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Editorial
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Oruro paraliza hoy sus actividades como forma de manifestar su indignación por la indiferencia que revela el gobierno hacia la región. Pese a que está demostrada la poca eficacia que tiene esta forma de protesta, los representantes locales con una persistencia rayana en el masoquismo, decidieron nuevamente paralizar al departamento. Algo así como la autocrucifixión, nos autoflagelamos, pero en las esferas del ejecutivo, todo sin novedad, a los que detentan el poder no se les mueve un solo pelo. A pesar de esto, el orureño quiere exteriorizar el enfado que siente y hacer evidente que merece atención. Ayer arribaron funcionarios subalternos de gobierno para considerar las demandas del pueblo de Oruro y supuestamente para encontrarles solución. Creció el enojo de los representantes locales al comprobar que la comisión gubernamental no tenía ningún poder de decisión y no iba a resolver nada. El envío de emisarios de bajo nivel se interpretó como una afrenta a la región y otra muestra del desinterés del ejecutivo por buscar soluciones a los problemas que afectan al Departamento. No es una novedad el tratamiento despectivo que reciben los Departamentos que están fuera del eje, comparado con la dedicación que recibe Santa Cruz, por ejemplo, que sin necesidad de paro o emergencia regional, ante cualquier demanda de ese departamento hay una solícita reacción del gobierno, viaja poco menos que todo el gabinete ministerial, cuando no reciben la visita del Primer Mandatario en persona y como resultado se les asigna cuantiosos recursos, así sea en desmedro de otros hijos de Bolivia. Oruro, siempre fue tratado, caprichosamente, como al pariente pobre del país. Los ministros que alguna vez se dignan venir, llegan armados con simples promesas de "analizar la situación". En concreto: Nada. La reacción de los orureños se justifica plenamente, no es equitativo, ni honesto, continuar sistemáticamente postergando sus aspiraciones y relegando sus problemas. El presidente Jorge Quiroga, apenas seis semanas atrás, reconoció la generosidad de este pueblo y aseveró que quería ser para Oruro "el amigo de siempre". Pero, ¡así no se trata a los amigos! ¿Tal vez el Presidente cuenta con que, a la larga, los amigos perdonan todos los agravios? Habría que recordarle esa otra frase que dice: "Con esa clase de amigos...
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Opinión |
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La peripecies del proyecto carretero Oruro-Pisiga Por: Juan Quircio Choque C. |
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La idea de unir Oruro e Iquique por medio de un medio de locomoción, nació en 1860, cuando la ciudad costera pertenecía aún a la República del Perú. Es así, que se propuso desde Iquique la construcción de un ferrocarril a Oruro, que años más tarde habría cambiado nuestra historia con relación al Litoral; los gobiernos de entonces subestimaron esa posición acrecentados con el puerto de Antofagasta, que pertenecía a Bolivia y por la prioridad que debiera darse. Después de la Guerra del Pacífico, definitivamente incorporada la provincia Tarapacá, cuya capital es Iquique, al domino chileno. En 1923 se volvió a reponer el ferrocarril mencionado, pero las suspicacias derivadas por la pérdida de nuestro Litoral, anularon ese propósito. Bolivia, recién en 1951, ha dado atención en este proyecto, al conformar una comisión mixta con el gobierno de Chile, que se pronunció por la imperiosa necesidad de vertebrar el oriente, los valles, el altiplano y la cordillera con las costas del mar, por medio de la carretera Oruro-Pisiga-Iquique, con una distancia aproximada de 500 kilómetros, correspondiendo a cada casi la mitad. Entre tanto, el Poder Legislativo de Bolivia sancionó la Ley de 19 de Diciembre de 1958, declarando a la vía como "Ruta Panamericana", encargando a la Prefectura de Oruro, el tratamiento correspondiente. En 1967, se hace realidad la primera caravana de amistad y de confraternidad. Llega de la ciudad de Iquique una frondosa delegación encabezada por su Alcalde e Intendente. En retribución, al año siguiente, arriba al puerto de Iquique la caravana orureña, con el mismo propósito, la de patentizar la imperiosa necesidad de unir a los dos pueblos que se necesitan mutuamente. En los sucesivos años, hubieron muchas caravanas de integración tanto de nuestra parte como la de los iquiqueños; que sólo fueron intercambios de criterios sobre las relaciones de las dos ciudades y su vertebración necesaria. Como se podrá apreciar, el proyecto carretero hacia Pisiga y de allí a Iquique, data de más de medio siglo; pero, hasta la fecha, poco o nada se ha avanzado, tenemos un camino con plataforma de ripio que fue construido hace unos 15 años, pero hoy, casi nada de tierra aprisionada queda, todo se ha desgastado con el raspaje