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Editorial
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El Concejo Municipal le ha perdido respeto al pueblo que lo eligió. No otra cosa significa dejar librada a su suerte los destinos de nuestra ciudad capital que desde la suspensión del alcalde titular, está sin autoridad edilicia que asuma importantes decisiones en bien de la comuna y del pueblo. El pasado martes, 22 de enero, los concejales habían sido citados a una sesión ordinaria que tenía como objetivo la elección del alcalde interino mientras dure el proceso judicial que se le sigue al titular por desacato a fallos judiciales. Sin embargo, sólo el presidente y tres concejales del opositor Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) se presentaron en sala. Los demás concejales, brillaron, pero no por su erudición para tratar los asuntos que competen al municipio o por la oportuna acción en bien de los barrios orureños. Brillaron por su ausencia. La falta de los concejales de Acción Democrática Nacionalista (ADN), menos del presidente que pertenece a ese partido, del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), de la Unidad Cívica Solidaridad, de Conciencia de Patria (Condepa) y de la Nueva Fuerza Republicana (NFR) fue interpretada como una nueva maniobra para aplazar la elección del alcalde que dejará fuera del control de la comuna a la UCS. El ciudadano de a pie protesta y con razón, ya que el Ejecutivo municipal debe asumir importantes decisiones que tienen que ver, por ejemplo, con la efeméride departamental, cuya fecha coincide este año con el domingo de Carnaval. Se debe coordinar con otras instituciones representativas del departamento, la invitación al Presidente Jorge Quiroga, para que asista a los actos centrales de recordación del aniversario cívico y eventualmente, a la entrada del Carnaval. Nada de esto se hace y hasta ahora se conocen sólo anuncios de un alcalde denominado como subrrogante, que en la práctica y en la legalidad no lo es, ya que ese mandato feneció hace rato. Mal actúan algunos concejales que en lugar de trabajar por el pueblo al que se deben, andan en reuniones secretas tratando de "amarrar" acuerdos que les permitan continuar manteniendo posiciones de privilegio, desde donde controlan "el maravilloso instrumento del poder" y no rinden cuenta de sus actos. Mal actúan algunos concejales que perdieron respeto a quienes los eligieron confiando en sus promesas hasta ahora no cumplidas. Mal actúan algunos concejales dejando a la comuna sin gobierno y mucho peor cuando no cumplen con la ley que les obliga a no ingresar en ningún tipo de consideración o informe de comisión como mañosamente se procedió. Mal actúan algunos concejales cuando en vez de dotarle a la ciudad de Oruro de un alcalde, se dedican al sucio juego político de encontrar la forma de tapar y entorpecer los procesos de fiscalización. El Concejo sólo debe cumplir la ley, elegir al alcalde interino quien debe, de inmediato, ejercer ese mandato y asumir las medidas urgentes que el pueblo espera hasta que la justicia dictamine si el suspendido alcalde vuelve a ocupar su cargo o si, por el contrario, es alejado definitivamente.
