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Editorial
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Daños en la carretera Oruro-Toledo |
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Lo ocurrido en días pasados, con la incursión de una caravana de camiones en la plataforma en construcción de la vía que se pavimenta y que unirá nuestra ciudad con la localidad de Toledo, parece que tiene especiales connotaciones. Hay que partir de reconocer que evidentemente y en el tiempo que se produjo el avance de los camiones por la franja en construcción, no existía vía paralela de circulación porque la que servía precariamente para el paso de todo tipo de movilidades se encontraba totalmente anegada, de acuerdo a la propia versión de los técnicos de la empresa que denunciaron la situación de daño a los trabajos que efectúan. Entenderemos entonces que, resulta sumamente complicada la situación, si se establece que NO existía otra plataforma alterna para la circulación de movilidades, una posición técnicamente obligatoria cuando se trata de cerrar una carretera, para construir una plataforma o para repararla. La exigencia es que necesariamente quienes construyen caminos deben asegurarse de la habilitación de espacios o rutas alternativas y es lo que no está sucediendo en el caso de carretera Oruro-Toledo. Ahora bien, los transportistas aseguran que su incursión en la plataforma en construcción no ha causado daños como los denunciados, al contrario ese hecho ha servido para que se observen fallas en la plataforma de pavimento rígido que evidentemente muestra algunas fisuras (posiblemente tres), pero que no puede atribuirse al paso de los camiones, sino técnicamente a cortes tardíos que deben efectuarse cada seis metros y que posiblemente no se hicieron en su oportunidad. Los elementos técnicos que nos fueron proporcionados sobre este delicado asunto, nos obligan a señalar dos cosas: Una, que hay necesidad de tener un informe técnico imparcial y de autoridad competente, para establecer si existieron grandes daños por la invasión de más de treinta camioneros en la plataforma en construcción, y la otra, que también debe efectuarse otro informe sobre el avance de obras, la calidad de materiales utilizados, si existieron o no fallas en el proceso de pavimentación, para que este problema de incursión de camiones no se convierta en pretexto de la empresa constructora para justificar un mal trabajo, demora del mismo y mal uso de materiales. Lo ocurrido, resulta un hecho providencial, pues antes que pasen más cosas, se establecerán responsabilidades. Empezando por sancionar a quien corresponda por no tener expedita una vía alterna de circulación; a los camioneros si dañaron la plataforma, en qué proporción y por qué monto; finalmente, establecer si el consorcio constructor está cumpliendo fielmente su actividad, con buen uso de materiales, pero además siguiendo rigurosamente algunas medidas de control, como los cortes que deben efectuarse cada seis metros y sin demoras. Con esos elementos, no vamos a santificar a los transportistas, tampoco satanizar a los constructores; pero, convendremos en que ambos tienen puntos en contra. El transporte pesado causa mucho daño en carreteras, en calles, avenidas y plazas; destruye el ornato público y no hay eficiente control sobre el peso de cada camión y su circulación en determinadas carreteras o centros urbanos. Las empresas constructoras tampoco cumplen rigurosamente los contratos que suscriben y ejemplos de malos trabajos en carreteras, hay muchos, en varios distritos del país y también en el nuestro.
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Opinión ... |
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Laureles de una inapropiada plaqueta Por: Mauricio Cazorla Murillo |
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Hemos sido testigos en las jornadas anteriores de un reclamo de parte de dos instituciones del folklore respecto a un auto reconocimiento hecho por dirigentes y personas que presienten haber logrado alguna distinción importante para nuestro Carnaval como precursores e iniciadores. Este reclamo que se embarca en lo justo y lo genuino, ha tenido una respuesta propia de la idiosincrasia nada formal de nuestra realidad: impedir la presentación de la institución bajo pena de imponer inclusive una sanción económica. A ello debemos tomar en cuenta los parámetros legales de la entidad que faculte imponer tan descabellada sanción. Debemos hacer algunas consideraciones, cuando se creó el Comité de Defensa de los Conjuntos Folklóricos, en la década de los sesenta, se había asumido el respeto a los valores institucionales de cada una de las agrupaciones folklóricas, que se pretendía aglutinar hasta aquella data, tomando en cuenta que la gran mayoría de los conjuntos tienen origen inclusive a principios del siglo veinte; en este sentido, se ha acatado disciplinadamente todos sus mandatos, hayan sido injustos o justos, aquello sólo la historia podrá evaluar; pero, al impedir el festejo institucional de aniversario de parte de una persona que se supone es representante de aquellos grupos, sólo responde a un criterio meramente personal que de un ente matriz. Por otro lado, en algún debate televisivo local, expresiones propias de un criterio chaveteado se pretendía asumir la defensa de la cerveza frente a otras bebidas alcohólicas, con el criterio de que existen otro tipo