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Editorial  


¿Están por encima de la justicia?

La empresa brasileña VASP, capitalizadora del Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), confirmó su intención de vender sus acciones en esta empresa, pero con la condición que las AFPs (Administradoras de Fondos de Pensiones) desistan de los procesos judiciales, penales y policiales que se les sigue ante la justicia boliviana.

De esta manera Wagner y Ulises Canhedo, propietarios de la VASP, quieren eludir la acción de la justicia ante la demanda civil presentada por las Administradoras de Pensiones.

Exigen además que el directorio de transición esté conformado por cuatro representantes de la VASP, dos de las AFPs y uno en representación de los trabajadores. En otras palabras, quieren continuar con el control absoluto del LAB, para hacer y deshacer según sus mezquinos intereses.

Es increíble el descaro y cinismo de este par de ejecutivos brasileños que pretenden estar por encima de las leyes del país. Cuando alguien es llamado a cuentas ante los estrados judiciales, nadie puede eludir su responsabilidad por capricho y mucho menos con chantajes.

Por intermedio del proceso judicial las AFPs pretenden cobrar la millonaria deuda de más de diez millones de dólares, que tiene el LAB, por el aporte de los trabajadores al fondo de pensiones. Los ejecutivos de esta empresa, controlada por los brasileños, dejaron de pagar los aportes, aunque continuaron descontando por este concepto del salario de los trabajadores.

Con esto los 1.700 trabajadores que tiene el LAB quedaron desprotegidos y expuestos a no tener ningún beneficio en caso de accidentes.

Debe entenderse que la deuda no es con las AFPs, como instituciones intermediarias, la deuda es con trabajadores, por tanto no es un asunto negociable.

La VASP y sus propietarios, tienen también que rendir cuentas ante la justicia por una serie de otras acusaciones que incluyen la venta ilegal de acciones del Sistema Internacional de Telecomunicaciones Aeronáuticas (SITA), propiedad del LAB y que no constituían parte del Activo que fue transferido en el contrato de Capitalización. Asimismo se denunció la emisión irregular de acciones del LAB, deudas con el estado por pago de impuestos, desmantelamiento de las aeronaves y muchos otros actos dolosos.

El estado boliviano no tendría por qué ceder ante la condición impuesta por los Canhedo para disponer de las acciones de la VASP en el LAB, pues será suficiente embargar esas acciones por las cuantiosas deudas que tiene con el estado.

Permitir que los ejecutivos extranjeros de las empresas capitalizadas queden impunes ante acción de la justicia boliviana, es crear un funesto antecedente y una invitación a cometer cualquier arbitrariedad.

Es el momento de actuar en función a los intereses nacionales y recobrar el control de nuestra principal línea aérea. Si se acepta un nuevo socio extranjero, tendría que ser un simple administrador, o bien entrar a formar parte de la empresa en un porcentaje menor a la participación nacional.

Ya se ha demostrado que la forma en que se capitalizó esta empresa es un error. Ahora se presenta la oportunidad de corregir la entrega oficiosa de nuestro patrimonio, proceder con dignidad nacional y preservar para los bolivianos una empresa con 70 años de tradición, es imperativo.

 


Opinión


Soluciones penden de un hilo.-

Maltrato a Oruro

Por: Pdta. Elías Delgado Morales

Oruro permanece a la expectativa del martes 6, porque vence el plazo otorgado al gobierno, para que solucionen los problemas que tienen pendientes desde hace más de dos años y que se encuentran sumidos en un mar de dilaciones y argucias, que los organismos cívicos y el pueblo, ya no están dispuestos a seguir tolerando.

Este conflicto, de no merecer la atención favorable que espera Oruro -como ya saben todos- desembocará en un bloqueo inédito de acceso de las carreteras internacionales, cuya implementación, según la dirigencia cívica ya ha sido prevista.