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Opinión |
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Año capicúa: Luces y sombras del 2002 Por: Rodolfo Mier Luzio |
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Cuando empezamos un nuevo año, nos esforzamos por ver luces de buen augurio, como una costumbre para no perder lo único que nos resistimos a perder: la esperanza. Sin embargo, la esperanza no siempre está fundada en realidades, sino en deseos íntimos o en anhelos colectivos, y es cuando la frase "una luz de esperanza" invade nuestro espíritu como una de las formas más asequibles por combatir un mundo hostil y perverso. Pero, no siempre esa luz se hace realidad porque casi siempre las noches son más oscuras y la oscuridad invade el día. • Veo oscuridad cuando leo las noticias y percibo la falta de respeto a la vida humana. Seres humanos, hechos a la semejanza de Dios, atacan a otros seres humanos causándoles la muerte. • Veo oscuridad cuando los que supuestamente están formados para defender a la sociedad de la delincuencia, son parte de las bandas que roban, asaltan y matan a sangre fría. • Veo oscuridad cuando la política se ha convertido en un botín y la gran mayoría de los políticos en verdugos de la sociedad, olvidando que la política en su más alto sentido, es el arte de gobernar y el pilar fundamental de la democracia. • Veo oscuridad cuando de los andrajos sale una mano pedigüeña en procura de pan, mientras sectores privilegiados hacen ostentación de las ganancias, fruto de la corrupción que ha ocasionado una inversión de valores en nuestra sociedad. • Veo oscuridad cuando miro a mi alrededor y veo egoísmo. Primero yo, después yo y a continuación yo, en seguida la familia, si queda algo los amigos y de los demás que se preocupe otro. • Veo oscuridad cuando miro a mi alrededor a figuras mesiánicas que se ocultan tras las ideas fundamentalistas y con promesas edénicas fanatizan a multitudes ignorantes, condicionándolas a ejecutar los más execrables actos de terror y asesinato colectivo. • Veo oscuridad cuando miro a mi alrededor y veo que la democracia agoniza bajo un manto asfixiante tendido sobre ella por políticos incapaces y venales traficantes de todo tipo. • Veo oscuridad cuando miro a mi alrededor a "honorables" representantes en el parlamento que no han hecho nada por quienes los hemos elegido o han levantado la mano sólo para decir "salud" por su condición de nuevos ricos. • Veo oscuridad cuando miro a mi alrededor y escucho deslumbrantes teorías económicas que proclaman las virtudes de la privatización y la globalización, aún a costa de poner en manos de los monstruos multinacionales las más caras conquistas de la cultura moderna en servicios públicos, educación, salud y las riquezas no renovables, patrimonio de todos los bolivianos. Un país vecino sufre en estos instantes los embates del sistema. • Veo oscuridad cuando miro a mi alrededor y encuentro una lista sin fin de atentados indiscriminados contra los derechos humanos, que son perpetrados por cualquiera que detenta una pizca de poder, desde el pequeño burócrata hasta el autócrata cuya voluntad es ley. • Veo oscuridad cuando miro a mi alrededor y veo no una Ciudad con perspectivas reales, sino un conglomerado humano que ha perdido la perspectiva y la esperanza, por la postergación a la que es sometida desde hace muchos años, con una falta absoluta de equidad. • Veo oscuridad cuando miro a mi alrededor y veo a algunos hombres de prensa confundiéndose entre la noticia y el chantaje, entre el comentario equilibrado y una ráfaga de críticas interesadas, sin poder orientar con soluciones a los cotidianos problemas del país. • Veo oscuridad cuando miro a mi alrededor y encuentro que estamos invadidos por una cultura enlatada que satura al público desde los Medios de Comunicación con una sensiblería banal y estéril. • Veo oscuridad cuando miro a mi alrededor y veo... podría agregar muchas otras cosas, pero creo que no es necesario, puesto que mi intención ya ha quedado, paradójicamente, clara. Pero, aún tengo la esperanza que siendo el 2002 un "año capicúa", que es de suerte, se despejen los oscuros nubarrones y el sol brille esplendoroso para un pueblo que necesita de muchas luces en todos los campos del quehacer cotidiano.
