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Editorial


La corrupción

Los líderes de Huanuni, capital de la provincia Dalence, de nuestro departamento, con el apoyo de un enardecido pueblo, lograron la destitución, de facto, de la alcaldesa de esa población y de los concejales titulares.

Sin duda alguna, un hecho sin precedentes, que refleja la decadencia de la mal llamada clase política y el cansancio de un pueblo que al constatar que todos sus argumentos legales no son escuchados, recurre a la violencia para lograr sus propósitos.

El gobierno municipal de Huanuni estuvo cuestionado desde hace tiempo atrás. El pueblo descubrió malos manejos en la administración de esa alcaldía y, primero, exigió aclaraciones.

Al no ser escuchado, la protesta se convirtió en una exigencia de renuncia. Ante la sordera y ceguera de los concejales, el pueblo ocupó las instalaciones de la alcaldía y los expulsó.

Los afectados respondieron con la presentación de un Amparo Constitucional para ser restituidos a sus cargos.

El pueblo de Huanuni se movilizó hasta la capital del departamento y durante toda una jornada, bloqueó la plaza 10 de Febrero y marchó hasta la Corte Superior de Justicia para exigir que el recurso sea declarado improcedente.

En una acción nunca vista, los líderes regionales del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) a cuyas filas pertenece la alcaldesa, decidieron exigir la renuncia de su militante a la comuna, mientras que el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), fue más adelante ya que expulsó a un concejal de sus filas, a quien se acusa también de corrupción.

La población orureña, pudo observar, poco antes del mediodía del pasado lunes 18 de febrero, a una enardecida multitud llegada de Huanuni, que exigía a gritos la renuncia de todos los concejales titulares, de la alcaldesa y la posesión en esos cargos de los concejales suplentes.

Acciones de violencia que, sin duda alguna, escapan al ordenamiento legal vigente y al sistema democrático.

Pero que, en cambio, muestran a un pueblo cansado de soportar la corrupción, el robo del dinero que proviene de sus propios bolsillos a través del pago de los impuestos.

Un pueblo cansado de soportar la prepotencia de ciudadanos que una vez elegidos en los cargos públicos, olvidan sus promesas electorales, se llenan de soberbia y creen haber obtenido un nuevo status y licencia para robar.

Lo que ocurre en Huanuni, es una muestra del cansancio del pueblo frente al mal que agobia a nuestro país: la corrupción.

Esa corrupción que está destruyendo los cimientos mismos de nuestras instituciones y que para la clase política, no es más que una anécdota, alguien más que se hizo pillar.

Es el tiempo de cambiar la forma de actuar de los políticos, el pueblo comienza a despertar y como en el caso de Huanuni, tarda pero, finalmente, pide cuentas y se hace justicia.

 


Opinión ...


¿Qué hacer?

Por: Fernando Baptista Gumucio

Es un error, decía Chesterton, al creer que durmiendo al aire libre se está creando un nuevo estilo de arquitectura, de igual manera mal puede considerarse una política económica el amurallar la Superintendencia de Bancos; o esperar que la conmiseración internacional vendrá eventualmente en nuestra ayuda. Al contrario el estancamiento que agobia a la colectividad nacional, reflejado en una aguda falta de circulante y medios de pago que limitan al extremo, inclusive, el consumo de alimentos y servicios básicos, sólo será superado si el gobierno aplica soluciones inmediatas, tales como:

1) El Impuesto al Valor Agregado (IVA) debe bajarse.- Es una axioma generalizado que a mayor impuesto menor recaudación, sin embargo, las autoridades tributarias, independientemente de su impacto en la economía de los consumidores, mantiene este gravamen indirecto a niveles más altos que los vigentes en los países vecinos, favoreciendo directamente la economía informal.

2) El Impuesto a las Transacciones es innecesariamente alto.- Si al IVA se añade el I.T. llegaremos al convencimiento que los bienes y servicios adquiridos aumentan su precio en un quinto, disminuyendo todavía más la demanda efectiva, agravando la sistemática y perniciosa evasión tributaria.

3) Los Impuestos al Consumo Específico deterioran la calidad de vida.- Fue en su momento una tontería el suponer que la baja en los impuestos por concepto de exportaciones podría ser compensada con el aumento de los impuestos al consumo específico. Con esa determinación sólo deterioraron la calidad de vida, porque el monto recaudado por este concepto permanece igual.

