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Editorial
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De acuerdo a lo que establece la Ley de Imprenta promulgada en enero de 1925, el Concejo Municipal, en sesión extraordinaria el pasado miércoles, eligió el nuevo jurado de imprenta, conformado por cuarenta ciudadanos. Los concejales municipales eligieron a los cuarenta jurados de una nómina de 150 personas propuestas por entidades locales. Con esta designación se sustituye al jurado que fue electo hace cuatro años por el término de su período. El artículo 23 de la Ley de Imprenta estipula que se preferirá a los abogados más notables, miembros de la universidad y propietarios con residencia fija en el lugar. Entre los miembros del nuevo jurado se encuentran conocidas personalidades y destacados profesionales, aunque también fueron electos algunos familiares de los concejales, políticos y funcionarios de gobierno. Sin embargo no existen incompatibilidades y ninguna de las designaciones vulnera la Ley. La Ley de Imprenta, está en plena vigencia y su espíritu está encaminado a la protección de la sociedad ante los excesos que pudieran cometer los periodistas en el ejercicio de su profesión. En Oruro, pese a que existe un jurado de imprenta desde hace ocho años, no se han presentado denuncias graves que pudiesen considerarse delitos que estén contemplados en esta ley, fundamentalmente, porque el periodista orureño es un profesional que se respeta a sí mismo y respeta a la comunidad. Entiende su deber de informar con exactitud y con verdad, sin omitir nada de lo que el público tenga derecho a conocer. Considera su trabajo como un servicio público y comprende que debe ejercerlo con responsabilidad y su ideal es buscar el bien común. Que comete errores, es cierto. Humano, como tal, no está libre de equivocaciones, sin embargo estas en la mayoría de los casos son involuntarias. Normalmente se rige por la regla de oro que señala: "Nadie debe escribir como periodista lo que no pueda decir como caballero". Sin duda, los periodistas orureños, casi en su generalidad mantienen sentimientos identificados con la ética, existe una autoregulación alentada en todo momento por las instituciones gremiales, las empresas propietarias de medios de comunicación social y por los propios periodistas. El nombramiento de un nuevo jurado de imprenta nos complace porque reafirma la vigencia indiscutida de la Ley de Imprenta.
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Opinión |
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Los niños soldados Por: Issac Bigio (*) |
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LONDRES, especial para LA PATRIA Una de los peores y menos conocidas tragedias es la de los 300.000 niños soldados que hay en el mundo. Infantes son obligados a remplazar los libros y los juguetes por metralletas y a convertirse en asesinos y violadores. Hasta los menores de edad pueden participar en ciertas acciones sociales pero otra cosa es transformarlos en soldados donde su infancia es expropiada al servicio de señores de la guerra. Recientemente fue publicitada la imagen de un quinceañero afgano comandante de 300 tropas. Más, en ningún otro país este fenómeno es tan agudo como en Sierra Leona. En este país africano occidental casi la mitad de sus 5,2 millones de habitantes han sido desplazados en una década de guerra civil y unos 100.000 han sido asesinados o mutilados. Todas las fracciones armadas usan a menores de edad que son reclutados a la fuerza ya sea para combatir, para hacer labores auxiliares o como esclavas sexuales. Se han reportado más de 10.000 niños soldados. Víctimas de secuestros y de la separación de sus familias ellos son obligados a victimar a otras personas. Sin tener mucha madurez y valores ellos son presionados y bajo los efectos del alcohol