco años de exilio en Sudán, desde 1991 al 1996, el saudita puso su fortuna -valorada ahora en más de 300 millones de dólares, ubicada casi toda en bancos extranjeros- a la disposición de grupos islámicos del planeta.

Según un informe desclasificado del Departamento de Estado, en este último país estableció y financió tres campos de entrenamiento y compró dos granjas para adiestrar personal.

Presiones de la Casa Blanca y de Arabia Saudita motivaron que el gobierno sudanés le pidiera en 1996 que se marchara, por lo cual regresó a Afganistán, acompañado de dos aviones militares con sus cuatro esposas, sus más de 10 hijos, parte de su fortuna y más de un centenar de soldados árabes afganos.

Se estima que alrededor de dos mil o tres mil de sus seguidores se dispersaron en Europa y a través del Africa Oriental.

El líder supremo talibán en Afganistán, el muláh Muhammad Omar, quien al igual que bin Laden había participado en la lucha contra los soviéticos, le acogió como huésped de ese país.

El saudita le dio al muláh un pago inicial de tres millones de dólares para la causa, y los talibán pudieron controlar la importante ciudad de Jalalabad en septiembre de 1996. Pocos días después Kabul fue tomada por los descendientes de las escuelas coránicas.

Según autoridades estadounidenses, posteriormente a través del casamiento de una de sus hijas, se convirtió en suegro del Mullah Omar.

La explosión de dos potentes bombas en noviembre de 1998 en las embajadas de Estados Unidos en Tanzania y Kenia, y una posible huella del saudita motivaron que Washington lo ubicara entre los hombres más buscados del planeta.

Tres meses después de las acciones terroristas a las sedes diplomáticas, el Departamento norteamericano de Justicia presentó contra bin Laden una acusación con 238 cargos de conspiración para dar muerte a estadounidenses y lo implicó en muchos más ataques.

La entonces administración de William Clinton ofreció cinco millones de dólares por su cabeza y lanzó unos 70 misiles sobre el territorio afgano, con el pretexto de destruir supuestas bases del extremista.

Clinton aseguró recientemente que encargó su asesinato e intento capturarlo, pero fracasaron todos esos esfuerzos.

Tras los atentados del 11 de septiembre, la Casa Blanca lo volvió a fichar, al considerarlo como el principal responsable de esas acciones.

Se sospecha que organizó, también, el atentado de octubre del 2000 contra el buque estadounidense "USS Cole" en el puerto de Aden, en Yemen, en el que murieron 17 marineros.

Poco antes del derrocamiento del primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, en un golpe militar en octubre de 1999, uno de sus funcionarios clave le propuso a Washington que entregara a los talibán las pruebas de la implicación de bin Laden en los atentados, para que lo juzgue un tribunal islámico.

Líderes fudamentalistas afganos han dicho que lo procesarán tan pronto reciban las evidencias de Estados Unidos, pero la Casa Blanca no ha tomado en serio esas sugerencias.

(*) El autor es periodista de la redacción Asia de Prensa Latina

 

El buen Juez

Por: Dr. Norman Unzueta Grandy (*)

Diré a propósito algo. Ello es que tengo entre mis manos un ejemplar de "El espíritu de las leyes" de Montesquieu. Lo he encontrado en una de esa ferias que periódicamente se promueven en nuestras plazas; sólo he visto uno, estuvo solo hasta el final, ¿acaso no había alguien que comprara este diminuto libro? Este libro es importante.

Según él, "las leyes son el resultado de las relaciones que derivan de la naturaleza de las cosas. Por esto, el hombre como ser físico, es también, como los demás cuerpos, gobernado por leyes invariables; paradójicamente, aún siendo un ser inteligente, constantemente viola las leyes de la naturaleza y las de Dios y modifica las que él mismo estableció. Es preciso que él se gobierne, pero como toda inteligencia finita, está a la ignorancia y al error. Al ser una criatura sensible, es presa de mil pasiones. Un ser así, pudiera, en cualquier instante, dejar de lado sus valores".

La mayoría de los grandes filósofos sostienen que sobre la tierra hay dos cosas sublimes intangibles: la Justicia y la Belleza. La belleza nos la ofrece espontáneamente la naturaleza; más, la Justicia -si observamos bien- la veremos constantemente negada por la lucha formidable que todas las criaturas, incluido el hombre, mantienen entre sí. Por esto, la Justicia, la Justicia pura, limpia de egoísmos, es una cosa tan rara, tan espléndida, tan divina, que cuando un átomo de ella desciende sobre el mundo, los hombres se llenan de asombro, se alborotan y se quedan estáticos.