De otro lado los empresarios privados, como parte de una nueva estrategia de defensa de los intereses de la región, confirmaron que ya no pagarán sus impuestos y tributos al Estado, en sus diferentes modalidades, para destinar esos recursos a los salarios de sus dependientes, como la única manera de seguir sosteniendo el funcionamiento de sus empresas.

De concretarse ambas medidas, suscitarán ciertamente una suerte de complicaciones, que el gobierno se resiste a valorar a profundidad, restándole más bien validez, lejos de proponer fórmulas de solución adecuadas, que garanticen la normalidad de las actividades públicas y privadas en el departamento de Oruro.

Los últimos encuentros de ministros y emisarios gubernamentales en esta capital, no han arrojado resultados tangibles, como esperaba la región. Más bien han surgido amenazas y acusaciones gratuitas del Ministro Lupo, de quien Oruro nunca guardó un recuerdo grato. Y si no, revisamos su actuación, cuando desempeñaba las carteras de Desarrollo Económico y de Haciendas.

Si evidentemente existen "avances", como dicen los cívicos, Oruro demanda y exige la atención integral del pliego, que está arrastrando hace más de dos años, subalternizado y despreciado con desdén por los ministros del gabinete económico.

Ellos (los enviados de gobierno), se han acostumbrado a colgarnos el sambenito de que las demandas tienen un trasfondo político y hasta personal, añadiéndole el ingrediente de la crisis en que vive Bolivia; sin ubicarse en la justa posición orureña, cuya armazón económico-financiera languidece, víctima precisamente de la desatención oportuna y equitativa del régimen.

Por estos antecedentes, es de esperar que en estos casi diez días otorgados por la región, existen fórmulas propositivas de arreglo objetivo, toda vez que el movimiento cívico orureño, está jugando sus últimas cartas, hasta conseguir la atención global de sus atingentes preocupaciones.

No hacerlo representará clara señal de inoperancia, ineficiencia y hasta mala voluntad, colmando la paciencia de un pueblo, que en todo momento estuvo abierto a negociaciones potables, pero que no ha merecido el mismo tratamiento, quedándole solo el expediente de las acciones de hecho y la presión social, como supremo recurso a sus permanentes tribulaciones.

Y en lo interno, hay que anotar que no es la hora de las indecisiones, porque las cartas están echadas; menos de las desinteligencias ni los desacuerdos, que solamente generan debilitamiento, fracturan el espíritu de cuerpo y restan fuerza al ideario de lucha de una orureñidad, que en todo momento fue tolerante, pero que ya no puede más.

Entonces, la consigna del momento es, empujar al carro en un solo sentido, con vigor, unidad y decisión, para aterrizar en un espacio, que signifique reactivar las fuerzas productivas de la región, dinamizando sus potencialidades a futuro, con las únicas armas que siempre invocó Oruro, que son las del trabajo creador, lejos de influencias subalternas, de falsas supremacías de grupo, y menos de intromisiones político-partidarias, en las que la orureñidad nunca creyó, por el descrédito en que se encuentran, víctimas de las viciosas prácticas de la corrupción, abuso de poder, nepotismo y otras tantas lacras que a diario se denuncian, en el gran marco de la impavidez y la falta de moralidad, conque se manejan los negocios de la nación.

 

 

Noche de brujas

PAULOVICH

Cuando uno de mis nietos me contó que ya estaba preparado para asistir a una fiesta de Halloween, le dije con mucho respeto: ¿es que no sientes miedo a las brujas? respondiéndome el crío que no porque las brujas no existen y que se divertiría mucho, como lo hacen los niños norteamericanos y de otras nacionalidades.

En vista de su respuesta yo me puse a pensar en la existencia de las brujas porque muchas veces fui víctima de sus hechicerías desde que yo era niño y hasta el momento presente pues -como alguna vez revelé a mis lectores- mi vida estuvo rodeada siempre de hadas y brujas, magos y hechiceros, por lo que lamenté que los niños actuales (como ese nieto mío) no crean en esos personajes y se rían de ellos y no les tengan miedo, o respeto.

