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Editorial  


Tensión en el país

Los hechos que se registran en la zona del Chapare, preocupan profundamente a la ciudadanía en general y parece que también tienen su efecto entre los gobernantes, aunque éstos últimos actúan amparados en el poder que ostentan y en ciertas disposiciones que, evidentemente, buscan garantizar la tranquilidad ciudadana, y que en la presente ocasión, están generando una reacción inversa que se llama violencia.

No se puede tapar el sol con un dedo. Lo evidente es que existe tensión en todo el país, con mayor incidencia en la zona cocalera del valle cochabambino, pero con repercusiones que se amplían a otros sectores como el de los Yungas en el departamento paceño, además de otras manifestaciones de orden social que tienen escenario prácticamente en todo el país.

Las acciones de reclamo por parte de una gran mayoría de bolivianos, se convierten en peligrosas manifestaciones que alteran el orden público y consiguientemente la paz y tranquilidad ciudadana. Empero lo que se observa es que todas estas actitudes que se producen cotidianamente, son coincidentes unas con otras en las motivaciones que las alientan. Promesas incumplidas por parte del Poder Ejecutivo, crecimiento paulatino de la tasa de desempleo y como lógica consecuencia la falta de recursos para sostener una familia, conglomerado social que reacciona violentamente esperando soluciones a la crisis que afecta su estabilidad.

En el otro esquema, los ministros tienen otro punto de vista de la situación. Acuden a cifras, estadísticas, porcentajes y otros argumentos para señalar que, disminuye la tasa de desempleo, que el país arrancará en breve hacia mejores días, que la crisis económica de los vecinos (argentinos) tendrá algunos efectos temporales en la economía nacional, pero que todo pasará en breve tiempo.

Y la realidad es otra. Hay miseria lacerante en el área rural y en los cinturones urbano marginales de todas las ciudades. Es más, el efecto de esa pobreza ha llegado hasta las familias de clase media acomodada, pues las restricciones son palpables y se sienten con dureza, cuando suben los precios de comestibles, tarifas de servicios y, paralelamente el valor de los salarios disminuye ostensiblemente. El dólar está en permanente escalada y sirve como referente para que los comerciantes eleven precios y de esa manera se reduzca el uso práctico de artículos de consumo en la canasta familiar. Es parte de la economía neoliberal que impera en nuestro país y que, lamentablemente, pese a la recomendación de expertos economistas internacionales, sigue sin modificaciones, constituyéndose en una de las causas más concretas para la caótica situación que vivimos.

Hay una recesión peligrosa en el país. Los teóricos de la economía nacional, muestran una situación fantasiosa, pretendiendo privilegiar una estabilidad que no existe, en lugar de alentar un crecimiento económico social, ajustado a la realidad. Una cosa es vivir en la comodidad que permite la burocracia estatal y otra cosa es sentir la restricción cotidiana con salarios congelados o esmirriados ingresos, ya sea en el Chapare o en cualquier otro punto del país.

 


Opinión


No hay protección ni control.-

Sigue saqueo de reliquias

Por: Pdta. Elías Delgado Morales

La reciente pérdida de estatuillas y ornamentos del templo de Poopó, se suma al interminable saqueo de reliquias, que desde hace décadas viene registrándose en el altiplano boliviano.

Es un verdadero atentado al patrimonio colonial, que seguramente seguirá imperturbable, porque nunca se han aplicado sanciones, a pesar de existir leyes y disposiciones protectivas, pero sin ejecutoria, por la proverbial indiferencia de las autoridades, respecto de temas de la cultura y de conservación del acervo artístico nacional.

Seguramente no existe un templo religioso en el país, que no haya sufrido esta lesión depredatoria, que lógicamente debilita paulatinamente nuestro atesoramiento artístico y espiritual.

Con carácter de escándalo se conoce por la prensa de estos hechos, a manos de elementos antisociales. Pero no pasa de eso. Las autoridades administrativas, policiales y judiciales en amplios titulares declaran que se harán las investigaciones, sin que nunca se conozcan resultados.

Y el problema sigue in crescendo, cuando hoy, verdaderas bandas de malhechores están dedicadas a este desconsiderado saqueo, al punto que nuestro acervo colonial es exportado al exterior lo que seguramente les reproduce pingües beneficios.

El pasado año un diplomático "cultural" peruano, en connivencia con un ciudadano francés, estaba envuelto en un gran tráfico de obras pictóricas coloniales en La Paz, que cuantificado, representaba una considerable cantidad de dólares. El diplomático amparado en leyes internacionales, retornó a su país impune, y su cómplice, a pesar de estar ya entre rejas, fue liberado judicialmente, Y TODOS BIEN GRACIAS.

