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Editorial
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Fallas en el alcantarillado |
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Algo que no se sabe oficialmente, es en qué condiciones recibió la Prefectura las obras ya concluidas de ampliación y renovación del alcantarillado de la ciudad. Se supone que de manera provisional, pues en tanto no se cumplan las pruebas de rigor que exige una obra de la magnitud del alcantarillado de una ciudad, la misma no puede ser recibida con carta de efectividad. Las recientes precipitaciones pluviales han mostrado graves fallas en el sistema de alcantarillado, al punto que muchas arterias de la ciudad se convierten en lagunas por efecto de las deficiencias de expulsión en el sistema de alcantarillado, cuando justamente se suponía que con el nuevo sistema ampliado y renovado, desaparecerían esos problemas que ahora se agudizan y complican mucho más a la ciudadanía. Significa de cualquier modo que hay fallas, con toda seguridad que subsanables, incluyendo la adecuada reposición de asfalto para dejar la ciudad presentable, sin grietas, pero tampoco con "abultamientos" que molestan la circulación vehicular. Más allá del caso de parches en calles y avenidas, la situación es muy delicada al tratarse de fallas que pueden convertirse en un peligro para la estabilidad de viviendas, para la salud de la población y el ornato público. No hay que olvidarse que el proyecto de ampliación y renovación del alcantarillado ha significado una inversión mayor a los 22 millones de dólares y que en su momento se constituyó en el "proyecto estrella" de la ciudad de Oruro. Demandó muchos sacrificios, molestias, problemas técnicos y hasta confabulaciones políticas, pero finalmente se hizo el trabajo y la ciudad de Oruro ya cuenta con un nuevo alcantarillado. Ahora se trata de que ese proyecto sea positivo, que sirva efectivamente a las necesidades de seguridad que debe tener la población siempre creciente de la ciudad y que espera contar con un sistema de alcantarillado realmente moderno y garantizado. Dos empresas, IASA y Apolo, respectivamente, además de otras subsidiarias menores, son responsables de la instalación de la nueva red de alcantarillado. Las mismas a tiempo de concluir su labor dejaron todo el sistema bajo responsabilidad de la Unidad de Saneamiento Básico Urbano dependiente de la Prefectura de Oruro, organismo que estaría haciendo las pruebas pertinentes para definir su informe final. Lamentablemente por efecto de las fuertes lluvias se ha comprobado que "algo falla" en el alcantarillado, justamente cuando las empresas ya no están en la ciudad, tampoco el supervisor de obras y simplemente un funcionario prefectural, estableció por cuenta propia que "hay fallas en las estaciones elevadoras" dependientes del municipio, cuya capacidad de bombeo es rebasada por la cantidad de aguas que recibe ahora, de manera directa el nuevo alcantarillado. Sea como fuere, el caso es que el alcantarillado está instalado, que efectivamente tiene fallas y que deben ser reparadas de inmediato. El Alcalde Municipal adelantó que no recibirá esas obras y menos las transferirá en esas condiciones a SeLA. La Prefectura debe explicar su posición sobre tan delicado problema y tomar la responsabilidad de convocar a las empresas responsables para que con la urgencia que exige la situación, se pongan a trabajar subsanando todas las deficiencias existentes. De lo contrario, las responsabilidades por omisión, dejadez, y/o falta de autoridad, pueden complicar a la primera autoridad del Departamento.