¿Cómo no creer en la bruja que hizo dormir a Blanca Nieves a quién sólo un beso de amor pudo despertarla? La bruja aquella sigue trabajando en nuestros tiempos y es la misma que hace dormir a nuestros diputados y senadores que sólo despiertan en el momento en que alguien les ofrece un viaje a Cuba o España.

Estoy seguro que fue una bruja maligna quien hizo dormir a los agentes del FBI y la CIA cuando los terroristas preparaban durante mucho tiempo el ataque a las torres gemelas de New York y es alguna bruja oriental quien esconde en su cueva secreta a Osama bin Laden, quien podría ser hallado si entre todos conseguimos una bruja más poderosa que derrote con sus malas artes a su rival.

Soy periodista por culpa de una bruja que una noche me raptó de mi casa y me llevó a su cueva situada en Cochabamba dándome de beber un brebaje desconocido que me embriagó, mientras la bruja decía que yo sería un periodista famoso lleno de poder y riqueza. Y haciendo caso a su embrujo seguí esta carrera y ya ven ustedes el resultado: un periodista viejo, pobre, casado, y con nietos.

Fui hechizado muchas veces y recuerdo que cuando era joven una bruja me condujo al Maracaibo, un célebre cabaret que había en El Prado, de donde no pude salir durante tres meses. Uno de mis amigos recurrió al antiembrujo y sólo de esa manera pude salir de aquel local siniestro a la vez simpático.

Felizmente, cerca de las brujas hay siempre una hada buena con su varita mágica y un estrella en la frente que se encarga de salvar a los hombre del poder terrible de las brujas, y fue un hada maravillosa quién salvó mi vida y la condujo por los caminos del bien y de la felicidad, esa fue mi suegra quien me dijo un noche: "o te casas con mi hijita o te mato con este trabuco". Esa hada buena salvó mi vida.

 

La India aplica justicia al terrorismo

Por: Manuel Navarro Escobedo (*)

La Habana.- Los atentados terroristas contra las ciudades de Nueva York y Washington y los perpetrados en 1993 en la metrópolis occidental india de Mumbai (Bombay) tienen una similitud común.

Ambos ataques resultaron planificados para golpear la economía de los dos paises y crear la discordia social, que altera los medios nacionales y descontrola las medidas de seguridad.

Tal como proliferan los reportes sobre las investigaciones de los sucesos del 11 de septiembre en Estados Unidos, los conspiradores tenían proyectos mayores para destruir o arruinar la economía de esa nación.

Por su lado, un fiscal especial indio Ujwal Nikam comunicó a la prensa en Nueva Delhi que la cadena de explosiones en Mumbai formó parte de un amplio plan para golpear las raíces de la economía, esparcir el temor e implantar el terror, ocho años atrás.

Sin embargo, existe una diferencia muy notable, que salta a la vista, entre los procedimientos seguidos por Washington y Nueva Delhi en las aplicaciones de la justicia para los responsables de esas acciones terroristas.

Mientras Estados Unidos, como gendarme mundial, se erige en juez para castigar mediante una guerra de venganza, de impredecibles consecuencias, a los sospechosos, la India, una pacifista del Tercer Mundo, desarrolla desde 1995 un largo proceso judicial contra los 124 presuntos autores y cómplices en la Corte Suprema del país.

En estos seis largos años más de 700 testigos desfilaron por el estrado para testimoniar a favor o en contra de esos acusados.

Esas series de explosiones, atribuida su planificación por la prensa india a los servicios de inteligencia pakistaníes, estaban preparadas para varias ciudades, una de ellas Mumbai, centro comercial y financiero de la India.

Las autoridades responsabilizaron como cabeza visible del complot al islámico Dawoo Ibrahim, quien después de los ataques huyó y se refugió en Pakistán, donde aun permanece.

Entre las metas en Mumbai figuraron el elevado edificio de la Air-India, la multifacética construcción de la reconocida Bolsa de Intercambio de Valores, el aeropuerto internacional y dos hoteles cinco estrellas para el turismo.

