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Editorial
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La Asamblea de la Conferencia Episcopal Boliviana, que sesiona en la casa Cardenal Maurer, en Cochabamba, condenó a principios de semana, los enfrentamientos en la región del Chapare y las muertes de campesinos en el chaco tarijeño. Los pastores de la Iglesia Católica reafirmaron el principio del diálogo para solucionar los problemas económicos y sociales que aquejan a nuestro pueblo. Condenaron el uso de la violencia, de la prepotencia y de la fuerza por parte de algunos grupos, que es la causa principal de muerte y enfrentamientos. Asimismo, la Iglesia hizo un llamado para que las autoridades instruyan una prolija investigación a fin de dar con los responsables de las muertes ocurridas en el fundo Pananti, en la jurisdicción de Yacuiba. Allí, fueron masacrados a bala, siete humildes campesinos conocidos como "los sin tierra" que cometieron el "delito" de ocupar terrenos improductivos. En el Chapare, de acuerdo a informes periodísticos, en una semana de conflictos, fueron heridos 82 campesinos y detenidos más de 140, por las fuerzas combinadas del ejército y de la policía. En la zona cocalera, los enfrentamientos entre productores y militares se han agudizado y por supuesto, los que llevan la peor parte, son los campesinos. De acuerdo a denuncias de organizaciones defensoras de los derechos humanos, ni siquiera se respeta la inmunidad parlamentaria y menos, la autoridad del Defensor del Pueblo. El Chapare se ha convertido en una región altamente peligrosa. El anunciado bloqueo de la carretera por parte de los cocaleros, es un hecho, más no, por acción de ellos, sino de las fuerzas militares. La circulación por el principal corredor que une el oriente con el occidente y los puertos del Pacífico, es casi nula. Los transportistas no se animan a circular por miedo a los esporádicos bloqueos, los excesivos controles y abusos de los uniformados y los temidos "miguelitos" que no son otra cosa que clavos hábilmente doblados que pinchan las llantas de los vehículos. En el Chaco, la violencia se hizo presente y se ensañó contra los más pobres. El gobierno admitió que hubo negligencia en la solución de este problema. Las autoridades deben descubrir quiénes son capaces de disparar a mansalva contra campesinos desarmados. ¿Quiénes los contrataron? o, ¿bajo qué órdenes actuaron? Tarea difícil pero no imposible. Es hora que el Presidente Quiroga y sus más estrechos colaboradores cumplan las promesas de su discurso de posesión, el pasado 6 de agosto: diálogo. No es difícil sentarse en torno a una mesa y volver a negociar con los cocaleros pese a su radical posición del cato de coca. Es la hora de escuchar el llamado de nuestra Iglesia y no las imposiciones de poderes extranjeros. Entre bolivianos podemos entendernos y superar estos momentos difíciles. No abramos el camino a más violencia.
