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Editorial
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Oruro que alguna vez se ufanó de ser "la ciudad más limpia de Bolivia", ahora es una de las más sucias. Las calles están llenas de todo tipo de desechos, en numerosos sitios existen grandes acumulaciones de basura y en las zonas periféricas sencillamente no existe el servicio de barrido y menos el recojo de basura. Las arterias y avenidas, generalmente, presentan una capa de tierra que al paso de los vehículos provoca que se levanten verdaderas nubes de polvo, haciendo irrespirable el aire en las vías públicas, por esto, no es raro que en nuestra ciudad el promedio de enfermedades de las vías respiratorias sea altísimo. Todos nos preguntamos, ¿por qué? ¿Si los ciudadanos pagamos una "tasa de aseo", que al igual que en otras ciudades, debería garantizar un servicio eficiente en la limpieza de la ciudad? Comparando con otras ciudades el importe per capita de la tasa de aseo es equivalente, pero el servicio es de menor calidad. La explicación a este fenómeno parece ser que el contrato de recojo de basura, pactado con un operador privado, adolece de serias deficiencias. Hasta donde se pudo conocer, en el contrato, se prohibe al contratista a barrer las calles y el recojo de tierra. Su labor debe limitarse a recoger papelitos y desechos embolsados. Sin embargo, en todas las calles lo que más abunda es polvo, sedimentos que quedan después de las precipitaciones pluviales. Este problema tendría que resolverse con barrido frecuente y el lavado de las calles con carros especiales, como se hace en casi todas las ciudades del mundo. Lamentablemente, un convenio mal elaborado, que no toma en cuenta las características especiales del clima y la topografía de la ciudad, resulta en una ciudad sucia y con un ambiente malsano. Estábamos esperanzados que este contrato mal concebido sería revisado a su culminación y que sería reemplazado por otro que realmente garantice una buena limpieza de la urbe. Para contrariedad de los orureños, el Alcalde Municipal, sin ninguna consideración renovó ese contrato deficiente, condenando a los ciudadanos a vivir otros cinco años en medio de la inmundicia. Pretextos no faltan, la explicación fue, "el municipio debía al operador". Es más, el pacto con el operador privado continúa guardado como un secreto de estado, no se tomó en cuenta una licitación pública, ni nada que clarifique este negocio comunal que es de interés público. Estas acciones precipitadas que en nada toman en cuenta el verdadero objetivo del convenio, o sea el aseo cuidadoso y completo de la ciudad, ni tampoco consideran la salud y bienestar de los ciudadanos, provocan susceptibilidad por su poca transparencia. No decimos que necesariamente se tenga que cambiar de operador, pero es pertinente revisar el contrato de aseo de nuestra capital de manera que se subsanen las deficiencias que a diario tenemos que sufrir los ciudadanos. No es un servicio gratuito, por eso tenemos derecho a exigir que éste sea eficiente.
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Opinión |
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Incertidumbre latente Breve radiografía Por: Pdsta. Elías Delgado Morales |
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El panorama político y social del país, está envuelto en un mar de incertidumbre y violencia. Al parecer el gobierno no se da abasto para atender eficientemente los latentes e innumerables problemas que surgen en los sectores laborales y en las regiones, porque no vislumbran posibilidades de solución efectiva. Es casi generalizado el descontento colectivo, mientras el gobierno no acierta a resolver ninguno de los conflictos, acentuándose cada vez más la desocupación y el hambre. Los problemas de los cocaleros en el trópico cochabambino, siguen sumando muertos, heridos y detenidos. El Ejército extrema sus acciones para mantener expeditas las carreteras, mientras que la Policía se enfrenta ferozmente con gases y balines. El Señor Presidente de la República, tal vez impotente para concertar directamente, como último recurso ha apelado al auxilio de la Iglesia Católica, para que interponga su autoridad moral y reestablecer conversaciones con los cocaleros -que seguramente aceptarán- dada su probada vocación pacificadora y facilitadora de cuanto conflicto viene confrontando este gobierno. Entretanto en occidente el problema está poco menos que estacionario, cuando tres pedidos formulados por las brigadas parlamentarias y cívicos de Potosí y Oruro, hasta el momento no han merecido razonable atención. Las regiones propusieron la declaratoria de zonas de desastre, al haberse experimentado una vertiginosa caída del precio de los minerales, luego, el restablecimiento del Ministerio de Minería y la instalación de un Banco de Fomento Minero, para enfrentar la crisis y propulsar la rehabilitación económica de Oruro y Potosí. Portavoces de gobierno desahuciaron los