de la motoniveladora y la erosión del viento. El tramo Oruro-Toledo, que data de más de 4 años en su ejecución, corre el riesgo de quedar postergado por los desaciertos que hubo desde un principio, la no licitación de la obra, como correspondía de acuerdo a los preceptos legales, la falta de una boleta de garantía para su cumplimiento en un plazo determinado, la inexactitud de la programación técnica, como también financiera, etc. Entregaron directamente al Comando de Ingeniería del Ejército porque ofrecía, aparentemente un costo bajo hasta su conclusión (13 millones de dólares), pero no fue así, todo resultó una simple ilusión. Esta entidad dependiente de las Fuerzas Armadas de la Nación, se ha mofado del pueblo de Oruro, ni siquiera ha demostrado la voluntad de cumplir su compromiso, más se dedicó a usufructuar y malversar el dinero habido. El Servicio Departamental de Caminos entró en auxilio por 11 kilómetros y ha demostrado su eficiencia, pues ahora está lista la capa base para el hormigonado. Después de tantas peripecies, entre venidas e idas, rescindieron el contrato con la entidad castrense, reformulándose la ejecución del proyecto, incrementando el costo total a 18 millones de dólares, en presencia del presidente de la república, Ing. Jorge Quiroga R., donde se dio el lapso de 200 día para su conclusión, ya pasan 2 meses, las empresas adjudicatarias: Illimani, Conoc, Soboce y otras para la capa de estructura de cemento, tienen problemas en desaduanizar las maquinaria para este propósito, el costo de almacenaje día que pasa va subiendo en la ZOFRO S.A. Mientras tanto, la época de lluvias ya está muy próxima, no habiendo camino auxiliar, pues los transportistas invadirán la plataforma preparada que tanto costó y, nuevamente quedará en punto cero. La lucha continúa, las fuerzas representativas del Departamento de Oruro, han sido muy contemplativas con los gobiernos de turno, que siempre han soslayado deliberadamente este proyecto. ahora, más que nunca, la entidad supracívica del departamento ha convocado a la movilización por las reivindicaciones de la región, entre ellos, el proyecto carretero Oruro-Pisiga, que se constituye en anhelo estrella irrenunciable, debe tratarse como punta de lanza del total de las peticiones. Como orureño de corazón, invoco a la participación activa de todos los orureños, pues es ahora o nunca.
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Una nueva cara del terrorismo tan espantosa como la que se mostró en el mes de septiembre va apareciendo sobre la faz de la tierra: es la guerra de los virus que producen terribles enfermedades sin estruendos ni explosiones. Ayer apareció en los Estados Unidos y mañana podría ser global. Grande fue mi sorpresa cuando el domingo pasado varios de mis parientes llegaron a casa con los rostros cubiertos por diversas máscaras, una adquirida en New York a precio de oro, y otras caseras que fueron utilizadas en los carnavales de Santa Cruz y Oruro. Cuando dos de mis tíos se presentaron con máscaras de la Diablada y la Morenada les dije que esas eran del carnaval y que no servirían para nada en las actuales circunstancias, respondiéndome Pelópidas: "se acerca el reinado de Satán y más vale vestirse a la moda en caso de enfermedad o muerte". Algunas de mis tías acudieron con sus mascaritas del carnaval cruceño y para estar a tono tuve que ir a buscar una máscara antigases que adquirí en París durante la guerra del Golfo Pérsico aunque nunca tuve la oportunidad de utilizarla. Cuando todos estuvimos enmascarados comenzó la reunión con un sólo punto en la orden del día y que decía: -La guerra de los virus-. Hubo una breve introducción de mi tío Huebastián quien nos habló del ántrax o carbunco que es una enfermedad infecciosa generalmente mortal producida por una bacilo de carbono, palabras que aumentaron la temperatura en varios de los asistentes que empezaron a temblar. Mi tía Semáforo se llevó las manos a la cabeza y exclamó: "¡Oh my God!, soy víctima de extrañas calenturas. Mi tía Encarna, siempre serena, dijo que el temor es justificado pero que no deberíamos caer en el pánico pues está demostrado que muchos virus a 3.600 metros pues no poseen corona de altura, lo que haría improbable un desastre en nuestra región en caso de que nuestros enemigos iniciaran una guerra viral contra nosotros. Mi tío Bolastrakas sostuvo que la mayor parte de los bolivianos que hemos vivido en condiciones sanitarias desastrosas habíamos adquirido inmunidad contra ciertos virus pues nuestros organismos se habían encargado ya de crear por sí mismo los antivirus respectivos y que esa era una de las principales razones de nuestra supervivencia, sin atreverse a descontar el peligro que podría existir en una guerra de esa clase. Para almorzar nos quitamos nuestras máscaras, rezamos a nuestro Dios verdadero para que nos librara de todos los gérmenes patógenos y también oramos a Alá y su profeta Mahoma, por si acaso.