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Opinión |
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El acervo de la historia Por: Dr. Alfonso Gamarra Durana |
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El argumento del historiador abarca lo que se ha registrado en el mundo, todo lo sucedido realmente. Por una natural apreciación de la lógica, histórico sería únicamente lo pasado, pero una consideración ampliada no deja distinguir límites en la progresión humana. El historiador del presente está libre de estudiar casi paralelamente la evolución de la naturaleza y de los hechos e ideas humanas. Mientras que el suceso "natural" es predecible hasta cierto punto, con los medios científicos adecuados, los anales históricos en los que el hombre es autor y protagonista son espontáneos, aleatorios y sorpresivos si bien reales. Definir a la historia como la ciencia del hombre y de los hechos humanos no tiene aceptación cabal, puesto que la época prehistórica, en la que actuaba el hombre no entra como motivo de la historiografía, por el hecho de que aquella no dejó vestigios del accionar antepasado. De la misma manera, hay territorios de hoy donde los hombres vegetan y no han dejado incidencia cultural, impidiendo su ingreso en el conocimiento general. Será por lo tanto un hecho histórico cuando éste tenga un significado del acaecer humano. No puede ser el historiador un experto que se ocupa necesariamente de los muertos, porque habrán siempre poblaciones incógnitas por su inapariencia vital. Tampoco será exclusivamente el narrador de hechos pasados, puesto que esas acciones pueden pervivir en el presente y el futuro, o los brotes originarios pueden madurar después que el hombre realmente los perciba. Lo que el hombre vale, se traduce en sus obras. Éstas son manifestación de la acción o de la omisión, en cierto sentido, que efectúa. Por eso, el hacer o el dejar de hacer acusa su fuerte inclinación a independizarse o evadirse de su control voluntario. En su afán de mostrarse individualmente, determina estructuras en su sociedad. El sujeto, con su obra juega un rol subordinado pues aparece como un "sistema síquico" para desplegarse sobre un sistema social que obtiene de su propia conducción. Lo que hace el hombre en un presente tiene repercusión en su medio familiar o regional. Lo que haga ya no estará en una biografía personal sino en una historia de grupo. Lo que en las antiguas teorías antropológicas desempeñaba el individuo, se aplica ahora a un sistema social. El hombre solo no crea; las obras de varios hombres en conjunto, desencadenan resultados mayores. Éstos producen y le dan un sentido, se gobiernan y se entienden a sí mismos. La vida del médico orureño, Dr. Adolfo Mier, encarna los conceptos que hemos anotado en los párrafos precedentes. Con su desempeño, él personalmente hizo historia; y su afán de investigación - que era una dotación que traía de su entrenamiento universitario -, le permitió rebuscar en archivos alejados de su ciudad natal, movilizando a personajes de otros lugares, los documentos que él presentía que existían, y al hallarlos en los infolios casi olvidados de los depósitos de Buenos Aires abrió a la luz del conocimiento los datos orureños de los días de febrero de 1781. Tuvo el razonamiento de que Oruro fue el centro de las comunicaciones españolas desde los lugares de explotación minera al centro político real de Lima y además a los puertos que conducían la plata a España; y fue también lugar en crecimiento de la concentración de las fuerzas de vigilancia de estas caravanas que se movían en el altiplano. Por lo tanto, el Dr. Mier se extrañó de que Oruro no tenía acervo histórico en los años del coloniaje; y al hacer su indagación se encontró que existía una verdadera epopeya de rebeldía, que hasta superaba, en sus dimensiones de compromiso y repercusión social, a las revoluciones patrióticas posteriores de otros departamentos del país. Editó sus dos libros con los que sacó del olvido a los rebeldes y mártires del alzamiento orureño, escribió artículos periodísticos y dio conferencias incansablemente sobre esos acontecimientos y sobre los que amplió conocimientos de la fundación de la Villa de San Felipe de Austria. La otra faceta diamantina del Dr. Mier se completó con su preparación académica, de universitario de Chuquisaca a miembro del Instituto Médico "Sucre"; asistió a la Guerra del Pacífico en el Batallón Dalence de asistencia médica, y al retorno ejerció filantrópicamente en su consultorio de la calle Gobierno, se caracterizó por sus aciertos clínicos y su preocupación por la mejor atención en el Hospital Municipal. Fue asimismo Profesor de Historia del Colegio Nacional Bolívar, Cancelario de la Universidad orureña, Presidente del Concejo Municipal, Diputado, y Senador Nacional. Como teórico de la política reunió a intelectuales de avanzada y dirigentes obreros que originaron el Partido Liberal, fue el pensamiento viviente del Federalismo aunque no intervino directamente en las luchas norte-sur; y, años después, fue proponente