Hace algo más de tres años, de las cercanías de Oruro, se llevaron todo un retablo de una iglesia colonial. Aparte de una tímida acción judicial, nadie más dijo nada.

Y así por el estilo, es todo un rosario de casos. Nuestros templos coloniales sembrados en el altiplano, están quedando virtualmente saqueados. Ante la sucesión continuada de estos hechos delictivos, no entendemos cómo no se activa una labor preservadora, ni siquiera por parte de las autoridades eclesiásticas, que son las que más directamente tienen tuición sobre este asunto.

Sin embargo y para no pecar de pesimismo, creemos que autoridades y mecanismos que tienen que ver con estos temas, deben emprender una campaña sostenida de preservación de aquel acervo artístico y colonial, pero aplicando todo el rigor de las leyes, no solo cautelando, sino sancionado ejemplarmente, a quienes ya han hecho un modus vivendi de este saqueo planificado.

Los alcaldes provinciales, corregidores, agentes cantonales, policía rural y vecindario, pueden implementar efectivos sistemas de control y seguridad en los templos del campo, para cuidar pinturas, estatúas, cuadros, ornamentos religiosos y todo cuanto atesoran aquellos recintos, que al parecer están abandonados incluso, de la Divina Providencia.

No entendemos cuál es la misión de los párrocos, sacristanes y otros funcionarios religiosos. Como tampoco entendemos qué hace el vecindario, o lo que eufemísticamente llamamos la feligresía, que al parecer se moviliza solo cuando hay que concurrir a las opulentas celebraciones patronales, en las que seguramente lloran la desaparición de sus cuadros y sus santos.

En algunos casos, inclusive se insinúo que los propios vecinos y autoridades provinciales, estarían mezclados en este latrocinio. No nos extrañaría porque el virus de la corrupción diaria, ya ha alcanzado notables niveles de espectacularidad.

Por todo ello, el Consejo Departamental de Cultura - que ha reiniciado sus actividades con todo brío - en coordinación con el Obispado de la Diócesis, deben generar propuestas y acciones para frenar este desconsiderado atropello, saliendo por los fueros de Oruro y de aquel enorme caudal espiritual y cultural, que a estas horas seguramente queda en un esmirriado porcentaje, frente a la acción delictual de los malhechores.

A la descubierta de Picasso erótico

Por: Nira Reyes Morales (*) E-mail: cultura@prensa-latina.cu

"El arte no es casto o, si lo es, no es arte"

Picasso

 

Fulgurante, siempre curioso, casi carnívoro, el ojo de Pablo Picasso capturó todo lo que veía, y tan veloz, que se podría creer que veía todo anticipadamente. Paisajes familiares, figuras desconocidas o seres cercanos impresionados por su mirada, retenidos por la retina, mujeres apenas vistas, de inmediato deseadas, de inmediato pintadas, jóvenes encontradas y dibujadas de memoria...

Tomadas y dominadas por la "mirada fuerte", esos ojos andaluces que atraparán el mundo entero en su lienzo.

Jean-Jacques Lebel, artista y escritor fue el detonador de la organización de la exposición del Picasso erótico en Paris, y quien preparó la muestra (inaugurada en Quebec) y que permanecerá abierta en Barcelona hasta el 25 de enero de 2002. Su primer interés por Picasso apareció cuando descubrió y presentó una de sus piezas de teatro, "Le desir attrape par la queue"/ "El deseo atrapado por la cola", para el festival de libre expresión en Ramatuelle (Francia), en 1967.

"A principios del año 1966 yo encontré a Picasso en su villa, "La California", en Cannes. (...) Me dio los derechos de autor por cero franco y me mostró los dibujos eróticos que tenía encerrados en un mueble".

Esos dibujos venían de Barcelona, copulaciones delirantes de la época surrealista, de rostros transformados en órganos sexuales, vulvas, falos, acoplamientos. Motivos que luego volvieron con fuerza, en detalle y, con deseo desmesurado, en el último período de su vida, de 1966 hasta su muerte. "Yo conocía a Picasso como todo el mundo, por exposiciones bien montadas y bien explicadas, y que daban cuenta de un 'cierto' período azul (1901-1904) y rosa. Yo no conocía esta vena erótica, jamas expuesta".

