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Las fiestas del carnaval andino el “Paqoma” Por: Oscar Villca Yapari |
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“rubios”
españoles, obviamente, fue distorsionado totalmente las costumbres,
tradiciones, fiestas, dioses, etc., como es de conocimiento general.
Pero, los hombres originarios del altiplano de los Andes y en este
caso los del altiplano meridional, han mantenido sus costumbres
ancestrales en sus diferentes maneras de expresar. Actualmente
en los pueblos, las costumbres carnavaleras varían de uno a otro,
definitivamente , porque en cada pueblo existente, mantiene un resumen
y en otros casos casi todas las costumbres de sus antepasados grupos
étnicos que vivían en las islas, riveras de los ríos, lagos, etc.
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LAS FIESTAS CARNAVALERAS EN LA ANTIGÜEDAD No
existe historia escrita de las fiestas carnavaleras de la antigüedad,
es decir antes de la llegada de los españoles. Entonces es obvio que
los historiadores han recogido datos de dichos pueblos
y para hablar de las fiestas del carnaval, yo también recogí
datos que dicen: “Antiguamente la fiesta de los carnavales eran así
o de esta manera y otra persona de avanzada edad me dijo que no era así,
sino que disque era... ,“en fin, ahora se los trasmito uno de
ellos”. Antes
de la llegada de los españoles los hombres originarios de religión
politeísta, en estas fechas de carnaval, iban a sus “chacras”,
“qallpas”, “oraqes”, “juyra qallapas”, “ch‘oqe
qallpas”, llenos de plantas de quinua con sus panojas llenas de
grano de quinua madura y plantas de papa, que en su interior existen
grandes papas de diversas variedades. También en esta fecha suben a
sus respectivos “cabildos” cargados de su quinua y papa, para
colocarlos encima de la “mesa” tapado con una pequeña o grande y
en otros casos con una inmensa piedra, plana y cuadrada, redonda y
otras figuras. Allí los hombres, mujeres y varones realizaban la
“Ch‘alla” respectiva y también una “koancha”, más un
“sullu” con profunda fe de agradecimiento a la “Pachamama” o
“madre tierra”, todas estas costumbres siempre está acompañada
con la “hoja milenaria”, la coca.
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LA COCA INFALTABLE EN LAS COSTUMBRES DESDE LA ANTIGÜEDAD La
hoja de coca es milenaria y estuvo en los taris, wistallis de los
habitantes de los Andes desde tiempos inmemoriables acompañando en
sus alegrías y penas, eso es verdad, y nunca fue dañino para ellos más
bien fue su alimento, medicina, vidente de suerte o mala suerte, hasta
nuestros días sigue siendo así y está presente en las costumbres
tradicionales de los hombres andinos que viven en las metrópolis,
ciudades, provincias, cantones, ayllus, comunidades y chozas. Estas
costumbres milenarias y la hoja milenaria, jamás se terminará, ni se
olvidará en los milenios y milenios que vendrán, porque es parte muy
importante de las vidas del hombre andino por diferentes razones
fundamentales como por ejemplo el clima.
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EL CARNAVAL Y EL “PAQOMA” En
los días de los carnavales y específicamente el martes de carnaval,
los habitantes del mundo andino tienen mucho cuidado del “paqoma”
que se aprovecha de las personas un tanto ebrios, cuando se alejan de
las fiestas o “anata”, donde un importante grupo de hombres están
bailando al compás de la pinquilleada y tambor resonante. Las
mujeres tienen sumo cuidado de sus esposos, a que no se vayan solos de
una comunidad a otra, por tanto ellas van tras su ser querido,
sabiendo que existe riesgo de perderlo, ya el “paqoma” se lo lleva
“alma y cuerpo”, dicen los habitantes del mundo andino,
actualmente. El
“paqoma” aparece justamente en los días de carnaval y no en otras
fechas y, ¿qué es el paqoma?. El
“paqoma”, para el mundo andino, es el “supaya”, “saxra”,
“wich inqani”, “waxrani”, todos ellos doblado al castellano
significa el “Diablo” o “Satanás” y de quien hay que cuidarse
muy bien el día martes de “ch‘alla”, específicamente, según
la mitología andina. El
“paqoma” o el diablo, conocido también como el “mal espíritu”
y se manifiesta en los hombres que se alejan de la anata,
solitariamente sin compañía de la siguiente manera: “Una anata o
grupo de personas se les aparece objetivamente, tocando los
pinquilleros y los bailarines en una comparsa y le invitan a bailar o
a tocar el pinquillo”, entonces el hombre turbado en su ebriedad se
encanta con la comparsa y se va junto con ellos, que les conduce a un
destino desconocido que es la muerte”, dicen los hombres de avanzada
edad. También éste “mal espíritu” se les aparece solamente en
tonadas, es decir, “muy cerca a la comunidad a rancho vecino, donde
esté tocando una linda comparsa, por lo tanto el hombre decide ir
junto a ellos, pero camina y camina en pos de la comparsa sin
conseguir la cercanía y más bien la música de la anata se aleja
lentamente, y luego el hombre se queda solo, sin espíritu. Por
todos estos antecedentes se deduce que el supay o diablo, era muy
peligroso en el mundo andino, que posteriormente los hombres de
pueblos y comunidades, empezaron a imaginarse la figura de un diablo,
que tenía astas, una cola larga, unos ojos salientes y otras características,
pero siempre feo, es así que empezaron a jugar en los días de los
carnavales entre el diablo y los jóvenes que consistía, en que el
joven diablo disfrazado, les perseguía a los jóvenes hasta
agarrarlos y éste hombre era considerado muerto o “matado” y así
sucesivamente les agarraba uno por uno, hasta exterminarlos. De
todos estos juegos rutinarios entre jóvenes y el diablo, disfrazado,
sale la danza de la diablada, dicen los hombres de edad, en Pampa
Aullagas, de la provincia Ladislao Cabrera y otras provincias del
departamento de Oruro. Esto
sucedía en las comunidades originarias antes de la llegada de los
españoles, y cuando los “del bombacho” empezaron a dominar en
estas tierras, a los originarios les reclutó para trabajar en las
minas oscuras, allí también se imaginaron entre las tinieblas del
mal espíritu y para que no les vaya mal empezaron a adorarlo,
fetichizando piedras a la imagen de sus creencias. ¿o, de dónde sale
la figura del diablo con astas y otras características?. Esos hombres que fueron traídos de las comunidades originarias, a la mina de San Felipe de Austria, son también los que empezaron a bailar la diablada, lo dicen los lugareños en Pampa Aullagas, antes Uruquillas. |