Una característica de la Justicia es que, al cabo de cierto tiempo, los moldes que los hombres han fabricado para encerrarla; es decir, las leyes resultan estrechas, anticuadas y es entonces que mientras otros moldes no sean fabricados por los legisladores, un buen juez debe fabricar, para su uso particular, provisionalmente, unos moldes pequeños y adecuados al caso en la fábrica de su conciencia. Por eso, la labor del juez, tan sutil y tan peligrosa, semeja un péndulo que oscila inevitablemente entre los códigos y su propia conciencia. En definitiva, administrar justicia no solamente concierne al orden jurídico sino, principalmente, a la conciencia personal del juez.

Seguramente, cuando Pantaleón Dalence afirmó que el juez hábil e instruido, sin moral, es más peligroso y terrible que el peor ignorante, lo hizo después de leer este diminuto libro.

Cuando acabo de escribir esto, no sé porque, ineluctablemente, pienso en mi amigo Juan Carlos..., quien, por esos insondables caprichos que tiene la vida, se encuentra atrapado en esta terrible disyuntiva de discernir entre lo justo y lo malo

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(*) Abogado

 

Entre líneas

No más burlas con Oruro

Por: Modesto Franco

La verdad es que Oruro, parecería una ciudad de segunda o tercera categoría, en una división que supuestamente tienen los altos jerarcas del Poder Ejecutivo, pues no otra cosa significa el trato discriminatorio que se dispensa a este distrito cuando se trata de atender medianamente sus urgentes necesidades.

Cuando suceden conflictos en Cochabamba o Santa Cruz, las ciudades del eje central, y hasta algunas del sur, como Chuquisaca o Tarija, el gobierno dispone el viaje de Ministros de Estado, esto si no viaja personalmente el Primer Mandatario, mientras que tratándose de Oruro lo más que nos envían son viceministros o directores de área sin ninguna autoridad y menos poder de decisión como para solucionar en el terreno los álgidos problemas regionales.

Como si fuera poco, en variadísimas reuniones anteriores se lograron acuerdos preliminares que debían facilitar una serie de gestiones en algunos portafolios de la burocracia oficial, lamentablemente a la hora de los recuentos, tales gestiones no avanzaron en lo mínimo y de ahí que los conflictos se mantienen latentes en perjuicio de los intereses regionales.

Ahora bien, el Comité Cívico de Oruro ha estado negociando de manera permanente la atención al ya famoso "pliego de peticiones de la orureñidad", pero sin resultados positivos, hasta llegar justamente a la instancia que conocemos con un rompimiento de relaciones con los emisarios gubernamentales, porque en verdad, ya no podemos seguir soportando más burlas y menos los desplantes de la casta oficialista y alguna clase política que no tiene simpatía con Oruro.

Es tiempo de recuperar la dignidad de esta tierra y demostrar que unidos todos los orureños lograremos que se atiendan nuestras necesidades, por el derecho que tenemos a recibir igual o mejor trato que otros distritos, dadas las condiciones históricas que marcan a Oruro como el distrito que por muchos años sostuvo y mantuvo al erario nacional e impulsó el crecimiento de otros departamentos hermanos.

La movilización inmediata además deberá tener también la participación de los muy mentados "honorables" parlamentarios, muy pocos con méritos en su lucha por Oruro, la mayoría zánganos o parásitos que no le hacen ningún bien al departamento. Pero ésta movilización regional será un reto para ese grupo que se enriquece a nombre de Oruro y que ahora deberá demostrar si está con Oruro o contra Oruro. La brigada parlamentaria será responsable del éxito o el fracaso de éste nuevo movimiento cívico. El pueblo y sus instituciones están siempre al frente de la lucha, sólo resta ver la acción de los parlamentarios, que tienen la oportunidad de reivindicarse o de perder definitivamente la confianza del electorado local... así de simple-

Basta de engaños, de burlas, de discriminación. Oruro merece trato preferencial por parte del gobierno y eso es lo que todos esperamos para evitar mayores perjuicios en la deprimida economía regional.

 


Apuntes.....


Hay un asunto reciente:

Cambio de numeración,

confunde al cliente

¡¡en empresas de Comunicación!!

ZACARIAS