Razón tenía. El Picasso erótico no existió ni para la exposición de Nueva York organizada por sus 75 años, ni luego en Paris, en el homenaje que se le hizo en el Grand y Petit Palais, en 1966 por sus 85 años. Esas obras, de una manera u otra, fueron censuradas, filtradas. Olvidando que para el propio artista ni el arte ni el amor deben atenerse a las reglas del pudor: "Sólo cuando la pinturas deja de serlo puede ofender el pudor" (citado en 1966).

El propio Picasso, cuenta Lebel, mostró una vez un desnudo de Marie-Therese Walter, que debió ser osado, a Paul Rosenberg, su "marchand". Este le respondió encolerizado: "Sácame esto de aquí, no quiero hoyos de culo en mi galería". Según Lebel, a Rosenberg no le molestaban precisamente los "hoyos": temía que la crudeza del cuadro hiciera huir a sus clientes americanos. Un Picasso escondido por razones ideológicas o por razones de mercado.

En Paris el primer dibujo de la exposición representa un asno montando una asna y data de 1894. Picasso tenía sólo 13 años. El mismo dijo que pasó directamente de la infancia a la madurez sexual. Pronto, desde que su familia se instaló en Barcelona (1895) y de su inscripción en la escuela de arte, Lotja, y luego, en la Academia de Madrid, en 1897, Picasso descubrió rápidamente la vida nocturna de bares, cabarets, "Els Quatre Gats", donde realizará su primera exposición, el Barrio Chino, el barrio caliente, las casa de juegos y los burdeles que bosquejo en sus carnets.

También descubrió La Celestina, novela picaresca de Fernando de Rojas, que fue puesta en el "Index" de la Inquisición desde su publicación en el año 1499. Viéndose el mismo como una suerte de pícaro, héroe anticonvencional, libre e independiente, Picasso volvió a menudo sobre el tema de la alcahueta: en 1901 con la "Celestina y la pareja", en 1968 "La Celestina" y en 1970, con un tiraje de 66 placas de cobre (presentes en la actual exposición). Pues el pintor de Guernica (1937) pertenece a la tradición de aquellos artistas que rechazan dejar de lado el tema erótico" desnudando el desnudo de toda coartada religiosa, mítica o histórica.

Barcelona fue también el lugar de su primer encuentro con el medio vanguardista. Después, se instalará en Paris, desde 1900, en Montmartre y llevara una vida así tumultuosa. Durante este período, "croquis" y dibujos representan interiores de prostíbulos, besos lascivos ("El abrazo", 1901), retratos como el "Desnudo acostado" de 1901, u otro, que representa una mujer sentada de frente exhibiendo su sexo.

Todos anuncian dibujos del futuro, que se sucederán a lo largo de toda su obra, justo hasta el final, donde la mujer se vuelve a ofrecer con total "impudor" a la mirada del espectador- "voyerista" que el mismo ocupa, y que le hace frente, exactamente como la composición del dibujo en tinta y lápiz de color, "Le maquereau" (1902-1903).

El propio Picasso resumirá el deseo y la necesidad de centrar su obra en el erotismo: "El arte no es casto o, si lo es, no es arte". E intentara comprender o extraviarse en los vértigos del amor y del sexo, porque entre arte y erotismo no hay diferencia, insistirá en repetidas ocasiones.

Durante los últimos años de su vida, Picasso no sólo reanudó la vena de fogoso exhibicionismo de su juventud, pero ahora el humor llega apenas a esconder las angustias del pintor confrontado a las miserias de la vejez. Lo testimonia bien el aguafuerte sobre cobre "La fiesta de la patrona. Esas damas que hablan mal de Degas, reducido a un tercio de perfil" de 1971. Pasamos de los acoplamientos febriles, bacanales, de los años 1930, a los ojos del voyerismo final. Picasso, comentando sus últimos cuadros con plena conciencia de su estado físico, dirá: "La edad nos ha forzado a abandonar el cigarro, pero el deseo queda. Es la misma cosa con el amor".

EL MINOTAURO

Dimensión mítica y trágica de la cultura mediterránea, aparece como un tema central del universo de Picasso. "Si con un mapa se marcaran todos los itinerarios por los cuales he pasado, y si con un trazo los uniéramos, eso quizá representaría un Minotauro", dijo el pintor. Dentro de su obra esta figura mítica es la mas fuerte, la más cargada de símbolos y de significados conscientes e inconscientes: configuración espacial del laberinto, vínculo entre dos culturas, que une el culto de Mitra a la corrida, el hijo de Pasifae al toro español, este Minotauro con el que Picasso se identifica totalmente es el símbolo mismo de la dualidad; dualidad de la obra, del ser, de la creación. Mitad hombre, mitad bestia, es a la vez la encarnación del monstruo, de la bestialidad primitiva, de las fuerzas oscuras del inconsciente, el verdugo y la víctima, el amor y la muerte.