4) La gasolina tiene un precio irreal.- Desde la enajenación de ENFE todo el transporte nacional es automotor, por lo tanto el precio de los carburantes incide de una manera directa en la economía popular. Sin embargo, cuando sube el precio del petróleo a escala internacional, el precio de la gasolina sube automáticamente, en tanto cuando baja el petróleo, tal como sucede actualmente, el precio de la gasolina y el diesel lo mantienen artificialmente alto, porque no está relacionado con el costo de producción del petróleo nacional y por lo tanto Brasil recauda los impuestos que le pertenecen a Bolivia.

5) Reformulación del Art. 50 de la Ley General de Hidrocarburos.- Ha sido una sorpresa generalizada que los precios pactados en los nuevos contratos para la venta de gas a Coyuiba (Brasil) y Ramos (Argentina) y lo serán los destinados al Pacífico hayan sido fijados a niveles tan bajos y esto se debe a que todavía está vigente el Art. 50 por el que redujeron al mínimo la participación del Estado del 48 al 18%.

6) Los aranceles deben ser educativos.- El fracaso de la reforma aduanera se explica, en parte, porque los aranceles están basados en criterios meramente fiscales y no relacionados con la economía productiva nacional. Es necesario fijar aranceles educativos, es decir que sean altos con relación a los producidos localmente y bajos para los que no ofrecemos competencia como son los de tecnología de punta.

7) El mal cálculo del déficit fiscal.- Nada más beneficioso que el equilibrio presupuestario entre ingresos y egresos. Pero hay formas de calcularlo, así por ejemplo, Brasil no toma en cuenta el déficit generado por los pagos en cuenta corriente de la deuda externa, permitiéndole fijar el déficit fiscal en un 8%, igual criterio debería aplicarse en la elaboración del presupuesto nacional, para flexibilizar sus erogaciones, sean éstos gastos o inversiones.

8) Reglamento para los Directorios de las Empresas Capitalizadas.- Pese a que la participación es igual, entre el capital estatal y el extranjero en las Empresas Capitalizadas, la representación en el Directorio por parte de los bolivianos es minoritaria y para agravar esta situación son las AFPs, las que no tienen ningún empacho en nombrar Directores, sin consultar a su contratante boliviana, apadrinando a extranjeros en desmedro de los profesionales nacionales.

8) El Estado debe comprar productos nacionales.- Varias veces he recordado que la estabilidad de la economía norteamericana se debe a la "Ley compre norteamericano" (Buy American Act) que obliga a toda oficina federal, estatal o municipal a comprar únicamente productos y contratar servicios norteamericanos. En tanto, el gobierno boliviano excepcionalmente compra productos nacionales y es más, favorece el contrabando, destituyendo a los funcionarios que lo denuncian.

10) Es indispensable un contingentamiento comercial.- Hace algunos años las empresas cerveceras instalaron malterías para que éstas sean abastecidas por cebada nacional, actualmente cerradas, habiendo optado por su importación. Esta falta de integración vertical de la industria cervecera, así como de otras, bien podría superarse con una cuota de participación cada vez más alta de materia prima nacional en el producto acabado, contribuyendo de este modo a que los campesinos puedan vivir decentemente de su trabajo. Complementaría muy bien a la compra de tractores, el ofrecerles un mercado seguro para sus cosechas.

La economía nacional es pequeña y las soluciones propuestas son factibles, urgentes y accesibles en su implementación porque de lo contrario, de seguir especulando los monitores de la economía en términos macros, la desesperación del pueblo en términos micros, será cada más evidente.

 

 

¡Ay del candidato pobre!

PAULOVICH

 

Fue para mí un cubo de agua fría en la cabeza el enterarme hace poco tiempo de que la Compañía Enron había contribuido con mucho dinero a la campaña electoral del señor Bush, actual presidente de los Estados Unidos, y cuando supe de la quiebra de aquélla no pude menos que exclamar ¡cuánto me alegro de que así hubiera sucedido porque mi favorito era el demócrata!

Mis sinsabores no terminaron allí pues el domingo supe algo que me desilusionó acerca del funcionamiento de nuestra democracia al leer el periódico que el MNR gastará cerca de 8 millones de dólares y el MIR una suma parecida para imponerse en la justa electoral, negándome a hacer cálculos de la plata que necesitarán los otros contendientes.

Es que en mis ingenuas creencias políticas yo había pensado desde niño que cualquier ciudadano boliviano, fuera rico o fuera pobre, podría llegar a presidente de la república siempre que pudiera demostrar al electorado que era un hombre inteligente y honesto y proponerle un plan de gobierno coherente y realizable.

