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Editorial  


Diálogo, el mejor camino

El anuncio de medidas de hecho a partir del próximo martes 6 de noviembre, como el bloqueo de caminos, ha puesto muy nervioso al gobierno.

Los problemas sociales, como el desempleo, la extrema pobreza y las demandas regionales, se han ido acumulando a la espera de soluciones o por lo menos paliativos, que nunca llegaron.

Campesinos, cocaleros, movimientos cívicos, están decididos a ejecutar medidas de presión con la esperanza de lograr una respuesta positiva a sus reivindicaciones.

El gobierno ha respondido con el uso de la fuerza. Ha desplazado a miles de militares y policías a la zona del Chapare con la clara intención de amedrentar a los cocaleros para que desistan del anunciado bloqueo.

Pero, parece ser, que logró el efecto contrario. El diputado y dirigente cocalero Evo Morales, respondió que frente a los 4.000 militares que ingresaron a la zona como refuerzo, se movilizarán 50.000 campesinos productores de la hoja de coca.

Un otro dirigente, aumentó esa suma en 10.000 y dijo que 60.000 cocaleros bloquearán la carretera que vincula el oriente con el occidente del país.

A las reivindicaciones regionales, el gobierno, a través del ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, ha respondido también con amenazas y no con lo que el Presidente Jorge Quiroga, pregonó en el discurso de su posesión: diálogo.

El gobierno no va ha permitir bloqueo de caminos, dijo tajante Lupo y dirigió su artillería contra el Comité Cívico orureño a cuyos integrantes acusó de actuar por "intereses políticos" y personales.

La estrategia no tiene nada de nuevo pero es extremadamente peligrosa cuando detrás de esos dirigentes actúan instituciones representativas y un pueblo que se cansó de esperar y de, cada día, ajustarse más los cinturones.

Las demandas regionales de Oruro, son de larga data. Las sucesivas burlas gubernamentales, también lo son.

El Presidente Quiroga, cuando fungía como Vicepresidente, inauguró las obras de construcción del camino Oruro-Toledo, de casi 37 kilómetros, a cargo del Comando de Ingeniería del Ejército.

Después de cuatro años, cuando se convirtió en Presidente, tras la renuncia de Hugo Banzer, acudió a Oruro y fue testigo presencial de otra firma para la construcción de la misma carretera. Esta vez, a cargo de un consorcio civil.

Hasta ayer, sólo se procedió a remover un poco de tierra que los ingenieros llaman agregados.

El descrédito de los dirigentes cívicos no es un buen camino para desarticular los movimientos regionales. El pueblo conoce a quienes están circunstancialmente a la cabeza del movimiento cívico y seguro que sabrá juzgar cuando llegue el momento.

Tampoco la violencia acallará la protesta ciudadana.

En lugar de manifestar nerviosismo y atacar a los representantes regionales, el gobierno debe apegarse al único camino que la democracia señala. El diálogo

 


Opinión


Divorcio

Por Dr. Norman Unzueta Grandy (*)

Demanda-contestación; contestación-reconvención; contestación-trabada relación procesal; término de prueba: sentencia.

Yo me siento en una silla frente a mi ventana, frente al cielo inmenso. Esta mañana, al despertar y ver reflejado en la calamina un rayo de sol, dí por seguro que el resto del día estaría bien. Me equivoqué. El día fue malo: esa luz matinal, paulatinamente se fue atenuando y a la tarde ya ningún rasgo claro se distinguía en el cielo.

Este simple e inofensivo error -de dar por seguro algo que no está bajo nuestra tuición- me llevó, imperceptiblemente a considerar las decisiones que uno puede asumir en la vida.

Las grandes cosas han de ser dichas con palabras sencillas:

Sentado en esta silla, frente a mi ventana, mirando a la nada (es decir, a mis memorias), en la penumbra de la habitación y en la sola compañía del reloj de pared, a través de una ondulante pendiente de sueños y recuerdos, mi corazón queda colgado al borde de las imágenes de hace diez años. Me vuelvo a aquel día, cuando queriendo ser feliz, dí mi asentimiento y firmé ante el Oficial del Registro Civil.