o las drogas son tornados en carniceros. Por su agilidad, tamaño y falta de escrúpulos muchos de ellos son transformados en armas temibles y en blancos que no merecen mayor cuidado. El no consumir estupefacientes es visto a veces como un acto de deserción que merece la mayor pena. Una de las formas usadas para torturar a las víctimas es ponerles un cartel que diga ‘ojo’, ‘pierna’, ‘brazo’ o algún otro miembro que ellos vayan a cortar. Muchas niñas son obligadas a servir sexualmente a los niños combatientes que las capturan y hay miles de casos de menores madres o con enfermedades sexuales como el SIDA. Toda una generación ha sido afectada por ese estrago. Diversos intentos han sido hechos para obligar a las diversas fracciones a desmovilizar a los menores de edad, pero aún hay muchos de ellos. Lo más penoso es que el reclutamiento forzoso de infantes se ha convertido en una práctica normal en muchos conflictos civiles, particularmente en el Africa. ---- (*) Politólogo London School of Economics
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El entusiasmo que ha despertado la Doble Copacabana de Ciclismo me llevó a querer inscribirme para tal prueba contrariando a la opinión de mi esposa quien al conocer mi propósito se llevó las manos a la cabeza y exclamó con acento español: "¡Oh my God, pero es que están majareta, joder!" Defendí mi decisión diciéndole que soy mayor que el Padre Pérez Iribarne y si él es capaz de ir a Copacabana en bici y retornar yo haría el intento de cubrir la misma ruta y que me encontraba con fuerzas para ello, argumento que no la convenció, mientras mis nietos aplaudían mi decisión deportiva. Busqué a los organizadores de la carrera ciclística y fui rechazado, no por mi edad sino porque los plazos de inscripción ya habían vencido; para qué negar que me sentí algo frustrado pero no vencido por lo que decidí hacer ese recorrido fuera de la competencia y a mi ritmo de velocidad aunque demorase una semana en ir a Copacabana y volver. Uno de mis nietos me dijo: "abuelito, yo te presto mi bicicleta, aunque no es de carrera sino una bici montañera, con la cual podrías realizar la ilusión que hoy tienes de ir a Copacabana; mi bici es italiana y es de marca Bianchi, tiene doble suspensión, está hecha de aluminio y tiene 21 velocidades", propuesta que agradecí y acepté. Mientras preparaba la bicicleta que me llevaría a cumplir mi hazana deportiva, todos mis nietos se dieron a la tarea de engrasar al piloto luego de una sesión de masajes que me dejó como nuevo; engrasada la bici y yo, acordamos repetir la receta hasta el lunes, día que comenzaría mi raid, con el camino libre de competidores nacionales y extranjeros. Hoy estoy negro de aceites y ungüentos pero con las piernas reforzadas y el espíritu más joven. Mi atuendo es perfecto y vestiré un casco blanco, maillot rojo y pantalones azules. Mientras me tomaban unas fotografías, me puse a pensar en que nuestro país será distinto cuando yo pueda intervenir en una prueba ciclística entre Cochabamba y Santa Cruz pasando por el Chapare que ya estaría libre de cocaleros, bloqueadores, y sindicalistas del agro, pues desde que se realizó la Doble Achacachi ya no se produjeron bloqueos en esa ruta. El lunes comenzaré mi recorrido y marcharé solo sobre mi bici mirando siempre adelante que es lo que deberíamos hacer todos los bolivianos, sobre todo aquellos empecinados en estar mirando siempre hacia atrás. Los ciclistas que parten hoy a Copacabana cumplirán su recorrido en algunas horas, yo lo haré en varios días pero llegaré para testimoniar mi entusiasmo por esta competencia que se realizará a cerca de 4.000 metros del altura sobre el nivel del mar. Al llegar a Copacabana pediré a la Virgen una bendición para los impulsores del ciclismo en nuestro país y en especial para uno que se llama Eduardo Pérez Iribarne.