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Opinión ... |
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Caerle bien al "Mallku" Por: Mirko Escalera Jaimes |
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Una de las principales razones por las que los entendidos se niegan a pagar un rescate en caso de secuestro o chantaje, a alguna agrupación terrorista, es que, con toda seguridad, el dinero o bienes que sean entregados como rescate, habrán de ser empleados en producir nuevos actos terroristas o delincuenciales, precisamente, en contra de quienes pagan el rescate. Este aspecto- como tantos otros- ha sido completamente descuidado por los diversos actores que, en su momento, tuvieron que vérselas en negociaciones con el sujeto que se hace llamar injustificadamente "el mallku". Desde pomposos, pero inoperantes ministros egresados de Harvard, hasta otros personajes gubernamentales de pura hechura politiquera ninguno de ellos pensó jamás en actuar con responsabilidad frente a los desafíos históricos de luchar contra la delincuencia atrevida e impune de un sujeto que, merced a los consecutivos triunfos frente el gobierno, fue recibiendo en cada ocasión "recompensas" para dejar de tener de rehén a un pueblo que está harto de las fechorías de ese "dirigente". Por el contrario, cada nuevo negociador, en cada nueva derrota, entregaba una nueva y cada vez más creciente "recompensa" hasta que, finalmente, el sujeto contra quien lanzaban amenazas de enjuiciarlo "hasta las últimas consecuencias", sólo que no iba a juicio, sino que empezaba a captar más adherentes, que tenían garantizada la impunidad por sus actos vandálicos, a sola condición de esperar la consabida "negociación". Precisamente, en una de las últimas negociaciones se le entregó ya alguna cantidad de tractores en los que paseó su petulancia ante las autoridades gubernamentales y, ahora, se le ha comprometido nada más y nada menos, que ocho millones de dólares con el pretexto de adquirir tractores para los campesinos. Pero -seamos claros- ¿para cuáles campesinos? ¿para todos? NO. La "recompensa" entregada por el gobierno en esta ocasión, con toda seguridad habrá de servir para reforzar más el poder del recompensado y éste, a su vez, hará uso de recursos que pertenecen a todos los bolivianos, pero para entregárselos sólo a aquellos que le acompañaron en sus fechorías delictivas; así la próxima vez, quienes ven ahora los frutos que reporta el bloquear, quemar, delinquir, etc., con toda seguridad, preferirán dejar sus cosechas y dirigirse a la carretera si, total, el gobierno premia a quienes delinquen pero saben negociar, antes que a quienes trabajan en forma honrada. Entonces, en el futuro y como lógica consecuencia del círculo de chantaje, recompensa y nuevo chantaje, el campesino, antes de preocuparse en trabajar, debe preocuparse en caerle bien al "mallku". Eso sí, la recompensa la pagamos todos, la entregan inútiles funcionarios gubernamentales y la disfruta quien delinque.
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Como soy un sentimental no podía dejar de despedirme del monolito Bennett al que conozco desde niño aunque nunca cruzamos palabras por ser ambos muy retraídos; fue ayer y había mucha gente, los cual no fue un obstáculo para estrenar el siguiente diálogo: - Buenas noches, monolito, y perdona que te llame así porque no conozco ni tu nombre ni tu apellido. - No me extraña que no lo sepas porque ni yo mismo lo sé y es que cuando los hombres fuimos convertidos en piedras no existían documentos de identidad. Lo que sí puedo decirte es que me calienta que me hubieran adjudicado un apellido gringo como Bennett pudiendo apellidar Quispe, Mamani o Choque, que son apelativos aymaras de familias distinguidas. - Según dicen los historiadores tú naciste en Tiwanaku, ¿recuerdas aproximadamente el año? - No recuerdo la fecha. - Dime al menos cómo estaba el dólar en ese tiempo para darme una idea de la época. - El dólar no existía y tampoco la libra esterlina, pero éramos felices y libres porque todavía no había sido inventada la Deuda Externa y la nación Tiwanakota jamás debió un centavo a nadie. - ¿Por qué te trajeron a la ciudad de La Paz? - Seguramente algunos hombres visionarios adivinaron que en el siglo pasado se levantarían monumentos a Kennedy, Bolívar y Sucre, Cristóbal Colón, Isabel la Católica, Confucio, Artigas, y otros extranjeros, y pensaron que no estaría mal un monolito tiwanakota para honrar a una civilización desaparecida; es por ello que me instalaron primero en El Prado y luego en Miraflores. - ¿En cuál de los dos lugares te sentiste más feliz? - En ninguno, aunque hace cuarenta años me alegraba estar cerca del Maracaibo, un club nocturno que había en El Prado donde la gente linda entraba a bailar y a enamorar. En Miraflores no la pasé mal porque podía ver los encuentros de fútbol y regocijarme con el olor de los anticuchos, los sandwiches de chola, y las fritangas que preparan algunas cholitas. - ¿Te gusta el fútbol? - Claro que me gusta porque ya en Tiwanaku lo jugábamos y una vez mandé decir que la Puerta del Sol es uno de los arcos y falta que los arqueólogos encuentren la otra puerta para confirmar lo que te digo. - ¿Es verdad que fuiste kencha para esta ciudad que te acogió y que desde que llegaste sucedieron muchas desgracias como la última inundación que la sufrí en carne propia? - Son yemadas, Paulovich, ahora quieren echarme la culpa de todo, y es que la gente de aquí es muy primitiva y parece vivir en la Edad de Piedra.