En este breve, y a la vez largo tiempo, he aprendido que, ante lo que deseamos vivir y el intrascendente y rutinario ajetreo en que se desenvuelve la mayor parte de nuestros días, se abre, fatalmente y casi sin que nos demos cuenta, un espacio en nuestra alma que nos separa de la felicidad, como al exiliado de su tierra.

He aprendido que, cuando un hombre y una mujer, por la costumbre de vivir juntos, sacan a luz sus intimidades, debilidades y groserías, mantener la relación, más que de un sentimiento, depende de una decisión.

Decisión de no romper, de tragarse el orgullo y la bronca; de no armar un escándalo; de no golpear la mesa con el puño, de no traicionar. De, a pesar de la confusión, ser maduro y templado. Decisión de no olvidar, ni por un sólo momento, que en el mismo carro, en el asiento de atrás van "otritos" que, como la mayoría, no saben por qué razón están en este mundo.

Las autoridades dicen que los procesos de divorcio se han incrementado considerablemente, que esto, inevitablemente, se traduce en hijos desestabilizados y abandonados.

¿Será que esos grupos de muchachos, que los fines de semana pululan alrededor de las licorerías, existen hijos de padres divorciados?

Cuando concluyo esto, por inercia, pienso en Enrique, mi compañero de trabajo. El que me ha pedido su divorcio. El que a pesar de que siempre le han gustado las rubias, en una trastocada noche se enamoró de una morena, y en otra, se casó con ella. El que, acaso en este mismo momento, medio chispeado, piense en ella, mientras en fondo de su alma, colgada como un gajo sanguinolento, una lágrima grana caiga y rebote en las paredes grises de su embustero corazón.

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(*) Abogado

 

 

Los muertos son felices

PAULOVICH

Cumpliendo con la tradición, preparé una mesa con trazas de pequeño altar donde coloqué las fotografías de mis muertos más amados y encendí una vela porque el fuego atrae a los espíritus, siendo los cirios de varios colores porque cada uno de éstos significa algo diferente. Recordando a mi abuela que se llamaba Abigaíl, puse la mesa unas tantawawas, varios vasos de chicha morada y unos pocos bizcochuelos.

A continuación me puse muy triste recordando a mis muertos y esperando la visita de sus almas que no se hicieron esperar y llenaron mi sala con su presencia de seres alegres y sin preocupaciones. Todas las almas que me visitaron me dijeron al llegar: "no te pongas triste y a ver si sonríes porque la otra vida es mejor que la que tú vives".

Enjugué mis lágrimas por cortesía pues no está bien recibir a tus invitados con tu cara entristecida, y sonriendo fui preguntando a cada uno: "qué es de tu vida, tanto tiempo sin verte, dónde te has perdido", recibiendo respuestas variadas y una de las que más me gustó fue: "aquí nomás, hermanito, no salgo casi nunca del cementerio".

Una de las almas más hualaychas que me visitó me dijo: "lo que es yo salgo todas las noches del cementerio y tú no sabes qué cantidad de boliches hay por la Garita de Lima; alguna vez entro a alguno y me tomo una cerveza sin pagar mientras los parroquianos se echan mutuamente la culpa y hasta pelean porque no saben cómo desapareció una botella".

Otra de las almas que llegó me empezó a contar los horrores de la guerra en Afganistán advirtiéndome que mañana será más terrible, agregando: "no te imaginas la cantidad de gente que hemos recibido en la otra vida desde el 11 de septiembre y es que allí donde vivimos (llámalo como quieras) no hay guerras ni muertes y vivimos en otra dimensión".

Otro espíritu visitante me dijo no sé si para consolarme: "te puedo asegurar que están ustedes viviendo en uno de los pocos países más o menos felices que existen en la tierra y todavía se quejan y protestan, no te imaginas cómo viven angustiados en otras partes como Estados Unidos, Europa, Asia y el Medio Oriente, pero no te fíes mucho porque se acerca una hecatombe".