de medidas administrativas que utilizadas por otros dieron lugar a la formación del Partido Republicano. Con lo escrito anteriormente queremos demostrar las muchas vertientes que analiza la historia. Las biografías de los hombres distinguidos, que han llenado con sus actuaciones las páginas de los sucederes, son tan importantes como los sucesos promovidos por los pueblos. Tan impresionante es la biografía regional como la de un personaje en particular. Para conocer a ambos es obligado destapar los expedientes amarillentos de las propiedades, averiguar lazos en uno u otro sentido, y establecer la relación con el ambiente, la gente, la procedencia, la relación con la estirpe familiar y la perspectiva espiritual intrínseca cuando es un mundo que los rodea, y con el que hacen un intercambio permanente de dependencia. El Dr. Mier, siendo un médico de profesión, discurrió sobre aspectos cívicos que consideró que fueran la médula espinal de un pueblo destinado a un porvenir elocuente dentro de la historia. Fue tan visionario como para demostrar que puede intervenir la integridad de las especialidades del conocimiento humano para agotar los detalles invalorables de un acontecimiento. No requería prenderse al concepto de la enciclopedia voluminosa metida en un cerebro, sino que debía concentrarse en la minucia cronológica y en el recuento exhaustivo. Luchó toda su vida por hacer entender que la historia no es un entretenimiento de anticuarios, sino que es el impulso de los hombres de acción, y que se debe mantenerlos presentes para tomarlos como ejemplos. Es obligado aceptar que fragmentos del pasado tan vasto, dispuestos ordenadamente y con suficiente y bien orientada crítica, puedan conseguir una formulación instructiva para el hoy y el mañana. La Historia de la Medicina estudia necesariamente en un capítulo principal a este patriarca orureño, y al hacerlo está probando que hay un puente notable, franqueable por los espíritus superiores, donde la civilización humana al seguir la historia de una disciplina, la Medicina en este caso, acompaña plenamente a la historia grande de un país. (Del 22 al 24 de noviembre las Jornadas Nacionales de Historia de la Medicina, a efectuarse en Oruro, harán vislumbrar más panoramas históricos a las personas interesadas).
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Quedé con la boca abierta al saber que los partidos grandes calculan una millonaria inversión electoral que llegaría a 70 millones de dólares y que deben comenzar a ser gastados a partir del mes de enero. Al cabo de cinco minutos me dijo mi esposa: "ya puedes cerrar la boca porque pareces tonto", y la cerré para ponerme a escribir. Es que yo sigo siendo un romántico de la política y de la democracia y así me lo dijo mi tío Huebastián quien me aclaró que eso de las elecciones democráticas es un cuento, que la política no está hecha para los pobretones y que todo se hace "poniendo" y que cada voto cuesta plata, desahuciando todas las ilusiones que había forjado a los largo de toda mi vida. Yo no podía creer lo que me dijo mi tío y quise discutirle diciéndole: mirá tío Huebas, pero él me interrumpió y me dijo: "no me llames Huebas porque mi nombre es Huebastián, y la experiencia me enseña que un candidato pobre es un pobre candidote y eso sucede en Estados Unidos y en todos los países del mundo porque debes saber que la política es una industria y si no tienes plata para invertir estás llamado al fracaso". Dentro de mi ingenuidad, le pregunté si él y todos mis parientes podrían contribuir con préstamos de honor para que yo pudiera candidatear para senador o diputado, y mi tío Huebastián se rió en mi cara y me dijo que no porque eso sería tirar la plata a la calle porque los partidos para ponerte en su lista de candidatos me exigirían mucha plata. ¿Así son las cosas, querido tío Huebastián? le pregunté con lágrimas en los ojos, y él me reafirmó lo que dijo contándome cuánto había puesto el Fulano para salir diputado o senador, aunque me aclaró que al ser elegido recuperó algo de su plata o mucha más por esas cosas que tiene la vida, contándome la historia de varios y que pertenecieron a diversos partidos. Estas revelaciones tan vulgarmente materialistas y de un pragmatismo tan secante hirieron mi sensibilidad y rompieron todas mis ilusiones, de lo que se dio cuenta mi tío Huebastián quien para consolarme me dijo: "a no ser que uno de los jefes de partido reconozca que tu valor profesional pudiera servirle; en eso caso podrías trabajar con él en estas elecciones, hacer algo de platita hasta el año 2007; y en esas elecciones podrías ser candidato". Esa idea me alentó y me dije: ganaré mucho dinero en los próximos cinco años para ser candidato en esas elecciones, asimilando así algo de las enseñanzas sabias que me dio mi tío Huebastián quien fue el encargado de revelarme que las elecciones en los países ricos y también en los países pobres sólo son ganadas por los partidos que tienen mucha plata, los que ahora se alistan para invertir setenta millones de dólares a partir de enero.