En 1928, el Minotauro hizo su primera aparición en un gran "collage" (Paris, Museo Nacional de Arte Moderno). Más adelante, entre 1930 y 1937, continúa con una serie de dibujos, grabados y "gouaches" (ver: "Minotauro acariciando con el hocico la mano de una durmiente", 1933).

Período crucial y atormentado que, en el plano histórico, corresponde a sus vínculos con el surrealismo, a los principios de la guerra de España (donde va por última vez en 1934) y, en lo que a su vida privada se refiere, a una época de violentos conflictos conyugales con Olga Khokhlova, pero de amor y erotismo con Marie-Therese.

En este "gouache" ("Minotauro acariciando..."), el Minotauro tiene un rostro casi humano que expresa ternura y una cierta tristeza: es el propio Picasso, y se puede suponer que la doncella sea Marie-Therese. En todo caso esa compleja superposición de temas a los que se puede aplicar numerosas y diversas interpretaciones impregna la escena de misterio, confiriéndole un potencial inquietante, el del limite, el de las dualidades.

JUNG Y PICASSO

En 1932 Jung escribió un articulo sobre la obra de Picasso: "Yo me excusaría, que yo, siquiatra, venga a entrometerme en la agitación que se ha hecho en torno de Picasso (...) me limitare a la sicología sobre la cual reposa esta creación artística".

Para Jung, Picasso, como Joyce, al que consideraba su hermano literario, practicaban un arte no objetivo y que iba a buscar sus imágenes al "interior", detrás de la conciencia. Para comprender sus obras habría que comparar varias series de imágenes, pues cada una tendría el valor de una representación simbólica.

"Las imágenes de Picasso revelan una singularidad afectiva. No traducen ningún sentimiento homogéneo armonioso, sino hecho de contradicciones, hasta ir a una apatía sentimental. Desde un punto de vista puramente formal, es el carácter de desgarramiento lo que domina, y se expresa por lo que llamamos las "lignes brisees"/"lineas quebradas"; o sea, una suerte de falla psíquica estirándose a través del cuadro.

El cuadro dejaría indiferente, si no nos espantara por su brutalidad paradojal que inquieta el sentimiento". Picasso aparecería como una victima de sus propios sentidos, abrumado por sus fuerzas. Y nada podrá llegar a socorrer tampoco al espectador de tal descarga. Incluso una fugaz imagen de belleza, que se presentaría sólo como una vacilación inexcusable, pronto tomaría la retirada. "Ya no obedecerá a los ideales de Belleza o del Bien, sino reconocerá su atracción demoniaca de la fealdad y del mal, que soplan en el hombre moderno anticristiano y luciferiano".

Los cuadros de Picasso estarían encerrados claramente en el motivo de la unión de los contrarios en el afrontamiento inmediato con su opuesto, y siempre estarán cortados por numerosas "lignes brisee", conteniendo incluso, así, la reunión del alma clara y del alma oscura. Este estado marca simplemente el ensanchamiento de la mirada que desde ahora abrazara la totalidad moral-bestial-espiritual de la humanidad, sin por ello realizar una unidad. El "drama interior" de Picasso va hasta esta última prueba. "Picasso y sus exposiciones son fenómenos de nuestra época, como las miles de personas que han contemplado sus cuadros", concluye acertadamente Jung.

Este Picasso, que habla de sexo y de deseo, queda abierto a nosotros. Pero estas exposiciones nos invitan, también, a pensar en algunos binomios como "mirada y deseo", o erotismo y modernidad, que como decía G. Bataille: "lo que esta en juego en el erotismo, es siempre una disolución de las formas constituidas. ¿No es esto también, la modernidad?".

Y, por último, el más evidente en apariencia" voyerismo y exhibicionismo. Voyerismos, cierto, pero que apuntan a desnudarnos, también, frente a nuestra propia bajada en los infiernos, pasando por las búsquedas y nuestro intento de elevación... el límite de nuestra propia tensión primera entre Thanatos y Eros, y que su "mirada fijo" para nosotros mirarnos.

 

(*) La autora es periodista chilena.

 


Apuntes.....


Goza tu "sueldote"

que te llega hasta el cogote;

yo tengo mi sueldillo

¡¡que se pierde en mi bolsillo!!

ZACARIAS