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Editorial  


Tarifas y telecomunicaciones

La conclusión del periodo de seis años de exclusividad en el manejo de las telecomunicaciones en nuestro país y la apertura a la libre competencia, despertó una gran expectativa entre los bolivianos.

La posibilidad de acceder a equipos de sofisticada tecnología y a precios menores a los que ofrecía la capitalizada Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel) fue y sigue siendo una nueva esperanza para los ciudadanos.

Se esperaba que apenas abierta la libre competencia, los nuevos operadores ofrecerían buenos servicios a precios menores.

Sin embargo, el gobierno, en lugar de las operadoras, se apresuró en aclarar que la rebaja en las tarifas, aún debe esperar.

Es un proceso que apenas comienza y una rebaja en los actuales costos de las telecomunicaciones, será consecuencia de la competencia entre las empresas, argumenta el Poder Ejecutivo.

De acuerdo a la explicación, el pueblo boliviano accederá a otros beneficios directos, como una inversión calculada en 250 millones de dólares en los próximos dos años que efectuarán las empresas, para instalarse en el país.

Esto, permitirá, a su vez, la generación de empleos directos y estables y la llegada de tecnología de punta.

Otro beneficio, es que el usuario, desde ayer, tiene la oportunidad de escoger al operador que más convenga a sus intereses o el que mejor servicio le preste.

Es evidente que hasta ayer, los bolivianos dependíamos, en lo que a llamadas internacionales se refiere, exclusivamente de los servicios de la empresa capitalizada. Hoy se puede escoger entre otras dos y se espera, que hasta marzo del 2002, operen en Bolivia entre seis o siete empresas de telecomunicaciones.

También es cierto que el ingreso al mercado de nuevos operadores creó confusión entre los usuarios sobre la forma de efectuar las llamadas.

Hubo una sobresaturación de propaganda y la gente común no sabe si debe marcar un cero, dos ceros, el prefijo 10, el 11, el 12, el 13 o cualquier otro.

El servicio de comunicación vía celulares, también generó confusión entre los usuarios. De todas formas, la apertura del mercado es un signo positivo, el ciudadano aprenderá rápido la forma de comunicarse con ventaja y claro, escogerá la empresa que mejor servicio le brinde.

Hoy queda flotando en el ambiente un cierto desaliento debido a que ninguna operadora anunció una rebaja en el precio de las telecomunicaciones que es lo que finalmente, espera el pueblo.

 


Opinión


La historia de los pueblos y los hospitales

Dr. Alfonso Gamarra Durana

El fundamento de la investigación de la Historia radica en el estudio de los archivos de los conglomerados humanos. ¿Pero cómo habrían documentos de la obras colectivas si no se los hubiera escrito en tiempo presente y por los propios actores, que obraron anotando su peculiar proceder? Se piensa que el rastrear en los sucesos de la actualidad es simplemente una información que dimanará en un trabajo periódico de acercamiento al público. Pero en este mismo no se puede hacer una labor intelectual para seleccionar los motivos que puedan extenderse a días posteriores. La suerte de la noticia presente está librada a su propio valor y repercusión. Los hechos que se puedan anotar, que acreditan documentación, pueden mantenerse silentemente en el recuerdo, para revivir posteriormente si hay otra noticia relacionada. De esa manera, con acontecimientos vividos, los testigos pueden escribir en el presente la historia que se leerá en el futuro.

Es cierto que lo memorable se conservará, lo vacío desaparecerá; el hecho influyente y decisivo, por su misma esencia, ganará episodios en años venideros, haciéndose necesaria su recopilación y su investigación. El mundo histórico es imprevisible y cambiante. Nadie puede enunciar la fatalidad tajante de un hecho pues éste no observa leyes y su propagación puede obedecer a las casualidades.

El suceder humano está formado por cuadros movibles, que son comunes a todos los humanos, pero cuando pasan de ciertos límites racionales, se presentan como fenómenos incongruentes y extraordinarios. Se los reconoce como actitudes normales pero si intervienen circunstancias nuevas se agitan aquellos cuadros producidos en el presente o en el pasado. La intensidad de tales experiencias son sucesos dramáticos de la humanidad. Reemplazar la racionalidad de los acontecimientos por cambios simples del sentido, adjudicándoles una especie de presagio excluiría la participación real del hombre como actor multifacético y con sus ideas propias. En la práctica se ha visto que individuos, acciones o pueblos insignificantes del ayer cobraron importancia en las centurias posteriores.