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Entre líneas "Buenos conductores...?" Por: Modesto Franco |
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En muchos casos y en muchas obras, las pruebas demuestran la calidad de servicios o productos que ofrecen y brindan a la comunidad, diversas empresas. Los resultados del uso de algunos productos y/o servicios que son distribuidos o administrados por algunas empresas, permiten a los usuarios medir y calificar de la manera más precisa, los beneficios o los perjuicios que estos ocasionan diariamente. Si se trata de productos de consumo, la calificación es casi inmediata; si son servicios, los efectos positivos o negativos suelen percibirse en mucho tiempo. Si no existen fallas en materiales o en sistemas de transportación de variados elementos, podría asegurarse que esos servicios también son eficientes. Pero se da el caso que al presentarse fallas en esas labores, el mal servicio salta a la vista y los daños que ocasiona en la mayoría de los casos son de incalculable valor. Aquí hay que decirlo con claridad. Por los servicios que administran y como los manejan, es fácil determinar la calidad de responsabilidad de una empresa, su solvencia técnica, su capacidad de atención al presentarse desastres y lo más importante sus posibilidades de conjurar los daños, sin afectar las condiciones ecológicas de una región y sin dañar el medio ambiente. Para hacer las cosas más fáciles, los problemas que menciono, pueden provenir de las actividades mineras, que son altamente contaminantes cuando no se adoptan las necesarias medidas de seguridad o cuando no se adaptan a las exigencias de la moderna tecnología. Por otros factores, como falta de mantenimiento, pésima calidad de materiales, descuido profesional o posiblemente causas naturales, se producen daños al ecosistema por ejemplo como el ocurrido con el derrame de más de 29 mil barriles de petróleo en la zona altiplánica de Oruro, hecho que causó irreparables daños a los pobladores de la vasta región, pues esa falla en la "conducción" de un material tan contaminante como el petroleo, es ahora a causa de muchos males en varias poblaciones del departamento de Oruro. Y resulta que irónicamente y todavía sin haber cumplido con el resarcimiento de daños a centenares de comunarios afectados por la contaminación, una empresa internacional que opera en el país transportando petróleo, simplemente incumple las disposiciones legales, desconoce la Ley del Medio Ambiente, elude responsabilidades y peor aún presiona a las autoridades para que éstas puedan modificar -por supuesto disminuyendo- las multas impuestas y hasta los resultados de una auditoría que menos mal señala concretamente los efectos negativos producidos por el derrame de petróleo. Esta empresa según apreciación de uno de sus ejecutivos, pretende convertir a nuestro país en el "centro de la red energética sudamericana", transportando hidrocarburos a través de una red mayor a 6 mi kilómetros y atravesando por siete departamentos. Cosa seria, es el proyecto de la firma Transredes S.A., Lamentablemente en la otra cara de la medalla de esa circunstancial oferta, hay que leer más de 10 derrames, daños al medio ambiente, sanciones incumplidas, indemnizaciones no pagadas, petroleo esparcido en el altiplano que ocasiona la muerte de ganado, anuló los pastizales y contaminó el agua potable. Esa es buena conducción???. Dios nos libre.
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En recuerdo a Don Juan Mendoza Por: Javier Soria Mendoza |
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En noviembre de 1921, el piloto boliviano Juan Mendoza Nernúldez, sobrevoló Uyuni y luego tomó la ruta Poopó-Oruro, con gran éxito. Este 10 de noviembre de 2001, se cumple 80 años de tan importante hazaña que merece ser recordada por todos los ciudadanos orureños, puesto que él se constituyó en el primer aviador boliviano que surcó los cielos de su patria. Valeroso orureño que venciendo las vicisitudes de esa época, concretó su más grande sueño que era el de sobrevolar Oruro. Cabe recordar que en vida recibió numerosos premios y condecoraciones, entre ellas está la máxima que otorga el gobierno boliviano, el Cóndor de los Andes en Grado de Oficial. Don Juan Mendoza, nació en Obrajes, Oruro, en 1893, estudió en el Colegio Bolívar en 1913, partió a la República de Argentina con el fin de estudiar proyectos de máquinas y pilotaje, cuando la aviación recién estaba naciendo en ese país, su instructor de vuelo fue el francés Jorge Neuberri. Don Juan obtuvo su brevet de piloto internacional No. 106, en el año 1916, trajo un avión Fiat de 380 HP, en sociedad con otro empresario orureño don Alfredo Ettiene. Con su copiloto don Angel Mardesich, rompieron el mito de que en la altura no se podría volar. Con esta hazaña se abrió paso a lo que luego fue la aviación nacional. Es por esto que el aeropuerto de Oruro lleva su nombre.
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Apuntes..... |
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La opinión está asombrada. La Contraloría está "controlada", hubo sustracción de documentos; ¡Panagra, acusa en estos momentos! ZACARIAS |