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Editorial


Mujer todos los días

Ayer se recordó en todo el mundo, el Día Internacional de la Mujer. En Bolivia, las oficinas públicas dieron tolerancia a las damas quienes recibieron el saludo de sus compañeros de trabajo y en el hogar, el de sus seres queridos.

Este día se instauró en memoria de las 146 obreras que un 8 de marzo de 1910, perecieron bajo el fuego, se dice provocado, en el barrio de las confecciones de Nueva York.

Su pecado, fue que un año antes, habían planteado reivindicaciones sociales para mejorar sus condiciones de trabajo.

Entonces, la mujeres de la Fábrica Textil Cotton, habían salido a las calles en una marcha de protesta, recibiendo como respuesta, una brutal paliza por parte de la policía.

En recuerdo de estas valientes, la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas efectuada en Copenhague, en 1911, instauró el 8 de marzo de cada año, como el día destinado a recordar el heroísmo de la mujer.

En nuestro país, históricamente, la mujer fue discriminada y relegada, generalmente, a las labores de casa y al cuidado de los niños.

Sin embargo, la lucha de nuestras mujeres logró revertir esta situación y, al presente, se ven grandes avances en la igualdad de género.

Varias leyes han sido dictadas en favor de las mujeres aunque aun, no es suficiente.

Todavía en nuestro país existen sectores donde el sexo femenino continúa siendo relegado a labores de casa.

Un estudio reciente afirma que 6 de cada 10 mujeres son víctimas de la violencia doméstica.

La desnutrición, también afecta a la mujer boliviana. Más de la cuarta parte de las mujeres embarazadas tienen bajo peso o son anémicas, revela un estudio efectuado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

El estudio también demuestra que la anemia por deficiencia de hierro es particularmente severa y afecta a más de un cuarto de las mujeres gestantes.

Aun persisten bajos niveles de educación lo que tiene un impacto en la inserción de la mujer en la sociedad y en su autoestima.

En contrapartida, las mujeres tienen un viceministerio dedicado exclusivamente a ellas y, en los últimos años, su participación en política ha ido subiendo en porcentaje.

La designación de una mujer como ministra de Asuntos Campesinos, es otra muestra de la superación y plena participación del mal llamado sexo débil en las decisiones gubernamentales.

Pese a que aun resta mucho por hacer los bolivianos hemos avanzado y hoy reconocemos el vital aporte de nuestras mujeres en todos los ámbitos del quehacer humano.

Debemos continuar en este camino para lograr una verdadera igualdad y el goce pleno de todos los derechos para las mujeres bolivianas. No se debe esperar un día especial dedicado a ellas, todos los días debe ser 8 de marzo.

 


Opinión ...


Que el pueblo decida una Asamblea Constituyente

Por: Ing. Juan García Dávila

La Asamblea Constituyente la concebimos como un ejercicio soberano de expresión de la personalidad jurídica del pueblo boliviano.

La Asamblea Nacional Constituyente sólo tiene la finalidad de redactar un nuevo texto constitucional y, durante su funcionamiento (no mayor de seis meses) los Poderes Constituidos, trabajan normalmente, en estricto cumplimiento a sus responsabilidades, sin interferir en las acciones de la Asamblea Constituyente.

Sólo después de su aprobación definitiva y a la promulgación de la nueva Constitución su contenido marcará la nueva estructura institucional del País. En tal sentido, y entendiendo que la Asamblea Constituyente para el cambio y la transformación del país, tiene que responder a los intereses de la participación ciudadana y, si no entendemos la dimensión de lo que ocurre en Bolivia y sus causas, difícilmente podremos llegar a un nuevo modelo del país.

La Asamblea Constituyente no descarta ni cancela formas presentes o futuras de derechos de la ciudadanía. Se trata de una instancia adicional, que en conjunto con nuestro compromiso, con la movilización del pueblo, el trabajo cotidiano de organización, el afianzamiento de nuestra identidad nacional, la educación política y nuestra aspiración a la justicia social; constituirán los pilares necesarios para el adelanto del pueblo boliviano en el rescate de su soberanía y en ejercicio de su derecho a la libre determinación e independencia.

El pueblo cuando sale a las calles, reclama sus derechos a todos los partidos políticos por igual. Sin embargo, en el gobierno y los "legisladores", los repudiados gobernantes, diputados y senadores, que no estuvieron en las calles, son quienes deciden dar soluciones desde su óptica. ¿Cómo pueden decidir un centenar por encima de todo un pueblo?