La relación de esos acontecimientos, a manera de anécdotas, no es el fin intelectual sino entender la razón de su aparición, entrever las consecuencias en la vida de las naciones, la dirección y meta de éstas o de personas a consecuencia de esos sucesos. Es necesario hacer cursar un expediente de similaridades, oposiciones deductivas, para analizar el significado de los acaeceres y sus resultados en el comportamiento de las sociedades.

Las figuras ocasionadas no podrán cambiar, porque la historia es progresiva. Su conocimiento servirá para que haya avances, no retrocesos. Se puede decir que hay vaivenes cronológicos, pero la dirección definida lleva a un progreso evidente, si es que el hombre es el actor.

Por otro lado, las configuraciones geográficas pertrechan al suceso histórico con materiales que organizan su misma naturaleza, que atraen al humano y, con éste, a los intereses de otros semejantes que buscan aquellos materiales para su beneficio, y, aunque no se crea, para destruir al prójimo y quitarle su lugar en la explotación del medio.

El vínculo de los hospitales de Oruro con la historia se parcela cuando se quiere adoptar una sucesión cronológica de su existencia, y este impedimento para su estudio nos confirma las afirmaciones de los párrafos anteriores. Cuando el acontecimiento no pudo asentarse en los legajos de los conquistadores porque ellos se encontraban de paso por una región, la Historia perdió el dato que serviría para el futuro. Más tarde, si bien se conocían las disposiciones de la Corona, no terminaron de materializarse los sucesos por la falta de testigos presenciales o de construcciones que aseveraran su existencia.

Todo esto más que saber, se intuye. Falta el testimonio de un escrito irrefragable. Y es que en 1535 cuatrocientos españoles y otros tantos indios, que les sirven de portadores, atraviesan el altiplano. Llegan al territorio de los carangas y fundan con afectación la localidad de Paria. Piensan que así ya demuestran su dominio sobre probables yacimientos de plata. Días después siguen su marcha que acabará al llegar a la bahía de Valparaíso. Muchos de ellos retornan después de un tiempo y se sorprenden de encontrar un caserío numeroso, con españoles queriendo rescatar el mineral argentífero, y entre ellos los curas dominicos que levantaron un galpón que no se sabe si es un depósito de gente enferma, o solamente un lugar de aislamiento de ésta para evitar la propagación a los iberos, valientes pero no resistentes a las enfermedades. Alguien no deja letras para el documento sino para hablar de un hospital sin confirmación.

Mucho más tarde, Lorenzo de Aldana, servidor afortunado del Rey, recibe una encomienda, un legado de una extensión inconcebible que toma las provincias de Paria y Toledo y llega hasta Tapacarí y Capinota. Obtiene insospechadas cosechas y sus indios explotan secretamente la plata en algún rincón encubierto. Su generosidad se desborda como la producción ubérrima de sus tierras. Sus donaciones llegan a cada grupo indígena, y da dinero a las capillas y con ellas a dos hospitales que habríanse levantado en Capinota y Challacollo.

Luego, antes de la fundación de la villa de San Felipe de Austria el encargado de advertencias, pide que indios de La Paz "acudan al dicho asiento de Oruro" ciento treinta para trabajar en iglesias y en el hospital. Es un dato asentado en un documento, como que en 1607, otro observador de la Corona dice que aquí hacen sus quehaceres diecinueve profesionales de leyes, "un médico, tres barberos y cirujanos", pero no menciona ninguna casa para enfermos.

De esa manera nos percatamos que la naturaleza al descubrir sus riquezas consigue que el hombre se instale en las regiones prodigiosas, y que las descripciones escritas o platicadas permitan conservar la noticia que era presente en su tiempo y que llega al ahora como un suceso. Todo esto porque el mismo hombre que es el actor aprovecha los yacimientos, y adscribe a sus labores las prácticas de otros seres que le son necesarios como los médicos con sus inciertas instalaciones. El hombre procede y la historia registra.

(Los amagos de bloqueos obligaron a postergar las Jornadas Nacionales de Historia de la Medicina que se efectuarán en Oruro. Las nuevas fechas para este evento excepcional son del 7 al 9 de diciembre).

 

 

Los contrabandistas y la Navidad

PAULOVICH

Esta es la época del contrabando y también de los esforzados aduaneros que lo combaten, pues en una sola operación la Aduana se incautó de 24 toneladas de mercadería que fue introducida ante la proximidad de la fiesta cristiana de la navidad.

Ayer asistí a una reunión urgente de la Cédula de Contrabandistas "Niño Jesús" pues en mi juventud fui un activo contrabandista, cuando aún no conocía a la señora Amparo Ballivián actual presidenta de la institución aduanera. Por respeto a la autoridad, le comuniqué mi decisión de ir a la reunión, sólo con fines informativos.