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Consulta al psicólogo El tiempo, la tradición y la conducta Por: Mgr. Holanda Romero - Psicóloga Educativa |
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Si el tiempo para muchos es el transcurrir de hechos, situaciones, acontecimientos, etc.; como también duración y época en que viven las personas; tratándose además del espacio libre que se dispone para dedicarse a algo, y muchas otras características que demuestran modificación señalando cambios de períodos como el año, estación y más. Cuanto expresa el paso del tiempo, cuando se aprecian los legados actuales de otras generaciones que indican lo transmitido, su conservación y preservación; eso exactamente es lo que el Departamento de Oruro estrenó orgullosamente como Patrimonio Oral e Intangible, en este año 2002 y con mucho respeto, felicidades. En su folklore que se ha vivido durante tantos años recopilando una serie de tradiciones, creencias, leyendas, veneraciones (dar culto a algo sagrado, respetar mucho a alguien o algo). Aunque en épocas anteriores se supuso que era parte del Dios Baco (Dios romano del vino y del optimismo; para los griegos-Dionisos). De allí quizá, la repercusión e influencia de otras impusieron con la colonización, como resultado surgieron nuevas danzas y ritmos a raíz de la pluriculturalidad. En la generación actual, existen conductas que se identifican fuertemente con la tradición, al conservar éstos resagos de la misma, ya sea porque no admiten cambios, modificaciones ni mezclas, al encontrarse herméticamente inflexibles a la intromisión foránea, porque es parte de su propia cultura y tradición que no desean por ende el progreso, lo nuevo, lo moderno, la actualización y la susceptibilidad de imposición de profesionales nada enterados, con políticas inadecuadas, siendo muchas veces cuestionada, rechazada y se produce un autoaislamiento propio o una discriminación automática. Pero, si alguien por lógica cambia de medio, debe existir expresamente la tolerancia y aceptación a los cambios que se generan, a través del estudio, la profesión, la superación y la urbanización; es de hecho otra nueva mentalidad, una especie de enajenación (pérdida de identidad o transmitir otras ideas), con conductas que interactúan con el medio citadino, la influencia de los medios masivos de comunicación y el roce social en particular; esa transculturación inminente prevalece hasta nuestros días, en muchas personas, que se aprecia en mentalidades dirigenciales, en educadores, en padres/madres de familia que obstaculizan muchas veces el libre albedrío (obrar por reflexión y libre elección) de sus congéneres (del mismo género-sexo; mismo origen). Pero qué bueno sería conservar su folklore, respetarlo y representarlo como patrimonio de una zona en particular, no utilizarlo como excusa, abuso y aferrarse para cometer agresión, agravios y desórdenes en nombre de la tradición cultural; sin olvidarse que el tiempo es siempre un símbolo de cambio y modificación tanto en la conducta mental y práctica en el diario vivir.
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El país de las mujeres poetas Por: Jose Luis Díaz-Granados (*) |
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Cuando alguien nos pregunta por los escritores uruguayos favoritos, de inmediato nos vienen a la cabeza los nombres de Juan Carlos Onetti, Enrique Amorim, Felisberto Hernández, Mario Benedetti y Eduardo Galeano, narradores de indiscutible talento y rigor estilístico. Pero hay más: siendo Uruguay un territorio relativamente pequeño (sólo 175 mil kilómetros cuadrados de extensión y una población de 3 millones de habitantes), su bagaje intelectual es considerable. Allí está, asomando su cabecita entre dos gigantescos vecinos: Brasil y Argentina, que en total suman 12 millones de kilómetros cuadrados y más de 180 millones de habitantes. Y sin embargo, Uruguay tiene una tradición literaria de primera línea con nombres como Juan Zorrilla de San Martín, autor de la epopeya nacional Tabare, José Enrique Rodo, el pensador de Ariel y Los motivos de Proteo, Florencio Sánchez, padre del moderno teatro y el insuperable maestro del cuento corto, Horacio Quiroga. Ademas, dio tres geniales aportes a la literatura de Francia con Isadore Ducasse, "Conde de Lautreaumont", Jules