Esta es una estafa antidemocrática a quienes salen a las calles y exponen sus vidas para acabar con los que nos gobiernan mal. Quiénes debemos decidir, somos los millones de bolivianos, no un centenar. El ciudadano quiere decidir sobre todo, no sólo quién será el presidente. Ya todos sabemos que otra vez, los candidatos harán promesas de cambios para sumar votos y después cumplirán las órdenes del FMI y los grandes empresarios, culpando a la "herencia recibida" y reclamando "esfuerzos" a la ciudadanía.

Estamos en medio de una crisis. Hay que reorganizar todo el país, tirando abajo el viejo y anticuado régimen político y social, que los políticos dejan. El pueblo debe decidir qué hacer con la fraudulenta deuda externa. ¿seguir dependiendo del Imperio, del FMI, del BM, la ONU y la OEA, o volver a ser un país independiente? ¿qué hacer con las empresas privatizadas? ¿mantener esta justicia corrupta, su Corte Suprema y sus leyes elitistas, o elegir a jueces nuevos con el voto popular? ¿seguir con dos cámaras (senadores y diputados) o poner una cámara única, con cargos revocables, que designe un ejecutivo también revocable? ¿qué hacer con las Fuerzas Armadas? ¿debemos tener un nuevo esquema de distribución territorial?

Todos deseamos un cambio. Pero lo concebimos a base del cambio en el contrario. Todos queremos un cambio, pero nos resistimos a trascender las condiciones sobre las cuales nos hemos estado debatiendo por más de un siglo sin resultado alguno. Nos olvidamos que el cambio es un elemento consubstancial a todo proceso dialéctico de crecimiento, que en la política lo que posibilita la transformación y superación de los contrarios en el terreno de los procesos sociales, el pueblo tiene ideas y voluntad de cambiar todo, Esto no puede más.

Durante mucho tiempo el tema de la utilización del mecanismo de una Asamblea Constituyente del pueblo boliviano, no como panacea o varita mágica, sino como una alternativa, va madurando en diversos sectores de nuestra sociedad. En el debate, como en toda discusión, van surgiendo argumentos a favor del uso de dicho mecanismo, argumentos en contra y posiblemente de una manera más amplia, serías interrogantes ante la idoneidad de su utilización, sus inconvenientes, limitaciones o peligros. Cada cual, desde su particular visión ideológica en torno al futuro político de Bolivia, asume la discusión arrimando la braza a sus particulares intereses.

Que la Constituyente, es cierto que, no da educación, no da comida, no mejora los hospitales, no brinda seguridad ciudadana, no da vivienda ni trabajo; pero, no debe utilizarse como una campaña tendenciosa dirigida a ocultar las verdaderas razones de la crisis económica, social, política y ética. La gente común no le teme a los cambios, los anhela, los exige. Sabe que el escenario político tradicional les ha negado el derecho a una vida digna, sabe que sus problemas fueron construidos por los pregoneros de la "contra constituyente".

Los desajustes, carencias y necesidades sociales ocasionados por la difícil situación que padece nuestro pueblo, no se solucionan sólo con el reemplazo de la dirigencia gubernamental o parlamentaria, son los nuevos actores ciudadanos, los nacientes liderazgos que brotan de las comunidades, las necesidades básicas de subsistencia que procuran una transformación profunda de la institucionalidad democrática. Esas expresiones, consecuencia de la madurez de la ciudadanía conlleva a un cúmulo de exigencias de modernización, participación y representatividad, capaces de provocar un gran sacudón cívico dirigido a alcanzar cambios radicales.

Quienes ahora, cual aves de mal agüero, vaticinan la pérdida de la paz y de la estabilidad democrática, son los mismos que se han negado a los cambios. Los de entonces, siguen siendo los mismos, son ellos los que amenazan la tranquilidad ciudadana, satanizan la Constituyente, siembra temores en la población, se burlan de las aspiraciones populares. Dicen que la Constituyente no sirve, pretendiendo borrar su ineficacia frente a los malestares del país.

Debemos pasar del análisis, de los diagnósticos a la concreción de acciones. Llegar a un movimiento creador. Colocarnos en una posición radical para la construcción de un nuevo modelo de país, fundamentado en la participación ciudadana, en la descentralización, en la democratización de los partidos políticos, en el privilegio a la justicia, a la educación, a la salud, a una vida digna.