Cuando ingresé al local me sorprendió ver una gigantesca reproducción de un cuadro titulado "La natividad del Niño Jesús", donde en ves de leerse el mensaje de "Gloria a Dios en las Alturas" había otro que decía: "gloria a Dios en las Aduanas y en la Uyustus paz a los contrabandistas de buena voluntad".

Un abigarrado conjunto de mujeres, unas de vestido, otras de pollera, y otras de bluyín, me rodeó inmediatamente para hacerme conocer su dolor ante la despiadada acción aduanera; la que parecía ser una de las principales, apoyó su cara en mi hombro y me bañó con el chisguete de sus lágrimas, convencida de que toda reclamación femenina debe hacerse llorando y gritando, costumbre que viene desde Grecia donde nacieron las primera plañideras.

La chola me decía: "Cómo pues, caballero, los aduaneros nos van a arrebatar 25 toneladas de mercadería después de que nos cuesta tanto sacrificio traerla hasta La Paz para honrar al Niño Dios que tiene que nacer en la navidad. ¿Acaso es delito ingresar esas cuantas toneladas sin pagar impuestos? Esa mercadería estaba destinada al Niño Jesús y todos sabemos que las cosas destinadas a Dios y a su culto no pagan impuestos, ¿acaso no hay liberación de impuestos para las Iglesias?

Con mi hombro mojado por el llanto de esa inocente cholita puse atención a las palabras inaugurales del "nylon-calzón" que había sido el presidente de la cédula de contrabandistas "Niño Jesús" quien comenzó saludando a todos los asistentes a la reunión y en especial al anciano periodista que siempre apoyó al noble trabajo de los contrabandistas en un país lleno de contrabandistas, entre los cuales hubo, y tal vez hay, diputados renombrados, dirigentes políticos, y policías de alto grado.

El "nylon-calzón" nos recordó que desde hace más de cincuenta años la noble actividad del contrabando y la Navidad siempre fueron de la mano y que no habría navidad si no existiese el contrabando y que los primeros contrabandistas fueron los Reyes Magos que le regalaron al niño recién nacido oro de contrabando y otros obsequios que llegaron a Belén sin pólizas. La sesión concluyó con el grito unánime de "¡viva la cédula de contrabandistas ‘Niño Jesús¡’!"

 

Aberraciones jurídicas

Por: Humberto Guzmán Hurtado

Todos los años y a veces con mayor frecuencia, la ciudadanía se entera que los Honorables Concejales del Municipio se incrementan sus haberes, que para "marear la perdiz" se llamaban "dietas". Lo propio ocurre en el Poder Legislativo, donde los honorables Padres de la Patria, hacen lo que quieren con su Presupuesto, llegando al colmo de fijar sueldos extras para Ex Presidentes de Cámaras. Y sin duda que seguirán haciéndolo, aunque el pueblo proteste en mil idiomas, por la sencilla razón que la ley les permite semejante aberración de fijarse sus haberes, viáticos y otras ganjerías que vorazmente lo engullen, en tanto que el pueblo percibe salarios de hambre, si de afortunados con ocupación se trata.

Conocemos que los Honorables Concejales ya perciben un jugoso sueldo de 10 mil bolivianos mensuales, sin contar "cartas y espadas" y que con más sus aguinaldos recibirán 20 mil bolivianos cada uno y lo que es peor por un trabajo no continúo, no digamos nada sobre la eficacia del trabajo.

La aberración radica en que uno mismo tenga que fijarse la remuneración que debe percibir y como los honorables siempre son angurrientos y voraces, no toman en cuenta el déficit de la Alcaldía, no les importa la terrible contracción económica que soporta el pueblo boliviano, les importa poco o nada que los mismos trabajadores Municipales perciban bajos salarios, al parecer lo único que les interesa es aprovechar del momento político, para saciar su angurria, succionando los magros recursos del Tesoro Municipal; que la Alcaldía esté en bonanza podría justificar esos aumentos desproporcionados, no es posible que los Honorables desvistan a un pobre y sigan ostentando el membrete de "Honorables". Los que hacen la ley solo cuidan sus propios intereses, no otra cosa significa que estén empeñados en éste saqueo, cargado de cinismo y de provocación a pobreza generalizada de los asalariados y de los desocupados que hoy más que nunca advierte que la democracia es solo para protegidos del gobierno. Es decir que la democracia ha dejado de ser para el pueblo para convertirse en elitista y discriminatoria, por eso al pueblo no le entusiasma mucho el hablar de democracia.

Hay muchas leyes que son injustas y por si fuera poco hay otras que aberrantes que enardecen al pueblo, como el hecho que comentamos y que es la faceta negativa del régimen democrático.