Pero no había sido así, y cuando mi mujer lanzó una carcajada al escuchar otra prueba clara de mi ingenuidad, pude al menos reaccionar y pellizcándome la cara y dándome golpes de pecho después pude decirme mirándome al espejo: pésame, Dios mío, de ser un bolastristes y creer en que un ciudadano pobre pueda llegar a ser Presidente de la República, o por lo menos Vice, senador o diputado.

En mi tristeza le pregunté a mi mujer si podría prestarme unos dólares de esos que yo sé que tiene guardados para contribuir a la campaña electoral de mi Partido y así ganarme la simpatía del jefe quien podría colocarme como candidato a cualquier cosa en la lista electoral, posibilidad que me negó en redondo.

Primero, me dijo que su plata es su plata, y que me había dado algo de dinero para mis gastos de carnaval segura de que nunca más lo volvería a ver, concluyendo su explicación en que no comulgaba con mis ideales políticos. Le dije que me cambiaría al Partido que ella escogiese, aunque éste fuera de extrema izquierda, pero no la convencí.

Despechado por su tacañería le repetí mi refrán que dice: "mujer que no te da plata trae mala suerte" acusándola de ser ella la causante de mi mala suerte en la vida pero ella se defendió y me dijo: "hace muchos años que yo te aconsejé que te hicieras movimientista o mirista, que son los que tienen plata, pero como eres sonso no me hiciste caso, así que no me eches la culpa de tu mala suerte".

Qué puedo hacer si las cosas están hechas de esa manera y sólo con mucha plata puedes ser elegido libremente por el pueblo como su presidente, vicepresidente, senador o en último caso diputado uninominal por el distrito de Villa Tempujo.

 

No más agravios al Carnaval

Por: Pdsta. Guillermo Moscoso Bermúdez

La devoción que los orureños tenemos a nuestra Virgen del Socavón es una de las expresiones más puras dentro la fe católica, que inspira a toda persona que vive en esta alta tierra de los Urus.

Por eso, como orureño de sepa, permitirme escribir este artículo en la que estarán traducidas todo el sentimiento de agradecimiento profundo hacia la sagrada imagen de la Patrona de los Mineros, porque una vez más bajo su protección y amparo, se llevó adelante uno de los más grandes acontecimientos de expresión folklórica de América.

El Carnaval de Oruro, es resultado de la fe manifestada por miles de danzarines en honor de la Virgen del Socavón, convirtiéndose así en el milagro anual de todos los tiempos.

Sabemos y estamos seguros de que ésta demostración de baile y coreografía a lo largo de más de tres kilómetros de recorrido, es un esfuerzo propio de cada uno de los verdaderos actores (danzarines), porque es parte de su sacrificio personal y está convencido de que ese su trajinar talentoso, tendrá como premio la bendición de la Virgen de la Candelaria.

Por ello el Carnaval de Oruro, así no lo quieran muchos, es una muestra folklórica maravillosa y espectacular, dignificada y elogiada en el mundo entero.

Quienes creen lo contrario están totalmente equivocados porque el Carnaval de Oruro no es una fiesta pueblerina como irrespetuosamente manifestó el Viceministro de Cultura, Antonio Eguino. Esa expresión que indigna a Oruro, fue manifestada por esta circunstancial autoridad gracias al efecto de la dosis de bebida que habría ingerido en cómodo palco oficial, sin importarle nada el daño que causaba a Oruro y Bolivia; pero más que todo, fue una clara muestra de su falta de respeto a la imagen de la Virgen del Socavón.

Por eso, con el corazón en la mano y puesto de rodillas a los pies de nuestra Patrona, pido a ti Virgen mía, perdones a quién o quiénes agraviaron tu Sagrado nombre y a nuestro Carnaval.

Es hora de que los orureños digamos basta, a esta clase de actitudes saliendo en defensa de algo que es nuestro como una expresión cultural, popular y tradicional de alto valor excepcional y religioso que tiene el título de Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

De una vez por todas, los orureños y los que forman parte del Carnaval, debemos reaccionar en forma coherente, cerrando todo resquicio a lo que signifique impostura o alabanza fingida, porque estamos convencidos de que la defensa de nuestro patrimonio nacional y nuestro rico acervo folklórico, es una misión conjunta y coordinada de los orureños que de veras amamos y vivimos en este tierra digan de nuestros ancestros.

 


Apuntes .....


Los políticos declaran

ahora su patrimonio,

pero ya nada aclaran

¡¡más tramposos que el Demonio!!

ZACARIAS