Laforgue y Jules Supervielle. Pero no todo termina allí. Uruguay se destaca por poseer un extraño y hermoso privilegio: es el país que más mujeres poetas (o poetisas) ha producido en el planeta con respecto a su tamaño geográfico y demográfico, y teniendo en cuenta la alta calidad literaria de sus obras. El torrente maravilloso se inicia con Maria Eugenia Vaz Ferreira -contemporánea de los modernistas Jose Santos Chocano, Leopoldo Lugones, Guillermo Valencia y su paisano Julio Herrera y Reissig-, poeta de melancólico acento. Con su libro La isla de los cánticos, publicada después de su muerte, acaecida en 1924, logró reconocimiento universal. Delmira Agustini, nacida en 1886, expresó sus sentimientos a través de hermosas imágenes en versos de gran perfección formal. Asesinada a los 28 años por su esposo, celoso patológico que luego se suicidó, la vida y obra de la Agustini se confunde con la leyenda. La trilogía modernista la completa otra poetisa de audiencia universal: Juana de Ibarbouru (1895-1979), llamada "Juana de América", y quien con su primer libro, Las lenguas de diamante, publicado en 1919, se consagró tempranamente. Posteriormente, esa poesía inicialmente ardorosa y erótica, derivó hacia tonos de marcado acento intimista, con predilección hacia los temas domésticos: la infancia, la familia, la maternidad, la naturaleza, etc. Las tres autoras inauguran un ciclo singular, yo diría único, de mujeres poetas que logran capturar al lector hacia insospechadas dimensiones de la lírica. Sara de Ibáñez (1910-1971), cuyo primer libro, Canto, editado en 1940, esta precedido por un entusiasta prólogo de Pablo Neruda. Casada con Roberto Ibáñez -poeta de hondas indagaciones existenciales-, se destacó por su gran riqueza expresiva, en libros como Hora ciega, Artigas y Apocalipsis 20. La poesía de Clara Silva aparece como un retorno al romanticismo dentro de estructuras de tono más libre. Y aún más vehemente es el tono poético de Idea Vilarino, aunque más inclinada a las expresiones melancólicas, a la angustia existencial y a las más exquisitas depresiones. Por su parte, otra autora de poemas muy leída por sus contemporáneos y aún por los más jóvenes, es Ida Vitale -nacida el año en que murió Maria Eugenia Vaz Ferreira-, preocupada por el misterio del tiempo y del ser, que a veces la lleva a inclinar su sentimiento hacia cierta elación mística. Cada uno en su noche, es su libro capital. Son muchas y diversas las voces líricas del Uruguay, el país más prodigo en mujeres poetas. Algunas de ellas son también narradoras como las muy conocidas Cristina Peri-Rossi, Silvia Lago, Judith Baco, Raquel Martínes, Mercedes Rein y Rosario Peyrou. No se si Ana Basualdo sea poetisa, pero el fusilamiento invisible de que fue victima en el Uruguay de los 70, contado por Eduardo Galeano en su Días y noches de amor y guerra, la han convertido a ella no solo en leyenda viva sino en desgarrador poema. María Esther Gilio, también periodista y narradora, ganó el Premio Casa de las Américas en La Habana, con su vigoroso testimonio sobre la guerrilla tupamara. Otra uruguaya, María Gravina Telechea, también ganó el codiciado galardón cubano con su libro Lázaro vuela rojo, que en opinión del poeta español Angel González, sorprende "por su dominio pleno del lenguaje y asimismo por la belleza y vigencia del contenido". Y la cosecha de belleza lírica sigue creciendo con nuevos libros de la delicada y original Amanda Berenguer -contemporánea de la Vilarino-, de Marosa Di Giorgio, Adriana Genta, Sara Larocca y Stella Santos (estas tres ultimas más dedicadas al teatro), y Martha Canfield, uruguaya que vivió muchos años en Colombia y que actualmente escribe profusamente poesía y crítica en la divina Génova. Estoy seguro de que en las antologías de la novísima poesía del Uruguay abundan las mujeres con textos maravillosos. En fin, algo muy especial debe tener un territorio tan pequeño para que en él habiten quienes a un mismo tiempo son poetas y poemas.
(*) El autor es escritor y periodista colombiano residente en Cuba. Colaborador de Prensa Latina.
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Apuntes..... |
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Algo hermoso ahora pasa; pues el Fomento a la vivienda crédito hay para tener casa propia; ¡¡pida que lo atienda!! ZACARIAS |