Creemos que se la convoque, pero, con representantes elegidos de manera democrática y proporcional a los votos obtenidos. Donde partidos, organizaciones cívicas y populares, juventudes, etc., puedan presentar sus candidatos y propuestas, previamente debatidas públicamente en medios de comunicación, con plenos poderes para adoptar todos los medios que considere necesarias para cambiar la actual estructura del país que ampara la corrupción. Así habrá un verdadero cambio democrático.

No hay muro capaz de sostener el desbordamiento social, si continuamos con una Constitución encerrada en los intereses partidistas.

 

 

En defensa de los policías

PAULOVICH

A ratos quisiera tener una guagua, un llokalla de ocho años de edad al que tendría que adoptarle porque mi esposa ya es mayor pues nació en el siglo pasado, al igual que yo. Estos mis anhelos paternales obedecen a mi deseo de enseñar a un niño cosas que no enseñan en ninguna escuela o colegio.

Cuando pensaba en estas fantasías apareció mágicamente a mi lado un llokalla de pocos años quien me saludó sonriendo y me dijo: "hola, papá" le di un cocacho en la cabeza y le dije: "yo no soy tu papá porque no conozco a tu mamá y cuando te dirijas a mi me dirás profesor".

A continuación le pregunté si sabía leer respondiendo el llokallita que sí porque asistía a una escuela de mi barrio y cuando fuera grande le gustaría ser periodista por lo que le propiné otro cocacho haciéndole la siguiente advertencia: el coscorrón que te he dado es para que no tengas malos pensamientos en tu vida.

Luego empezamos a conversar sobre los sucesos acaecidos en Huanuni donde los mineros de ese pueblo hirieron a 36 policías a punta de dinamitazos y piedras, comentando el muchacho: "una buena kaleadura, profesor, y una emocionante detonación de explosivos".

Le di otro cocacho sin hacerle mucho daño y le pregunté qué le parecía el hecho de atacar con explosivos a las fuerzas del orden, respondiendo el chango: "me parece bien porque los policías son a veces abusivos y en la radio escuché que algunos son corruptos y han cometidos atracos".

Esta vez le di un pellizco en el brazo y le dije con tono profesoral: "Evidentemente, hay algunos policías como tú dices pero es deber de todo buen ciudadano respetar al policía porque representa a la autoridad y trabaja para mantener la ley y el orden, ¿has entendido?"

El niño me miró desconcertado y tras breves instantes volvió a hacer escuchar su voz: "Es que hay cosas que no entiendo, profesor, porque el año pasado los profesores de mi escuela nos sacaron del establecimiento a todos los niños para apoyar una de sus huelgas y cuando los "jachus" nos metieron gases lacrimógenos, un profesor dijo: "hay que responderles con piedras y con balas porque defienden a un gobierno neoliberal y hambreador".

Le respondí al niño que ese profesor era un político extremista y que en toda sociedad medianamente organizada y civilizada los ciudadanos respetan a los policías, palabras que no le convencieron porque me dijo que había visto en la televisión que un negro delincuente mataba a un policía, de un tiro.

El niño emocionado continuó hablando de lo emocionante que es arrojar cachorros de dinamita a los policías y a los concejales de Huanuni y le dije: "es mejor que te vayas, niño, porque me equivoqué pues todo lo que te dije deberías haberlo aprendido antes de nacer, ahora ya es tarde".

 

¿Para qué se capitalizó ENFE?

Por: Ramón Claure Calvi

En sencillas palabras trataré de demostrar que la capitalización de la Empresa Nacional de Ferrocarriles, no tenía como objetivo resolver la crisis financiera, administrativa y estructural -tal como se afirmó en su momento- por eso no se puede seguir soslayando el rotundo fracaso de aquel proceso.

El próximo 15 de mazo se cumplirán 6 años de la protocolización del Contrato de Concesión para la prestación del servicio público ferroviario de carga, pasajeros y equipajes, según testimonio No. 147, otorgado por la Superintendencia de Transportes en favor de la Empresa Ferroviaria Andina Sociedad Anónima Mixta.

Supuestamente, en el tiempo transcurrido, el servicio ferroviario debió superar las deficiencias anotadas, las cuales debían redundar en beneficio del país y del usuario traducidas en un mayor número de pasajeros, kilómetros transportados y volúmenes de carga que, cuando menos, debía duplicar cifras anteriores a 1996.

Nada de eso ha ocurrido. De 2.274 kms. de vía férrea -ya lo dijimos- apenas un 37% está en operación. De Oruro al Norte, todo está paralizado, lo mismo ocurre con el sector Oruro-Cochabamba-Aiquile y Río Mulato-Potosí-Sucre.

