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M a r a v i l l o s o

* El Patrimonio Oral e Intangible de la 

Humanidad es incomparable e insólito

 

* Aparecieron las hermosas caretas, bellas mujeres, polleras cortas, nalgas y una desbordante 

alegría en la fastuosa entrada folklórica

 

* Los ángeles y diablos, chinas y morenos, tobas, caporales, tinkus, llameradas, kallawayas, cullaguadas, incas, negritos, zampoñeros y potolos bailaron frenéticamente en honor a la Virgen del Socavón

 

LA PATRIA

El Carnaval de Oruro es una obra maravillosa del mundo. Es incomparable e insólito, por la mezcla de ángeles, miles de diablos con hermosas y serpenteantes astas, y diablezas esbeltas que saltan y dan vueltas, para mostrar piernas y calzones, sorprendiendo a más de 400.000 atónitos espectadores.

El Carnaval de Oruro selló con letras doradas el título de Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. La música y la coreografía de los 52 conjuntos folklóricos hizo alegrar hasta los más aburridos 

La fuerza del Carnaval 

e ingenuos turistas que no tenían otra alternativa que obtener las mejores imágenes.

Nada hizo perturbar la peregrinación de los conjuntos hasta llegar a los pies de la Virgen del Socavón, cumpliendo la promesa de bailar en su honor, utilizando los mejores disfraces, creados y fabricados en Oruro, Capital del Folklore de Bolivia y reconocida por la UNESCO.

No había lluvia. El día estaba espléndido y con una temperatura máxima que llegó hasta los 24 grados centígrados, que hacía pedir agua a los miles de espectadores que se ubicaron en las graderías de los 3 kilómetros de la ruta de la entrada folklórica y cultural.

La peregrinación se inició a las 7 de la mañana. La Tradicional Auténtica Diablada Oruro apareció con una china y un lucifer montados sobre caballos, luciendo capas adornadas con las mejores y más brillantes perlas y una espectacular careta con los ojos saltados, dientes de vidrio y cabellera larga de diferentes colores.

Las diabladas mostraron la esencia del Carnaval. Sin embargo, la más compacta y brillante fue la Fraternidad Artística y Cultural La Diablada. Seis ángeles con capa blanca, parecían volar por la Avenida Cívica y por detrás continuaban los espléndidos luciferes y más de un centenar de diablos, que aparecían como si estuviesen saliendo de un averno humeante, pero arrepentidos para rendir pleitesía a la Virgen del Socavón.

Otro centenar de diablezas, con singulares caretas, pequeños y delicados cuernos, y cabelleras amarillas y blancas, cubrían toda la espalda. No faltaron los cóndores ni los dragones y una larga fila de osos blancos y bailarines.

Los diablos más rojos fueron de la Ferroviaria, mientras que los diablos celestes pertenecían a la Urus. Cada una efectuó una demostración espectacular de su danza, cada vez más brillante y más deslumbrante.

Las morenadas son más lentas, pero más alegres. Las más bellas mujeres se trenzaron los cabellos y acortaron las polleras y en cada vuelta mostraban su esbelta figura que incitaba a seguir los pasos y bailar, como ocurrió en varias partes del recorrido de la entrada del Carnaval.

La tradicional Morenada Zona Norte ingresó con los fastuosos morenos, haciendo sonar las matracas, al compás de las mejores bandas de música, Unión Imperial y Nueva Alianza.

La Morenada Central Oruro y la Central Oruro-Cocanis, tardaron un poco, pero, ganaron el frenético aplauso de los espectadores que llegaron de todas partes del mundo. Habían embajadores y otras autoridades de organismos internacionales. Los morenos, que llevan siempre su pipa en el lado derecho de la careta, fueron centenares, inconfundibles y enraizados en la historia de la época de la colonia.

