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Culturales Con el escritor Alberto Guerra Gutiérrez |
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En medio de un cálido y acogedor salón, provisto de ordenados escaparates de libros y de artísticas pinturas modernas, conversamos con el profesor Alberto Guerra Gutiérrez, cuando
el reloj nos condujo a la puntualidad de la cita.
LA
PATRIA (LP): Su obra está considerada como una de las más
representativas en el ámbito de las humanidades, ¿Cuál considera su
mayor realización bibliográfica hasta el momento? Alberto
Guerra (AG): Cualitativa y cuantitativamente: cualitativamente yo
estimo mucho mi obra poética, pero también me pongo a pensar en mis
otros trabajos de investigación que los considero sumamente
importantes, sobre todo el de los “Chipayas” y “Medicina
Andina”; Cuantitativamente no me disgusta, pero es el trabajo que me
encargaron los “Amigos del Libro” , Werner Guttengang , lo que se
llama “Folklore en Bolivia”, que también costó bastante trabajo
de investigación, pero claro en su mayor parte es una investigación
bibliográfica, porque abarca todo el país, en este tipo de
costumbres y tradiciones, no era fácil viajar por todo el país,
entonces esto fue más bien una investigación 60 % bibliográfica. (LP):
¿En qué condiciones se encuentra ahora el investigador de la
cultura? (AG):
Seguimos siempre al tanto de muchas novedades, para tratar de aportar
mayores datos que aparentemente están suficientemente conocidos pero
no es así, el mismo Carnaval necesita todavía mucha labor de
indagación y de registro. Hay todavía aspectos que están muy
perdidos, hay que tratar de encontrarlos. A propósito, ayer leí una
nota en “La Patria”, justamente donde se afirma que la morenada es
una manifestación totalmente orureña, que deviene de los esclavos
negros, por ejemplo ese es una dato que hay que verificarlo y que sin
embargo coincide con los datos que encontré, cuando mencione que la
danza de la morenada ha sido una manifestación de un poderío económico
que había entonces: los comerciantes de coca, los cocanis, quienes
organizaron esta danza. Ahora vamos a saber si ellos trajeron como
dicen, de Umala, o salió realmente la danza de aquí, ahora es
evidente que muchos de los cocanis son de origen de Umala, pero la
principal actividad de ellos ha sido el comercio de la coca, y ellos
vinieron a vender coca,
no a bailar, precisamente, pero como entonces el Carnaval estaba
gremializado tenían los mineros sus danzas, los carreros, y los
cocanis también salieron con su manifestación. Todo esto no está
del todo dilucidado, entonces esto exige mayor labor de investigación. (LP)
¿Entonces cuáles serían las danzas que necesitan, una mayor atención?
(AG):
Todas las danzas necesitan espacio de investigación y más aún
aquellas que han desaparecido, por ejemplo la danza de los
“mineritos”, sabemos que de esta danza los estudiantes de
secundaria en “VISO”, han rescatado la parte musical y la
coreografía en cierto modo, empero yo tengo evidencia de que esta
danza incluía cánticos y
coplas especiales, dónde están esas coplas, qué decían esas
coplas, qué clase de poesía explotaban los mineros de entonces, todo
eso naturalmente involucra encontrar raíces y descubrirlas. El otro
aspecto de la danza de los “12 pares de Francia”, he rescatado
algo gracias a don Ricardo Cortez, quien recuerda en su juventud
algunos pasos, él me asegura que habían 12 movimientos en todo este
proceso, por ejemplo recordaba de cuatro partes que componía la danza
y así, ojalá se pueda rescatar todos estos elementos tradicionales
para el Carnaval. (LP)¿Cómo
encuentra el movimiento cultural en Oruro, al comparar con lo que se
manifestaba hace 30 años? (AG):
Hace 30 años, significa años un poco “negros” en todas las
actividades y sobre todo para las culturales. La época de las
dictaduras, las pre dictaduras y las postdictaduras, no mejoraron
mucho esta situación. Yo creo un poco más allá, los años cuarenta
y cincuenta, esos eran años más prósperos para la cultura, fueron años
donde surgieron movimientos como “Gesta Bárbara”, “Alarido”,
que después desaparecieron. Posteriormente las cosas mejoran, podríamos