de bebidas peores que aquella; empero, ¿no es la cerveza también una bebida alcohólica?, ¿no es la cerveza la bebida "recomendada" por la Asociación de Conjuntos del Folklore?, ¿no es la cerveza la que también permite la disolución de hogares, la violencia familiar, la violencia en las calles, los accidentes de tránsito, si contar la prematura iniciación en el alcoholismo de los adolescentes? El auspicio de la empresa tiene un sentido, pero el auspicio de una bebida que invita subliminalmente a los exabruptos se va por otro sendero. Siendo los máximos representantes de los conjuntos y autocalificados como precursores de un logro de un pueblo, debemos sin embargo cuestionar su participación en éste último Carnaval, la falta de coordinación con el ejército y la falta de fuerzas policiales hizo que el desarrollo de la entrada de Ceras en la Avenida 6 de Agosto no escape del desastre, habiendo contratado una fuerza especial se seguridad bajo un nomen originario para darle un carácter más local, envuelto en la soberbia de sus personajes que a la dedicación del orden al que normalmente estábamos acostumbrados por los conscriptos de las unidades militares o los clases de la Policía Nacional. No se cuestiona el costo del contrato de este servicio; pero, ¿no era lo mismo preparar refrigerios para los efectivos militares y policiales, con su respectivos relevos, para hacer esta inversión? Cómo se controlaba el ingreso de los conjuntos, amparados bajo el auspicio de la empresa, cuya bebida oficial permitió espectáculos nada decorosos entre danzarines y público en general, provocando espacios desmedidos entre bloques de un mismo conjunto, especialmente, los que provenían del interior y de éstos, respecto a otros grupos, sin tomar en cuenta el sacrificio de los sacerdotes y el equipo de trabajo del Santuario de la Virgen del Socavón, quienes tuvieron que desarrollar un trabajo desmedido a un esfuerzo humano, recibiendo a los conjuntos que pudieron por casi veinticuatro horas, mientras los responsables se encontraban en completa libación de bebidas en el frontis del Santuario en clara aversión a los valores morales y cristianos. Asumimos que el control efectuado era el adecuado, pero, cuando se piensa en la masificación del turismo, bajo desmedidas proporciones con el ánimo de lucro ajeno en décadas anteriores, quita el brillo de lo normal, el turista nacional o extranjero, da rienda suelta a todos sus exabruptos convirtiendo a nuestra ciudad en un mingitorio público y burdel por aquellos días, siendo los naturales los que debemos soportar los improperios de este elemento. Empero no desmerecer a aquellos que aprecian nuestro Carnaval, rescatando los valores culturales y los caracteres propios de la cultura popular y tradicional que ciernen actualmente a nivel mundial. Se ha criticado mucho al respecto la participación de esta Entrada de aquellos dirigentes, ahora auto calificado como "precursores" o "iniciadores" o cualquier otro calificativo poético o hermoso que deseen otorgarse, debiendo transmitir a ellos los calificativos recibidos a los danzarines por la gente soberbia que no teniendo un asiento propio, invade la calle de la Entrada, empujando, mojando o dañando el traje; o de estos, que al impedir ejecutar la belleza de su danza, sólo se entorpecía por la estreches de las vías ante la cantidad de público que transitaba por la misma, o los que profería el público por aquellos que obstruían la visión o eran víctimas de un juego inescrupuloso de agua o espuma, relegando la importancia de la compra de un asiento espectable. Este criterio personal, no es más que una sencilla opinión, pero, debo colegir que el obtener un logro, lejos se encuentra el reconocimiento como meta, más bien es la congratulación personal por el trabajo bien hecho y elaborado. Tenemos en nuestra ciudad muchísimos personajes olvidados, que han aportado a la intelectualidad y al desarrollo local, propios de una formación personal y decente, cuya ambición no estaba nunca lograr aquel reconocimiento, fueron ellos mismos cuyo recuerdo fue sepultado en la perfidia del olvido o por la efímera difusión de los responsables de hacerlo, apantallados más bien por aquellos otros que buscan un lauro o un altar, siendo más bien lo último que se debe pensar. Lejos estamos de magnánimos profesionales que dieron su vida y formación para lograr que nuestro Carnaval alcance el realce asumido: don Josermo Murillo Vacareza, Augusto Beltrán Heredia, Zenón Gotilla, Pedro Pablo Corrales y tantos otros intelectuales y cultores de nuestras tradiciones: los mañazos, los cocanis, los fraternos, los urus, los incas, los tobas originarios; artesanos como Pánfilo Flores, Santiago Nicolás; bordadores y careteros, coterráneos que brindan una mano al turista que valora lo nuestro y, sobre todo, a todos los danzarines y músicos, que gracias a ellos el Carnaval de Oruro evolucionó en la última centuria. Los reconocimientos, aún sean de palabra, sólo se plasman en la mesa del recuerdo, frente a los que pretender llegar a los sueños ajenos, por encima de los que compartimos la realidad inerte de un pueblo que desciende de uno más grande, actitudes que impiden el regocijo cuando se recurren de manera inmoral al dolor y al luto. Las ostentaciones de vanagloria sólo llevarán aún más a nuestro propio ostracismo, al demostrar una inútil conformidad. Lo magnánimo es parte de una comunidad y no de los particulares.