proyectos, aunque la Cámara de Diputados ya aprobó en grande uno de ellos, aunque todavía sin realización práctica. En el interín 12 congresistas potosinos, y ninguno de Oruro, abrieron una huelga de hambre en el Legislativo, denunciando que no existe la apropiada voluntad política del gobierno para atender aquellos requerimientos. En esa dirección parece que tales planteamientos, carecen de la fuerza y contundencia que deberían, mientras se adormece a estos dos pueblos con otros ofrecimientos, que no tocan precisamente el meollo de los conflictos, ni atacan de inmediato la desocupación y el hambre. Por su parte, los ex trabajadores de la denominada generación "sandwich", en apreciable número se encuentran en La Paz, protagonizando movilizaciones de protesta. Demandan disposiciones legales del Parlamento, para conjurar el abandono y desatención en que se debaten desde hacen años, consecuencia de las nuevas leyes de pensiones y otras que introdujeron los últimos gobiernos. Los "sandwich" que pasan en Bolivia de los 20 mil y según el gobierno de 250 mil, están resueltos a conseguir sus objetivos y no quieren saber nada de las AFPs, porque dicen que "no ofrecen seguridad jurídica". Sin embargo, persistirán en sus acciones callejeras en La Paz, hasta ser oídos por el gobierno. Varios de estos problemas debieron merecer una atención preferente de los parlamentarios, que en los últimos días han estado más abocados a establecer sus componendas entre los partidos tradicionales, para facilitarse las reglas del juego en las próximos elecciones, en función de sus intereses partidarios, toda vez que ya "concertaron" varias modificaciones. Por ejemplo, ya anunciaron que impondrán que la campaña electoral durará 90 días y que las elecciones se efectuarán el domingo 23 de Junio y no el 30, como anunció anteriormente el Ejecutivo. Los partidos denominados asistémicos con representación parlamentaria y las nuevas corrientes políticas que surgieron en el último tiempo, no tuvieron arte ni parte en este proceso, limitándose a emitir su desacuerdo y sólo expresiones de protesta. Por todo ello, el panorama social y político boliviano, es visiblemente incierto y no augura nada positivo para el grueso de la población, que diariamente sobrevive en un franco marco de incertidumbre y de descontento.
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Vivimos una ola de calor en el país registrándose temperaturas elevadas en varias ciudades, un fenómeno que conviene comentar pues es inusual, sobre todo en la región andina donde siempre hace frío, tanto que nuestros niños cantan el Himno Nacional en su primer verso: "Bolivianos helados de frío..." Busqué mi traje más primaveral que tengo en el ropero y cuando me vestí con él mi sorprendida mujer me dijo: "Olé, ¿dónde vas tú con esa indumentaria que te hace parecer a un panameño?" Le respondí: Olé por tu buena pregunta, es que hay una ola de calor en mi ciudad y voy al periódico para escribir sobre ella. Al llegar a la redacción pregunté si el Director había venido a trabajar en shorts y me respondieron que no porque él es un hombre muy circunspecto, mientras yo opinaba a mi aire: "la circunspección nada tiene que ver con la temperatura, y yo sí lo haré", bajándome los pantalones largos que llevaba y apareciendo en shorts ante la mirada atónita de algunas señoras y señoritas que cumplían sus labores con vestidos ligeros y livianas blusas. La fatiga por el calor se notaba en todas las personas pues en La Paz los termómetros habían llegado a sobrepasar los 25 grados que para los collas es mucho porque nuestra tierra carece de humedad. Mientras me limpiaba la transpiración de la frente me puse a recitar unos versos que aprendí cuando era niño: "Trabaja joven, sin cesar trabaja, la frente honrada que en sudor se moja jamás ante otra frente se sonroja, ni se rinde servil a quien la ultraja", versos que entonces me parecieron hermosos pero que ahora los sentí un poco boludíes. Para alentar a mis colegas les conté que el miércoles, a las 7 de la tarde el calor llegaba en Cobija a los 30 grados, asegurando a mis colegas que yo había resistido 45 grados en Zaragoza y sentí que mi masa cerebral se evaporaba y seguramente que fue así porque ese momento decidí casarme, como si el matrimonio fuera un heladito de canela. También supe que en días pasados la temperatura en la ciudad de Yacuiba alcanzó a 35.5 grados y una colega me dijo que todavía La Paz no ha llegado a superar los 27.2 grados alcanzados en Septiembre de 1997, noticia que me alivió un poco y me dio la oportunidad para servirme un cafecito caliente que es un buen remedio para estos días de calor. Alguien me preguntó si sabía algo del calor que reinaba en el Chapare, y acordándome de Evo Morales y sus seguidores dije: "allí el calor esta bárbaro y todos están calientes, ojalá bajara la temperatura, allí y en otras regiones del país". Me siento feliz con estos días de calor y es que en el fondo soy un hombre del trópico ardiente.