decir que hay una insurgencia de jóvenes que se están encaminando
hacia el cultivo de las bellas artes. (LP):
¿Cuáles son los propósitos que debieran plantearse en materia
cultural para Oruro? (AG):
La base está dada a partir del Carnaval como Obra Maestra del
Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, esto naturalmente exige
de los orureños, mucho desprendimiento, mayor decisión de las
autoridades para encarar verdaderos equipos multidisciplinarios de
investigación de la cultura popular, no es sólo quedarse con el título,
porque títulos hemos tenido muchos, como capital ferroviaria,
industrial y capital de todo, nunca nos ha beneficiado en algo. Las
autoridades tienen que pensar, que en sus presupuestos se debe
considerar a la cultura como algo fundamental, a partir de este hecho
y no sólo la municipalidad sino la prefectura porque el fenómeno
cultural es departamental, no local. (LP):
Como editor del suplemento cultural “El Duende”, ¿cuáles cree
que son los motivos para aquella preferencia en los diferentes círculos
intelectuales del país y de nuestra ciudad? (AG):
El Duende nació hace muchos años en Galería Imagen con la idea de
dar un elemento y una oportunidad a las nuevas generaciones para que
tengan un lugar donde publicar, donde expresarse. Nació como una hoja
pequeña, pero ahora que han pasado los 200 números y tiene un mayor
incentivo y apoyo firme de la sensibilidad de Luis Urquieta, cada vez
los horizontes se van abriendo más. Como edición creo que vamos a
ser época y por mucho tiempo más van a tener que soportarnos
nuestros lectores. (LP):
¿Qué nuevas inquietudes se pretende adoptar al Duende? (AG):
Primero mantener al Duende como suplemento de la cultura orureña, cómo
Oruro produce cultura y cómo capta las corrientes culturales de
afuera, y ser suplemento de la cultura orureña, no implica ser
regionalista, al contrario es altamente universal. Por ejemplo en este
último número tenemos la firma de dos españoles de alto relieve,
que han estado recientemente con nosotros en Sucre. Esto naturalmente
al Duende le sirve para
ampliar más sus horizontes, ahora en los próximos números tenemos
mucho material todavía rezagado. Iremos publicando evitando que pasen
de época, tenemos mucho material que hemos conseguido en Sucre,
ponencias muy importantes que hay que darlas a conocer. (LP):
¿Cuáles son los principales cambios que se ha suscitado en la
historia de “El Duende”? (AG):
De comienzo salió como una manifestación de un grupo de
intelectuales jóvenes, -en su mayoría-, nos reuníamos en Galería
Imagen y de allí decidimos realizar una publicación de esta
naturaleza. Era una edición de cuatro páginas y naturalmente como
era muy difícil publicarla continuamente, decidimos hacerla
quincenal, por eso el Duende se le aparece cada 15 días. Entonces fue
creciendo, fue ampliando también su horizonte,
ya en sus páginas publicamos pequeñas semblanzas, primero
fueron nuestros intelectuales como don Josermo Murillo Vacareza,
Augusto Beltrán y después entre los más jóvenes incursionamos a
nivel nacional, desde entonces se universalizó. Luego con Luis
Urquieta empezamos con el grupo que se llamó “movimiento cultural
altiplano” publicando “El Faro”, creyendo que era
el nombre más adecuado para Oruro, lo hicimos al amparo de la
Federación de Empresarios Privados de Oruro (FEPO) donde Luis
Urquieta era el presidente, pero una vez que cambiaron al nuevo
directorio , decidieron no publicar más, entonces como teníamos
“El Duende”, que había dejado de publicarse hace algún tiempo,
que tenía su registro intelectual decidimos tomar ese nombre y ese
registro y continuar con lo que era “El Duende”. (LP)
¿Cuáles son los elementos que lo diferencian al Duende de otros
suplementos culturales? (AG): Uno, donde tratamos de hacer hincapié al resaltar la intelectualidad orureña, las “letras orureñas”, mucha gente no creía que hubiera tantos escritores orureños, evidentemente Oruro, siempre fue un pueblo humilde sensible y relegado, no se pensaba que podía haber tanta intelectualidad y es por eso que en todos los tiempos estamos manejando gente joven y gente de atrás, es algo que nunca acaba. |