La Superintendencia de Transportes con una diligencia inexplicable, en lugar de precautelar y ciertamente obligar la operación inicial en la Red Andina, el 3 de agosto del 2000 dicta la resolución Administrativa No. 0032/2000 autorizando la suspensión definitiva de los servicios ferroviarios en el ramal Oruro-Cochabamba-Aiquile. Catorce meses más tarde y complementando la anterior, dicta otra resolución No. 0074/2001 de fecha 30 de octubre de 2001, disponiendo la reversión al Estado del ramal Oruro-Cochabamba-Aiquile, 427 Kms.

En este momento, el 63% de la Red Andina está paralizada. El ramal Oruro-Cochabamba está destruido, incluyendo sus instalaciones, otro tanto ocurre con los tramos Potosí-Sucre. Las estaciones terminales de Sucre y Potosí cumplen funciones ajenas para las que fueron diseñadas. La terminal de La Paz está comprometida para ser utilizada en otros fines, en dos palabras: La Capitalización destruyó el sistema ferroviario.

Por los resultados aquí expuestos, la incapacidad de los administradores chilenos, o el cumplimiento de sus objetivos geopolíticos -destruir la Red Andina y evitar la construcción del Ferrocarril Aiquile-Santa Cruz-, les habría conducido a la conclusión de que el transporte ferroviario en Bolivia ha dejado de ser un buen negocio, por lo tanto, estarían buscando acuerdos con el gobierno de turno para negociar la devolución "voluntaria" de toda la Red Andina a cambio de que el Estado considere una compensación económica destinada a la recuperación de su "inversión". Absurdo e inverosímil, el país sabe que no hubo inversión, destruyeron gran parte de la Red Andina, su equipo e instalaciones; echaron a la calle a más de 4.000 trabajadores y, para colmo, tienen el cinismo de pedir compensación. Esperaremos que el Gobierno sea quien sea, saliendo por nuestros fueros de dignidad y soberanía rechace la postura chilena, por el contrario, el Concesionario si quiere irse, en buena hora, pero, antes debe resarcir los daños ocasionados al sistema ferroviario que, por lo demás, están a la vista y no requieren de complicadas investigaciones.

 

El precio de la popularidad y

los compromisos amañados

Por: Lic. M. Cs. Hilarión Lafuente Chávez (*)

La presente nota está respaldada en la peregrinación diaria que soportamos quienes vivimos en esta noble tierra de los Urus, cuando tenemos que soportar el uso indiscriminado de calles, avenidas, parques y hasta la plaza principal, por actividades netamente comerciales, o de índole personal (estacionamiento inadecuado de movilidades) y otras.

Estas arbitrariedades ponen en riesgo a los transeúntes (niños, personas de la tercera edad y ciudadanía en general) perjudicándolos en el normal desenvolvimiento de sus actividades cotidianas y, al mismo tiempo, dando mala imagen a la ciudad.

¿Quién lleva la responsabilidad administrativa de todas estas faltas y abusos?

¿Será justo pedir un Juicio por la Responsabilidad Administrativa en contra de las autoridades responsables del caso, o la Inmunidad también los protege?

¿Hasta cuándo se fomentará el enfrentamiento entre vecinos y comerciantes?

¿Cuándo podrán unificar criterios el Concejo Municipal y el Alcalde, para solucionar estos problemas?

Será que el pueblo está obligado a pagar la factura de apoyos y compromisos electorales, cuotas de poder y, hasta, compadreríos y padrinazgos; en tal razón, si no existe autoridad que ponga solución a problemas como los del Mercado Young, Mercado Bolívar, Mercado Max Fernández, que crecen día a día, las instituciones creadas, supuestamente, para defender al pueblo, como son Comité Cívico, Bloque Oruro, Sociedad 10 de Febrero, Fedjuve y otras, en coordinación con los medios de comunicación, deben asumir el rol que así corresponde y motivar el juzgamiento de los responsables del maltrato que recibe el pueblo; debe llegar la hora de organizarnos como una verdadera ciudad, no podemos permitir que a espaldas de la Comuna, las autoridades negocien con sus sagrados intereses.

(*) Docente universitario

 


Apuntes.....


¡Caramba! yo exclamo:

y a veces ni lo creo

pues, se utiliza el bloqueo"

para ¡hacer cualquier reclamo!!

ZACARIAS