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La caída de Kabul Por: Isaac Bigio (*) |
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Londres, especial para LA PATRIA La Alianza Norteña acaba de tomar la capital. Los talibanes se retiraron de ésta sin ofrecer resistencia con el objetivo aparente de reagrupar fuerzas en territorios afines. Antes del inicio de los bombardeos estadounidenses la Alianza controlaba piquetes dispersos en el norte que no totalizaban ni la décima parte del país. Entre el viernes 9 y el martes 12 la Alianza ha logrado capturar casi la mitad del Afganistán. La primera ciudad en caer fue Mazar e-Sharif, principal urbe uzbeka, luego Bamiyán, capital hazara, y finalmente Herat, la mayor ciudad occidental, y Kabul. Estas dos últimas son parte del territorio pashtú. Hasta el momento la Alianza ha avanzado como un cuchillo caliente sobre la mantequilla, pues ha operado en territorios cuya población era hostil a los talibanes. Ahora ésta debe incursionar en el cinturón pashtú donde ésta no es popular y los talibanes se están atrincherando para resistir. La toma de Kabul no significa que todo va color de rosas para los anti-talibanes. Bush quizo evitar que la Alianza capture la capital para no enajenar a Pakistán y a los pashtúes. Se teme que las diversas fuerzas aliancistas vuelvan a masacrarse entre sí mismas como en 1992-96 cuando lograron arrasar Kabul y matar más de 50,000 de sus habitantes. EEUU exige la constitución de un gobierno amplio multi-étnico. Mas, aún las fracciones anti-talibanas, Rusia, EEUU y los 6 vecinos afganos no se han puesto de acuerdo. Los pashtúes no querrán reconocer un gobierno que no esté encabezado por uno de ellos y tienden a ver como una ofensa el que Kabul no sea gobernada por pashtúes. Ninguna fuerza significativa pashtú está con la Alianza y el grueso de los pashtúes anti-talibanes les es hostil. Ahora difícilmente la Alianza aceptará que el nuevo gobierno sea liderado por el favorito norteamericano: el ex rey Zahir. La Alianza es una coalición frágil de antiguos enemigos unidos solamente contra los talibanes. Hay reportes que tropas aliancistas están saqueando ciudades tomadas y asesinando a cientos o miles. Estas, a su vez, no responden a un comando central, sino a distintos caudillos que han guerreado entre sí y que podrán chocar disputándose cuotas de poder o el botín.