En esos mortíferos atentados del 12 de marzo de 1993 se empleó por primera vez en la India el poderoso explosivo plástico RDX, según los expertos criminalístico encargados de las investigaciones, con saldo de 257 personas muertas, 713 lesionadas y daños materiales superiores a los 900 millones de dolares.

Uno de los estallidos, ocurrido en una gasolinera adyacente al Shiv Sena Bhavan, estuvo dirigido a asesinar a los dirigentes de alto rango de esa organización religiosa hinduista.

Afortunadamente para esos líderes, en el momento de la explosión de un vehículo cargado de RDX ninguno se encontraba en las oficinas del complejo, utilizados además por activistas del Partido Bharatiya Janata, ahora en el poder.

El plan contra la edificación política, casi siempre repleta de público, contemplaba también el asalto con fusiles automáticos Ak-56, abortado por la policía.

El juicio en la Corte Suprema de Justicia de la India, que sesiona ahora dentro de la prisión de máxima seguridad de Mumbai, finalizó en agosto del 2001.

Los jueces escuchan ahora los argumentos de los oficiales investigadores sobre el papel desempeñado por cada uno de los acusados de esas explosiones, como reseña desde 1995 la prensa india.

Los abogados de la defensa tienen aún abiertas las puertas para presentar sus contraargumentaciones.

El veredicto final se espera dentro de los próximos seis meses, es decir entre marzo y abril del 2002.

Este constituye el primer juicio en la historia judicial de la India que dura mas de seis años. Varios de los presuntos responsables directos de los atentados fallecieron, otros murieron en enfrentamientos con bandas rivales o la policía y los menos resultaron exculpados por el Tribunal.

La seriedad y profundidad de este proceso está dada por el hecho de que varios de los inculpados en los inicios mediantes cartas entregadas a sus defensores se pronunciaron contra la conducción de las vistas por el magistrado N. Patel, aduciendo que no confiaban en un juicio justo dado que era de descendencia hindú y ellos musulmanes.

Patel entrevistó uno a uno a los 124 encartados para conocer si ellos confiaban en su justeza y al final resultó que suscribieron el memorando a petición de sus defensores, con el objetivo de retrasar el proceso.

Del otro lado, dentro de la solemnidad del proceso, destaca la nota pintoresca de los admiradores del afamado actor cinematográfico Sanjay Dutt, inculpado en el proceso, saludándolos a la entrada y salida de la Corte de Justicia.

Dutt, quien permanece en prisión domiciliaria, debe concurrir a las vistas del juicio acusado de recepcionar tres fusiles automáticos de asalto AK-56, una pistola de nueve milímetros, depósitos de balas y granadas de mano desde el productor fílmico Samir Hingora para esos atentados en Bombay.

Según el Buro Central de Investigaciones de la India, equivalente al FBI de Estados Unidos, Dutt es un culpable de mente al mostrar su complacencia en recibir esos armamentos en su residencia, los cuales entraron de contrabando desde Pakistán para los atentados terroristas de 1993 en Bombay.

Sin embargo, el fiscal especial Ujjwal Nikam acusó además al actor cinematográfico de cómplice en esos ataques dado que instruyó a sus guardias de seguridad que permanecieran fuera de los jardines de la vivienda durante la entrega de las armas por su amigo y productor Hingora, quien lo acusó en sus declaraciones.

Pero, una cuestión sí está bien clara y es que este largo proceso evidencia la diferencia entre los que se rigen por las leyes para hacer justicia y los que intentan tomarlas por su manos, en abierta violación de los términos jurídicos nacionales e internacionales.

 

(*) El autor es jefe de la Redacción Asia de Prensa Latina. Ex corresponsal en China, Corea, Japón y la India

 

 


Apuntes.....


Todos seguimos pensando:

nuestros proyectos son postergados.

Orureños están fregados,

preguntamos: ¿Hasta cuándo?

ZACARIAS