Los reyes morenos Ferrari Ghezzi, como jamás había ocurrido antes, llenó el escenario con esbeltas y numerosas mujeres, con las polleras más cortas que de otros conjuntos. La morenada ENAF, Mejillones y Comibol desplazaron el esfuerzo más insólito para estar presentes en el Carnaval 2002.

Los Hijos del Sol Los Incas representaron a las dos etapas de la colonia. El rey Felipe de España y los conquistadores, con su vestimenta de hace 400 años, bailaron con su capa y espada, mientras que los incas, adorando al sol, la luna y las estrellas, seguían por detrás, con vestimenta multicolor.

Las llameradas Norte y Socavón fueron singulares. Habían cuatro llamas ornamentadas, con la cabeza bien erguida y la mirada atenta, pasando ante miles de espectadores.

Los zampoñeros Hijos del Pagador y los Kory Majtas, no necesitaban de bandas de música. Sus zampoñas bastaban para interpretar piezas musicales, mientras seguían por detrás grupos de mujeres y hombres ataviados con ponchos multicolores.

Las mujeres esbeltas, con calzones adornados y tangas, estaban en los Sambos Caporales, Caporales Centralistas, San Simón y  y ENAF. Las polleras cortas y los más sensuales movimientos, hacían perder la cabeza a cualquier persona.

Las cullaguadas rompieron todo esquema, con el baile dulce, mientras que los tinkus, con su vestimenta combinada con los colores más elegantes, su montera y las plumas, mostraron una fuerza inigualable e incomparable para bailar incluso con los pies descalzos.

Las tarqueadas y los conjuntos autóctonos completaron la fastuosa entrada del Carnaval de Oruro, hasta las 6 de la madrugada de hoy, SALUD.

 

                                          Aniversario de Oruro:

221 años de la revolución

Por José Luis Zabalaga Mendoza

Oruro rememora hoy 221 años de la revolución del 10 de Febrero de 1781.

 

Los hechos históricos que involucran la epopeya de hombres y mujeres que, luego, fueron a dar a las cárceles de Buenos Aires, donde dejaron sus huesos, constituyen un paradigma para obrar en consecuencia, en una época de grandes conflictos económicos y sociales que arrastró a gran parte de los pueblos del tercer mundo.

Oruro, a 221 años de esa epopeya, tiene fresca la memoria de Jacinto

Rodríguez de Herrera, que comandó a los orureños para deshacerse del yugo español, en una singular acción donde el caudillo por excelencia fue Sebastián Pagador , quien con su célebre proclama indujo al pueblo a abrazar la causa de la revolución, la libertad y la patria.

Hasta principios del siglo XX, no se conocían a cabalidad, estos hechos y fue  Adolfo Mier y León, ilustre orureño, que desentrañó las acciones ocurridas en la Villa de San Felipe de Austria y así, legarnos una historia llena de acción, bravura, inteligencia y, ante todo, dignidad orureña.

Hoy, Oruro empuja el carro de su destino por una sola dirección, por lo menos en lo que a construcción de la carretera interoceánica, Pacífico-Atlántico se refiere .

Esta es la obra que logra unificar a los orureños, porque empresarios y obreros, campesinos y citadinos, sabemos de la importancia de tan significativa obra vial.

Oruro-Pisiga es la obra que en el futuro asegurará la supervivencia de esta generosa tierra orureña, porque será fluido el comercio, de ida y vuelta, de los pueblos de Bolivia y allende nuestras fronteras.

En homenaje a los héroes de 178l, debe ser el trabajo fecundo, dirigido y mejor planificado, que oriente las políticas de desarrollo de la parte occidental del país, por parte del gobierno central.

Esta es la máxima aspiración de los orureños que, desde 1781, nunca más podemos vivir sojuzgados por influencias foráneas.

Demostrada la voluntad orureña de conseguir su propio desarrollo tras larga lucha cívica, queda por conseguir,  por la voluntad del pueblo, que la silla presidencial sea ocupada por  un genuino representante del sufrido pueblo boliviano.

           

(*) Es periodista de LA PATRIA