(*) Investigador y profesor de la London School of Economics & Political Sciences
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Alan Greenspan: ¿Se recuperará por fin la economía de Estados Unidos? Por: Luis Manuel Arce (*) |
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La Habana.- Alan Greenspan, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Banco Central) volvió a usar su enigmático lenguaje, más literario que técnico, al calificar de insondable el impacto de los atentados del 11 de septiembre en la economía de su país. Sin embargo, el jefe de la FED tuvo que admitir, aunque entre corchetes, que la recuperación es irregular, lo cual significa que los principales indicadores macroeconómicos siguen hundidos o se mantienen peligrosamente por debajo de su línea de flotación. Greenspan compareció esta semana ante el Comité Económico Conjunto del Senado y la Cámara de Representantes, donde confesó que se registra también un aumento pronunciado en la incertidumbre social que ha mitigado el gasto de los consumidores y las inversiones de capital. Aunque la palabra tiene un sentido culebreante, "mitigar el gasto" quiere decir ni más ni menos que el principal factor de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en Estados Unidos sigue sumamente retraído y, en consecuencia, la capacidad de reacción de la economía se mantiene presa del letargo. Ese es un gran problema. Los hogares y las empresas, ante una mayor incertidumbre económica, se han retraído del mercado, aunque ha sido un proceso parcial y presumiblemente temporal, dijo Greenspan a los legisladores a quienes explicó que la reacción de los consumidores y empresas sera crucial en la duración del período de ajuste. Es decir, del tiempo que dure la crisis. Hay otra confesión más sinuosa aún en el testimonio de Greenspan en el Capitolio cuando filosofa acerca de la conducta mercantil y admite que esta es difícil de predecir en circunstancias como las que ha vivido el país, en evidente referencia a los atentados pero también a la histeria belicista que sirve de telón de fondo de los bombardeos contra Afganistán. Históricamente, dijo, los seres humanos han demostrado una notable capacidad para adaptarse a circunstancias extraordinariamente adversas, de allí que su estimación es que la confianza del consumidor en la economía de la nación será restituida y comenzará la reanimación. Algunos economistas, sin embargo, piensan que el Estado tendrá que intervenir con mayor dinamismo y que una militarización de la economía, como al parecer está sucediendo, será el pivote principal para una nueva etapa de auge. En realidad, los datos de agosto, antes de los ataques, mostraban una poco convincente reactivación que hacia imposible adelantar cómo se desarrollara la coyuntura a partir de ahora. El secretario del Tesoro, Paul O'Neill, admitió a principios de mes ante el Comité de Finanzas del Senado que el débil crecimiento de la economía nacional era de vieja data -es decir, antes de los atentados- y que probablemente en el tercer trimestre tuvo una contracción. Fuese o no con el propósito de obtener la aprobación de un programa de incentivos de 75 mil millones de dolares, la revelación preocupó a millones de personas que desde entonces visitan menos las tiendas y usan más sus calculadoras a la hora de hacer compras, aún cuando el crédito ya es casi nulo y los impuestos son menores. A esa gran masa de norteamericanos, que son los consumidores, les preocupa que la tasa de desempleo no baja y se mantuvo en 4,9 por ciento en septiembre, un mes en el cual se despidieron a 199 mil personas, el mayor numero en más de una década. El Departamento del Trabajo difundió un informe en el que señala que el mercado laboral se encontraba bajo presión antes de los atentados, como lo evidencia el hecho de que el sector manufacturero recorto 93 mil plazas el mes pasado y en 14 meses las fabricas han despedido a un millón 100 mil trabajadores. Ese informe, correspondiente a septiembre, no recoge los 200 mil despidos solamente en la industria de la aviación y el turismo a raíz de los ataques a las torres gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington. Esos números son más alarmantes cuando se sabe que la producción industrial cayo en agosto un 0,8 por ciento, el undécimo mes consecutivo de reducción, mientras que los precios al por mayor subieron un 0,4 por ciento. Según los peritos, estos indices frustran las esperanzas de una rápida recuperación de la economía, y son especialmente preocupantes ya que es la primera vez que la producción industrial desciende durante 11 meses consecutivos desde 1960. "Casi no hay manera de que una economía como la nuestra pueda escaparse de un crecimiento negativo cuando se ha tenido ese tipo de golpe", dijo O'Neill, mientras muchos legisladores apoyaban la idea lanzada por el presidente George W. Bush de privatizar la seguridad social cuando se le acuso de utilizar el dinero de las jubilaciones para otros fines. Ahora, toda esa discusión quedó en la nada, y la gran mayoría de los legisladores están dispuestos a recurrir nuevamente a los fondos de la seguridad social para financiar otros programas estatales que inyecten dinero en esta economía recesiva. En fin, al parecer el volumen de acero y pólvora que se lanza contra las áridas y escarpadas montañas afganas es el recuero que activa el gobierno de Estados Unidos para tratar de salir de la depresión. La pregunta es si con ello se recuperará esa economía.
(*) El autor es jefe de la redacción Economía de Prensa Latina. Ex corresponsal en Venezuela.
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