Como soy bastante tonto pregunté a una de las almas amigas que me contara algo de la otra vida, la que comienza después de la muerte, y me respondió: "no lo podrías entender pero te digo que ésta es la vida verdadera pues no existen las miserias del cuerpo ni las tontas necesidades materiales que son las que engendran sentimientos inferiores como el odio, la lujuria, la envidia y la codicia..."

Cuando me puse a meditar, las almas de mis muertos más queridos ya se habían marchado.

 

La pelea por Afganistán

Por: Eduardo Lliteras (*)

Roma.- ¿Cómo puede ser que un país como Afganistán, reducido a escombros y a una economía primaria basada en el pastoreo y en la agricultura, dominado por un movimiento fanático llamado Talibán, se encuentre hoy al centro de una guerra de tintes mundiales?.

La respuesta no está en su territorio mayormente montañoso, árido y abrupto, ni en la droga que cultivan y exportan los Talibanes, sino en el hecho de ser encrucijada -ancestralmente- del Asia Central. Es decir, puerta al dominio geopolítico de una región riquísima en hidrocarburos, pieza clave en el complejo control político del tablero de Asia Central.

Esta región es escenario del choque de intereses (económicos, geopolíticos) de la gran potencia estadounidense (y de su siempre aliado Israel), de la ex potencia global (Rusia), de potencias medias (y atómicas) como Irán, Pakistán, India y Turquía, del coloso chino.

Es decir, una combinación altísimamente explosiva. Sobre todo porque en el cóctel se ha introducido el factor Talibán y Osama bin Laden, es decir, del extremismo islámico con ambiciones de dominio regional e inclusive, al parecer, mucho más allá.

TIERRA DE FIERAS TRIBUS INVICTAS

Alejandro Magno es el único invasor que salió ileso de su paso a través de Afganistán, tierra habitada por fieras tribus de uzbekos, puchtues y tayikos. Los ingleses, en la época en que eran un imperio y dominaban la India -incluyendo lo que es hoy Pakistán- no pudieron con dichas tribus, las que componen la conflictiva diversidad afgana.

Lo mismo ocurrió con los rusos en su larga campaña de 10 años (1979-1989): se retiraron con mas de 15 mil muertos, caídos en la campaña considerada el preludio del ocaso de la Unión Soviética.

Las cosas de la vida: hoy rusos y estadounidenses son "aliados" contra los Talibanes, los mismos que ayer fueron financiados por los estadounidenses en su guerra contra la ex Unión Soviética.

¿Mañana? Quien sabe, una vez que los Talibanes sean reducidos a cenizas (si es que no ocurre lo contrario).

Hoy, a rusos, estadounidenses, iraníes, indios y chinos acumulan el temor, terror, del creciente poderío de los Talibanes.

Poderío demostrado en los criminales ataques contra los Estados Unidos -cuya responsabilidad no parece factible sea únicamente de ellos, los que se antojan una especie de brazo ejecutor de otros poderosos intereses mundiales, ¿vinculados al petróleo? ¿al sector de los armamentos?

El desafío Talibán lanzado en los últimos años es real. Toca a todas las ex repúblicas soviéticas del Asia Central, hasta lamer las fronteras rusa, china, india e inclusive del Golfo Arábigo, por su confrontación con el Islam del Irán de los Ayatolas.

La cercanía política entre Pakistán -país islámico dotado de la bomba atómica- y los Talibanes, y la preponderante presencia islámica en las ex repúblicas soviéticas que bordean el mar Caspio o que comparten una frontera con Afganistán (Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán, Azerbaidzhian, Chechenia), así lo evidencian.

Sin olvidar la provincia china de Xinjiang, habitada también por una minoría musulmana.

Los musulmanes son mayoría en dichas repúblicas ex soviéticas en un porcentaje de más del 80 por ciento. Sólo en Kazajstan, nación que ha visitado el Papa esta semana, rondan la mitad de la población.