 

En rojo y negro

Misiones imposibles

Por: Lupe Cajías

Las dificultades que enfrentaron los jóvenes y niños para lograr que los paceños crucen las calles en las esquinas demuestran, una vez más, que las iniciativas positivas no despiertan el entusiasmo y el esfuerzo colectivos.

Los bolivianos nos agotamos en las medidas de fuerza para pedir, para exigir, para "ir hasta las últimas consecuencias" si las autoridades no conceden los deseos. El lado rebelde de la inconformidad es parte de nuestro ser bravío. Sin embargo, no debemos confundir la resistencia con el pretexto.

Más bien, creo, existe una memoria compartida de la salida fácil ante cualquier exigencia: culpar al otro. La conquista salvaje y la colonización española nos dieron el mejor pretexto. No somos nación porque somos fragmentos inconclusos. Por tanto nadie nos puede pedir pagar impuestos con honestidad y puntualidad.

Perder la soberanía en una porción de costa en el Océano Pacífico reforzó esa conciencia. Los chilenos son culpables de nuestro retraso económico; con salida al mar todo estaría resuelto. Son poquísimos los intelectuales que se atreven a desafiar el dogma, que osan investigar en documentos antiguos, en fuentes varias para explicar que los hechos no fueron tan maniqueos. Pero cualquier tesis no oficial acarrea el desdén o el desprecio. Ningún político se atrevería a provocar: ¿cuánto hemos hecho los bolivianos por nosotros mismos? ¿cuánto hicimos antes de 1879?

Durante la mitad del siglo XX, la culpa se trasladó a los tres barones del estaño. Una vez que ese sistema personificado fue derrotado, ¿cuántos ciudadanos cumplieron su parte para lograr el desarrollo colectivo?

Después fueron los yanquis y el "imperialismo estadounidense" o "americano" como se dice incorrectamente. La culpa del "otro" nos consuela de los propios fracasos, de las propias limitaciones y, lo que es peor, quita contenido a las discusiones centrales.

Nacionalmente ya se convierte al Presidente Jorge Quiroga en el nuevo culpable. ¿Cómo y qué hemos hecho los ciudadanos para ayudar a su administración que nació en una emergencia y por tanto viciada de herencias imposibles de cambiar de un día para el otro? ¿Tan pronto hemos olvidado que su sola presencia nos salvó de la caída en picada? "Tuto" entró joven, pero pronto lo quieren envejecer.

Y en el caso de La Paz, los esfuerzos municipales no logran apoyo ciudadano porque demandan esfuerzo. Sabemos de las limitaciones de la administración, de sus retrasos, pero también sabemos de su buena fe. En una ocasión contamos la experiencia de apoyar como vecinos y del éxito logrado para salvar al Montículo, pero esa alianza parece aislada.

Lo vemos con el tema de la basura. CLIMA es la mejor empresa de basura en el país. Pero qué poco puede mostrar porque por más que ahora pasa una vez al día y en mi barrio dos veces, siempre hay alguien que bota desperdicios a deshora o en cualquier parte. Algo que sucede cada vez menos en Sucre o en Cobija, ¡qué envidia!

Ahora se trata simplemente de ser más responsables en el cruce de calles y en las paradas. No es un tema de sumisión y "como soy rebelde cruzo por donde me da la gana"; en un desafío para mejorar la calidad de vida de todos.

Una ciudad cosmopolita como La Paz no resiste más tanto desorden. La gente torea al cruzar y cada conductor que reniega es un ser humano que la pasa mal. Cada día en alguno de nuestros traslados sufrimos el estrés del minibus que se parquea donde quiere. Las bocinas nos quitan sueño y serenidad. El quinto pasajero es un atentado a la seguridad y a la comodidad.

El pretexto de la pobreza no puede servir para todo, pero lo usamos sin darnos cuenta que otros más pobres que nosotros lograron justicia social y felicidad con sólo el esfuerzo colectivo para la construcción nacional, regional y de cada pequeña comunidad. Veamos los indicadores de Finlandia y de Irlanda en los años 50 y su actualidad. Y, por si acaso, no han dejado de ser rebeldes y contestatarios.

Quizá es demasiado pedir. He visto a espíritus más fuertes agotarse en su pelea por lograr una La Paz más bella. Terminaremos ahogados en el estropicio, llenos de basura, sin cerros. Y, para variar, recurriremos a la nostalgia, al recuerdo, a la queja.

Siempre habrá algún culpable de nuestra miseria.

 


Apuntes.....


Alguien ya lo decía

y sin mucho cariño:

el "niño" anuncia sequía

eso ¡¡nos friega cada día!!

ZACARIAS