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Perú: Machu Pichu bajo el secreto de su pasado Por: Rafael Contreras (*) |
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La Habana.- El enigma que plantearon las majestuosas y legendarias ruinas de Machu Picchu ha apasionado a los estudiosos durante nueve decenios, desde que fueron descubiertas por el arqueólogo peruano Agustín Lizárraga en julio de 1902. La vieja ciudad Inca, oculta durante por lo menos cinco siglos, representa también el genio alcanzado por una cultura notable, que construyó el más poderoso imperio de América del Sur y pudo levantar estos conjuntos monumentales entre las cumbres andinas. Considerado uno de los sitios turísticos más visitados del mundo, Machu Picchu, sin embargo, guarda hasta el día hoy el secreto de su pasado. Desconocida por los conquistadores españoles, su recuerdo se borró incluso de la memoria de los pueblos indígenas de Perú. Su atractivo surge, precisamente, del misterio que la rodea, tan impenetrable como la vegetación que la cubrió hace 90 anos. Desde estas ruinas que datan del Siglo XV y a dos mil 500 metros sobre el nivel del mar y erigida en la cúspide de una montaña rocosa, el presidente de Perú Jorge Toledo lanzó en agosto ultimo a la comunidad internacional su ambicioso programa de gobierno hasta el 2005, que según el, sacará a la nación del ostracismo en que se encuentra. Por primera vez en la historia del país andino un gobernante participa publicamente en un acto que era oculto, semiclandestino por la discriminación contra las prácticas andinas, expresó recientemente el antropólogo Jorge Flores, uno de los estudiosos de las ruinas. En esa oportunidad, al igual que las comunidades serranas suelen realizar sus ofrendas y compromisos a las montañas y a la tierra para pedir buena cosecha, lluvias y prosperidad, Toledo como indígena hizo un pedido especial a los dioses para que ampare a los 25 millones de habitantes de esta nación. La ciudadela incaica se encuentra camuflada a unos 112 kilómetros del Cusco, la antigua capital del imperio de los Incas que permaneció inaccesible durante la conquista española hace más de 500 anos. Declarada patrimonio cultural de la humanidad en 1983 por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Machu Picchu se extiende sobre un área de 32 mil hectáreas y recibe un promedio restringido de 500 turistas diarios para evitar el deterioro de las ruinas. LA PATERNIDAD DEL DESCUBRIMIENTO El legado del hacendado peruano Lizárraga, que por casualidad descubrió el 14 de julio de 1902 la llamada "ciudad perdida de los Incas", fue motivo hace años de ciertas disputas sobre la paternidad del descubrimiento, pues hasta hace pocos años Estados Unidos había otorgado el hecho al explorador estadounidense Hiram Bingham. Según los analistas, el propio Bingham reconoció en documentos de la época y patentizado por su hijo Alfred M. Bingham, que llego a la zona nueve años después que Lizárraga. El enigma que plantearon las majestuosas y legendarias ruinas ha apasionado a los estudiosos durante los últimos años. La vieja ciudad Inca, oculta durante por lo menos cinco siglos, representa también el genio alcanzado por una cultura notable, que construyo el más poderoso imperio de América del Sur y pudo levantar estos conjuntos monumentales entre las cumbres andinas. Machu Picchu, sin embargo, guarda hasta el día de hoy el secreto de su pasado. Para muchos investigadores, Machu Picchu fue una importante ciudad del periodo llamado Inca Imperial, pero en los últimos tiempos del incario, a partir del Inca Huayna Kapac, fue abandonada, desapareció su densa población y la vegetación lo cubrió todo. Los últimos líderes de esas comunidades no habrían, pues, conocido Machu Picchu, así como tampoco supieron de ella los españoles. EL MISTERIO DE MACHU PICHU Desconocida por los invasores europeos, su recuerdo se borró incluso de la memoria de los pueblos indígenas de Perú. Su atractivo surge, precisamente, del misterio que la rodea, tan impenetrable como la vegetación que la cubrió. Lo que alguna vez fue la ciudad se encuentra envuelto en el misterio y la leyenda. Hay hipótesis variadas que intentan explicar su origen, pero ninguna definitiva. Tampoco existen tradiciones orales que puedan ayudar a develar el secreto. Que fue una ciudad Inca lo demuestran los objetos de cerámica encontrados en el lugar y la misma arquitectura. Por su extensión, por las construcciones, sus recintos, casas, templos, plazas, cárceles y observatorio astronómico, no puede dudarse de que fue una urbe de gran importancia. EL LUGAR CONTINUA SIENDO INACCESIBLE Desde El Cusco, el tren viaja en medio de un paraje que va adquiriendo una fisonomía tropical, con abundante y exuberante flora. Los viajeros (turistas de todas las nacionalidades) llegan hasta la estación terminal en donde esperan pequeños autobuses que continúan subiendo ocho kilómetros más arriba hasta llegar al monumento prehispánico. Hay otro modo de llegar a Machu Picchu, para viajeros más intrépidos: el Camino del Inca, que parte del kilometro 88 de la vía férrea. Se trata de la vía real que los Incas utilizaban a pie en varias jornadas y que hoy es un sendero peligroso por los asaltos de delincuentes. El viaje demora unos tres días, recomendándose hacerlo en grupo y acampando en sitios que brinden seguridad.
(*) El autor es periodista de la redacción Sudamérica de Prensa Latina. Ex corresponsal en Ecuador.
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Ahora de todas maneras; las Empresas Financieras los préstamos rechazan. ¡¡Microcréditos no alcanzan!! ZACARIAS |