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Hoy, como muchos días del año, es un día feliz para mí porque se celebra la fiesta del Ekeko, un dios aymara que representa a la abundancia y en el que creo a pie juntillas con permiso de la Iglesia Católica y mis tías católicas, algunas de las cuales son abundantes en carnes y en virtudes. Por extensión, la tradición colla festeja también a todos los hombres y mujeres de estatura breve como nos lo muestra al Ekeko, un ser pequeño cargado de provisiones en miniatura, dólares, casas de estuco fabricadas a escala mínima, y automóviles y camiones construidos de latón y madera. En honor del fetiche aymara se realiza en La Paz y también en otras ciudades y pueblos, la Feria de Alasitas donde se venden miniatura de todo aquello que puede significar la abundancia para las personas tradicionalmente pobres y que imaginan la riqueza a su manera. Es una forma de soñar que hace felices a muchos bolivianos, menos a los personajes serios que se oponen a los sueños. Esta mañana, la española me despertó muy suavemente con un beso en una de mis orejitas y levantándome en sus brazos quiso conducirme a la ducha luego de felicitarme por ser el día del Ekeko. Yo me opuse a que me condujera en brazos y le dije que yo bajaría de la cama por mis propios medios, preguntándome si yo necesitaba una escalera o saltaría con una garrocha. Me metió en una palangana llena de agua tibia y me echó con agua utilizando la misma regadera con la que riega sus plantas, jabonándome mi Sudán y mi Tetuán con delicadeza porque siento muchas cosquillas cuando alguien me toca las axilas y mi peludo pecho. Luego me secó con una suave toalla y me echó unos talcos perfumados marca Johnson y Johnson, que utilizaba un amigo mío cuando era niño. Me vistió con mi mejor traje diciéndome que estaba hecho un sol y me llevó en brazos hasta la Catedral que es donde se venera a la Virgen de La Paz, cuya fiesta es hoy, y que estaba llena de fieles y también de infieles, porque todo hay que decirlo. Allí estaban todos mis amigos petisos, menos uno que hoy no sale de su casa para que no le hagan bromas con su estatura. Allí fui bendecido por un canónigo y mi mujer me condujo, siempre en sus brazos, a la Feria de Alasitas, al mundo de las miniaturas al que pertenezco por derecho propio, y donde me sentí feliz porque todo estaba de acuerdo con mi dimensión y donde me puse a pensar que no debe haber nada más triste que vivir en un mundo de gigantes y rascacielos. Mientras mi mujer compraba dólares y euros de alasitas, la española se descuidó y una chola al pasar me levantó llevándome con ella para colocarme entre otros ekekos que estaban a la venta. Allí estaré algunos días y espero que alguien me reconozca y me devuelve a casa porque mi mujer debe estar llorando.
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EN ROJO Y NEGRO La Ley del Embudo Por: Lupe Cajías |
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"Es la Ley del Embudo, lo ancho para ellos, lo angosto para uno" rima uno de los más famosos vallenatos colombianos, inspirado -como tantas otras melodías de protesta- en la aplicación de la justicia en el área rural de ese país sudamericano. La Ley del Embudo no está firmada por nadie ni existe en los anales de los parlamentos, de los tribunales. Simplemente "es" y es posible palparla en escenarios específicos como durante los últimos días, en Bolivia. Escribíamos en anteriores notas que la asignatura pendiente del recambio gubernamental surgido el pasado 6 de agosto es la sensibilidad social. Los hechos nos muestran, una vez más, que no existe una preocupación por el día a día de los pobres en Bolivia, aunque se firmen políticas públicas y se hagan discursos llenos de promesas. El 9 de noviembre del año pasado, día aciago, una masacre en Panantí, en ese lejano sur desconocido, marcó la violencia a la cual vemos fatalmente, como fruto de la poca voluntad de los más altos dignatarios para aplicar la Ley INRA y dar soluciones posibles a las demandas de tierras saneadas. Murieron campesinos sin tierra y un terrateniente. La justicia ha apresado a los agrarios, a quienes se acusa de instigar a la violencia, y ha ampliado los requerimientos a sus dirigentes. El Movimiento Sin Tierra había alertado meses atrás sobre la acción impune de paramilitares en la zona, una de las más ajenas a la "modernidad" que se parlotea en La Paz. Los campesinos no consiguen abogado para defenderse; ningún letrado se atreve en Yacuiba a asumir una tarea que le puede costar la clientela, el bufete, la vida. Como antes del 52, cuando las tomas de tierra en el Altiplano, los pobres no tendrán palabra y eran condenados en una farsa judicial. De acuerdo a informes de personas que trabajan en la zona, varios de los campesinos son los primeros expulsados del Chapare, donde habían llegado de otras miserias. El manejo del tema de la coca ha llegado al extremo que bien califica el semanario "Pulso": fundamentalismo. Hay más muertos en estos siete meses, heridos, perseguidos. ¿Quién ha creado el clima de violencia? La historia nos muestra que los desmandes se producen cuando las acciones oficiales empujan a las comunidades al precipicio. Revisemos qué pasaba en el país en Comanche (1947), por ejemplo, cuando los "indios" ahorcaban