La principal arma de los Talibanes es su manipulación del Islam, convertido en una ideología fanática, al servicio de ambiciones de poder regionales que podría, en un futuro -si no son frenados- controlar las ex repúblicas soviéticas del Asia Central, hoy gravemente debilitadas en sus poderes políticos centrales y tal vez, inclusive, amenazar la estabilidad de Medio Oriente.

EL PETROLEO DEL CASPIO

La amenaza a la estabilidad de la zona preocupa a los Estados Unidos, Rusia, Irán, China, Europa y los demás países de la zona por sus consecuencias sobre el control del oro negro.

Es decir, las reservas de petróleo y gas del mar Caspio (y de los países confinantes), las han sido clasificadas por algunos como parangonables a las del Golfo Arábigo.

Afganistán es de tal manera, una pieza clave en el control de los ricos yacimientos de petróleo del mar Caspio, centro de fuertes tensiones entre Rusia, Irán, las ex repúblicas soviéticas centroasiaticas y Estados Unidos.

En la sorda guerra por el control del oro negro y del gas de los últimos años, también entra el trazado de las rutas de los oleoductos, en la que participan todas las grandes trasnacionales del petróleo del mundo desde hace años.

La cruda y brutal guerra que conducen los rusos desde hace un par de años en Chechenia se explica, precisamente así. Una lucha descarnada por el control territorial de las rutas por donde deberán pasar las arterias del oro negro provenientes del Caspio hacia los mercados de Occidente.

Se debe recordar que el 20 de septiembre de 1994 fue firmado el "contrato del siglo", que significó la entrada de las más importantes compañías petroleras (la British Petroleum y seis firmas estadounidenses, es decir, las seis hermanas), precisamente en Azerbaidzhan.

Algunas rutas propuestas para el trazado de oleoductos incluyen el territorio afgano y pakistaní, por las que pareciera inclinarse la administración estadounidense.

A la competencia por apoderarse de las reservas petrolíferas -en la que entran todas las potencias citadas y las naciones del Asia Central ex soviéticas- tenemos que añadir la competencia por el trazado de los oleoductos.

Todos quieren sacar provecho de alguna manera. Otra de las rutas propuestas para transportar una parte de los hidrocarburos del Caspio es el oleoducto Baku-Tbilisi-Ceyhan, con terminal en el mediterráneo turco.

Ankara, evidentemente, ve con muy buenos ojos dicha ruta, la que sin embargo tiene el defecto de pasar por los territorios de la república de Azerbaidzhan y de Armenia.

Otro trazado comprende el Baku-Novorossijsk, que incluye a Rusia. Una de las rutas más cortas, como señalan las empresas petroleras, es aquella que atraviesa Irán. Sin embargo, lo impide el veto estadounidense.

Recientemente han tenido lugar fuertes tensiones entre Irán, Rusia y las repúblicas que circundan el mar Caspio. Irán, ahuyento un barco de exploración petrolera de la British Petroleum que navegaba sus

aguas territoriales en el mar Caspio, con la presión militar. Dicha

acción fue condenada por los Estados Unidos.

Moscú se expresó preocupado por el hecho. Es decir, lo que se juega en el caso afgano va mucho más allá de las represalias a los criminales ataques de los Estados Unidos de hace dos semanas.

La pelea es por las ultimas reservas de petróleo de grandes dimensiones del mundo, en las que quieren meter mano -o ya lo están haciendo- las transnacionales del petroleo estadounidenses, las mismas que financiaron la campaña electoral del actual mandatario George W. Bush.

 

(*) El autor es periodista mexicano, miembro de la Asociación de Prensa Extranjera en Roma. Colaborador de Prensa Latina

 


Apuntes.....


Recordemos todos juntos

a nuestros queridos difuntos,

y es una verdadera desdicha,

¡¡tanta venta de la "chicha"!!

ZACARIAS