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Corrupción amenaza a la prensa Por Edmundo Rocabado V. |
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Paulatinamente, la corrupción llega a los medios de comunicación, según percibimos de declaraciones de diputados y senadores, al citar formas de corrupción como hizo conocer Wálter Guiteras, ex-Ministro de Gobierno y actual senador. Guiteras afirmó que no sólo a él se acercan periodistas para pedir obsequios, sino lo hace a otras autoridades que buscan mayor cobertura informativa de sus actividades. El senador ante requerimiento de una conductora de televisión, no quiso citar nombre o nombres de periodistas que hacen esta práctica perniciosa. La denuncia de Guiteras tiene algo de sustentación, porque también existen otros legisladores que fomentan la corrupción con el soborno, al extender la mano al "periodista" como señal de amistad, pero oculto algunos billetes verdes y un papel con tres o cuatro preguntas preparadas anteladamente. Cuando la corrupción, además de llegar al medio político, se generaliza en la prensa, la situación es crítica para la vida democrática, pués, ésta depende del vigor e independencia con que ella actúa. Si no hay capacidad de denuncia, si no hay información libremente expuesta, si no hay columnistas capaces de comentar las inmoralidades, difícilmente una nación puede preservar su moral. En la independencia de la prensa se juega uno de los pilares del sistema institucional. De ahí que las penurias económicas o las administrativas, casi siempre están ligadas a ese accionar. Por eso ningún control ético es más poderoso que el de los medios de comunicación, sea prensa, radio o televisión. El propio Parlamento es poco cuando no cuenta con el factor amplificador de aquellos. Y si éste opera, no importa lo que se diga en el Poder Legislativo. De allí que la apelación a la ética, usualmente lanzada como desafío al político, debe alcanzar en la misma medida al ámbito de la comunicación. Cuando se abusa de ella -la prensa- para escandalizar, hiriendo la moral del funcionario o sembrando la incredulidad del público, se está debilitando el valor mismo de la prensa, por eso debe usarse al medio con vigor y probidad, para que el día en que se tenga la acusación confirmada o la denuncia probada, ella adquiera la eficacia que se persigue, y no se utilice demasiado la palabra "supuesto".
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En rojo y negro Los progresos de la humanidad Por: Lupe Cajías |
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¿Qué línea ha recorrido la Humanidad en los últimos 3.000 años? Algunos historiadores aseguran que los seres humanos han escogido el camino que más aproxima a la Libertad, siempre anhelada y siempre difusa, pero más ancha ahora que durante los imperios. Hay más derechos individuales hoy, que antes de la Revolución Francesa. Sin embargo, en el manejo de la no-libertad, la Humanidad asoma tan bestial como hace siglos, aún cuando los nuevos métodos sean cada vez más sofisticados. Lo sorprendente es que el fondo de la perversión no existe y los presos aprenden la manera de vencer, aferrados a los últimos ritmos de la respiración que los ata a la vida. Es el caso de Nelson Mandela, prisionero durante 30 años del sistema racista de Sudáfrica, entonces soportado- si no sustentado- por las democracias occidentales. A él se lo acusó de formar parte del Consejo Nacional Africano, responsable de violentas acciones contra el Apartheid. Mandela resistió la soledad, la oscuridad, el silencio. Hoy, todos lo quieren para las fotografías. El, que aprendió a sobrevivir sin rencor, no olvida quiénes estuvieron a su lado entonces y quiénes lo negaron, "tres veces antes de que llegue el alba". Entre los inventos de las dictaduras latinoamericanas durante los años 70, impresiona la versión uruguaya para aniquilar la esencia humana de los cautivos. El grupo conocido como los "rehenes", militantes de la guerrilla "tupamara", era sometido al total aislamiento. Raúl Sendic, campesino que los lideró, resistió casi una década en un pozo, con una herida en la boca, a la cual sólo se la trataron seis años después de su apresamiento en 1972. El dentista lo atendió sin anestesia; durante meses, Sendic se alimentó mediante una bombilla. No podía recibir visitas, ni leer, ni hablar. Sin embargo, cuando recobró la libertad estaba lúcido y alcanzó a ver las obras de teatro de sus compañeros, escritas en la memoria para correr a la locura. A Aníbal Guzmán, el gobierno de Alberto Fujimori lo lució en un calabozo, vestido con mameluco a rayas, guardado como un animal salvaje. Fue el líder de "Sendero Luminoso". Otros, senderistas confesos o inocentes, fueron apresados de forma que pasaban 23 horas del día sin más compañía que la gota que caía de una pila. Ahora, el sistema