a gamonales, finqueros y violentaban a las hijas de patrones. ¿Eran salvajes, como los quería presentar la prensa de entonces? ¿O eran desesperados hombres que soportaban diariamente ultrajes y abusos, incluso en sus escasas posibilidades de sobrevivir? "Aplicar la Ley", dicen los mismos gobernantes que suscriben el respaldo partidario a los senadores Oscar Daza, Wilson Lora. "Lavar los trapos sucios en casa" ordena el Jefe Hugo Banzer. Como si en reunión secreta se debieran limar las asperezas entre los miembros de las mafias que han llegado a gobernarnos y a decidir sobre nuestras vidas. "Improcedente", declara el Fiscal General de la Nación Oscar Crespo, cuando se trata de arrestar al ex dictador acusado no de una, sino de muchas muertes y de la más vil de las maldades humanas: la desaparición de los cuerpos. "Es anciano"; "está enfermo". En la Ley del Embudo, esos razonamientos son valederos. Mientras la misma Ley le dice "nonis" a la madre de Juan Carlos Trujillo, aunque la propia Corte Interamericana de Derechos Humanos ordena que el Estado boliviano responda por su presunto asesinato. "General Banzer, dónde pongo estas flores", pregunta Gladys Solón de Romero. Y Yolanda Prada responde segura: "me importa un bledo". El hueco de la justicia es infinito y las reformas no han alcanzado para cambiar una mentalidad, una forma de resolver los problemas y -sobre todo- la aplicación eterna de una Ley que favorece al de camisa blanca y hunde al de pies descalzos. El mismo símbolo de un camino nuevo que fue el Ministerio de Justicia bajo René Blattman, hoy está en manos de quienes en su momento fueron acusados de violencia fascista. ¿Quién podrá defendernos? No hay chapulín que salga de la nada. Sólo queda, como firma siempre Gabriela Ichazú, el testimonio "para que conste en acta".
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La jungla de los políticos Por: Humberto Guzmán Hurtado |
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Maquiavelo, el célebre autor de "El Príncipe" se muestra empequeñecido ante el accionar de los políticos criollos, que en un momento dado se muestran cordiales, respetuosos y hasta generosos, otras veces sacan sus garras y son irascibles y pendencieros; es decir que en nuestro medio la clase política es capaz de vender su alma al diablo con tal de seguir teniendo protagonismo. La lealtad y la sinceridad es algo que desconocen por completo. Este comentario responde al ajetreo político que se advierte en Oruro, donde todos se consideran puros é inmaculados y sin embargo en los hechos hacen sus concertaciones más insólitas, haciendo añicos los principios ideológicos que se suponen tienen o deben tener los Partidos políticos. Quizá como émulos aumentados y corregidos de Maquiavelo; el "fin justifica los medios", de ahí que estén enmarañados en un berenjenal, donde la Etica y la moral no tienen la menor oportunidad de sobrevivir. En el escenario político se advierte una lucha primitiva, la intriga y la difamación son la carta de presentación de quienes dicen luchar por la Patria o por el terruño aunque paradójicamente son también los más dañinos, hay una lucha casi brutal y despiadada, el amigo puede ser demolido por el amigo, así como el correligionario puede ser pulverizado sin medida ni clemencia; quizá con mayor certeza habría que decir que se trata de una lucha canibalesca. En éste momento la ciudadanía se muestra azorada por el comportamiento de los políticos que con desesperación se aferran a sus cargos, porque si no están revestidos de cierta jerarquía, virtualmente son personajes que no tienen significación alguna en el acontecer nacional. Hoy en día ya no es nada fácil identificar a los Partidos políticos, como de derecha o de izquierda, todos son deformes políticamente, más aún si los principios ideológicos son cosa del pasado y cuando todavía se podía hablar del derecho de los pueblos a buscar un instrumento de lucha reflejado en un Partido político que como dijera Sasenach implica un doble accionar, es decir una lucha económica, para el logro de aspiraciones sociales. Cuando Agustín Barcheli nos habla del medio siglo de luchas sindicales encuentra una identidad entre las aspiraciones políticas y las aspiraciones sociales, significando ésta argumentación, que los diferentes Partidos políticos han desvirtuado lo que debe entenderse por Ciencia Política, degenerando sus sabios preceptos como consecuencia de ello la devaluación de sus practicantes, que se desenvuelven a "la que te criaste", sin rumbo ni derroteros.
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Apuntes..... |
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Tus días no basta fabricar; evita también contaminar, a la PIL le dice la gente: y ¡¡no te hagas el indiferente!! ZACARIAS |