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Minería boliviana en crisis terminal Por: Manuel Robles Sosa (*) |
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La Paz.- Dos departamentos (provincias) en pie de guerra, dispuestas a iniciar grandes protestas y sindicatos mineros amenazando tomar las minas y marchar a La Paz, delinean el dramático rostro de la crisis de la otrora gloriosa minería boliviana. La actividad económica que marcó casi toda la historia de Bolivia durante los siglos XIX y XX languidece víctima de los bajos precios de sus productos de exportación, consecuencia de diversos factores como la sobreoferta y el cada vez menor peso de los mismos en la industria. La situación se agudizó en agosto, cuando el precio del estaño, uno de los principales frutos de los socavones bolivianos, cayó en los primeros días de Agosto de 2,75 dolares la libra fina, 1,73 dolares, el precio más bajo de las dos últimas décadas. Ante tan catastrófico panorama, el gobierno lanzó el siete de septiembre un plan de emergencia para la minería, que prevé el uso de 42 millones 100 mil dólares e incluye asistencia técnica a las empresas del rubro y entrega de equipos y maquinaria de la casi extinguida minería estatal a las cooperativas y pequeñas compañías. También la creación de 20 mil 600 empleos de subsistencia, la entrega gratuita de cuatro mil 134 viviendas y 963 lotes de terreno y una rebaja de 35 por ciento en las tarifas de electricidad para las áreas mineras, entre otras acciones, según explicó el ministro de Desarrollo Económico, Carlos Kempff. Tanto las cámaras empresariales como los sindicatos y las cooperativas mineras rechazaron el proyecto y reclamaron en cambio que el gobierno otorgue un subsidio a la producción de estaño y zinc, para asegurarles ingresos de 2,50 dolares la libra fina en el primer caso, y de 0,54 centavos en el segundo, lo que desestimó el gobierno. El destacado economista Pablo Ramos, ex rector de la Universidad Mayor de San Andrés -la principal del país- consideró que ni el plan del gobierno -que según dijo se limita a ser un seguro precario y temporal de desempleo- ni los subsidios son solución para el problema. Según el especialista, la minería boliviana carece totalmente de futuro, por ser tradicional, costosa y concentrada en la producción de minerales cuya demanda actual decrece en forma constante. La tecnología que se usa es tradicional y cara, pues con excepción del oro -que se explota a cielo abierto- la modalidad de trabajo es la de los túneles, ajena a la modernidad. Además, todos los minerales de exportación, menos el oro, tienen cotizaciones en constante descenso, como el estaño, el plomo y el zinc, que tienden a desaparecer como rubro significativo para la demanda mundial. Ello, agregó Ramos, debido a su mínimo uso en la industria y a la sobreoferta, muy por encima de la demanda, todo lo cual concurre en la depresión de los precios. Explicó que internacionalmente las innovaciones tecnológicas en los últimos 30 años se han orientado a reducir el contenido de materias primas naturales en la producción y a reemplazar estas por materiales sintéticos, a lo que se se suma la reutilización o reciclaje de materias primas usadas. Todo ello -prosiguió- ha determinado que la demanda mundial de los productos mineros se debilite, aunque al mismo tiempo los paises periféricos, presionados por su endeudamiento externo, están obligados a venderlos aunque sea a precios deprimidos, porque deben servir la deuda. En otras palabras, a las naciones como Bolivia la deuda las obliga a vender aunque el precio esté por debajo del costo, porque necesitan divisas para atender las exigencias de los acreedores, explicó. Para el economista boliviano, el plan de salvataje gubernamental solamente puede aspirar, a lo más, a prolongar la agonía minera y la única forma de salvar realmente a esta actividad es introducir tecnologías masivas que no están al alcance de los productores mineros y medianos. Opinó también que la nueva minería boliviana es de "tierras raras" y apunta a la explotación de productos con mercado a futuro, como litio, potasio y boro. Ramos advirtió también en torno al excesivo costo social de la crisis minera, que provocará el pronto cierre de empresas pequeñas y cooperativas y el desempleo de unos 30 mil trabajadores. Recordó que en 1986, con el colapso del precio del estaño, miles de mineros perdieron sus empleos y se vieron obligados a marchar como colonos a la región central del Chapare, donde se dedicaron a cultivar hoja de coca, planta andina de uso natural benéfico y materia prima de la cocaína, que actualmente está siendo erradicada de la zona. Hoy, añadió, El Chapare no tiene capacidad para absorber más mano de obra y sólo quedan tierras de colonización en el norte tropical, en áreas no integradas a la economía del país, zonas casi en el abandono a las que tendrían que trasladarse a buscar su supervivencia los mineros que la crisis arroje al desempleo.
(*) El autor es corresponsal de Prensa Latina en Bolivia.
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Apuntes..... |
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Ahora ya sé a donde voy porque se realizará el paro sin hacerse el "cow-boy" ¡¡para eso me preparo!! ZACARIAS |