ha inventado una nueva tortura: cortar las posibilidades de ver, de oír, de tocar, de oler, de sentir. Los 150 presuntos talibanes, a quienes no sabemos de qué se los acusa, están expuestos en jaulas, a 40 grados de calor, en la base estadounidense de Guantánamo. Les raparon la cabeza y la barba, "por razones higiénicas" explicó el portavoz militar Bill Costello, consciente de la humillación de ese acto para los hombres de religión musulmana. Los trasladaron encadenados, sedados, dicen algunas versiones, desde su país remoto al mar Caribe, como hacían los filibusteros con los negros de Guinea hasta las costas de Haití. El periodista Rui Ferreira asegura que descendieron de los C-141- con los ojos tapados, protectores de sonidos en las orejas; una máscara les tapaba la nariz y la boca y un abrigo azul los protegía del calor cubano. No podían mantener el equilibrio al bajar por las rampas y los custodios los empujaban. Durante el examen médico los mantuvieron de cuclillas, como casi todo el tiempo en las "celdas". "Es una manera de destruir psicológicamente a la persona" asegura la periodista Sanjuana Martínez, sumándose a las voces de denuncia, acalladas en medio de la parafernalia del ántrax, los bin laden, las tropas sonrientes que bombardean Afganistán y la última reunión de las Naciones Unidas, donde se discute cuánto dinero se prestará al país asiático para su reconstrucción. Las denuncias abarcan a las campañas desinformativas, diseñadas desde Washington, a nombre de la libertad, de la justicia y de la verdad. Mientras, nosotros en Bolivia atosigados por las tantas muertes violentas y las iras de la naturaleza, olvidamos pensar que aquello que está sucediendo en Medio Oriente y en el sur del Asia es parte de nuestra propia historia, la historia de la Humanidad.
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Las observaciones y sugerencias sobre el carnaval no pueden ni deben quedar al aire Por: Lic. M. Cs. Hilarión Lafuente Chávez (*) |
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Pasada la festividad de la Virgen de la Candelaria, llamada también Mamita del Socavón, casi en todo Bolivia y en especial en nuestro departamento, por un buen tiempo, el tema principal de conversación es el Carnaval, sus virtudes y deficiencias, y es a través de los medios de comunicación (principalmente radiales y televisivos) que se divulgan las diferentes críticas, observaciones y sugerencias emitidas por: Personas Naturales, Jurídicas, Instituciones, Representantes y Otros. Sin embargo, lo más aconsejable y constructivo debe ser que en la medida de las posibilidades estos criterios deberían ser expuestos de manera escrita como lo hicieron por Ej. Los Sacerdotes del Santuario del Socavón, con la finalidad de no dejar "al aire" importantes sugerencias y críticas; por otro lado, los medios de comunicación debieran sacar una síntesis de las opiniones recibidas de los radioescuchas, televidentes o lectores y centralizarlos para luego ser difundidas mediante un Documento o Cassette con la finalidad de: 1. Generar un Archivo o Base de Datos de elementos que aportan a la solución de los problemas inherentes a la problemática del carnaval. 2. Elaborar un Inventario Documentado de Críticas y Sugerencias, para que estos puedan se evaluados en un evento, ya se un Congreso Departamental o Un Seminario Taller, que trate la compleja temática del Carnaval de Oruro y sus participantes (Autoridades, Dirigentes, Danzarines y Público). Porque no es posible que se Tenga Todo un Año de preparación y durante el mismo No se Obtenga Conclusiones consensuadas a los Mayores Problemas y al año siguiente se tenga que tropezar con los mismos problemas. Es necesario trabajar incluyendo, de manera obligatoria, a cierta dirigencia rentada que en algunos casos recibe dinero de manera directa y en otros favorece a terceras personas. No Encarar el problema de manera orgánica y sistematizada es fomentar otro hecho que deriva del anterior que es la Permanente División de los Conjuntos Folklóricos generalmente por problemas económicos y de hegemonía. No dar importancia al tema es ser cómplices de las personas que se aprovechan de éste acto de fe, como dice el dicho: en río revuelto ganancia de pescadores, lo que derivará en el peor de los casos a Perder Vergonzosamente el Título Otorgado por la UNESCO, y dar paso a que otras festividades del interior del País (que no son más que burdas imitaciones de nuestro carnaval) quieran, desesperadamente, este título, para beneficiarse con el apoyo monetario de la UNESCO. * Devoto y danzarín con 30 años de actividad folklórica
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Apuntes ..... |
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Ya lo has debido oír de los médicos el paro; pues te obligan a morir, ó ¡¡quedar en desamparo!! ZACARIAS |